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jueves, 13 de abril de 2017

Samuel Beckett (Dublin, Ireland, 13-4-1906, Paris, France, 22-12-1989): In memoriam

ETERNA DESOLACIÓN EXISTENCIAL

Hoy es aniversario natal del dramaturgo de vanguardia, novelista, crítico y poeta irlandés Samuel Beckett. El carácter experimental de sus textos y su libertad para destruir cualquier convencionalismo le situó entre los autores modernos fundamentales del siglo XX. Su obra cumbre es el drama tragicómico titulado Esperando a Godot, pieza ejemplar del denominado 'teatro del absurdo' que le permitió llevar su universo de seres abandonados y perdidos al gran público. La forma de escribir de Samuel Beckett, pesimista, profunda y trascendental, aunque no exenta de ironía y de un particular sentido del humor que raya en el cinismo, va más allá de la literatura para dirigirse a menudo hacia otros campos como el de la filosofía y la psicología, en concreto, el psicoanálisis. Acostumbra a tratar sobre la desorientación del hombre, la desdicha humana, el vacío vital; en definitiva, sobre el sinsentido de la existencia, con un toque humorístico que redondea la imagen de desesperanza global. En 1969 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.
Samuel Beckett fue el segundo hijo de una acomodada familia de creencias protestantes, siendo su padre aparejador y su madre enfermera. Tuvo sentimientos encontrados con respecto a su madre, pero sintió un considerable afecto por su padre. Tímido, reservado, enfermizo y solitario, no supo llevar bien la rigurosa educación y la extrema frialdad que su madre imponía en casa, de ahí que recordara su estancia en la Portora Royal School, el internado al que fue enviado en 1920, como "los últimos años realmente felices en mucho tiempo". En aquella institución destacó como deportista, sobre todo en el cricket, pero practicó también el rugby, el tenis y el golf. Entre 1923 y 1927 estudió en el Trinity College de Dublín, licenciándose en filología románica y obteniendo un doctorado cuatro años después. Consiguió una plaza como lector de inglés en la École Normale Supérieure de París, adonde llegó en 1928. La capital francesa era entonces el centro de las vanguardias y allí conoció a James Joyce, con quien inició una estrecha amistad, que sería su mentor en el mundo de las letras y para quien trabajaría como asistente. Al mismo tiempo se ilustraba con textos filosóficos de autores como René Descartes o Arthur Schopenhauer.
En 1929, en una revista literaria, publicó Conjetura, su primer cuento, al que pronto seguirían más relatos, ensayos y poemas como Whoroscope (1930), sobre el tema del tiempo. Su ensayo crítico Proust (1931), publicado en Londres, sentarïa las bases de su vida y su obra. En 1930 había regresado a Dublín como lector de francés del Trinity College, pero abandonó el trabajo al año siguiente por falta de vocación docente, tras lo cual viajó por Francia, Alemania e Italia, desempeñando todo tipo de trabajos para incrementar los insuficientes ingresos de la pensión anual que le enviaba su padre (cuya muerte, en 1933, supondría para el escritor una dura experiencia). En 1934 se publicó su primera obra importante, una colección de relatos. Después de residir precariamente en Londres entre 1933 y 1936 se estableció definitivamente en París a finales de 1937. A comienzos del año siguiente fue gravemente apuñalado en el pecho por un delincuente parisino, incidente que casi le cuesta la vida y que le cambió profundamente su visión del mundo, convenciéndole del absurdo de la existencia, sobre todo cuando en el juicio preguntó al delincuente por qué lo había apuñalado y éste le respondió: "No tengo ni idea". Durante su convalecencia comenzó a relacionarse con la pianista y jugadora de tenis Suzanne Dechevaux-Dumesnil, varios años mayor que él. Ese mismo año se publicó su novela Murphy (1938), que él mismo tradujo al francés en 1939. Tras el inicio de la II Guerra Mundial, Beckett se unió en 1940 a la Resistencia francesa contra la invasión alemana, primero en París y luego, huyendo de la Gestapo, en la zona rural de Vaucluse, en la Francia meridional, donde escribió su novela Watt (que no vería la luz hasta 1953). Estuvo a punto de participar en una emboscada contra una columna enemiga; tuvo entonces una pistola en las manos, pero los alemanes nunca pasaron por allí. Posteriormente el gobierno francés le condedería la Croix de Guerre y la Médaille de la Résistance.
Finalizada la contienda, se entregó de lleno a la escritura: terminó la trilogía novelística Molloy (1951), Malone muere (1952) y El innombrable (1953), y escribió dos piezas de teatro, Eleuteria (1947, publicada postumamente en 1995) y Esperando a Godot (1952). Aunque utilizaba indistintamente el francés o el inglés como lenguas literarias, a partir de 1945 la mayoría de su producción está escrita en francés, y él mismo vertió sus obras al inglés. La difícil tarea de encontrar editor no se resolvió hasta 1951, cuando su compañera, Suzanne Deschevaux-Dumesnil, que diez años más tarde se convertiría en su esposa, encontró uno. El relativo éxito de sus novelas propició en 1953 el estreno parisino de Esperando a Godot la obra que le abrió las puertas de la fama y que con el tiempo se convertiría en una de las más representadas del siglo XX. La pieza se desarrolla en una carretera rural, sin más presencia que la de un árbol y dos vagabundos, Vladimir y Estragón, que esperan, un día tras otro, a un tal Godot, con quien al parecer han concertado una cita, sin que se sepa el motivo; durante la espera dialogan interminablemente acerca de múltiples cuestiones, y divagan de una a otra, con deficientes niveles de comunicación. En ella, un drama en el que nada ocurre, su ruptura con las técnicas tradicionales dramáticas y la nueva estética que proponía le acercaban al rumano Eugène Ionesco y suscitó la etiqueta de 'anti-teatro' o 'teatro del absurdo'. Se trata de un teatro estático, sin acción ni trucos escénicos, con decorados desnudos, de carácter simbólico, personajes esquemáticos y diálogos apenas esbozados, con una disposición ilógica y grotesca que descomponía los cánones dramáticos previos. Es la apoteosis de la alienación, la soledad y la insignificancia humanas, sin el menor atisbo de esperanza. Obras teatrales posteriores serían, entre otras, Acto sin palabras (1957), Final de partida (1958), La última cinta (1958), Días felices (1961), Play (1963) o el relato Cómo es (1961). Beckett escribió también para la radio y televisión británicas y fue el autor del guión del cortometraje Film (1965), que dirigió Alan Schneider y protagonizó Buster Keaton. 
A finales de los 50 conoció en Londres a Barbara Bray, una viuda que ejercía como traductora y editora de la BBC, con la que establecería uina relación sentimental paralela, aunque por cuestiones de herencia se casó con Suzanne en 1961 y vivió con ella (en habitaciones separadas hasta que enviudó cinco meses antes de su propia muerte). Cuando le otorgaron el Premio Nobel de Literatura en 1969 lo consideró "una catástrofe": Nunca le había interesado ese tipo de gloria y no acudió a recogerlo. Bebedor empedernido, Samuel Beckett siempre tuvo mala salud, pero no dejó de escribir hasta el final. La novela corta Compañía (1979) es una de sus obras más autobiográficas, donde resume su actitud de explorar lo inexplorable. En sus últimos años padeció la enfermedad de Parkinson y un enfisema que acabó con su vida en un sanatorio a los 83 años. Fue enterrado junto a su esposa en el Cementerio de Montparnasse.
El teatro de Beckett adquiere tonos existencialistas, en su exploración de la radical soledad y el desamparo de la existencia humana y en la drástica reducción del argumento y los personajes a su mínima expresión, lo cual se refleja así mismo en su prosa, austera y disciplinada, aunque llena de un humor corrosivo. Su influencia en dramaturgos posteriores, sobre todo en aquellos que siguieron sus pasos en la tradición del absurdo, fue tan notable como el impacto de su prosa.


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