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lunes, 2 de agosto de 2021

Enrico Caruso - La donna è mobile ("Rigoletto", Verdi)

ENRICO CARUSO (Napoli, Italia, 25-2-1873 / Ibid. 2-8-1921): IN MEMORIAM

Hoy se conmemora el centenario del fallecimiento a los 48 años del mítico tenor italiano Enrico Caruso, que en su época logró fama mundial y muchos consideran el más célebre de la historia. En los veinticinco años que duró su carrera no tuvo rival, exhibiendo una voz excepcionalmente hermosa, dulce y potente, llena de colorido, así como una técnica y un talento dramático que conquistaron el favor del público europeo y americano. Su rango vocal de tenor spinto evolucionó al de tenor dramático y se fue oscureciendo con los años, aproximándose al de barítono. Aclamado incluso por los no aficionados a la ópera, se convirtió en el artista mejor pagado de su tiempo y  su popularidad fue inmensa gracias a la difusión a través del fonógrafo de sus interpretaciones. Fue pionero en efectuar grabaciones, lo cual supuso el inicio de un nuevo fenómeno de masificación de la música. Se presentó en los escenarios de ópera más importantes del mundo y su amplio repertorio incluía más de cuarenta óperas, en su mayoría italianas, muchas de ellas estrenadas en la Metropolitan Opera House de Nueva York, así como multitud de canciones populares. Sus discos no han dejado de reeditarse y aún hoy su voz sigue siendo una referencia del canto lírico verista.
Nacido en una familia modesta de clase obrera, Enrico Caruso fue el tercero de siete hermanos y uno de los tres únicos en sobrevivir a la infancia. Su padre, que era mecánico y trabajaba en una fundición, pensaba que Enrico debía seguir el mismo oficio y a los once años lo colocó de aprendiz con un ingeniero constructor de fuentes. Ante la insistencia de su madre, que era limpiadora, el chico también asistió al mismo tiempo a una escuela, recibiendo una educación elemental tutelada por un sacerdote. Destacó en caligrafía y dibujo, así como cantando en el coro de la iglesia escolar. Su progenitor lo llevó consigo a trabajar en una fábrica, pero su madre alentó las ambiciones musicales de Enrico. Cuando ella murió de tuberculosis en 1988, su padre se volvió a casar y él, para ayudar a la familia, comenzó a ganar algún dinero cantando serenatas por las calles de Nápoles o en cafés. También cantó en alguna velada teatral y en iglesias. En un funeral su voz impresionó a un barítono allí asistente, que le recomendó recibir lecciones de canto para hacerse profesional. Sus inquietudes artísticas fueron interrumpidas por su llamada a filas en 1894, aunque su servicio militar solamente duró mes y medio, pues el ejército lo licenció para que pudiera seguir estudiando y cantando. Al año siguiente debutó en el rol titular de "L'amico Francesco" de Mario Morelli (un compositor aficionado), de la que sólo pudo ofrecer dos representaciones, por la escasa comparecencia de público. Mas adelante actuó con roles no protagónicos en teatros de Caserta ("Fausto" de Gounod, "Cavalleria rusticana" de Mascagni") y Nápoles ("Rigoletto" y "La traviata" de Verdi), y efectuó su primera salida al extranjero con destino a El Cairo, donde actuó en "Lucia di Lammermoor" de Donizetti, "La Gioconda" de Ponchielli y "Manon Lescaut" de Puccini. De vuelta en Nápoles apareció en "I Capuleti e i Montecchi" de Bellini, en Trapani en "La sonnambula" de Bellini, en Salerno en  "I Puritani" de Bellini, "La favorita" de Donizetti, y "Carmen" de Bizet, o en Palermo en "Falstaff" de Verdi.
En 1897 el director de orquesta Vincenzo Lombardi le propuso acompañarlo a la estación veraniega de Livorno para cantar en "La bohème" de Puccini. Allí conoció a la soprano Ada Giachetti, casada y madre de un niño; ella abandonó a su marido, un empresario, y a su hijo para ir a vivir con el tenor, con quien estableció una relación que duraría once años y de la que nacerían sus hijos Rodolfo (1898) y Enrico (1904) y otros dos que fallecieron. Se separarían cuando ella lo dejó para fugarse con su chófer; ambos trataron de extorsionar económicamente al ya famoso Caruso y el asunto acabó en los tribunales con una condena a Giachetti de prisión y multa.
En 1897, en el Teatro Lirico  de Milán interpretó con gran éxito a Federico en "L'Arlesiana" de Francesco Cilea; al año siguiente fue allí Loris en "Fedora" de Umberto Giordano. Siguieron giras por otras ciudades italianas como Génova, Trento o Roma y una primera visita a Buenos Aires. En el Covent Garden londinense debutó en 1899 como Rodolfo en "La bohème" de Giacomo Puccini y allí también interpretó al duque de Mantua en "Rigoletto" de Giuseppe Verdi, rol que repetiría al año siguiente en Buenos Aires. Una de sus giras le llevó a Rusia, donde a comienzos de 1900 actuó ante el zar y la aristocracia de San Petersburgo en óperas como "Aida"  o "Un ballo in maschera" de Verdi. A finales de ese año debutó en la Scala de Milán con "La bohème", con orquesta dirigida por  Arturo Toscanini. 
Mientras crecía su reputación allá donde actuaba, su debut en el Teatro San Carlo de Nápoles a finales de 1901 resultó decepcionante: su Nemorino en "L'elisir d'amore" de Gaetano Donizetti  fue tibiamente recibido; peor aún le fue interpretando a Des Grieux en "Manon" de Jules Massenet, pues la audiencia se mostró indiferente y las críticas fueron duras. Al parecer la emoción y la inseguridad de cantar en su ciudad natal le jugaron una mala pasada y su voz se acercó más al registro de barítono que al de tenor. Muy dolido, Caruso prometió que nunca volvería a cantar en Nápoles (y lo cumplió). En 1902, en el Lirico de Milán, fue Maurizio en "Adriana Lecouvreur" de Francesco Cilea, pero sus triunfos futuros los cosecharía fuera de Italia, en ciudades como Londres, Lisboa, Montecarlo, París y, sobre todo, Nueva York.
En 1902, en un hotel de Milán, fue una de los primeras figuras del canto que grabó su voz para la Gramophone Company. Sus diez primeros discos se vendieron rápida y abundantemente y propulsaron con fuerza su carrera en el mundo anglosajón. Ese año en el Covent Garden londinense cantó "Rigoletto" junto a la famosa soprano australiana Nellie Melba. Tras cantar en Portugal y Sudamérica, debutó en 1903 con "Rigoletto" en la Metropolitan Opera de Nueva York, donde hubo de bisar el aria 'La donna è mobile'. Allí después siguió triunfando clamorosamente como Radamès en "Aida" de Verdi, Cavaradossi en "Tosca" de Puccini (bisando 'E lucevan le stelle'), Rodolfo en "La bohème" de Puccini, Canio en "Pagliacci" de Leoncavallo (bisando 'Vesti la giubba') y Alfredo en "La traviata". En el Met neoyorquino llegaría a actuar diecisiete temporadas consecutivas, efectuando 607 representaciones en 37 producciones operísticas diferentes.
Para la firma Victor efectuó numerosas grabaciones en los Estados Unidos a partir de 1904, lo que resultó decisivo para que su voz se hiciera conocida por el gran público. Del aria 'Vesti la giubba' de "Pagliacci" se vendieron más de un millón de copias, siendo Caruso el primer artista en alcanzar esa cifra. También son legendarias otras grabaciones como 'Una furtiva lagrima' de "L'elisir d'amore" y gran número de canciones populares napolitanas como 'O sole mio' o 'Core n'grato'. Hasta 1920 Caruso efectuó 247 grabaciones convirtiéndose en un hombre muy rico y famoso internacionalmente. 
Otras óperas de su repertorio en el Met fueron "La Gioconda" de Ponchielli (1904), "Lucrecia Borgia" de Donizetti (1904), "Les Huguenots" de Meyerbeer (1905), "Un ballo in maschera" de Verdi (1905), "La favorita" de Donizetti (1905), "La sonnambula" de Bellini (1905), "Fausto" de Gounod (1906), "Martha" de Flotow (1906), "Carmen" de Bizet (1906), "Fedora" de Giordano (1905), "L'Africana" de Meyerbeer (1907), "Il trovatore" de Verdi (1908), "Cavalleria rusticana" de Mascagni (1908), "Germania" de Franchetti (1910), "Armide" de Gluck (1910), "La fanciulla del West" de Puccini (1910), estrenada por él, "Julien" de Charpentier (1914), "Les pêcheurs de perles" de Bizet (1916), "Samson et Dalila" de Saint- Saëns (1916), "Le prophète" de Meyerbeer (1918), "L'amore dei tre re" de Montemezzzi (1918), "La forza del destino" de Verdi (1918) o "La juive" de Halévy (1919). En otras ciudades representó "Rigoletto" de Verdi (Montecarlo y París, 1904), "Fedora" de Giordano (París, 1905), "Carmen" de Bizet (San Francisco, 1906, la víspera del famoso terremoto que asoló la ciudad), "Madama Butterfly" de Puccini (Londres, 1906), "Adriana Lecouvreur" de Cilea (New Orleans, 1907), "Andrea Chénier" de Giordano (Londres, 1907), "Un ballo in maschera" de Verdi (Viena, 1912), "Tosca" de Puccini (Viena, 1913), "Manon" de Massenet (Viena, 1913), "Julien" de Charpentier (Viena, 1914), "Samson et Dalila" de Saint-Saëns (Viena, 1915), "Lucia di Lammermoor" de Donizetti (Montecarlo, 1915) o "Lodoletta" de Mascagni (Buenos Aires, 1917).
Amante del lujo, en 1904 compró Villa Bellosguardo, un palacio campestre cerca de Florencia, donde cuando sus compromisos profesionales lo permitían, se retiraba a descansar, aunque su residencia preferida era el Hotel Knickerbocker en Manhattan. Una comunidad de medio millón de inmigrantes italianos en Nueva York le siguió entusiásticamente. Caruso vestía de forma elegante, le gustaba la buena mesa y el buen licor y fue un fumador empedernido de cigarrillos egipcios. También fue coleccionista de sellos, monedas, relojes u otros objetos. Era alegre pero supersticioso. En 1918 se casó con Dorothy Park Benjamin, una joven de 25 años perteneciente a la buena sociedad neoyorquina, con la que al año siguiente tuvo a su hija Gloria. 
En 1909 había sido operado de hipertrofia laríngea, lo que en su día no afectó a su carrera. Pero después de sufrir severos episodios de bronquitis en 1920, a finales de ese año tuvo una hemorragia laríngea; sus médicos le diagnosticaron una pleuresía infecciosa y hubo de ser intervenido quirúrgicamente. Padeció terribles dolores, llegó incluso a entrar en coma y estuvo cerca de la muerte. Una lenta mejoría le llevó en la primavera de 1921 a volver a Italia, convaleciendo en Sorrento, donde se manifestaron graves problemas renales. Finalmente falleció, posiblemente de peritonitis, en el Hotel Vesuvio de Nápoles a las 9 de la mañana del día 2 de agosto de 1921. El rey de Italia Vittorio Emanuele III presidió su multitudinario funeral en la basílica de San Francesco di Paola. Su cuerpo embalsamado fue preservado en un sarcófago de cristal en el napolitano Cementerio del Pianto hasta 1929, año en que sus restos fueron sellados en una tumba de piedra.
Enrico Caruso es un ejemplo de éxito sostenido, a base de trabajo, estudio y constancia. Su técnica y su voz marcaron un antes y un después en la historia del canto lírico y un siglo después continúa siendo un referente para cualquier tenor.
Su vida (con muchas licencias) fue llevada al cine por M-G-M en la película "El gran Caruso" (1951), que dirigió Richard Thorpe y protagonizó el tenor Mario Lanza. En 1986 el cantautor boloñés Lucio Dalla publicó la canción "Caruso", que, centrada en los últimos días del tenor en Sorrento, se hizo famosa en todo el mundo y ha sido multiversionada hasta hoy.


 
"Rigoletto" de Giuseppe Verdi fue la ópera con que Enrico Caruso debutó en la Metropolitan Opera House de Nueva York en 1903. La donna è mobile, aria correspondiente al Acto III de la misma, fue una de las primeras grabaciones del tenor napolitano en los Estados Unidos.

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