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lunes, 5 de octubre de 2015

Tributo a Angela Molina (Madrid, España, 5-10-1955)

ACTRIZ DE CASTA

La actriz española Angela Molina cumple hoy 60 años. Su belleza, naturalidad y estilo intuitivo de actuar le abrieron las puertas del cine español en plena época del 'destape', etapa pronto superada para convertirse en respetada intérprete de un cine más comprometido en años sucesivos. Su prestigio fue incrementándose y a lo largo de su carrera ha hecho innumerables incursiones en filmografías de otros países. Ha sido premiada con el Gran Premio de la Crítica de Nueva York (1985), la Concha de Plata a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián (1986), o el David di Donatello italiano (1986). Otros reconocimientos incluyen la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2002) y la Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.
Angela Molina Tejedor es la tercera de los ocho hijos del cantante de copla y flamenco Antonio Molina. Sus hermanos Paula, Miguel, Mónica y Noel también se dedican a la interpretación o a la música. Su hija Olivia Molina es asímismo actriz. Angela cursó estudios de danza, tanto ballet clásico como baile flamenco además de Arte Dramático en la Escuela Superior de Madrid. Su carrera comienza en el año 1973, actuando en un circo en Francia. Su primera película fue No matarás (1974) de César Fernández Ardavín. Su juventud e ingenua belleza fue usada en el cine tardofranquista y de la transición española en títulos como No quiero perder la honra (1974), de Eugenio Martín, o Las protegidas (1975), de Francisco Lara Polop, filmes de escasa calidad y con una imagen opuesta a la deseada por ella.
Su imagen cambió rapidamente gracias a directores como Antoni Ribas, que la dirigió en La ciudad quemada (1976), Jaime Camino, en Las largas vacaciones del 36 (1976) y, sobre todo, Manuel Gutiérrez Aragón, en Camada negra (1977). Con éste último, colaboraría en otras tres películas más adelante. Tras aparecer en Nunca es tarde (1977) de Jaime de Armiñán, su consagración definitiva le llegó de la mano de Luis Buñuel, que le ofreció un papel compartido con la actriz francesa Carole Bouquet para interpretar ambas el mismo personaje en Ese oscuro objeto del deseo (1977). Después rodó A un dios desconocido, de Jaime Chávarri (1977), director con quien repetiría en otras cuatro ocasiones, Los restos del naufragio (1978) de Ricardo Franco, y comenzó a ser solicitada por directores extranjeros como el italiano Luigi Comencini para El gran atasco (1978). Tras El corazón del bosque (1979) de Manuel Gutiérrez Aragón y Operación Ogro (1980) de Gillo Pontecorvo, protagoniza La Sabina (1979) de José Luis Borau, coproducción hispano-sueca donde se codea con actores como Jon Finch, Carol Kane o Harriet Andersson, y participa en Le buone notizie (1979) de Elio Petri, Marginado (1980) de Bernhard Sinkel o Los ojos, la boca (1982) de Marco Bellocchio.
Demonios en el jardín (1982) de Manuel Gutiérrez Aragón, con Ana Belén e Imanol Arias, gana la Concha de Oro en San Sebatián y supone un importante éxito de crítica y público, así como Bearn o La sala de las muñecas (1983) de Jaime Chávarri, adaptación de la novela de Lorenzo Villalonga, con Fernando Rey, Amparo Soler Leal e Imanol Arias. Por Camorra: contacto en Nápoles (1986) de Lina Wertmüller es premiada con el David di Donatello a la mejor actriz, apareciendo también en El río de oro (1986) de Jaime Chávarri, Lola (1986) de Bigas Luna y La mitad del cielo (1986) de Manuel Gutiérrez Aragón, drama con Fernando Fernán Gómez y Margarita Lozano, premiado con la Concha de Oro en San Sebatián a la mejor película y la Concha de Plata a la mejor actriz para Angela Molina. La actriz alcanza así la cumbre de su carrera, obteniendo también su primera nominación al Goya por esa película, la segunda por Luces y sombras (1988) de Jaime Camino y la tercera por Las cosas del querer (1989) de Jaime Chávarri, drama musical junto a Ángel de Andrés López, Manuel Bandera y María Barranco, que constituyó su mayor éxito de taquilla.
En adelante sigue siendo reclamada por directores foráneos en títulos como Sandino (1991) de Miguel Littín, El hombre que perdió su sombra (1991) de Alain Tanner, El ladrón de niños (1991) de Christian de Chalonge, 1492: La conquista del paraíso (1992) de Ridley Scott, o Con los ojos cerrados (1994) de Francesca Archibugi. La secuela Las cosas del querer 2ª parte (1995) de Jaime Chávarri, una coproducción hispano-argentina en la que intervienen Manuel Bandera, Susú Pecoraro y Darío Grandinetti, resulta menos afortunada que su precedente. Por Carne trémula (1997) de Pedro Almodóvar, drama con Javier Bardem, Francesca Neri y Liberto Rabal, obtiene su cuarta candidatura al Goya, en este caso como mejor actriz de reparto, y después aparece en El viento se llevó lo que (1998) de Alejandro Agresti, El mar (2000) de Agustí Villaronga, Sagitario (2001) de Vicente Molina Foix, Piedras (2002) de Ramón Salazar, Al sur de Granada (2003) de Fernando Colomo, Los Borgia (2006) de Antonio Hernández, La desconocida (2006) de Giuseppe Tornatore, El destino de Nunik (2007) de Paolo y Vittorio Taviani, Los abrazos rotos (2009) de Pedro Almodóvar, El camino (2010) de Emilio Estévez, Memoria de mis putas tristes (2012) de Henning Carlsen, Miel de naranjas (2012) de Imanol Uribe, o Blancanieves (2012) de Pablo Berger, que le supone su quinta candidatura al Goya (segunda como actriz de reparto). Su último film estrenado es Nessuno si salva da solo (2015) de Sergio Castellito. También ha trabajado en la televisión, no sólo en España, sino en países como Italia, Francia, Alemania, México o Argentina. En 2002 debutó en el Festival de Teatro Clásico de Mérida con el espectáculo "Troya, siglo XXI", volviendo a la escena para representar "El graduado" (2005) y "La dama del mar" (2008).
Angela Molina es madre de cinco hijos: tres nacidos de su unión con el fotógrafo y realizador francés Hervé Tirmarche: Olivia (1980), Mateo (1982) y Samuel (1987); y dos, Antonio (1995) y María (2003) con su actual marido, el empresario canadiense Leo Blakstad.


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