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lunes, 30 de noviembre de 2015

Jorge Negrete - ¡Ay Jalisco, no te rajes!

JORGE NEGRETE (Ciudad de Guanajuato, México, 30-11-1911 / Los Angeles, California, US, 5-12-1953): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal del cantante y actor mexicano Jorge Negrete. La gran calidad de su voz y su aspecto viril, gallardo y distinguido le permitieron ganar una rápida celebridad en escenarios mexicanos y extranjeros. Durante los algo más de veinte años de su vida profesional mostró una imagen estereotipada de galán solícito, atento y cortés con las mujeres, y también de duro castigador si la ocasión o el guión lo exigían. Pese a ello, tras esa fachada comercial y publicitaria, destinada a no defraudar a un público siempre creciente, habitaba un Jorge Negrete desconocido, maduro y consciente de la dimensión de su carrera. A lo largo de toda ella, el llamado Charro Cantor difundió y popularizó la música, las canciones y la cultura mexicana por todo el mundo. Prematuramente desaparecido, aún hoy se mantiene viva su memoria.
Hijo de un militar que participó en la Revolución mexicana, su padre cambió su antigua profesión por la de profesor de matemáticas en 1921, trasladandose la familia a Ciudad de México. Jorge Alberto Negrete Moreno ingresó en el Colegio Militar a los 16 años y se graduó como teniente de Caballería y Administración. En 1930, ya nombrado capitán segundo, paralelamente a sus labores castrenses, Negrete tomaba clases de canto con el prestigioso maestro José Pierson, lo que le permitió empezar a cantar para la radio y licenciarse del ejército. Cuando interpretó por primera vez en la cadena de radiodifusión XETR conocidas arias operísticas y canciones de compositores mexicanos, empezaba para aquel joven, de menos de veinte años, una vertiginosa y frenética carrera hacia la fama y el esrellato. Después cantó en la XEW utilizando su segundo nombre, Alberto Moreno, y en 1934, ya como Jorge Negrete, consiguió interpretar la obra musicalizada "La verdad sospechosa" en la inauguración del Palacio de Bellas Artes mexicano.
Posteriormente viaja a Nueva York, y trabaja en restaurantes y nightclubs cantando rancheras, corridos y boleros. Allí conoció al productor de cine Gonzalo Varela, que lo hizo debutar en la pantalla grande con La madrina del diablo (1937) de Ramón Peón. En 1938 coincidió con la actriz y bailarina Elisa Christy, que se convertiría en su primera esposa y madre de su única hija, Diana Negrete nacida en 1942, mismo año de su divorcio. En la filmografía de Negrete figuran películas como El fanfarrón (1938) de Fernando Rivero, El cementerio de las águilas (1938) de Luis Lezama, Juntos pero no revueltos (1938) de  Fernando Rivero, ¡Ay Jalisco, no te rajes! (1941) de José Rodríguez Ruelas, que significó su lanzamiento internacional y el comienzo de una relación personal y profesional de más de diez años con la actriz Gloria Marín, su pareja en la mayoría de sus siguientes cintas, Historia de un gran amor (1942) de Julio Bracho, Así se quiere en Jalisco (1942) de Fernando de Fuentes, El peñón de las ánimas (1942) de Miguel Zacarías, donde debutó María Félix, El jorobado (1943) de Jaime Salvador, Una carta de amor (1943) de Miguel Zacarías, El rebelde (1943) de Jaime Salvador, Cuando quiere un mexicano (1944), Canaima (El Dios del mal) (1945) y No basta ser charro (1945), las tres de Juan Bustillo Oro, Hasta que perdió Jalisco (1945) de Fernando de Fuentes, Gran Casino (1947) de Luis Buñuel, con Libertad Lamarque, Si Adelita se fuera con otro (1948) de Chano Urueta, Allá en el Rancho Grande (1948) de Fernando de Fuentes, Jalisco canta en Sevilla (1949), la primera coproducción entre España y México de la historia, que supuso también el debut oficial de Carmen Sevilla en el cine, Una gallega en México (1949) de Julián Soler, Siempre tuya (1950) de Emilio Fernández, Los tres alegres compadres (1951) de Julián Soler, Dos tipos de cuidado (1952) de Ismael Rodríguez Ruelas, con Pedro Infante, el otro gran ídolo de la cinematografía mexicana, Tal para cual (1953) de Rogelio A. González, Reportaje (1953) de Emilio Fernández, con reparto formado por un plantel de estrellas, o El rapto (1953) de Emilio Fernández, con María Félix. La mayoría de estas películas fueron muy populares, en ellas solía encarnar al personaje del 'charro cantor', el macho valiente, buen tipo, adinerado, mujeriego, vital y arrogante. En sus actuaciones en vivo y, por supuesto, en la gran pantalla, el carismático actor nunca dejó de representar dicho papel. Podría en cierta manera decirse que Jorge Negrete se interpretaba a sí mismo, ya que personificó el papel de charro tanto en la ficción como en la vida real, escenario en el cual sus romances nada tenían que envidiar a los de sus personajes cinematográficos. También fue fundador de la Asociación Nacional de Actores, de gran fuerza socio-política en México.
En su faceta de cantante realizó triunfales giras por Latinoamérica y España y popularizó canciones como México lindo y querido, ¡Ay Jalisco, no te rajes!, Juan Charrasqueado, La que se fue, Ella, Agua del pozo, La feria de las flores, El jinete, Allá en el Rancho Grande o Las mañanitas, que forman parte ya de la cultura identificativa de su país, abriendo una escuela entre cuyos máximos representantes se encuentran Pedro Infante y Miguel Aceves Mejía.
Finalmente se casó con Maria Félix en 1953, matrimonio que solo duraría once meses, al fallecer Negrete en Los Angeles a los 42 años a consecuencia de un agravamiento de una hepatitis C crónica contraída en su juventud. Tras su muerte se declaró día de luto nacional en México. Su entierro en la capital mexicana fue multitudinario.



El famoso corrido ¡Ay Jalisco, no te rajes! (Esperón/Cortázar) dió título a la película que en 1941 propulsó la carrera internacional de Jorge Negrete.

Mark Twain (Florida, Missouri, US, 30-11-1835 / Redding, Connecticut, US, 21-4-1910): In memoriam

EL GENIO AVENTURERO

El escritor estadounidense Mark Twain nació tal día como hoy hace 180 años. Aventurero incansable, encontró en su propia vida la inspiración para sus obras literarias. Fue autor de novelas inmortales, cuyo estilo se caracteriza por un franco e irreverente sentido del humor con tendencia a la sátira y por el retrato naturalista de las vivencias en la zona del río Mississippi. En sus obras más célebres se contrapone el mundo idealizado de la infancia, inocente y a la vez pícaro, con una concepción desencantada del hombre adulto, el hombre de la era industrial, de la 'edad dorada' que siguió a la guerra civil americana, engañado por el falso moralismo y la civilización. En otras posteriores, sin embargo, el humor y la frescura del mundo infantil evocado dejan paso a un pesimismo y a una amargura cada vez más patente, aunque expresada con ironía y sarcasmo. Considerado uno de los más destacados autores de la historia literaria de los Estados Unidos (se le ha denominado el Dickens americano), obtuvo una enorme popularidad y recibió el reconocimiento de la crítica por su perfecto retrato de la sociedad de su país en la segunda mitad del siglo XIX y su uso realista de los dialectos, en especial el que se habla a orillas del Mississippi. 
Mark Twain (cuyo nombre real era Samuel Langhorne Clemens) nació el 30 de noviembre de 1835 en Florida (Missouri). Hacia allí fueron sus padres para estar cerca del 'tío John', un próspero comerciante dueño de una granja y unos veinte esclavos negros. También su progenitor se dedicó a la tierra, actividad muy lucrativa en un país en plena efervescencia expansionista.
Siendo un niño de cuatro años, su familia se traslada a Hannibal (Missouri), pueblo ribereño del Mississippi que le sirvió de inspiración para los personajes de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, sus grandes creaciones. A los 12 años quedó huérfano de padre, dejó los estudios y se empleó como aprendiz de tipógrafo. En 1851 publica notas en el periódico de su hermano, el Hannibal Journal. Más tarde trabajó en imprentas de Keokuk, Iowa, Nueva York, Filadelfia y otras ciudades. Fue piloto de un barco de vapor por el río Mississippi hasta que la guerra civil estadounidense hizo imposible su navegación. En 1861 se alistó brevemente en una compañía irregular de voluntarios de caballería del ejército Confederado. Hacia el  final de ese año, con su hermano se traslada a Nevada, donde probaron fortuna en las minas de plata. Al año siguiente es periodista en el Territorial Enterprise de Virginia City (Nevada) y, en 1863, empezó a firmar sus artículos con el seudónimo Mark Twain, una expresión utilizada en el río Mississippi que significa dos brazas de profundidad (el calado mínimo necesario para la buena navegación). Tenía 28 años cuando se entregó de lleno a la pluma. 
Viaja a San Francisco en 1864, donde conoce a los escritores Artemus Ward y Bret Harte, que le animan a continuar con su trabajo. Un año después, escribe la historia que escuchó en las minas de oro de California, La célebre rana saltarina del condado de las Calaveras y logró una enorme fama en todo el país. En 1867, viaja por Europa y Tierra Santa. Narró estos viajes en Los inocentes en el extranjero (1869). En 1870 contrajo matrimonio con Olivia Langdon, hija de un capitalista muy activo en la lucha antiesclavista, y la pareja se estableció en Hartford (Connecticut). Su hijo Langdon falleció de difteria a los diecinueve meses; el matrimonio tuvo otras tres hijas. Entre Hartford y Quarry Farm (Nueva York), Twain escribió gran parte de sus mejores obras en las dos décadas siguientes. Una vida dura (1872) rememora sus experiencias como periodista y buscador de oro; Las aventuras de Tom Sawyer (1876) describe la infancia en un pueblo a orillas del Mississippi; Un vagabundo en el extranjero (1880) narra un viaje a pie entre la Selva Negra, en Alemania, y los Alpes suizos; en Príncipe y mendigo (1882) expone el intercambio de identidades en la Inglaterra de los Tudor; Vida en el Mississippi (1883) es una autobiografía en la que cuenta sus experiencias como piloto de barco; Un yanqui en la corte del Rey Arturo (1889) es una sátira sobre la opresión en la Inglaterra feudal.
Las aventuras de Huckelberry Finn (1884), secuela de Tom Sawyer, está considerada la obra maestra de Mark Twain. Aun repleta de humor y exuberancia narrativa, no deja de denunciar los efectos de la crueldad humana. En 1884 funda la editora Charles L. Webster and Company, donde publica muchos títulos, tanto suyos como de otros autores, como las Memorias del general Ulysses S. Grant. Diez años después, la inversión en una imprenta automática le endeudó, por lo que dio una gira de conferencias por todo el mundo para obtener fondos. A su regreso publicó Viajes alrededor del mundo siguiendo el ecuador (1897) resultado de su experiencia.
En las décadas 1890 y 1900 sus escritos exponen amargura y un creciente pesimismo causados por el fracaso de sus negocios y la muerte de dos de sus hijas y de su esposa. Escribió durante este periodo Wilson (1894), novela sobre un asesinato con trasfondo racista, Recuerdos personales de Juana de Arco (1896), una biografía sentimental y Los diarios de Adán y Eva (1904), libro que une dos relatos donde expone una visión humorística del Paraíso y las relaciones de pareja. Además, fue autor de cuentos, como El corruptor de Hadleyburg (1899) y Oración de guerra (1905), y ensayos políticos, así como el manuscrito El extranjero misterioso (publicado postumamente en 1916) y numerosas notas autobiográficas. Fue una celebridad mundial durante los últimos años de su vida y recibió el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford (Inglaterra), en 1907.
Mark Twain falleció de un infarto el 21 de abril de 1910 en Redding, Connecticut. Tenía 74 años.

(Reseña biográfica procedente de la página El poder de la palabra)



"Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda" (Mark Twain)

domingo, 29 de noviembre de 2015

42nd Street (Finale, musical choreography by Busby Berkeley)

BUSBY BERKELEY (Los Angeles, California, US, 29-11-1895 / Palm Desert, California, 14-3-1976): IN MEMORIAM

Tal día como hoy hace 120 años nació el director de cine y coreógrafo estadounidense Busby Berkeley. Su nombre es hoy leyenda por sus personalísimas aportaciones visuales al género del musical cinematográfico. Sus deslumbrantes coreografías se caracterizan por una unidad de estilo, ya que él mismo intervenía en la puesta en escena, desde la posición y movimientos de la cámara hasta el montaje, que creaban un tiempo y un espacio absolutamente independientes. Obsesionado por la idea de la multiplicación, sus números musicales, con movimientos perfectamente sincronizados de sus participantes, eran como fascinantes visiones caleidoscópicas que sorprendían y maravillaban al público por su espectacularidad. A ello colaboraban escaleras, plataformas giratorias, desniveles en el escenario, juegos de luces y sombras u otros complejos mecanismos como la filmación panorámica o cenital con grúas, que ofrecían un aditivo extraordinario a la música y al baile.

Semblanza procedente (con modificaciones) de la página mcnbiografías:

Nacido William Berkeley Enos en el seno de una familia dedicada al teatro, con un padre director y una madre actriz, tuvo que luchar contra la resistencia de sus progenitores a que se dedicase profesionalmente a un mundo tan inestable, donde el trabajo a veces escasea y la falta de salarios regulares era un auténtico problema para la subsistencia. Así las cosas, se enroló voluntario en el ejército durante la Primera Guerra Mundial, pero al licenciarse decidió seguir buscando trabajo en el teatro aún con más ahínco como actor cómico de variados espectáculos musicales.
El salto al campo de la coreografía no tardaría mucho en llegar, aunque su formación específica en este terreno era inexistente y su experiencia como aprendiz escasa. Sin embargo, pronto llamó la atención de los especialistas por su eficaz manejo de los ritmos del jazz y sus espectaculares movimientos de masas en escena en espectáculos de Broadway, lo que le valdría ser llamado por la industria cinematográfica de Hollywood para coreografiar a gran escala los números musicales de una película que pretendía romper con los esquemas un tanto estáticos del cine sonoro, que apenas estaba comenzando su andadura y, por tanto, evidenciaba las dificultades para desligarse de las ataduras que imponía el poco manejable registro de sonido. Whoopee! (1930), una producción de Samuel Goldwyn y Florenz Ziegfeld dirigida por Thornton Freeland, le abriría de par en par las puertas del cine, con un vehículo a la mayor gloria de Eddie Cantor en el que Busby Berkeley exigió incluso ocasionalmente dirigir algunos movimientos de cámara.
Las secuencias organizadas a base de un plano general captado desde las alturas y que permitía ver el trenzado coreográfico de los bailarines para sugerir determinadas formas geométricas, junto con tomas más cercanas pero plenas de dinamismo, provocaron de inmediato una reacción negativa entre los puristas del musical y una entusiasta acogida por parte de los espectadores e incluso de personalidades de la vanguardia intelectual, fascinados por los ritmos internos que podían generarse a partir de la simple puesta en relación de infinidad de elementos moviéndose al mismo tiempo.
Curiosamente fue la Warner, cuya dedicación al género musical era a la sazón muy moderada, la productora que le ofreció las mejores oportunidades iniciales a Busby Berkeley como coreógrafo, con films como La calle 42 (1933) de Lloyd Bacon, Vampiresas de 1933 (1933) de Mervyn LeRoy, Desfile de candilejas (1933) de Lloyd Bacon, Escándalos romanos (1933) de Frank Tuttle, El altar de la moda (1934) de William Dieterle, Wonder Bar (1934) de Lloyd Bacon, o Música y mujeres (1934) de Ray Enright. Pero no sería hasta Vampiresas de 1935 (1935) que pudo debutar como director en solitario, además de proseguir como coreógrafo, iniciando una trayectoria que tuvo continuidad a lo largo de esta década y de la siguiente, con títulos como Stage struck (1936) o Hollywood Hotel (1937) y esporádicas incursiones fuera del género que lo haría ilustre, como en el melodrama Han hecho de mí un criminal (1939).
En 1939 sería contratado por la Metro Goldwyn Mayer, donde dirigió a la pareja formada por Mickey Rooney y Judy Garland en Los hijos de la farándula (1939), Armonías de juventud (1940) y Chicos de Broadway (1941). También se encargó de los números musicales de Ziegfeld girl (1941) de Robert Z. Leonard, o Lady be good (1941) de Norman Z. McLeod, volviendo a dirigir en solitario Por mi chica y por mí (1942), con Judy Garland y un debutante Gene Kelly, Toda la banda está aquí (1943), musical Fox con Alice Faye y Carmen Miranda, o Llévame a ver el partido (1949), con Frank Sinatra, Esther Williams y Gene Kelly, su última película como director para MGM.
Las secuencias oníricas, basadas en el sueño de alguno de los protagonistas que desembocaba en las más alocadas fantasías, sirvieron como excusa eficaz para la creación de números cada vez más complejos y que requerían de técnicas especiales de rodaje. No obstante, a finales de los años 40 su antiguo brillo comenzó a declinar en función de los gustos de unos espectadores que parecían decantarse con claridad hacia otras formas más modernas de concebir el género. Así pues, Berkeley acabaría regresando a su antigua ocupación específica de coreógrafo para diseñar determinados números concretos de algunas películas que podían incluir de forma excepcional alguna secuencia aislada de estas características. El musical comenzaba a cambiar dando paso a la integración de canciones como hilo argumental de la historia y bailes engarzados con el desarrollo de la trama narrativa. Frente a ese nuevo orden de cosas, ejemplificado por películas de esta misma productora como "Un día en Nueva York" (1949) o "Cantando bajo la lluvia", Busby Berkeley intentó adecuar su recargado estilo a las exigencias de los tiempos, aunque al final optaría por aferrarse a él como inconfundible imagen de marca. Las películas que coreografió pasaron por lo tanto a convertirse en monumentos a la espectacularidad que buscaban no tanto tener grandes éxitos de taquilla sino convertirse en una seña distintiva de la grandeza del musical producido por Metro Goldwyn Mayer y de las posibilidades que todavía quedaban por explorar. Así, por ejemplo, La reina del Oeste (1950) de George Sidney, Luces de Broadway (1951) de Roy Rowland, La primera sirena (1952) de Mervyn LeRoy, Small town girl (1953) de László Kardos, Easy to love (1953) de Charles Walters, Rose Marie (1954) de Mervyn LeRoy y, tras un paréntesis de ocho años, Jumbo (1962) de Charles Walters, que señalaría el definitivo adiós de uno de los mayores talentos del cine musical a lo largo de su historia.
Si algún coreógrafo ha tenido un estilo inconfundible para millones de espectadores a lo largo de la historia, éste ha sido sin ningún género de dudas Busby Berkeley. Ciertamente las acrobacias de Gene Kelly o el elegante movimiento de Fred Astaire le deben mucho a creadores como Nick Castle, Gower Champion, Michael Kidd, Eugene Loring o Stanley Donen, pero no lo es menos que tan sólo el último de éstos acabó dando el salto a la dirección y que, en cualquier caso, sus respectivos estilos visuales sólo pueden ser reconocidos por auténticos especialistas en la materia. Todo lo contrario de Berkeley, cuyas fastuosas coreografías de formas geométricas ejecutadas al unísono por decenas de bailarines perduran en la memoria colectiva de generaciones y han influido de forma determinante en posteriores filmaciones.
Busby Berkeley estuvo casado seis veces y falleció a los 80 años.



La calle 42, musical con canciones de Harry Warren (música) y Al Dubin (letra) fue un enorme éxito que estableció las bases de la posterior reputación de Busby Berkeley como coreógrafo con un estilo único. Véase su extraordinario sentido del espectáculo en esta multitudinaria e imaginativa secuencia final encabezada por Ruby Keeler y Dick Powell.


42nd Street - Lloyd Bacon (1933) por DerwinJack

Maria Callas - Regnava nel silenzio (Lucia di Lammermoor, Donizetti)

GAETANO DONIZETTI (Bergamo, Italia, 29-11-1797 / Ibídem, 8-4-1848): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal del compositor italiano Gaetano Donizetti. Junto a Rossini y Bellini, conforma la tríada de compositores italianos que dominó la escena operística hasta la eclosión de Verdi. Representantes los tres de la corriente belcantista, Donizetti fue el más prolífico, con 75 óperas en su haber, escritas entre 1816 y 1844. Aunque no toda su producción alcanza el mismo nivel de calidad, su música, al tiempo que permite el lucimiento de los cantantes, posee una incontestable fuerza dramática y un arrebatado lirismo que lo convierten en el más directo precursor del arte verdiano.
Quinto hijo de una modesta familia, Domenico Gaetano Maria Donizetti fue admitido a los nueve años en las Lezioni Caritatevoli, una escuela gratuita de música destinada a formar coristas e instrumentistas para las funciones litúrgicas. Sus tempranas dotes musicales llamaron la atención del creador de dicha institución, el compositor alemán Johann Simon Mayr, quien decidió tomarlo bajo su protección. Bajo su guía, y más tarde bajo la del padre Mattei (el maestro de Rossini) en Bolonia, Donizetti se inició en los secretos de la composición, escribiendo con increíble facilidad cuartetos de cuerda, sinfonías y su primera ópera en un acto, Il Pigmalione (1916). 
La ópera sería el género al que dedicaría sus mayores esfuerzos creativos. La primera oportunidad de darse a conocer en este campo le llegó con el estreno de su cuarta ópera, Enrico di Borgogna (1918), que obtuvo una calurosa acogida. Con influencias de Gioacchino Rossini, su trabajo se caracteriza por sus brillantes melodías, destinadas a los virtuosos del canto. La madurez de su estilo, y con ella sus obras más importantes, llegó a partir de la década de 1830, con títulos como Anna Bolena (1930), L'elisir d'amore (1832), Lucrezia Borgia (1833), Lucia di Lammermoor (1835), su ópera más famosa, Maria Stuarda (1835), Belisario (1836), Roberto Devereaux (1837), La fille du régiment (1940), La favorite (1840), Linda de Chamounix (1942), Don Pasquale (1843) o Poliuto (1848).
Donizeti se casó en 1828 con Virginia Vasselli. Su esposa dio a luz a tres hijos, de los que no sobrevivió ninguno, falleciendo ella en 1837. Aclamado en toda Europa, en sus últimos años, la salud del músico fue decayendo irremediablemente. Internado en un manicomio en París y luego en su Bérgamo natal, murió allí practicamente perdida la razón a causa de una sífilis terciaria. Contaba 50 años de edad.

Gaetano Donizetti, portrait by Giuseppe Rillosi


Con Lucia di Lammermoor la ópera italiana alcanza su primera gran cumbre. Una de sus más bellas arias es "Regnava nel silenzio" (Acto I, Cuadro II), que aquí se puede apreciar en la incomparable voz de Maria Callas.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Alberto Moravia (Roma, Italia, 28-11-1907 / Ibídem, 26-9-1990): In memoriam

CRONISTA DE LA MODERNA ARIDEZ MORAL
Hoy es aniversario natal del novelista, periodista y ensayista italiano Alberto Moravia. Figura clave de las letras en su país, su amplia obra, de fondo existencialista y formas tradicionales, profundizó en conceptos como la sexualidad o la alienación de la sociedad moderna y alcanzó gran difusión internacional.
Alberto Moravia (seudónimo de Alberto Pincherle) era hijo de un arquitecto y pintor judío y de una noble de origen dálmata. Su pasión por la escritura comenzó mientras se recuperaba de una tuberculosis contraída a los diez años, que le obligó a permanecer recluído durante toda su adolescencia. Durante ese reposo forzado leyó intensamente y, tras dejar atrás su internamiento en una clínica de Cortina D'Ampezzo a los diecisiete años, comenzó su actividad literaria escribiendo relatos cortos para la revista Novecento. Desde sus comienzos, sus escritos se caracterizarían por un estilo austero y realista. Más adelante, publicó su primera gran novela, Los indiferentes (1929), donde mostraba la decadencia moral de la burguesía italiana, obra que le hizo adquirir notoriedad en Italia. Menor acogida tuvo la segunda, Las ambiciones defraudadas (1935).
La mascarada (1941), novela satírica sobre los dirigentes fascistas, fue prohibida por las autoridades de su país y Moravia tuvo que esconderse para escapar de la prisión y finalmente huir de Italia. En ese tiempo ejerció como periodista que enviaba sus notas desde diferentes lugares del mundo, y actuó también como corresponsal de guerra. De vuelta en Roma tras la liberación, inició una prolífica colaboración con diversos periódicos: Il Mondo, L´Europeo o Il corriere della sera, donde publicó reportajes, reflexiones, críticas de cine y relatos. Entre las obras que publicó después figuran las novelas Agostino (1944), basada en las tribulaciones de su infancia y adolescencia, La romana (1947), sobre la figura de una mujer que el circundante ambiente corrupto, vacío y amoral obliga a prostituirse, o El conformista (1951), retrato de un personaje de la Italia de Mussolini y de la sociedad fascista, en la que lucha por integrarse mediante un deseo de confundirse en la masa y no destacar aun a costa de perder la libertad individual. También publicó las colecciones de relatos La desobediencia (1947) y El amor conyugal y otros cuentos (1947), en los que lleva a cabo profundas prospecciones psicológicas. 
Desde los años 50 en adelante la figura de Moravia fue cobrando creciente relieve en la cultura italiana y sus novelas comienzan a ser traducidas a otras lenguas. Su franqueza en el tratamiento de ciertos temas como los relacionados con la sexualidad, le valieron una aureola de escándalo y en 1952 el Vaticano puso todos sus libros en el índice de obras prohibidas, censura que sería abolida en 1963. Apoyó los movimientos de izquierda y en 1953 fundó la revista literaria Nuovi Argomenti, en la que colaboró su amigo Pier Paolo Pasolini, y asímismo hizo críticas cinematográficas para la revista L'Espresso. Entre sus narraciones siguientes figuran El desprecio (1954), sobre un guionista que, conforme alcanza el éxito en su carrera, ve cómo se desmorona su matrimonio, agudo análisis de la rutina y el cansancio que puede sobrevenir en la sociedad burguesa, La campesina (1957), historia de dos mujeres, madre e hija, que, huyendo de los bombardeos y el hambre en la ciudad de Roma durante la Segunda Guerra Mundial, quedan atrapadas cerca del frente de combate, entre las tropas alemanas y los ejércitos aliados, trágica epopeya de la bondad y la inocencia violadas por la crueldad y la barbarie de la guerra, El aburrimiento (1960), narración de una relación amorosa llevada a los extremos de la desesperación y reflexión sobre la dificultad de otorgar un sentido inequívoco a la conducta, la creación artística y el instinto sexual, o La atención (1965), historia de un autor y de la novela que está escribiendo, dos argumentos paralelos que se entrecruzan en la relación morbosa de un padre con su hijastra. Otras obras posteriores son El paraíso (1970), La vida interior (1978), 1934 (1982), Cuentos romanos (1983), El hombre que mira (1985), o El viaje a Roma (1988).
Buen número de las novelas de Moravia fueron llevadas al cine en películas como "La provinciale" (1953) de Mario Soldati, "La romana" (1954) de Luigi Zampa, "Peccato che sia una canaglia" (1954) de Alessandro Blasetti, "La ciociara" (1960) de Vittorio De Sica, "Agostino" (1962) de Mauro Bolognini, "La noia" (1963) de Damiano Damiani, "Le mépris" (1963) de Jean-Luc Godard, "Gli indifferenti" (1964) de Francesco Maselli, "Il conformista" (1970) de Bernardo Bertolucci, u otras muchas.
Alberto Moravia se casó en 1941 con la también escritora Elsa Morante, de la que se separó en 1962. Después convivió con la joven escritora Dacia Maraini y en 1986 se casó con la escritora española Carmen Llera, cuarenta y cinco años más joven que él. En 1990 fue encontrado muerto en el baño de su apartamento romano. Contaba 82 años.


viernes, 27 de noviembre de 2015

The Jimi Hendrix Experience - Hey Joe

JIMI HENDRIX (Seattle, Washington, US, 27-11-1942 / London, UK, 18-9-1970): IN MEMORIAM

Hoy se cumplen 73 años del nacimiento del legendario músico estadounidense Jimi Hendrix, prematuramente desaparecido a los 27 tras una sobredosis letal de barbitúricos y alcohol. Se le considera el mejor guitarrista de la historia del rock y uno de los puntales de la música psicodélica de los años 60 con su banda The Jimi Hendrix Experience (1966-1969).



Hey Joe es una composición del cantautor Billy Roberts que cuenta la historia sobre un hombre que, tras haber asesinado a su mujer en un pueblo del sur de Estados Unidos, planea huir hacia México para escapar de una segura condena a muerte. Grabada en primera instancia por la banda californiana The Leaves en 1965, fue a finales del año siguiente el single con que debutó The Jimi Hendrix Experience y abrió su álbum Are you experienced? (1967). En el video se puede apreciar la interpretación en vivo del grupo con Hendrix mostrando sus habilidades con su mítica guitarra Fender Stratocaster.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Tina Turner - River deep, mountain high

TRIBUTE TO TINA TURNER (Nutbush, Tennessee, US, 26-11-1939)

La cantante estadounidense (hoy ciudadana suiza) Tina Turner (nacida Anna Mae Bullock) cumple hoy 76 años. En activo desde 1958, en los años 60 formó parte del dúo Ike & Tina Turner, músico con quien estuvo casada entre 1962 y 1978. Tras su divorcio emprendió una larga y éxitosa carrera en solitario, que la hizo ganar siete premios Grammy y el sobrenombre de 'la abuela del rock'. Se retiró en el año 2009.



En esta actuación de 1983 en Suecia, Tina recrea en solitario River deep, mountain high (Barry/Greenwich/Spector), uno de los mayores éxitos del dúo Ike & Tina Turner, que ambos grabaron en 1966.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Percy Sledge - When a man loves a woman

PERCY SLEDGE (Leighton, Alabama, US, 25-11-1940 / Baton Rouge, Louisiana, US, 14-4-2015): IN MEMORIAM

De no haber fallecido hace unos meses de un cáncer hepático, el cantante estadounidense de soul y blues Percy Sledge habría cumplido hoy 75 años. Se le recuerda fundamentalmente por su gran hit internacional When a man loves a woman (1966), su único número 1 en Billboard, y ganador de un disco de oro.

 

When a man loves a woman  (Calvin Lewis / Andrew Wright) es uno de los temas soul más memorables de la década de los años 60. Posteriormente utilizado en películas y publicidad y muy versionado por otros artistas, la creación que de él hizo Percy Sledge no ha sido superada. 

Jeffrey Hunter (New Orleans, Louisiana, US, 25-11-1926 / Los Angeles, California, 27-5-1969): In memoriam

ÍDOLO JUVENIL DE LOS 50

Hoy es aniversario natal del actor estadounidense Jeffrey Hunter, prematuramente desaparecido tras un accidente doméstico a los 42 años. Joven galán de gran atractivo físico y penetrantes ojos azules, en los años 50 adquirió estatus de popular icono de adolescentes. En su no muy distinguida filmografía sobresalen sus tres películas con John Ford y dos con Nicholas Ray, directores que le ofrecieron los papeles con mayor carga dramática de su carrera. Cuando falleció, ésta estaba en franca decadencia.
Jeffrey Hunter (de nombre real Henry Herman McKinnies Jr.) se trasladó de muy pequeño con su familia a Milwaukee, Wisconsin, donde se graduó y comenzó a actuar representando obras en el teatro y en la radio locales. En 1945 se enroló en la marina estadounidense, en la que sirvió durante un año, y luego estudió interpretación en la Univeridad de Evanston, Illinois y en la UCLA californiana, prosiguiendo sus actuaciones en el teatro. Tras debutar sin acreditación en la producción independiente Julio César (1950) de David Bradley, con Charlton Heston como protagonista, fue contratado por 20th Century Fox, estudio al que estuvo ligado hasta 1959.
Su nombre comenzó a destacar sucesivamente en los créditos de títulos como 14 horas (1951) de Henry Hathaway, noir con Paul Douglas, Richard Basehart, Barbara Bel Geddes y Debra Paget como protagonistas, Luchas submarinas (1951) de Lloyd Bacon, bélico con Richard Widmark y Dana Andrews, Cielo rojo de Montana (1952) de Joseph M. Newman, drama aventurero con Richard Widmark, Bellezas por casar (1952) de Henry Levin, comedia familiar con Jeanne Crain, Myrna Loy, Debra Paget y Edward Arnold, Un grito en el pantano (1952) de Jean Negulesco, remake de "Aguas pantanosas" (1941) de Jean Renoir, con Jean Peters, Tres jóvenes de Texas (1954) de Henry Levin, western con Mitzi Gaynor y Keefe Brasselle, La princesa del Nilo (1954) de Harmon Jones, aventuras con Debra Paget y Michael Rennie, Pluma blanca (1955) de Robert D. Web, western con Robert Wagner, John Lund y Debra Paget, o Siete ciudades de oro (1955) de Robert D. Web, aventuras históricas con Richard Egan, Anthony Quinn, Michael Rennie y Rita Moreno. 
Su mejor oportunidad le llegó al participar en el mítico western Centauros del desierto (1956) de John Ford, junto a John Wayne, Vera Miles, Ward Bond y Natalie Wood, sin duda la película más importante de su filmografía, y su director el que mejor partido le sacó en éste y otros dos títulos más adelante. Después apareció en Tierra de violencia (1956) de Robert D. Web, western con Robert Ryan y Virginia Mayo, Héroes de hierro (1956) de Francis D. Lyon, producción Disney ambientada en  la Guerra de Secesión estadounidense, con Fess Parker, Un beso antes de morir (1956) de Gerd Oswald, thriller con Robert Wagner, Virginia Leith y Joanne Woodward, Una pistola para un cobarde (1957) de Abner Biberman, western con Fred MacMurray, La verdadera historia de Jesse James (1957) de Nicholas Ray, western biográfico con Robert Wagner y Hope Lange, otro de sus mejores films, Más fuerte que la vida (1957) de Martin Ritt, drama de historias cruzadas con Joanne Woodward, Sheree North y Tony Randall, El último hurra (1958) de John Ford, drama político con Spencer Tracy, Amor y guerra (1958) de Philip Dunne, drama bélico con Robert Wagner, Dana Wynter y Hope Lange, El sargento negro (1960) de John Ford, western con Constance Towers, Billie Burke y Woody Strode, Del infierno a la eternidad (1960) de Phil Karlson, drama bélico con David Janssen, Vic Damone y Patricia Owens, Cuando el hampa dicta su ley (1960) de Phil Karlson, drama criminal con Pat Crowley y Dennis Hopper, o La última fuga (1961) de Edmond O'Brien, drama criminal con David Janssen y Stella Stevens.
Nuevamente recomendado por John Ford a Nicholas Ray para el papel de Jesucristo en la producción bíblica de Samuel Bronston Rey de reyes (1961) dirigida por el segundo, fue elegido por su mirada, pero su interpretación fue acogida con críticas dispares, sobre todo por quienes aún le seguían viendo como ídolo juvenil de matinées, a pesar de que cuando rodó la película Hunter tenía 34 años. Perjudicado como tantas otras estrellas por la desaparición a comienzos de la década del sistema de contratos de larga duración con los estudios de Hollywood, que se hacían cargo de sus carreras, el caso es que la de Hunter inició un declive inexorable con títulos (la mayoría films de bajo presupuesto rodados en Europa) como El último superviviente (1962) de Richard Goldstone y John Monks Jr., El día más largo (1962) de Ken Annakin, Andrew Marton y Bernhard Wicki, producción bélica de amplio reparto estelar, Oro para el César (1963) de André De Toth y Sabatino Ciuffini, péplum italiano con  Mylène Demongeot, Joaquín Murrieta (1965) de George Sherman, spaghetti-western rodado en España, Desafío al destino (1965) de William Conrad, thriller con Anne Francis, Dana Andrews y Viveca Lindfors, Dimension 5 (1966) de Franklin Adreon, ciencia-ficción con France Nuyen, Una bruja sin escoba (1967) de José María Elorrieta, comedia sobrenatural de producción española, con  Maria Perschy, La gran aventura (1967) de Robert Siodmak, western con Robert Shaw, Mary Ure y Robert Ryan, Cerveza para todos (1968) de Frank Tashlin, comedia bélica con Gina Lollobrigida y Bob Hope, o ¡Viva América! (1969) de Javier Setó, thriller criminal de producción hispano-italiana, con Pier Angeli. En esos años también intervino en varias series televisivas.
Jeffrey Hunter estuvo casado entre 1950 y 1955 con la actriz Barbara Rush, con quien tuvo un hijo. Tras el divorcio contrajo matrimonio en 1957 con la modelo Dusty Bartlett, con la que adoptó otro hijo y tuvo otros dos, divorciándose en 1967. Su tercera y última esposa fue la actriz Emily McLaughlin, que en 1969 se convertiría en su viuda tres meses después de la boda. Afectado por una explosión durante el rodaje de su última película en España, que le produjo conmoción cerebral y desplazamiento vertebral, fue transportado a su país, donde ya no pudo recuperarse, sufriendo fuertes dolores de cabeza y mareos. Meses después, una hemorragia cerebral sufrida en una escalera de su casa californiana, le hizo desplomarse, golpearse la cabeza contra la barandilla y fracturarse el cráneo. Encontrado inconsciente por su esposa, fue llevado a un hospital para ser intervenido quirúrgicamente, falleciendo durante la operación sin haber llegado a recuperar la consciencia.

   

Tributo a Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, España, 25-11-1951)

AVENTURA, HISTORIA Y SUPERVENTAS

El escritor y periodista español Arturo Pérez-Reverte cumple hoy 64 años. Tras veintiún años como corresponsal de guerra en prensa y televisión, se ha consolidado como articulista y, sobre todo, como autor de novelas históricas. Traducido a 28 idiomas, su éxito editorial no tiene parangón con ningún otro novelista español en la actualidad, particularmente con la popular saga Alatriste, que hasta ahora se compone de siete entregas.
Hijo y nieto de marinos mercantes, su abuelo poseía una gran biblioteca con la que él comenzó a familiarizarse con clásicos como Dumas, Salgari, Stevenson, Conrad... Después de terminar sus estudios secundarios en el Instituto Isaac Peral de Cartagena, Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez estudió Ciencias Políticas y Periodismo, ejerciendo la prensa tanto en medios escritos como en radio y televisión. Trabajó doce años en el diario Pueblo y, tras la desaparición del periódico, durante largo tiempo en Televisión Española, participando en tareas de reportero de guerra que le llevaron a cubrir diversos conflictos bélicos en el Sahara, Nicaragua, El Salvador o Bosnia. También presentó el programa de crónica negra "Código Uno". Cuando estudiaba en la Universidad conoció a Blanca, una oscense que acabó siendo su esposa. Tuvieron una hija, Carlota, nacida en Madrid en 1983 y posteriormente licenciada en Historia y Arqueología Marítima y colaboradora de su padre.
Pérez-Reverte comenzó su trayectoria literaria al publicar El húsar (1986), novela ambientada en la época napoleónica. Con posterioridad su bibliografía se amplió con títulos de éxito como El maestro de esgrima (1988), La tabla de Flandes (1990), El club Dumas (1993) o La sombra del águila (1993). En estos volúmenes se aprecian las características de su escritura, ubicada principalmente en los géneros de la aventura histórica, el misterio y la intriga. Aborda temas clásicos como el honor, el deber, los ideales o la amistad con un estilo irónico y punzante que posee inspiración aventurera de los autores citados anteriormente, sin olvidar a Benito Pérez Galdós, Herman Melville, Julio Verne o Daniel Defoe.
Después de Territorio comanche (1994), libro basado en sus vivencias en el conflicto de Yugoslavia, y ante el buen recibimiento comercial de su obra, Reverte abandonó el periodismo, a excepción de su colaboración como columnista en El Semanal, centrando su actividad profesional en la literatura. Tras la aparición de títulos como Un asunto de honor (Cachito) (1995), el libro de relatos y artículos Obra breve (1995) y La piel del tambor (1995), el escritor cartagenero ideó en El Capitán Alatriste (1996) un personaje de ficción que sirvió en los tercios de Flandes, Diego Alatriste. Esta novela consagró comercialmente a nivel internacional a Pérez-Reverte, quien prosiguió con las andanzas de Alatriste en Limpieza de sangre (1997), El sol de Breda (1998), El oro del Rey (2000), El caballero del jubón amarillo (2003), Corsarios de Levante (2006) y El puente de los asesinos (2011).
Al margen de la saga Alatriste, Patente de corso (1998) recoge parte de sus colaboraciones en “El Semanal”, al igual que Con ánimo de ofender (2001), No me cogeréis vivo (2005) y Cuando éramos honrados mercenarios (2009). La novela La carta esférica (2000) se centra en su afición marina, y La reina del sur (2002) en el contrabando y narcotráfico de una mujer mexicana en España. Con Cabo Trafalgar (2004) recreó la famosa batalla entre la armada inglesa y la alianza franco-española. El pintor de batallas (2006) está protagonizada por un fotógrafo de guerra que tiene el objetivo de pintar un gran fresco sobre una batalla. Un día de cólera (2007) es una novela centrada en la época napoleónica y el levantamiento del pueblo español del 2 de mayo del año 1808 en Madrid. En Ojos azules (2009) ambienta la acción en el período de conquista de América con el protagonismo de un soldado español que intenta conservar un saco de oro que ha obtenido en Tenochtitlán. El asedio (2010) nos traslada a la ciudad de Cádiz en el año 1812, sitiada por los franceses durante la Guerra de la Independencia española. Sus últimos libros son El tango de la guardia vieja (2012), que recorre cuatro décadas de historia del siglo XX, El francotirador paciente (2013), sobre el mundo de los grafiteros, la colección de artículos Perros e hijos de perra (2014), la novela Hombres buenos (2015), novela de aventuras de dos españoles en la Francia enciclopedista del siglo XVIII. y La Guerra Civil contada a los jóvenes (2015).
En el año 1998 fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y Letras de Francia y en 2003 elegido Académico de la Lengua Española. En su ingreso leyó un discurso sobre "El habla de un bravo del siglo XVII".
Entre las adaptaciones al cine de sus novelas figuran "El maestro de esgrima" (1992) de Pedro Olea, "La tabla de Flandes" (1994) de Jim McBride, "Territorio comanche" (1997) de Gerardo Herrero, "La novena puerta" (1999) de Roman Polanski, "Alatriste" (2006) de Agustín Díaz Yanes, o "La carta esférica" (2000) de Imanol Uribe.

  

martes, 24 de noviembre de 2015

Libertad Lamarque - Madreselva

LIBERTAD LAMARQUE (Rosario, Argentina, 24-11-1908 / Ciudad de México, 12-12-2000): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal de la cantante y actriz de cine argentina Libertad Lamarque, una de las estrellas más destacadas del mundo del espectáculo latinoamericano. Su prolongada y prolífica carrera abarcó todas las facetas imaginables: música, radio, discos, cine, teatro y, finalmente, el mundo de la telenovela. Pequeña de estatura, aunque de físico robusto y figura atrayente, delicada sonrisa y expresividad en la mirada, fue considerada la máxima intérprete femenina del tango. Como cantante poseía un timbre agudo, incluso para su registro de soprano, quizás no apropiado para el tango, pero superaba esa aparente dificultad con el enorme caudal de su voz, el fuerte temperamento que le imprimía y una emotividad permanente, sumado a una perfecta afinación para decir la letra y acompañar la melodía. Entre 1926 y 1997 grabó más de 400 canciones de diversos géneros, muchas de las cuales se hicieron muy populares en Latinoamérica.
Hija de un hojalatero uruguayo de ascendencia francesa y de una viuda española con seis hijos, en su precaria infancia se interesó muy pronto por la actuación. Dio sus primeros pasos artísticos en el mundo de la canción consolidándose como una de las voces más representativas del tango en su país, que se hizo popular gracias a sus emisiones radiofónicas. En la década de los treinta, nada más comenzar a grabar sus discos, el mundo del cine la reclamó para protagonizar la primera película sonora argentina, ¡Tango! (1933) de Luis Moglia Barth. En los años siguientes destacó en El alma del bandoneón (1935) de Mario Soffici, Ayúdame a vivir (1936), La ley que olvidaron (1938) y Besos brujos (1938), las tres de José Agustín Ferreyra, Madreselva (1938) de Luis César Amadori, Puerta cerrada (1939) de John Alton y Luis Saslavsky, Caminito de gloria (1939) de Luis César Amadori, La casa del recuerdo (1940) de Luis Saslavsky, Cita en la frontera (1940) de Mario Soffici, Una vez en la vida (1941) y Yo conocí a esa mujer (1942), ambas de Carlos Borcosque, En el viejo Buenos Aires (1942) de Antonio Momplet, Eclipse de sol (1942) de Luis Saslavsky, El fin de la noche (1944) de Alberto De Zavalia, La cabalgata del circo (1945) de Eduardo Boneo y Mario Soffici y Romance musical (1947) de Ernesto Arancibia. 
Tras la llegada al poder de Juan Domingo Perón, se radica en México, donde reinicia su carrera y aparece en Gran Casino (1947) de Luis Buñuel, donde compartió cartel con Jorge Negrete, Soledad (1947) de Miguel Zacarías, La dama del velo (1949), Otra primavera (1950), La mujer sin lágrimas (1951), las tres de Alfredo B. Crevenna, La loca (1952) de Miguel Zacarías, Rostros olvidados (1952) de Julio Bracho, Acuérdate de vivir (1952) de Roberto Gavaldón, Nunca es tarde para amar (1952) de Tito Davison, Ansiedad (1953) de Miguel Zacarías, Reportaje (1953) de Emilio Fernández, La infame (1953) de Miguel Zacarías, Cuando me vaya (1953) de Tito Davison, La mujer X (1954) de Julián Soler, Escuela de música (1955) de Miguel Zacarías, Música de siempre (1956) Bodas de oro (1956), ambas de Tito Davison, Bambalinas (1957) de Tulio Demicheli, Yo pecador (1959), o El pecado de una madre (1960), ambas de Alfonso Corona Blake. En España rodó Bello recuerdo (1961) de Antonio del Amo, junto al joven cantante Joselito.
El resto de su carerra se desarrolla entre México y Argentina, siendo sus últimos trabajos para la televisión.  Las películas de Libertad Lamarque recurrieron a tópicos y arquetipos que funcionaron fácilmente entre su público seguidor. Denominada 'la reina del melodrama', representó a todo tipo de mujeres, fundamentalmente a aquellas que tenían que sufrir los desmanes de sus maridos y estar siempre prestas a perdonar infidelidades, las que habían de padecer las iras de la sociedad que las rodeaba -por ejemplo las madres solteras-, en una demostración de sacrificio y abnegación consumada. En la última etapa de su trayectoria otuvo multitud de rexconocimientos.
Libertad Lamarque estuvo casada con Emilio Romero desde 1926 hasta el fallecimiento de él en 1945, aunque ya habían roto en 1935 tras una turbulenta relación. De este matrimonio nació su única hija, Libertad Mirtha. Su segundo marido fue el músico Alfredo Malerba, con quien estuvo casada desde 1945 hasta finales de los años 80. Cuando aún se mantenía en activo, Lamarque falleció a los 92 años de una parada cardiorrespiratoria.



En la película del mismo título, Libertad Lamarque estrenó el tango "Madreselva" de Francisco Canaro y Luis César Amadori.




lunes, 23 de noviembre de 2015

RTVE Symphony Orchestra - La vida breve (Falla), Act II Scene 1: Danza española - Lucero Tena

MANUEL DE FALLA (Cádiz, España, 23-11-1876 / Alta Gracia, Argentina, 14-11-1946): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal del compositor español Manuel de Falla. Con Isaac Albéniz y Enrique Granados conforma la gran trilogía de la música nacionalista española. Fue uno de los primeros compositores de esta tradición que, cultivando un estilo tan inequívocamente español como alejado del tópico, supo darse a conocer con éxito en toda Europa y América, y con ello superó el aislamiento y la supeditación a otras tradiciones a que la música hispana parecía condenada desde el siglo XVIII. No fue un compositor prolífico, pero sus creaciones, todas ellas de un asombroso grado de perfección, ocupan prácticamente un lugar de privilegio en el repertorio clásico.
Manuel de Falla y Matheu nace el 23 de noviembre de 1876 en Cádiz, ciudad que había tenido gran desarrollo como puerto de Ultramar y que gozaba de buena vida musical con representaciones de ópera y zarzuela. Su infancia transcurre placenteramente; no iba al colegio ya que tenía profesor particular en casa. Recibe las primeras lecciones musicales de su madre, intérprete de piano y otros profesores de su ciudad natal. A los 17 años decide que su vocación definitiva es la música y en 1897 se traslada a Madrid, donde al año siguiente finalizó con honores sus estudios en el Conservatorio. En 1901 comienza a estudiar con el Maestro Felipe Pedrell, defensor de que las bases de la música de un país debían provenir de su propio folclore, y quien despertó en él el interés por el flamenco y el cante jondo. Falla desarrollaría un estilo claramente nacionalista que caracterizó practicamente todas sus composiciones. No obstante, no solía utilizar las canciones folclóricas españolas de forma directa en sus temas, sino que incorporó unicamente su espíritu. A la vez imparte clases particulares para poder mantenerse y enviar alguna ayuda económica a su familia, ya que los negocios familiares estaban en quiebra.
En 1905 estrenó la zarzuela Los amores de la Inés, hoy olvidada, pero no lo consiguió con su primera obra importante, La vida breve, drama lírico en dos actos con libreto de Carlos Fernández Shaw, que no se estrenaría hasta 1913 en Niza (Francia). Desilusionado, decidirá viajar a París, donde residirá entre 1907 y 1914. En la capital francesa conoce a los músicos más importantes del momento con los que entabla amistad; entre ellos se encontraban Igor Stravinsky, Claude Debussy o Maurice Ravel. El inicio de la Primera Guerra Mundial le hace regresar a España y se vuelve a instalar en Madrid; antes había compuesto las Siete canciones populares españolas, estrenadas a comienzos de 1915. Poco después dio a conocer la primera versión de El amor brujo, ballet de ambiente andaluz que incluye las conocidas Danza ritual del fuego, Canción del fuego fatuo y Danza del terror, y que se convertiría en una de las obras más famosas de Falla. Al año siguiente la presenta en Madrid y poco después estrena Noches en los jardines de España, su obra mas impresionista, escrita para piano y orquesta. En 1919 los Ballets Rusos de Diaghilev presentan El sombrero de tres picos, ballet basado en la novela homónima de Pedro Antonio de Alarcón, en Londres.
Tras la muerte de su padres en 1919, Falla se establece en Granada, donde adquirirá más adelante una pequeña casita cerca de la Alhambra. En la ciudad andaluza vive sus mejores años y recibe frecuentes visitas en su casa. El pintor Ignacio Zuloaga y los escritores Juan Ramón Jiménez y, sobre todo, Federico García Lorca, serán compañeros de tertulia. En 1921 se casa con Cristina de Aranjuez. El retablo de Maese Pedro, una obra musical para títeres, con libreto inspirado en un episodio del Quijote, se estrena en 1923 y el Concierto para clave y orquesta de cámara en 1926. En esta época los homenajes al músico gaditano se sucedieron y en 1928 recibió la condecoración de Caballero de la Legión de Honor francesa.
El estallido de la Guerra Civil española en 1936 y la muerte de algunos de sus amigos le sumen en una profunda tristeza. La guerra termina en 1939 y Manuel de Falla, no contento con la situación española y ante el temor de la recién comenzada Segunda Guerra Mundial, decide marchar a Argentina donde trabaja en la que sería su obra póstuma, La Atlántida, sobre un poema en catalán de Jacinto Verdaguer, obra a la que dedicó los veinte últimos años de su vida y que quedó inconclusa (su discípulo Ernesto Halffter se encargaría de terminarla). En 1945 rechaza una invitación del gobierno español para regresar a su tierra y, a partir de esta fecha, muerto su amigo Jose María Sert, con quien está colaborando en su cantata, trabaja sólo pensando en acabarla. Aquejado casi siempre de muy mala salud, fallece de un fallo cardiaco nueve días antes de cumplir 70 años.  Sus restos fueron trasladados a Cádiz, en cuya catedral recibe sepultura el 9 de enero de 1947.



De La vida breve, ópera de Manuel de Falla compuesta en 1905 pero no estrenada hasta ocho años después, se ofrece aquí este fragmento que incluye su Interludio y la Danza Española a cargo de la Orquesta de RTVE dirigida por Antoni Ros-Marbà y la actuación de la bailarina Lucero Tena en 1988.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Eleanor Powell - Fascinatin' rhythm ("Lady be good", 1941)

ELEANOR POWELL (Springfield, Massachusetts, US, 21-11-1912 / Los Ángeles, US, 11-2-1982): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal de la actriz y bailarina estadounidense Eleanor Powell. Accedió al cine después de triunfar en Broadway y ganar en 1934 el campeonato mundial de tap dance. En los lujosos musicales de M-G-M exhibió sus famosas piernas y sus excepcionales dotes para la danza, cuyo virtuosismo ninguna otra bailarina ha superado en la pantalla. En su corta carrera dejó antológicos números musicales en varias películas.
Bailarina desde pequeña, Eleanor Powell fue descubierta a los once años por un empresario de vaudeville. A los diecisete comenzó una brillante carrera en revistas y musicales de Broadway que la llevó a debutar en el cine con Escándalos de 1935 (1935) de George White, musical producido por 20th Century Fox y  protagonizado por Alice Faye y James Dunn. Contratada por MGM se convirtió en una popular estrella a partir de una exitosa serie de musicales que comenzaron con Melodías de Broadway 1936 (1935) de Roy Del Ruth, con Jack Benny y Robert Taylor, continuada por Nacida para la danza (1936) de Roy Del Ruth, con Una Merkel, James Stewart y Virginia Bruce, Melodías de Broadway 1938 (1937) de Roy Del Ruth, con Robert Taylor, Rosalie (1937) de W.S. Van Dyke, con Nelson Eddy, Honolulu (1939) de Edward Buzzell, con Robert Young, La nueva melodía de Broadway (1940) de Norman Taurog, con Fred Astaire, Lady be good (1941) de Norman Z. McLeod, con Ann Sothern y Robert Young, Ship ahoy (1942) de Edward Buzzell, con Red Skelton, Thousands cheer (1943) de George Sidney, musical de propaganda bélica con reparto multiestelar, I dood it (1943) de Vincente Minnelli, con Red Skelton y, ya fuera de MGM, Noche sin estrellas (1944), con Dennis O'Keefe, su única película que no funcionó en taquilla.
Casada desde 1943 con Glenn Ford, se retiró para criar a su hijo Peter, nacido al año siguiente. Volvió como invitada para una aparición cameo en el musical Serenata en el Valle del Sol (1950) de Robert Z. Leonard, musical con Esther Williams, Van Johnson y John Lund, donde se interpretó a sí misma. El matrimonio con Ford se rompería en 1959, año en que animada por su hijo retomó su carrera durante algún tiempo con actuaciones en nightclubs y actuaciones en televisión. Eleanor Powell falleció de cáncer a los 69 años.



Eleanor Powell demostró ser la mejor bailarina de la historia de Hollywood en espectaculares números como este "Fascinatin' rhythm" de los hermanos Gershwin incluído en la película Lady be good (1941), secuencia musical magistralmente dirigida por Busby Berkeley.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Henri-Georges Clouzot (Niort, France, 20-11-1907 / París, France, 12-1-1977): In memoriam

CONTROVERTIDO, PESIMISTA, LÚCIDO... Y AUTOR

Hoy es aniversario natal del cineasta francés Henri-Georges Clouzot. Director, guionista de todos sus films y productor de algunos, dejó una obra no muy numerosa pero de gran calidad e interés, aún no revaluada como merece. En ella se rastrea una personalidad extraordinariamente fuerte y original. Siempre controvertido, Clouzot era un espíritu libre, que no aceptaba ninguna forma de censura. Dotado de talento perfeccionista, se le acusó de dilapidar presupuestos y de tiranizar a  los actores de sus films. Pese a las críticas de sus contemporáneos, fue un auteur, en toda la extensión de la palabra: Tuvo un estilo propio tanto temático como formal. Su cine se caracteriza por el frío análisis del mundo y sus criaturas, heredero de la tradición realista francesa, y su gusto por la más depurada y rigurosa de las dramaturgias, sin concesiones al sentimentalismo fácil. Su pesimismo sombrío se manifiesta siempre suavizado por el amor, último refugio de sus personajes y único valor que puede salvar al ser humano de la desesperación o la infamia. Los caracteres de sus films son casi siempre corrompidos, pusilánimes o miserables, pero no hay maniqueismo en su universo, ya que el bien y el mal, la verdad y la mentira coexisten en cada individuo y esa lucidez desesperanzada es, sin duda, la clave moral de Clouzot. Infravalorado como autor de suspenses policiacos o por el impacto que produce en el espectador la descripción de ambientes opresivos que acorralan a sus personajes, su estilo pasa por llevar al límite los contrastes, a fin de indagar en la angustia existencial y desvelar las contradicciones humanas. Su obra, mezcla de clasicismo y vanguardia, influída tanto por el cine negro estadounidense o el expresionismo alemán, como por  lecturas de novelas de misterio o de Kafka,  se erige finalmente en una de las más sugererentes del cine europeo de cualquier época.
El mayor de tres hijos del propietario de una librería, Henri-Georges Clouzot se trasladó con su familia a Brest tras la quiebra del negocio de su padre. A los 18 años marchó a París a estudiar ciencias políticas y mientras vivió allí desarrolló su talento para la escritura, trabajando como letrista de canciones, adaptador de guiones y director de diálogos de las dobles versiones idiomáticas en francés que se hacían de precedentes éxitos cinematográficos en alemán o inglés. Enviado a Berlín, quedó impresionado por las películas expresionistas de F. W. Murnau y Fritz Lang y, bajo su influencia, debutó como director con el cortometraje Le terreur des batignolles (1931). También vió varios desfiles nazis y quedó impactado por lo ajena que se mostraba Francia a lo que estaba ocurriendo en Alemania. En 1934, Clouzot fue expulsado de los Estudios UFA por su amistad con productores judíos. Diagnosticado de tuberculosis, se desplazó a los Alpes y luego a Suiza, donde permaneció casi cinco años ingresado en un sanatorio. Durante ese tiempo leyó constantemente y aprendió técnicas para mejorar sus guiones, al tiempo que observó la frágil naturaleza de sus compañeros hospitalizados. Cuando regresó a París, la Segunda Guerra Mundial había estallado, pero sus problemas de salud le libraron del servicio militar. El cine francés había cambiado como consecuencia de la huida de numerosos directores al extranjero y Clouzot encontró dificultades para subsistir. Entre 1940 y 1943 escribió cuatro obras teatrales. Ya con Francia ocupada por los alemanes se vió obligado a trabajar para ellos como guionista en la productora Continental Films. La primera película que dirigió fue El asesino vive en el 21 (1942), comedia de intriga con Pierre Fresnay y Suzy Delair, cuyo éxito propició la realización de El cuervo (1943, drama rural con Pierre Fresnay, que para bien y para mal, marcó de forma indeleble la parte inicial de su carrera. Partiendo de un hecho verídico (el envío de cartas anónimas a los habitantes de un pequeño pueblo y la agitación social que este hecho provoca), Clouzot desplegaba toda su capacidad para adentrarse en la psicología de los personajes, creando un perfecto mecanismo de intriga. Magnífica muestra del cine de suspense, este film (prohibido tras la guerra hasta 1947 y hoy un clásico) le supuso en cambio que el director se viera apartado de la profesión varios años por las acusaciones de colaboracionista con el régimen de Vichy y criticado por la prensa izquierdista por presentar al pueblo francés 'envilecido'.
Su vuelta sería por la puerta grande con En legítima defensa (1947), relato de un sórdido crimen, obra maestra del cine de intriga psicológica protagonizada por Louis Jouvet, en donde las conductas humanas son analizadas con lupa. Este largometraje devolvió a Clouzot a la primera línea como director. Sincero admirador del surrealismo, sobre el que tuvo ocasión de escribir durante su etapa como periodista, los elogios le serían devueltos por personalidades de la talla de Luis Buñuel tras el estreno de Manon (1949), historia de un amor que va más allá de la propia realidad hasta negar incluso la muerte. El film, que adaptaba a tiempos contemporáneos la novela "Manon Lescaut" del Abbé Prévost, con Serge Reggiani, Cécile Aubry y Michel Auclair, ganó el León de Oro en el Festival de Venecia. El encadenamiento de títulos importantes tendrá continuación con dos obras maestras: El salario del miedo (1953), soberbio thriller de aventuras con Charles Vanel, Yves Montand, Folco Lulli, Peter van Eyck y Véra Clouzot, donde se describía con amargos tonos la peripecia vital de cuatro hombres unidos por el transporte de un peligroso explosivo que amenaza sus vidas, a cambio de un sueldo miserable, film ganador del Oso de Oro en Berlín, la Palma de Oro en Cannes y el BAFTA a la mejor pelicula, y Las diabólicas (1955), intenso thriller de intriga y terror con Simone Signoret, Véra Clouzot, Paul Meurisse y Charles Vanel, que apuntalaría su fama de cineasta magníficamente dotado para adentrarse en las profundidades de la psicología humana, con el añadido de una batería de golpes de efecto que crearían escuela y que se encuentran en la base del más moderno thriller contemporáneo. De hecho, muchos de sus hallazgos no han logrado todavía ser superados. Estas películas lanzaron su nombre a escala internacional, incluyendo Estados Unidos, donde pasó a ser considerado como el Alfred Hitchcock francés.
El misterio Picasso (1956), documental sobre el pintor malagueño, suponía un respiro en la carrera de Clouzot, al tiempo que una profundización en su línea de trabajo consistente en explorar los más recónditos pliegues de la personalidad humana. En una nueva vuelta de tuerca sobre atmósferas turbias, crímenes sin esclarecer y comportamientos irracionales del individuo que tienen su explicación en lo más profundo de nuestra psicología, Los espías (1957), thriller kafkiano con Curd Jürgens y Peter Ustinov, acababa desembocando en un universo del absurdo donde la realidad se integra con perfecta naturalidad. La verdad (1960), drama judicial cuyo reparto estaba encabezado por Brigitte Bardot, marcó el punto de inflexión en su carrera: los tiempos estaban cambiando, la juventud demandaba historias cercanas a sus intereses y Clouzot era un realizador demasiado próximo a lo que se consideraba, sin mucho criterio ni conocimiento, como clasicismo frente a la emergente nouvelle vague. En todo caso, el film fue candidato al Oscar a la mejor película en lengua extranjera y resultó el más taquillero en toda la carrera de la Bardot.
Cada vez más apartado de la profesión, molesto por las opiniones contra él y su cine vertidas en Cahiers du cinéma, sufrió un golpe definitivo con "L'enfer", proyecto inacabado por la enfermedad de su protagonista Serge Reggiani, que treinta años más tarde retomaría Claude Chabrol con el mismo título, y donde pretendía reflejar hasta qué extremos pueden llevarnos enfermedades patológicas como los celos. Entre 1965 y 1967 Clouzot filmó cinco documentales para la televisión francesa con Herbert von Karajan dirigiendo piezas musicales clásicas. El rodaje de La prisionera (1968), compleja historia de amor con Laurent Terzieff y Elisabeth Wiener, también debió interrumpirse, en este caso por enfermedad del director, aunque el rodaje se pudo concluir, si bien su salud empeoró y diversos guiones escritos por él nunca se filmaron. En noviembre de 1976 hubo de ser intervenido a corazón abierto y en enero de 1977 falleció en su apartamento parisino mientras escuchaba "La condenación de Fausto" de Berlioz.
Henri-Georges Clouzot fue durante años pareja de la actriz Suzy Delair, a quien conoció en un cabaret parisino a finales de los años 30. Su primera esposa fue la actriz Véra Clouzot, con la que se casó en 1950, a quien hizo estrella de varias de sus mejores películas y de la que enviudó en 1960, al morir ella de un ataque cardiaco. Tras atravesar una profunda depresión, el cineasta encontró una segunda esposa en 1963, Inès de Gonzalez, con la que permaneció hasta su final.

    

jueves, 19 de noviembre de 2015

¡Carmen! La Capitana (Documental biográfico de Carmen Amaya)

CARMEN AMAYA (Barcelona, España, 2-11-1918 / Bagur, Gerona, España, 19-11-1963): IN MEMORIAM

Hoy se cumplen 52 años del fallecimiento de la mítica bailaora española Carmen Amaya, la más grande leyenda del flamenco a escala universal de todos los tiempos. Desde que vino al mundo, oyendo el continuo murmullo del mar, llevó el arte flamenco, 'quejío' del alma gitana, en su sangre. Su incomparable fuerza, furia, embrujo y 'duende' en estado puro, desde muy pronto, se hicieron patentes para asombro de propios y extraños en cuantos escenarios pisó. A lo largo de su extraordinaria carrera, jalonada de memorables triunfos, su genio inigualable fue admirado por celebridades como Winston Churchill, la Reina Madre de Inglaterra, el Presidente Franklin D. Roosevelt. Arturo Toscanini, Leopold Stokowski, Charles Chaplin, Greta Garbo, Fred Astaire, Orson Welles, Marlon Brando, Luis Buñuel o Jean Cocteau. Aplaudida por tantos públicos, halagada por tantos éxitos, continuó siendo fiel a sus orígenes con la mayor sencillez hasta su temprana muerte a los 45 años.
Carmen Amaya Amaya nació en una barraca de madera junto al mar en el Somorrrostro barcelonés, un mísero barrio de chabolas habitado por gitanos. Sus padres eran el guitarrista José Amaya El Chino y Micaela Amaya. La hermana de la madre, Juana Amaya, conocida como La Faraona, fue, en cambio, muy conocida por su porte estatuario y su talento para el baile. La pequeña Carmencita Amaya compartió, desde mitad de los años veinte, los escenarios barceloneses junto a su padre y su tía. En 1929 comenzó su proyección internacional, pues fue contratada junto a su tía Juana y su prima María para actuar en París, en el espectáculo París-Madrid de la cupletista Raquel Meller. Aprovechando su estancia en París, el director de cine Benito Perojo también se fijó en el Trío Amaya para ambientar a lo flamenco unas secuencias de su película La bodega (1929). A su vuelta a Barcelona, los Amaya continuaron actuando por todos los escenarios posibles. Con motivo de la inauguración de la Semana Andaluza en la Exposición Nacional de Barcelona de 1930 visitada por el Rey Alfonso XIII, toda la familia fue retratada para un reportaje gráfico que apareció en la portada del suplemento Notas Gráficas de La Vanguardia.  
La llegada de la II República supuso un cambio a mejor en las condiciones de vida de toda su familia, los periodistas ya hablaban de ella, su caché subía y consiguieron abandonar la barraca de la playa para trasladarse a un piso en la calle de las Tapias, en el Barrio Chino. A partir de 1934, sus actuaciones y éxitos se suceden, ya conocida como La Capitana. El despegue definitivo, a nivel nacional, se produjo a partir de que el director José Luis Sáenz de Heredia la contrató como artista invitada en la película La hija de Juan Simón (1935). Instalada con su familia en Madrid, actuó en multitud de salas, como el Teatro de la Zarzuela, con Conchita Piquer y Miguel de Molina, y en otras localidades españolas, como Sevilla, San Sebastián o Valladolid. Su primer papel como protagonista en el cine se lo proporcionó Francisco Elías para María de la O (1936), meses antes de dejar España, al comienzo de la Guerra Civil.
En 1936, salió de Lisboa, con parte de su familia, rumbo a Buenos Aires, donde sus bailes causaron tal sensación, sobre todo en el Teatro Maravillas, que prorrogó sus actuaciones durante un año consecutivo. El éxito en Argentina le llevó a actuar por toda la geografía americana: Uruguay, Chile, Perú, Brasil, Colombia, Ecuador, Venezuela, República Dominicana, Cuba y, también, México. Durante su estancia en Cuba rodaron el pequeño cortometraje El embrujo del fandango (1939) del que un par de escenas del guitarrista Sabicas y Carmen fueron 'incrustadas' en la película Martingala (1940) de Fernando Mignoni.
Desembarcaron en Nueva York en diciembre de 1940 y, de la mano del empresario y mánager de estrellas Sol Hurok, debutaron en el cabaret Beachcomber el 17 de enero de 1941. Aquí empezó el periodo dorado en la trayectoria artística de Carmen Amaya. La revista LIFE le dedicó su portada y un amplio reportaje. Dejó el cabaret y debutó, a lo grande, en el Carnegie Hall de Nueva York en enero de 1942. Fue invitada para bailar en el President’s Birthday Ball, la fiesta benéfica que se hacía cada cumpleaños del Presidente F.D. Roosevelt, en 1943, que envió el avión presidencial para recogerla. En ese mismo año estrenó su versión de "El amor brujo" ante 20.000 espectadores en el inmenso Hollywood Bowl de Los Ángeles y aprovechó para grabar sus bailes en las películas Knickerbocker Holiday (1944), Follow the boys (1944) y, See my lawyer (1945). Su fama ya no tiene fronteras. En México rodó la película Los amores de un torero (1945) de José Díaz Morales, junto a Joaquín Rodríguez 'Cagancho', y siguió actuando por Cuba, Brasil, Venezuela, Uruguay y Argentina.
Volvió a España en 1947, después de once años de ausencia, como una artista consagrada mundialmente. Estrenó su espectáculo "Embrujo Español" en el Teatro Madrid de Madrid y luego lo siguió representando en diferentes localidades españolas, como Valladolid, Zamora o Sevilla. En Barcelona, lo estrenó el 18 de diciembre de ese mismo año y la prensa le dedicó especial atención, con enjundiosos artículos de Sebastià Guasch y Néstor Luján para la prestigiosa revista Destino.
Sus espectáculos ahora se representan en los mejores teatros de las principales ciudades de cada país. En París, actuó en el prestigioso Théatre des Champs Elysées y en Londres, en el Prince’s Theater. En su nueva gira por Argentina en 1950, llenó el Teatro Astral de Buenos Aires y el Avenida de Rosario. En 1951, actuó en Sevilla, en Biarritz, en Madrid, en Barcelona, en Lisboa. En este mismo año, y de la mano del guitarrista Mario Escudero, conocerá al que sería su marido, Juan Antonio Agüero. Se casaron el 19 de octubre de 1951 en Barcelona, en la iglesia de Santa Mónica, al final de las Ramblas. Fue una ceremonia sencilla, fiel a su estilo, a primera hora de la mañana, con unos pocos amigos íntimos y familiares allegados. El brevísimo noviazgo (de apenas 15 días) no fue óbice para que fueran un matrimonio entregado el uno para el otro hasta el final.  A partir de entonces y, probablemente influida por el carácter inquieto y viajero de Juan Antonio Agüero, la compañía de Carmen Amaya desplegó su arte por todos los rincones del planeta. Es difícil seguirlos en sus innumerables viajes: España, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Argentina, Chile, México, Venezuela, Perú, México, etc.
Su vuelta a Nueva York, de nuevo en el Carnegie Hall, provocó la enaltecida crítica del experto en danza John Martin para The New York Times, el 1 de octubre de 1955. En 1956 y 1957 grabó en Nueva York con Sabicas a la guitarra los álbumes "Queen of the gypsies" y "Flamenco!" ensalzados por la prensa. Volvió a actuar en diferentes películas como Quand te tues-tu? (1953) del director francés Émile Couzinet, Dringue, Castrito y la lámpara de Aladino (1954) de Luis José Moglia, rodada en Argentina, y Música en la noche (1958) de Tito Davison, rodada en México. 
En 1959, gracias a la intervención de su amigo y periodista Josep Maria Massip durante el gobierno del alcalde Porcioles, Barcelona le rindió un emotivo homenaje con la inauguración de una fuente con su nombre en el Paseo Marítimo el 17 de febrero. Ella, emocionada, y generosa como siempre con todos los suyos, canceló sus compromisos y trasladó a su compañía desde París a Barcelona para ofrecer un único recital benéfico en el Palau de la Música para construir el nuevo Hospital-Asilo de San Rafael. Al final del concierto, se le impuso la Medalla de Oro concedida por el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Durante sus últimos años de vida siguió actuando sin desmayo, otra vez en los Estados Unidos, en México, Venezuela, Puerto Rico, Uruguay y Francia. En España, encadenó diversas giras por Palma de Mallorca y la Costa Brava, donde finalmente compró una bonita masía, el Mas Pinc de Begur (Gerona) en la que poder descansar en los breves interludios de sus extenuantes giras mundiales.
Carmen padeció toda su vida  una afección renal congénita. En los últimos años, su salud se había deteriorado muy rápidamente. El Dr. Puigvert, primera autoridad mundial en el campo de la urología, la atendía desde hacía algún tiempo. Su diagnóstico fue muy claro: debía dejar inmediatamente de bailar. Carmen no tenía curación posible, en aquella época no se conocían los trasplantes, pero podía alargar su vida. No le hizo caso, no podía hacérselo porque el baile era su vida ("Si no bailo, me muero" decía). Rodó la que sería su última película, Los tarantos (1963) de Francisco Rovira Beleta, ya muy enferma. Carmen no la pudo ver estrenar, pero ha quedado como su gran testamento cinematográfico. Una actuación llena de emoción, dramatismo y bailes inolvidables. La artista quiso pasar sus últimos días en su masía de Begur. Allí le pidieron que bailara una vez más en una actuación benéfica para recaudar fondos para la iluminación del viejo castillo del pueblo. Ella, que nunca tuvo un no, bailó, y lo hizo como siempre: con toda su alma. No pudo acabar la actuación. Aquella vez fue la última que se la vio bailar. A las nueve de la mañana del 19 de noviembre su corazón dejó de latir. Juan Antonio, su marido, acariciaba su mano con ternura. La noticia de su muerte corrió por todo el mundo, llenando de tristeza y desolación a todos los que la conocieron. Aquel día los teatros cerraron en señal de luto, los cines donde se proyectaba Los tarantos hicieron lo mismo, y los gitanos del Somorrostro, fieles a esa tradición que les hace bailar en los bautizos, en las bodas y en los entierros, lloraron, cantaron y bailaron toda la noche. Al amanecer, mirando al mar, dejaron en el suelo las guitarras y las castañuelas orladas de negro. Acabado el entierro, Juan Antonio Agüero se encerró en el sótano de la casa. Sólo le acompañaban su vieja guitarra y una caja de whisky. Se pasó una semana entera sin salir de allí. Nunca más volvió a tocar en público. Unos años después, cuando ya habían empezado a olvidarse de ella, su viudo se llevó los restos de Carmen al panteón familiar en Santander.

Como eco de la gloria de su leyenda, he aquí lo que algunos personajes famosos dijeron de Carmen Amaya:

Arturo Toscanini: "Jamás había visto en mi vida una bailarina con tanto fuego, ritmo y tan terrible y maravillosa personalidad".
Leopold Stokowski: "Tiene el diablo en el cuerpo".
Jean Cocteau: "Carmen Amaya es el granizo sobre el vidrio de una ventana, el grito de la golondrina, un cigarro fumado por una mujer soñadora, una tempestad de aplausos… Desde los ballets rusos de Sergei Diaghliev no habíamos vuelto a encontrarnos con esa clase de citas de amor en un teatro".
Charles Chaplin: "Es un volcán alumbrado por soberbios resplandores de música española".
Fred Astaire: "De Carmen hay mucho que ver, mucho que admirar… y mucho que aprender".
Greta Garbo: "Es una artista, y si parece poco, una artista única, porque es inimitable".
Orson Welles: "Es la más artista de las bailarinas, y la más genial de las artistas".



Con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento, RTVE emitió este magnífico y emocionante documental sobre la inolvidable bailaora flamenca dirigido por Marcel Li Parés en 2013.