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miércoles, 27 de enero de 2021

Berliner Philarmoniker (Karajan, conductor) - La forza del destino (Verdi), Overture

VERDI EN PRELUDIO (II)

La forza del destino, ópera de madurez de Giusepe Verdi con libreto de Francesco Maria Piave inspirado en la obra "Don Alvaro o la fuerza del sino" del dramaturgo español Angel de Saavedra, Duque de Rivas, se estrenó en San Petersburgo (Rusia) en 1862 y en Roma en 1963. Una segunda versión fue estrenada en Milán en 1869. A ésta  el genial compositor le añadió una bellísima obertura (conocida como Sinfonia) que se hizo justamente célebre y que en muchos conciertos de repertorio clásico se interpreta de forma independiente. Aquí se puede admirar su ejecución magistral, solemne y sublime, en 1994 a cargo de la Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por un veteranísimo Herbert Von Karajan. 

domingo, 7 de mayo de 2017

Berliner Philamoniker, Herbert Von Karajan (conductor), Alexis Weissenberg (piano) - Tchaikovsky Piano Concerto Nº 1 (Allegro non troppo e molto maestoso)

RECUERDO A TCHAIKOVSKY

Recordamos el aniversario natal del extraordinario compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovsky con este fragmento de los primeros compases de su Concierto para piano y orquesta n.º 1, una de sus obras más famosas, que consta de tres movimientos y tiene una duración de unos cuarenta minutos.

jueves, 28 de julio de 2016

Herbert Von Karajan - Air, Suite nº 3, BWV 1068 (Johann Sebastian Bach)

JOHANN SEBASTIAN BACH (Eisenach, Sacro Imperio Romano Germánico, 21-3-1685 / Leipzig, Ibíd., 28-7-1750): IN MEMORIAM 

Hoy es aniversario del fallecimiento del compositor alemán Johann Sebastian Bach. Uno de los más grandes y productivos genios de la música europea -para algunos el mayor compositor de todos los tiempos-, dejó su influencia en músicos posteriores como Mozart, Beethoven, Mendelssohn o Chopin. Dedicado de lleno a la música toda su vida, legó a la posteridad una obra inmensa, en su mayor parte de carácter religioso, cumbre del Barroco alemán y uno de los pilares de la música universal.

Reseña procedente (con retoques) de la página Biografías y Vidas:

Johann Sebastian Bach nació en el seno de una dinastía de músicos e intérpretes que desempeñó un papel determinante en la música alemana durante más de dos siglos y cuya primera mención documentada se remonta a 1561. Hijo de Johann Ambrosius Bach, trompetista de la corte de Eisenach y director musical de dicha ciudad, la música rodeó a Johann Sebastian desde el principio de sus días.
A la muerte de su padre en 1695, se hizo cargo de él su hermano mayor, Johann Christoph, a la sazón organista de la iglesia de San Miguel de Ohrdruf. Bajo su dirección, el pequeño Bach se familiarizó rápidamente con los instrumentos de teclado, el órgano y el clavicémbalo, de los que sería un consumado intérprete durante toda su vida. Su formación culminó en el convento de San Miguel de Lüneburg, donde estudió a los grandes maestros del pasado, entre ellos Heinrich Schütz, al tiempo que se familiarizaba con las nuevas formas instrumentales francesas o italianas que podía escuchar en la corte.
A partir de estos años, los primeros del siglo XVIII, Bach estaba ya preparado para iniciar su carrera como compositor e intérprete. Una carrera que puede dividirse en varias etapas, según las ciudades en las que el músico ejerció: Arnstadt (1703-1707), Mühlhausen (1707-1708), Weimar (1708-1717), Köthen (1717-1723) y Leipzig (1723-1750). Si en las dos primeras poblaciones, sobre todo en Mühlhausen, sus proyectos chocaron con la oposición de ciertos estamentos de la ciudad y las propias condiciones locales, en Weimar encontró el medio adecuado para el desarrollo de su talento. Nombrado organista de la corte ducal, Bach centró su labor en esta ciudad sobre todo en la composición de piezas para su instrumento musical: la mayor parte de sus corales, preludios, tocatas y fugas para órgano datan de este período, al que también pertenecen sus primeras cantatas de iglesia importantes.
En 1717 Johann Sebastian Bach abandonó su puesto en Weimar a raíz de haber sido nombrado maestro de capilla de la corte del príncipe Leopold de Anhalt, en Köthen, uno de los períodos más fértiles en la vida del compositor, durante el cual vieron la luz algunas de sus partituras más célebres, sobre todo en el campo de la música orquestal e instrumental: los dos Conciertos para violín, los seis Conciertos de Brandemburgo, el primer libro de El clave bien temperado, las seis Sonatas y partitas para violín solo y las seis Suites para violoncello solo.
Durante los últimos veintisiete años de su vida fue kantor de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, cargo éste que comportaba también la dirección de los actos musicales que se celebraban en la ciudad. A esta etapa pertenecen sus obras corales más impresionantes, como La Pasión según San Juan y La Pasión según San Mateo, la monumental Misa en si menor, el Oratorio de Navidad y la Cantata de la Ascensión. Entre las obras para teclado compuestas durante este periodo destacan las famosas Variaciones Goldberg, el segundo libro de El Clave bien temperado y el Arte de la fuga, formada por 16 fugas y cuatro cánones, todos sustentados en el mismo tema.
En los últimos años de su existencia su producción musical descendió considerablemente debido a unas cataratas que lo dejaron prácticamente ciego. Falleció a los 65 años de una apoplejía poco después de someterse a una fallida operación ocular.
Casado en dos ocasiones, con su prima Maria Barbara Bach la primera (1707-1720) y con la soprano Anna Magdalena Wilcken la segunda (1721-1950), Bach tuvo veinte hijos, siete de su primera esposa y trece de la segunda, de los que sólo nueve alcanzaron la edad adulta y entre los cuales descollaron como compositores Wilhelm Friedemann, Carl Philipp Emanuel, Johann Christoph Friedrich y Johann Christian.
Pese a que tras la muerte del maestro su música, considerada en exceso intelectual, cayó en un relativo olvido, compositores de la talla de Mozart o Beethoven siempre reconocieron su valor. Recuperada por la generación romántica, desde entonces la obra de Johann Sebastian Bach ocupa un puesto de privilegio en el repertorio mundial. La razón es sencilla: al magisterio que convierte sus composiciones en un modelo imperecedero de perfección técnica, se une una expresividad que las hace siempre actuales.

Portrait of  J. S. Bach by E. G. Haussmann, 1746

Una de la obras más conocidas de Johann Sebastian Bach es la Suite para orquesta n.º 3 en re mayor (para oboes, trompetas, timbales, cuerdas y continuo), de la que en el clip se puede escuchar el segundo movimiento, Aire, en una grabación dirigida por Herbert Von Karajan.

martes, 7 de julio de 2015

Herbert Von Karajan - Mahler Adagietto (Symphony nº 5)

GUSTAV MAHLER (Kaliště, Bohemia, Imperio Austrohúngaro, actualmente República Checa, 7-7-1860 / Viena, 18-5-1911): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal del compositor bohemio-austriaco Gustav Mahler, cuya obra marca el cénit de la evolución de la sinfonía romántica. Influenciado por la música de Beethoven y Brahms, así como la de Anton Bruckner y Wagner (si bien de éste le interesaba el sonido por encima de la escenificación), destacó como intérprete de sus obras, así como de las de Mozart. Como autor, al igual que Bruckner y Wagner, utilizó amplios recursos orquestales, anticipándose en su tiempo a la búsqueda del color en los diferentes instrumentos y, siguiendo a sus maestros, llevó casi al límite el sistema tradicional de tonalidades y armonías, si bien alterando su premisa básica, por lo que la mayor parte de sus sinfonías presentan esquemas tonales progresivos que finalizan en una tonalidad diferente a la inicial. Consciente de la desintegración de los valores formales de su época, sus sinfonías constituyen una especie de viaje psicológico, mezcla de alegría y desesperación, cuyo origen fueron tristes recuerdos de infancia (determinantes en su obra e identificados por Sigmund Freud como la faceta central del carácter del compositor). La obras de Mahler transmiten en último término una mezcla de vulnerabilidad humana y consumada musicalidad. En cierta ocasión manifestó que su música no sería apreciada hasta cincuenta años después de su muerte. No le faltaba razón: valorado en su tiempo más como director de orquesta que como compositor, hoy es considerado uno de los más grandes y originales sinfonistas que ha dado la historia del género; más aún, uno de los músicos que anuncian y presagian en su obra de manera más lúcida y consecuente todas las contradicciones que definirán el desarrollo del arte musical a lo largo del siglo XX.  
Nacido en el seno de una familia judía de lengua alemana, sus padres regentaban una posada. Sólo seis de sus trece hermanos llegaron a adultos. A la edad de cuatro años empezó a tocar el viejo piano de sus abuelos, en cuya interpretación no tardó en exhibirse como un virtuoso. Cursó estudios musicales en el conservatorio de Viena y de filosofía en la misma ciudad.
En vida tuvo tuvo mucho más éxito como director que como compositor. Autor de 10 sinfonías, además de la monumental 'La canción de la Tierra'. Su existencia siempre fue una búsqueda de sentido al sufrimiento humano. En el año 1880 es director asistente en Bad Hall, Austria. Fue director de ópera en distintas ciudades europeas como Kassel, Praga, Leipzig, Pest o Hamburgo. Tres veces apátrida (como bohemio en Austria, como austriaco entre los alemanes, como judío en todas partes), logró triunfar en una Europa central donde el antisemitismo era doctrina casi oficial. Mahler tuvo que convertirse al catolicismo para acceder al puesto de director de la ópera vienesa, el cargo que más ansiaba ocupar. En 1897 es director artístico de la Ópera Imperial de Viena. En 1907 se traslada a Nueva York, donde dirigió la Metropolitan Opera y de 1910 a 1911 la Filarmónica.
Sus complejas composiciones orquestales son grandiosos mosaicos de color, rezumantes de una honda melancolía, en los que se mezclan ingredientes de lo más variado como marchas militares o melodías populares. La sinfonía Das lied von der Erde (El canto de la tierra, 1908) y cuatro de las nueve numeradas incluyen voces solistas. De los ciclos de canciones Kindertotenlieder (Canciones de los niños muertos, 1902) y de la colección de canciones titulada Des knaben wunderhorn (1888) hay versiones con acompañamiento orquestal y de piano. Las Lieder eines fahrenden gesellen (Canciones de un camarada errante, 1883) tienen acompañamiento orquestal.
Alma Marie Schindler influenció su creación musical; con ella contrajo matrimonio en 1902. Gustav estaba profundamente enamorado de ella (les separaban veinte años de edad), incluso tras descubrir que le era infiel con el famoso arquitecto Walter Gropius. Trastornado por su infidelidad, llegó a someterse a una sesión de psicoanálisis con Sigmund Freud.
También compuso canciones para voz y piano y una Décima Sinfonía, que dejó inacabada. En 1907 le diagnosticaron una lesión cardíaca aguda y falleció su hija María de sólo cuatro años. Toda la angustia y pena de Mahler ante la muerte abre el camino para las que habrían de ser sus tres últimas obras: la canción-sinfonía Das lied von der erde (compuesta en 1908), la Novena Sinfonía (comenzada ese año y terminada en 1910), y la Décima (inconclusa) esbozada en 1910.
Gustav Mahler murió el 18 de mayo de 1911 a causa de una endocarditis bacteriana en el sanatorio Loew de Viena. Sus restos yacen, conforme a su voluntad, en el cementerio vienés de Grinzing.

 


El Adagietto de la 5ª Sinfonia de Mahler, aquí ejecutado por la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Herbert Von Karajan, posee una belleza sobrecogedora. El cineasta italiano Luchino Visconti lo utilizó como fondo musical dramático y poderoso en su deslumbrante film "Muerte en Venecia" (1971).