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martes, 2 de julio de 2019

Michael Cimino (New York City, US, 3-2-1939 / Beverly Hills, California, US, 2-7-2016): In memoriam

EL DIRECTOR MÁS POLÉMICO

Tal día como hoy en 2016 falleció el director, guionista y productor cinematográfico estadounidense Michael Cimino. En sus comienzos fue, junto a Coppola, Scorsese o De Palma, uno de los directores estrella (y también el más polémico) del llamado nuevo Hollywood, generación que renovó el cine americano en los años 70, optando por una visión mucho más realista y crítica de la sociedad americana. Antes había sido guionista y aprendido a escribir leyendo a los clásicos rusos. De compleja y obsesiva personalidad, sobresalió desde sus inicios como cineasta por su original inventiva visual, la tensión dramática de su puesta en escena, su meticulosidad en los detalles y una desbordante y visceral energía para describir a sus personajes con toda intensidad. Solía citar a Clint Eastwood, John Ford, Luchino Visconti y Akira Kurosawa como sus principales influencias y sus temáticas incidían en aspectos de la historia y cultura de su país que evidenciaban el fracaso y desengaño del Sueño Americano. Sus dos primeras peliculas tuvieron éxito, principalmente la segunda, El cazador (1978), por la que ganó el Oscar y el Globo de Oro al mejor director, aunque no estuvo exenta de controversia. Apenas dos años después su carrera se desplomó a partir del enorme y legendario descalabro de La puerta del cielo (1980), un costoso film mutilado por la productora e incomprendido en su día que parte de la crítica hoy considera una obra maestra. Paradigma del ascenso meteórico y de la posterior caída vertiginosa, Cimino nunca pudo superar la debacle ni la aureola de 'director maldito' y, convertido en un desterrado de Hollywood, sólo llegó a rodar cuatro películas más, todas ellas fiascos comerciales. Tildado en su día por colegas y críticos de narcisista, vanidoso, autoindulgente, egotista, megalómano o enfant terrible, hoy en día la crítica tiende a rehabilitar su figura y su obra.
Italoamericano de tercera generación, Michael Cimino era hijo de un editor musical y una diseñadora textil. Considerado como un niño prodigio en las escuelas privadas a las que sus padres le enviaron de niño, se convirtió en un adolescente conflictivo que se metía en peleas, se rodeaba de malas compañías y solía llegar a casa ebrio. Tras graduarse con honores en artes gráficas por la Universidad de Michigan, estudió pintura, arquitectura e historia del arte en Yale. Después se trasladó a Manhattan, donde estuvo trabajando como director de anuncios publicitarios para la televisión, medio en el que destacó por su detallismo minucioso. En ese ambiente conoció a Joann Carelli, también directora publicitaria, con la que a lo largo de treinta años mantuvo una relación sentimental intermitente, con diversas rupturas y reconciliaciones. Fue Carelli quien le sugirió mudarse a Los Ángeles para reconvertirse en realizador de cine.
En 1971 se trasladó a Los Angeles e inició una trayectoria como guionista ("Por aquel entonces sólo tenías una oportunidad de dirigir si poseías un guión en el que estuviera interesado una estrella. Yo no tenía el suficiente dinero para adquirir los derechos de ningún libro, así que decidí hacerme guionista"). Tras coescribir los guiones de "Naves misteriosas" y "Harry el fuerte", convenció a Clint Eastwood para que le permitiese dirigir un guión propio para su compañía Malpaso: Un botín de 500.000 dólares (1974), tragicomedia de aventuras que protagonizó Clint Eastwood secundado por Jeff Bridges y George Kennedy. El notable éxito del film favoreció que a Cimino le llegasen muchas ofertas, pero él sólo quería dirigir producciones en las que tuviese una implicación personal.  Así las cosas, quedó en posición de exigir para El cazador (1978), su segundo trabajo como cineasta, un amplio presupuesto que le permitió reunir a un sólido reparto en el que participaron Robert De Niro, John Cazale, John Savage, Meryl Streep y Christopher Walken. Ya durante el rodaje de la película, Cimino empezó a labrarse cierta fama de director conflictivo  Además se empeñó en que se estrenara su montaje de tres horas. El emotivo, brutal y perturbador drama sobre tres amigos aficionados a la caza, que trabajan juntos en una fábrica de acero antes de partir a la guerra de Vietnam obtuvo un importante éxito de taquilla. Cimino ganó el Globo de Oro al mejor director y el film, candidato al Oscar en nueve apartados,  lo ganó en cinco (entre ellos a la mejor película y director).
Para su tercer film, el western épico realista y desmitificador sobre el tradicional enfrentamiento entre agricultores y ganaderos La puerta del cielo (1980), la productora United Artists le dio carta blanca y en él pudo contar con Kris Kristofferson, Christopher Walken, John Hurt, Sam Waterston, Brad Dourif, Isabelle Huppert, Joseph Cotten y Jeff Bridges en el reparto. El problemático rodaje se complicó hasta lo impensable y sobrepasó en mucho el tiempo previsto, lo que casi cuadruplicó los costes de producción. Cimino se enfrentó con técnicos y actores –hasta el punto de ganarse el apodo de 'el ayatola'– y finalmente entregó a la productora un montaje de más de cinco horas. UA se negó a distribuirla con esa duración y Cimino tuvo que reducir su montaje a 219 minutos. El estreno en Nueva York fue un desastre y la compañía forzó al director a un tercer montaje de 149 minutos, que sin embargo desconcertaba al público. Las críticas en su día fueron feroces y el film no llegó a recaudar ni la décima parte de lo que había costado. El resultado fue que United Artists quedó en bancarrota, y sólo siguió adelante porque M.G.M. compró la compañía (creada en 1919 por D. W. Griffith, Charlie Chaplin, Mary Pickford y Douglas Fairbanks), convirtiéndola en una filial. Años después se puso en circulación la versión más completa de 219 minutos, que para muchos permite entender mejor lo que Cimino quería contar. En todo caso la película ha pasado a la historia como uno de los mayores fracasos producidos en la meca del cine, que además supuso el hundimiento del llamado 'nuevo Hollywood'. En todo caso la crítica europea fue entonces mucho más benevolente y, pasados los años, el film se exhibió en el Festival de Venecia de 2012 (con el público aplaudiendo de pie) y en Nueva York en 2013 con un montaje restaurado del director de 216 minutos que propició que muchos críticos reivindicasen la calidad de un film en su día masacrado por la productora. Hoy se la considera una película maldita de culto.
La carrera de Cimino ya nunca se recuperó, muchos de sus proyectos no se llevaron a efecto y tuvo que escribir guiones para películas ajenas en las que no se acreditó su nombre. Ninguna de las compañías llamadas 'majors' quiso contar con él. El productor Dino de Laurentiis le rescató del ostracismo proponiéndole dirigir Manhattan Sur (1985), thriller policiaco violento y nihilista sobre la mafia china de Nueva York, con Mickey Rourke, John Lone y Ariane, un film calificado de estereotipado y racista por la comunidad asiáticoamericana y que no obtuvo buena acogida ni restableció su reputación de autor. Peor todavía le fue a sus tres iguientes títulos: El siciliano (1987), producción independiente basada en una novela de Mario Puzo, con Christopher Lambert, Terence Stamp, Joss Ackland, John Turturro y Richard Bauer, en la que el director fue acusado de convertir en héroe a un criminal, el bandido siciliano Salvatore Giuliano; 37 horas desesperadas (1990), innecesario remake del claustrofóbico drama criminal del mismo título de William Wyler en 1955, con Mickey Rourke y Anthony Hopkins; y Sunchaser (1996), drama itinerante en las montañas de Colorado impregnado de filosofía 'new age' que se estrenó directamente en video, con Woody Harrelson, Jon Seda y Anne Bancroft.
Después vivió practicamente recluido y se dedicó a escribir libros en Francia, país que en 2001 le condecoró como Caballero de las Artes y las Letras. Sus reapariciones públicas, con un extraño, ambiguo e irreconocible aspecto físico diferente y femenino, levantaron especulaciones de haberse sometido a operaciones quirúrgicas de reasignación de sexo. Cimino, que nunca se casó ni dio explicaciones sobre su vida privada, fue encontrado muerto en su casa por la policia. La causa de su defunción, a los 77 años, no ha sido revelada.
Cimino ejemplifica en su caída la pérdida de influencia de los directores en los grandes estudios, lo que facilitó la irrupción de un cine infantiloide, falazmente optimista, estúpidamente violento y completamente vacuo que ha llegado hasta nuestros días colmando de inanidad las salas de cine.



1 comentario:

  1. Buenísima la reseña, aleccionadora y detallada sobre crueldades de la producción cinematográgica. Me ha encantado!

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