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martes, 7 de septiembre de 2021

Maria Montez (Barahona, República Dominicana, 6-6-1912 / Suresnes, Francia, 7-9-1951): In memoriam

LA REINA DEL TECHNICOLOR

Hoy se cumplen setenta años del fallecimiento a los 39 de la actriz cinematográfica dominicana Maria Montez. Exótica belleza morena, aterrizó en Hollywood contratada por los estudios Universal en los años en que Estados Unidos todavía trataba de salir de la Gran Depresión. La entrada americana en la II Guerra Mundial propició que la meca del cine se precipitase en producir fantasías escapistas que entretuviesen al público. Así ocurrió con los vehículos que Universal creó para lanzar al estrellato a Montez: producciones de presupuesto limitado, pero de llamativo colorido, que aparentaban suntuosidad a base de artificio, oropeles y ornamentación decididamente kitsch en simulados parajes remotos y exóticos. Ella carecía de preparación dramática, pero eso no importaba: se trataba de explotar sus atractivos físicos, envueltos en sugerente vestuario y enjoyados recargadamente, en medio de una inefable Orientalia construida a su servicio. Sus películas encandilaron a las audiencias de la época y Montez se convirtió en una estrella muy popular, llegando a ser llamada la Reina del Technicolor. En todo caso su reinado fue intenso pero efímero y una vez finalizada la contienda sus películas comenzaron a aburrir a los espectadores. Su declive la relegó a películas en blanco y negro, y tras dejar Universal, finalizó su carrera en Europa. Hoy se la considera un icono camp.
Nacida María África Gracia Vidal, fue la segunda de los diez hijos de un español y una dominicana. Su padre, vice-cónsul de España en Santo Domingo, se dedicaba a la exportación textil. Según algunas fuentes, María fue enviada a ser educada en un convento de monjas en Tenerife (Islas Canarias) y a los quince años se reunió con su familia en Belfast (Irlanda del Norte), donde su padre ejercía como cónsul. Dichas fuentes refieren que allí conoció a William G. McFeeters, un hombre rico con quien se casó en 1932 y de quien se divorciaría en 1939. Otras fuentes niegan todo esto y aseguran que María vivió hasta los 27 años en la República Dominicana.
En todo caso parece que en 1940 inició una carrera como modelo en Nueva York, donde fue descubierta por un cazatalentos de Universal Pictures, estudio que produciría la gran mayoría de sus películas y la convertiría en estrella. Ella quiso adoptar el nombre artístico de Maria Montez, en honor a Lola Montez, la famosa bailarina irlandesa de quien su padre había sido admirador. En el cine debutó en 1940 con un rol menor en un western de bajo presupuesto, apareciendo después en La mujer invisible (1940) de A. Edward Sutherland, comedia de ciencia-ficción con Virginia Bruce, John Barrymore, John Howard, Charlie Ruggles y Oscar Homolka, Aquella noche en Río (1941) de Irving Cummings, musical 20th Century Fox con Alice Faye, Don Ameche y Carmen Miranda, o Bajo la luna de Hawai (1941) de Charles Lamont, comedia con Jane Frazee, Leon Errol y Mischa Auer. Finalmente el estudio apostó por ella para protagonizar La venus de la selva (1941) de George Waggner, film de aventuras en Tahití con Brian Donlevy, Broderick Crawford y Andy Devine, al que siguió El misterio de María Roget (1942) de Phil Rosen, adaptación de un cuento de Edgar Allan Poe, con Patric Knowles y Maria Ouspenskaya.
Su consagración como estrella llegó con Las mil y una noches (1942) de John Rawlins, film de aventuras con Jon Hall y Sabu donde encarnó a una Scherezade que debía mucho más a la imaginación de los guionistas de Universal que al célebre libro árabe de cuentos. El éxito del film indujo al estudio a explotar la imagen exótica de Montez en una serie de fantasías de aventuras, comúnmente orientales: La salvaje blanca (1943) de Arthur Lubin, con Jon Hall, Sabu y Turhan Bey, donde era una princesa en una isla paradisiaca de la que se enamora un cazador de tiburones, Alí Babá y los cuarenta ladrones (1944) de Arthur Lubin, otro cuento derivado del libro "Las mil y una noches", con Jon Hall y Turhan Bey, o La reina de Cobra (1944) de Robert Siodmak, con Jon Hall y Sabu, donde Montez interpretaba a dos hermanas gemelas, una buena y otra mala, en una isla imaginaria de los Mares del Sur, delirante film que supuso una de las cumbres kitsch de su carrera, danzas rituales incluidas. En el verano de 1943 Montez se había casado con el actor francés Jean-Pierre Aumont, que a la sazón trabajaba en Hollywood. Pocos días después de la boda él marchó a Europa para servir en las tropas de la Francia libre. Su hija, la futura actriz Tina Aumont, nacería en Hollywood tras la contienda, en 1946.
Montez pidió al estudio que la desencasillase de personajes orientales y a continuación protagonizó Alma zíngara (1944) de Roy William Neill, con Jon Hall y Peter Coe, donde interpretó a una gitana que al final resulta ser una condesa, y Triunfó la juventud (1944) de Charles Lamont, comedia musical con Susanna Foster, Jack Oakie y Turhan Bey; pero éstos no eran los títulos que el público esperaba de ella y no funcionaron, volviendo la Universal a orientalizarla en Sudán (1945) de John Rawlins, aventuras en el antiguo Egipto con Jon Hall y Turhan Bey, film que supuso su canto del cisne en Hollywood. El estudio la colocó después en Tánger (1946) de George Waggner, un modesto thriller en blanco y negro con Robert Paige, Sabu, Preston Foster y Louise Allbritton, así como en La conquista de un reino (1947) de Max Ophüls, film de aventuras medievales donde el auténtico protagonista era Douglas Fairbanks Jr., y Piratas de Monterrey (1947) de Alfred L. Werker, western en color con Rod Cameron que supuso su última película para Universal, que no mostró interés en renovar su contrato.
Para United Artists, en los estudios de Samuel Goldwyn, rodó La Atlántida (1949) dirigida por Arthur Ripley, insólito film de aventuras en blanco y negro basado en la novela de Pierre Benoît, donde compartió créditos con  Jean-Pierre Aumont y Dennis O'Keefe. Montado y remontado muchas veces por ser considerado 'demasiado filosófico' fracasó en taquilla en Estados Unidos pero tuvo éxito en Francia. Hoy es apreciado como un clásico camp.
Montez y Aumont crearon una productora y marcharon a Francia para coprotagonizar junto a Lilli Palmer el drama Hans el marino (1949), que dirigió François Villiers. A continuación Montez protagonizó Pasión prohibida (1949) de Bernard-Roland, thriller criminal con Erich von Stroheim, Arletty y Pierre Brasseur. En Italia rodó El ladrón de Venecia (1950) de John Brahm, film de aventuras medievales con Paul Christian y Massimo Serato, Tierra de violencia (1951) de Marino Girolami, melodrama de acción con Massimo Serato del que se distribuyó una versión en alemán, y La venganza del corsario (1951) de Primo Zeglio, film de aventuras medievales con Jean-Pierre Aumont, que resultó ser su última película.
En una localidad cercana a París, mientras tomaba un baño caliente, Montez sufrió un ataque al corazón y murió ahogada en la bañera. Contaba 39 años de edad. Dejó su patrimonio de 200.000 dólares de la época a su viudo y a su hija de cinco años.
 
 
 

1 comentario:

  1. Excelente repaso a la filmografía de Montez, lástima que se fuera tan pronto. Gracias Javi por recordarla.

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