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jueves, 24 de diciembre de 2020

Franz Waxman (Königshütte, Upper Silesia, German Empire, 24-12-1906 / Los Angeles, California, US, 24-2-1967): In memoriam

GRAN COMPOSITOR DEL HOLLYWOOD CLÁSICO
 
Tal día como hoy en 1906 nació Franz Waxman, uno de los grandes en el panorama de los compositores de bandas sonoras en el Hollywood clásico. Establecido en Los Angeles desde finales de 1934, creó partituras para innumerables películas, entre ellas no pocos títulos clásicos de los mejores directores de su tiempo (Hitchcock y Wilder contaron con él repetidas veces). En su enormemente prolífica carrera fue nominado al Oscar en doce ocasiones, premio que ganó dos años consecutivos por las bandas sonoras de El crepúsculo de los dioses (1950) y Un lugar en el sol (1951, siendo también galardonado con un Globo de Oro por esta última. Aunque compuso música para muy diversos géneros de películas, sobresalió en las de terror o suspense, en las que fue un maestro en subrayar los momentos de tensión focalizando la atención del espectador en la clave de la trama mediante el contenido musical. Waxman depuró con los años un estilo que partiendo del romanticismo alemán del siglo XIX derivó hacia estructuras más cercanas a la música contemporánea, reemplazando a partir de los 50, la huella wagneriana por texturas contrapuntísticas y armonías disonantes. También destacó en su faceta de músico fuera del cine.
Franz Wachsmann nació en el seno de una familia judía sin antecedentes musicales, donde el padre era empresario en la industria del acero. Fue el menor de siete hijos. A los tres años sufrió una seria lesión ocular que dañó su visión de por vida y, a los seis, manifestando una notable aptitud para la música, comenzó a recibir lecciones de piano. Sin el beneplácito paterno, a los dieciséis años se inscribió en la Academia de Música de Dresde, donde estudió piano, composición y dirección. Durante varios años se autofinanció empleándose como cajero de banco y más adelante tocando música popular al piano en clubs nocturnos y con un grupo de jazz en Berlín, ciudad donde también amplió estudios musicales. Allí conoció al músico Friedrich Hollaender, quien lo introdujo en el mundo de la música cinematográfica contratándolo como arreglista y orquestador de la partitura por él escrita para la película "El Angel Azul" (1930) de Josef von Sternberg. Ambos, que compartían ascendencia judía, colaboraron después en las versiones alemana y francesa de Ha salido un ladrón (1930) de Hanns Schwarz y en otros títulos. Entre las primeras bandas sonoras de Waxman en solitario figura Verónica la florista (1933) de Carl Boese.
Pronto tuvo que huir de Alemania, después de haber sido brutalmente atacado y golpeado en la calle por simpatizantes nazis. Por un tiempo se estableció en París, donde continuó componiendo para películas de colegas desplazados en situación similar y acogidos por la cinematografía francesa: Liliom (1934) de Fritz Lang, Curvas peligrosas (1934) de Billy Wilder y ¡Se acabó la crisis! (1934) de Robert Siodmak. Todos ellos acabaron por emigrar a los Estados Unidos y continuar sus carreras en Hollywood. En el caso de Waxman fue el productor Erich Pommer quien le ofreció trabajo como arreglista de "Música en el aire" (1934) de Joe May.
En la meca del cine Waxman se reunió con el director británico James Whale, a quien había impresionado mucho su partitura para Liliom, y éste le encomendó la música para su película La novia de Frankenstein (1935), producida por Universal. En ella introdujo el concepto wagneriano de leitmotiv asociado a los personajes principales, dando una muestra de audacia y talento gracias a un sabio manejo de la instrumentación. El éxito del film propició que los ejecutivos del estudio pusiesen a Waxman en nómina. Para esta compañía compuso la música de títulos como El hombre de los brillantes (1935) de  A. Edward Sutherland, La excéntrica (1935) de Edward Ludwig, ¿Recuerdas lo de anoche? (1935) de James Whale, Mares de Java (1935) de George Melford, El poder invisible (1936) de Lambert Hillyer, Oro en el Pacífico (1936) de James Cruze, Amar en ayunas (1936) de Walter Lang o El club de los suicidas (1936) de  J. Walter Ruben. 
Contratado por Metro-Goldwyn-Mayer firmó la música de Furia (1936) de Fritz Lang, Muñecos infernales (1936) de Tod Browning, La esposa de su hermano (1936) de  W. S. Van Dyke, Amor entre espías (1936) de W. S. Van Dyke, Jugando a la misma carta (1937) de W. S. Van Dyke, Capitanes intrépidos (1937) de Victor Fleming, El secreto del candelabro (1937) de  George Fitzmaurice, La novia vestía de rojo (1937) de Dorothy Arzner, La vuelta de Arsenio Lupin (1938) de George Fitzmaurice, Piloto de pruebas (1938) de Victor Fleming, Tres camaradas (1938) de Frank Borzage, Los alegres vividores (1938) de  Richard Wallace, por la que obtuvo dos nominaciones al Oscar (mejor banda sonora y mejor orquestación), La hora radiante (1938) de Frank Borzage, Cuento de Navidad (1938) de Edwin L. Marin,  Las aventuras de Huckleberry Finn (1939) de Richard Thorpe, La dama de los trópicos (1939) de Jack Conway o Extraño cargamento (1940) de Frank Borzage.
Alfred Hitchcock lo reclamó para su primera película en Hollywood, Rebeca (1940), producida por David O. Selznick. La banda sonora, misteriosa y etérea, que escribió Waxman fue candidata al Oscar y consagró a su autor como uno de los compositores más importantes de la industria. Siguieron El pecado de los otros (1940) de S. Sylvan Simon, El fruto dorado (1940) de Jack Conway, Historias de Filadelfia (1940) de George Cukor, Alas en la niebla (1940) de Frank Borzage, El extraño caso del doctor Jekyll (1941) de Victor Fleming, nominada al Oscar a la mejor banda sonora y su mejor trabajo para M.G.M., Quiero a este hombre (1941) de Jack Conway, Huellas femeninas (1941) de W. S. Van Dyke, Sospecha (1941) de Alfred Hitchcock, producción de RKO asímismo nominada por los académicos, La niña olvidada (1941) de Harold S. Bucquet, La mujer del año (1942) de George Stevens, La vida es así (1942) de Victor Fleming, A caza de novio (1942) de George Cukor, Las siete novias (1942) de Frank Borzage o Reunión en Francia (1942) de Jules Dassin.
Finalizado su contrato con M.G.M. se trasladó a Warner Brothers, estudio para el que compuso la música de: El bombardero heroico (1943) de Howard Hawks, Al filo de la oscuridad (1943) de Lewis Milestone, Vieja amistad (1943) de Vincent Sherman, Destino: Tokio (1943) de Delmer Daves, Volveremos a vivir (1944) de Vincent Sherman, El señor Skeffington (1944) de Vincent Sherman, Con sólo pensar en ti (1944) de Delmer Daves, Objetivo: Birmania (1945) de Raoul Walsh, nominada al Oscar a la mejor banda sonora, Hotel Berlin (1945) de Peter Godfrey, Un toque de trompeta a medianoche (1945) de Raoul Walsh, El orgullo de los marines (1945) de Delmer Daves, Agente confidencial (1945) de Herman Shumlin, Su tipo de hombre (1946) de Frederick De Cordova, De amor también se muere (1946) de Jean Negulesco, nominada al Oscar a la mejor banda sonora (para esta película compuso la "Fantasía Carmen" para violín y orquesta, basada en la ópera de Bizet y luego convertida en pieza de repertorio clásico), La sentencia (1947) de Vincent Sherman, Las dos señoras Carroll (1947) de Peter Godfrey, Amor que mata (1947) de Curtis Bernhardt,  El aullido del lobo (1947) de Peter Godfrey, La senda tenebrosa (1947) de Delmer Daves o Sin sombra de sospecha (1947) de Michael Curtiz.
En 1947 fundó el Festival de Música Internacional de Los Angeles, que dirigiría el resto de su vida. En el mismo hubo estrenos mundiales o americanos de obras de compositores contemporáneos como Stravinsky, Walton, Shostakovich o Schoenberg.. El prestigio de Wassman se incrementó y, ademas de ser muy solicitado por todos los grandes estudios, fue invitado a dirigir orquestas en Europa y en los Estados Unidos, país del que adquirió la ciudadanía.
A partir de ese año se convierte en  freelance y elige las ofertas de trabajo que más le interesan, provenientes de diversos estudios: El proceso Paradine (1947) de Alfred Hitchcock, Voces de muerte (1948) de Anatole Litvak, Ningún vicio menor (1948) de Lewis Milestone, El látigo (1948) de Lewis Seiler, Alias Nick Beal (1949) de John Farrow, Soga de arena (1949) de William Dieterle, Puente de mando (1949) de Delmer Daves, Almas en tinieblas (1949) de Don Siegel, Noche en la ciudad (1950) de Jules Dassin, Las furias (1950) de Anthony Mann, El crepúsculo de los dioses (1950) de Billy Wilder, por la que consigue su primer Oscar a la mejor banda sonora, Ciudad en sombras (1950) de William Dieterle, Un lugar en el sol (1951) de George Stevens, que le hace ganar su segundo Oscar consecutivo y un Globo de Oro a la mejor banda sonora, Sólo el valiente (1951) de Gordon Douglas, Yo amé a un asesino (1951) de John Berry, No estoy sola (1951) de Curtis Bernhardt, La mujer pirata (1951) de Jacques Tourneur, Sólo una bandera (1951) de William Dieterle, Decisión al amanecer (1951) de Anatole Litvak, Llama un desconocido (1952) de Jean Negulesco, Un grito en el pantano (1952) de Jean Negulesco, Vuelve, pequeña Sheba (1952) de Daniel Mann, Mi prima Raquel (1952) de Henry Koster, Fugitivos del terror rojo (1953) de Elia Kazan, Traidor en el infierno (1953) de Billy Wilder, Yo, el jurado (1953) de Harry Essex, Un león en las calles (1953) de Raoul Walsh, La nave de los condenados (1953) de John Farrow, El príncipe valiente (1954) de Henry Hathaway, La senda de los elefantes (1954) de William Dieterle, Demetrius y los gladiadores (1954) de Delmer Daves, La ventana indiscreta (1954) de Alfred Hitchcock, El cáliz de plata (1954) de Victor Saville, nominada al Oscar a la mejor banda sonora, Una mujer apasionada (1954) de Stuart Heisler, Caravana hacia el sur (1955) de Henry King, El favorito de la reina (1955) de Henry Koster, Escala en Hawai (1955) de John Ford  y Mervyn LeRoy, Pacto de honor (1955) de Andre de Toth, Milagro bajo la lluvia (1956) de Rudolph Maté, Regreso a la eternidad (1956) de John Farrow, El héroe solitario (1957) de Billy Wilder, Sayonara (1957) de Joshua Logan, Vidas borrascosas (1957) de Mark Robson, Torpedo (1958) de Robert Wise, Tu marido... ese desconocido (1959) de Jean Negulesco, Historia de una monja (1959) de Fred Zinnemann, nominada al Oscar a la mejor banda sonora, Días sin vida (1959) de Henry King, Los ambiciosos (1959) de Joseph Anthony,  La historia de Ruth (1960) de Henry Koster, Amanecer en Campobello (1960) de Vincent J. Donehue, Cimarron (1960) de Anthony Mann, Regreso a Peyton Place (1961) de José Ferrer, Los naipes marcaron su muerte (1961) de Joseph M. Newman, Mi dulce geisha (1962) de Jack Cardiff, Cuando se tienen veinte años (1962) de Martin Ritt, Taras Bulba (1962) de J. Lee Thompson, por la que fue candidato al Oscar a la mejor banda sonora por última vez y que supone un compendio de su poderoso arte compositivo, y Mando perdido (1966) de Mark Robson. En sus últimos años también compuso para la televisión.
Entre sus obras de concierto destacan el el oratorio "Joshua" (1959), compuesto para conmemorar la muerte de su esposa, y "La canción de Terezin" (1965), una obra para orquesta y coro, basada en poemas escritos por los niños del campo de concentración de Theresienstadt durante la Segunda Guerra Mundial.
Apenas se conocen datos de su primer matrimonio con Alice Apfel. Con su segunda esposa, Alice Schachmann, a quien conoció recién llegado a Hollywood, estuvo casado desde 1934 hasta la muerte de ella en 1957. El matrimonio produjo dos hijos, Josh y Alice. Waxman falleció de cáncer a la edad de 60 años.
 

    
LO PEOR DE HOLLYWOOD CONTADO POR LO MEJOR DE HOLLYWOOD
 
Con la producción de Paramount El crepúsculo de los dioses ("Sunset Boulevard", 1951) de Billy Wilder, ganó su primer Oscar Franz Waxman. El compositor retrata emotivamente con su música el drama de Norma Desmond, una ególatra reina del cine silente que el advenimiento del sonoro derribó de su trono, se niega a aceptar la realidad y vive recluida en un caserón entre recuerdos disecados, servida por Max von Mayerling, un fiel y enigmático mayordomo que había sido no sólo su primer marido, sino también su descubridor y director de sus primeras películas. Huyendo de sus acreedores, el destino conduce a esa lujosa pero lóbrega mansión a Joe Gillis, un guionista desesperado y sin un céntimo. Ambos en principio creerán haber encontrado su tabla de salvación el uno en el otro (ella sueña con revivir glorias pasadas reapareciendo en la pantalla, él con triunfar en su profesión y tener una casa con piscina), pero la enfermiza relación de dependencia entre los dos, que se utilizan mutuamente, conducirá a un desenlace funesto: el asesinato del gigolò y la total enajenación de la diva. 
Waxman planificó la composición de la banda sonora del film en base a una estrategia que constituye el armazón de toda su obra cinematográfica: "La música de cine debe hacerse notar de forma inmediata ya que sólo se oye una vez, generalmente por un público no preparado y que, además, no ha ido al cine a escuchar música. Me inclino por temas sólidos que puedan ser fácilmente reconocibles y susceptibles de ser repetidos, en forma de variaciones, a lo largo del filme. Dichas variaciones, han de ser a su vez, expresivas y no complicadas". Ciertamente, en esquema, la composición para este sórdido melodrama no reviste complicación, pero sí un elaboradísimo entramado orquestal que amolda los temas personales a las circunstancias dramáticas. La partitura de Waxman está muy influida por el jazz y el blues, así como por la obra de Igor Stravinsky. El final está inspirado en la ópera "Salomé" de Richard Strauss.
He aquí una suite musical sobre un montaje de imágenes significativas del film.


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