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sábado, 14 de noviembre de 2015

Tony Richardson (Shipley, Yorkshire, UK, 5-6-1928 / Los Angeles, California, US, 14-11-1991): In memoriam

LÍDER DEL FREE CINEMA

Hoy se cumplen veinticuatro años del fallecimiento del director y productor británico Tony Richardson. Destacado director teatral y abanderado en sus comienzos del Free Cinema, corriente en la que realizó sus mejores aportaciones, alcanzó un éxito inusitado con Tom Jones, ganadora de Oscars a la mejor película y director, y después su carrera se mantuvo en un prolongado descenso que ni su posterior establecimiento en los Estados Unidos consiguió detener.
Nacido en una familia de clase media, Cecil Antonio Richardson estudió en la Universidad de Oxford, donde dirigió un buen número de obras teatrales clásicas, y después trabajó como productor de la BBC desde 1952 a 1955, año en que debutó como director en la televisión. Fue, junto a Lindsay Anderson, Gavin Lambert y el checo Karel Reisz uno de los fundadores de la revista de cine Séquense y entre sus principales intenciones figuraba la puesta en práctica del manifiesto inaugural del grupo, publicado en 1957. Desde 1956 dirige el Royal Court Theatre de Londres, donde dio a conocer dos obras de John Osborne (a la sazón líder de los Angry Young Men) que sacudieron el establishment teatral británico criticando la cultura de posguerra y que posteriormente trasladaría a la pantalla: "Mirando hacia atrás con ira" y "El animador" (en la que dirigió a Laurence Olivier).
En 1958 funda Woodfall Film Productions con Osborne, para llevar a la pantalla este nuevo punto de vista teatral. Entre los defensores de la nueva tendencia figuraban los críticos de las revistas Séquense y Sight and sound. Ello sería el incio del llamado Free Cinema, movimiento paralelo a la Nouvelle Vague francesa, y significó la renovación del cine de la Gran Bretaña y el principio de su evolución posterior. Las dos primeras películas fueron precisamente Mirando hacia atrás con ira (1958), con Richard Burton, Claire Bloom y Mary Ure, y El animador (1960), con Laurence Olivier y Joan Plowright, dramas realistas ambos que obtuvieron buenas críticas pero no atrajeron demasiado público. El primer éxito comercial de la compañía fue "Sábado noche, domingo mañana" (1960) de Karel Reisz. La siguiente película de Richardson fue la producción americana de Darryl F. Zanuck Réquiem por una mujer (1961), adaptación de una novela de William Faulkner, con Lee Remick, Yves Montand y Bradford Dillman. A continuación, de nuevo en su país, rodó dos obras claves del Free Cinema: Un sabor a miel (1961), según el drama de Shelagh Delaney que un año antes había dirigido en teatro, con Rita Tushingham, Dora Bryan, Robert Stephens y Murray Melvin, film que ganó cuatro premios BAFTA, y La soledad del corredor de fondo (1962), drama basado en un relato corto de Alan Sillitoe, con Michael Redgrave y Tom Courtenay, considerada la mejor obra de su realizador y un gran clásico del cine europeo. De estas películas, rodadas con contundencia pero escasos medios, pasó al éxito desmesurado de Tom Jones (1963), desenfadada comedia picaresca de aventuras basada en una novela de Henry Fielding, con Albert Finney y Susannah York, que ganó cuatro Oscars (incluyendo los de mejor película y director), además del Globo de Oro y el BAFTA a la mejor película, entre otros muchos premios. Rompedora en su época, hoy dificilmente se comprende su valoración por la Academia por encima de obras como "América, América" de Kazan o "Cleopatra" de Mankiewicz", con las que compitió aquel año. En todo caso marcó el punto álgido de su triunfo como realizador, algo a lo que nunca más llegó a aproximarse.
Mucha menor repercusión obtuvieron Los seres queridos (1965), adaptación de una satírica obra de Evelyn Waugh, con Robert Morse, Mademoiselle (1966), según una historia de Jean Genet, con Jeanne Moreau y Ettore Manni, El marinero de Gibraltar (1967), traslación a la pantalla de una novela de Marguerite Duras, con Jeanne Moreau, Ian Bannen, Vanessa Redgrave, Hugh Griffith y Orson Welles, títulos en los que ya se alejó de los presupuestos realistas del Free Cinema. La última carga (1968), costosa sátira antimilitarista que parodiaba la Guerra de Crimea de mitad del siglo XIX, con un distinguido reparto encabezado por Trevor Howard, Vanessa Redgrave y John Gielgud, resultó un sonoro fracaso y tampoco funcionaron Risa en la oscuridad (1969), adaptación de una novela de Vladimir Nabokov, con Nicol Williamson, Anna Karina y Jean-Claude Drouot, Hamlet (1969), adaptación de la obra de Shakespeare, con Nicol Williamson y Marianne Faithfull, o Ned Kelly (1970), biopic sobre el decimonónico bandido australiano incorporado por Mick Jagger.
Todos estos descalabros indujeron a Richardson a volver a la dirección teatral y, tras un lapso de tres años, continuar su carrera con títulos como Un equilibrio delicado (1973), adaptación de la obra de Edward Albee, con Katharine Hepburn, Paul Scofield, Lee Remick, Kate Reid, Joseph Cotten y Betsy Blair, de limitada difusión, Joseph Andrews (1977), llevando por segunda vez a la pantalla una novela de Henry Fielding, con Ann-Margret, Peter Firth y Michael Hordern, muy lejos de la acogida de su precedente, La frontera (1982), drama sobre inmigración protagonizado por Jack Nicholson, o El hotel New Hampshire (1984), comedia con Jodie Foster, Beau Bridges, Rob Lowe y Nastassja Kinski. Perdido el favor del público y la crítica, que le calificaba de academicista, Richardson se refugió en la televisión durante un largo periodo hasta su vuelta con Las cosas que nunca mueren (1994), drama ambientado en una base militar americana en 1962 y una de sus mejores obras, con Jessica Lange y Tommy Lee Jones, que, pese a haberse completado su rodaje en 1991, no se estrenó hasta tres años después debido a la bancarrota de su productora, Orion Pictures. Lamentablemente su director no vivió para ver el éxito de su última película, el único desde Tom Jones
El director estuvo casado entre 1962 y 1967 con la actriz Vanessa Redgrave, con quien tuvo a sus hijas, las también actrices Natasha Richardson (1963–2009) y Joely Richardson (1965). Dejó a Redgrave por Jeanne Moreau, con quien no llegó a casarse, y en 1972 tuvo una relación con Grizelda Grimond, de la que nació su hija Katharine Grimond (1973). Tony Richardson era bisexual, aunque no lo reconoció hasta que contrajo el sida, enfermedad de la que falleció a los 63 años.

 

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