Museo LoPiù

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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Fred Astaire - Something's gotta give

JOHNNY MERCER (Savannah, Georgia, US, 18-11-1909 / Los Angeles, California, US, 25-6-1976): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal del letrista y compositor estadounidense Johnny Mercer, autor de muchas canciones populares entre los años 30 y los 60 en colaboración con otros músicos (Hoagy Carmichael, Richard A. Whiting, Harry Warren, Harold Arlen, Victor Schertzinger, Jerome Kern, Henry Mancini, etc) y también en solitario. La mayoría de ellas fueron destinadas a espectáculos de Broadway o a películas de Hollywood. Diecinueve veces nominado al Oscar, lo ganó en cuatro como letrista de las canciones On the Atchison, Topeka and the Santa Fe ("The Harvey girls", 1946, música de Harry Warren), In the cool, cool, cool of the evening ("Aquí viene el novio",1951, música de Hoagy Carmichael), Moon river ("Desayuno con diamantes", 1961, música de Henry Mancini) y Days of wine and roses ("Días de vino y rosas", 1962, música de Henry Mancini)



Recordamos su figura con Something's gotta give, composición propia escrita para el musical "Papá piernas largas" (1955), dirigido por Jean Negulesco y protagonizado por Fred Astaire y Leslie Caron, que en el video se puede escuchar en la voz del primero de éstos.

martes, 17 de noviembre de 2015

Vintage delights (LII)

 Greta Garbo

"The jazz singer" premiere

 Marlon Brando & Vivien Leigh at the set of  "A streetcar named desire"

Jerry Lewis

Irene Dunne

 The Marx Brothers

Omar Sharif

Warren Beatty

Virna Lisi

Gloria Swanson

Bette Davis

 Paul Newman and Joanne Woodward at home in Beverly Hills, 1958

Marlene Dietrich

Carole Lombard

Mack Sennett's Bathing Beauties

Alan Ladd

Ella Raines

Our gang

James Dean

Arnold Schwarzenegger

Jane Fonda, publicity pose for "Barbarella" (1968)

Fred Astaire

Bing Crosby

Elizabeth Taylor


lunes, 16 de noviembre de 2015

Elvira Ríos - Flores negras

ELVIRA RÍOS (Ciudad de México, 16-11-1913 / Ibídem, 13-1-1987): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal de Elvira Ríos, la primera cantante mexicana que adquirió categoría internacional en la época de oro del bolero romántico, actuando en países latinoamericanos como Argentina o Chile. Tuvo un gusto muy particular para cantar y su estilo de decir sus canciones hizo que llegara a ser una de las intérpretes más importantes de los años de la radio en México.
Elvira Ríos fue una auténtica pionera que rompió tabúes y abrio caminos para las cantantes de su tiempo. Fue la primera en atreverse a cantar boleros cuando este género estaba considerado como de los arrabales y de personas no recomendables. La sociedad conservadora de entonces pensaba que los boleros eran sólo para hombres asiduos de cantinas, bares, antros y tugurios, porque hablaban de bajas pasiones, malas mujeres, infidelidad, traición y de lo más bajo en que se puede caer a consecuencia de un mal amor. Por ello era inconcebible que una mujer osara cantar sobre asuntos que las buenas conciencias consideraban contrarios a la moral y las buenas costumbres.
Elvira Gallegos Cerda (su nombre real) fue descubierta por Agustín Lara cuando trabajaba en un café nocturno de la Ciudad de México. Impresionado por su voz grave y profunda de contralto, el compositor se ofreció a apoyarla y componer para ella algunas canciones, recomendándola asímismo en la emisora nacional XEW. A la sazón no había otra cantante capaz de entonar con tanta emoción y dramatismo, por lo que Elvira Ríos alcanzó gran popularidad. De carácter extraño, difícil, explosivo y temperamental, tuvo dos apodos: La Voz de Humo y La Emocional.
En su voz se hicieron clásicos temas de los mejores compositores como Noche de ronda, Amor de mis amores, Ausencia, Concha Nácar, Limosna, Triste camino, Porque ya no me quieres, Janitzio (Agustín Lara), Noche de luna, Calla, tristeza, Muy quedito, Temor, Llévame (Gonzalo Curiel), Desesperadamente, Amor, amor, amor, La cita (Gabriel Ruiz), Ya no me quieres, Cuando vuelva a tu lado (María Grever), Mi carta, Somos (Mario Clavell), etc.
También intervino sin acreditar en películas de Hollywood como "La diligencia" (1939) de John Ford y "La jungla en armas" (1939) de Henry Hathaway, y protagonizó en Argentina "Ven, mi corazón te llama" (1942) y "El tango vuelve a París" (1948), ambas de Manuel Romero.
Vivió algún tiempo en París y más de diez años en los Estados Unidos, donde fue artista de la NBC y se presentó en los lugares más renombrados, como el Rockefeller Center de Nueva York. Cuando volvió a México, fue requerida de nuevo por la XEW. A lo largo de su carrera grabó unas 400 canciones, recogidas en 35 álbumes, interpretando fielmente la emoción romántica de su tiempo. Alejada de los escenarios en 1979, falleció casi en el olvido a los 73 años.



Flores negras fue el bolero con el que despegó en México la carrera del compositor cubano Sergio de Karlo (1911-2010). Registrado en 1935 y estrenado por Pedro Vargas con enorme éxito, tuvo cuantiosas versiones, incluídas las de Bing Crosby o Eydie Gorme con Los Panchos. La de Elvira Ríos es exquisitamente modélica.
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domingo, 15 de noviembre de 2015

Richmal Crompton (Bury, Lancashire, UK, 15-11-1890 / Chislehurst, London, UK, 11-1-1969): In memoriam

LA CREADORA DE WILLIAM BROWN

Hoy se conmemora el 125 aniversario del nacimiento de la escritora británica Richmal Crompton, autora de la serie de  narraciones que tienen como protagonista a William Brown (Guillermo para los hispanoparlantes), un travieso niño de once años. En sus sucesivas entregas hizo gala de una fina comprensión de la psicología infantil, que sin duda es deudora de los años en que trabajó como maestra de escuela. La prolongada serie es uno de los clásicos de la literatura para niños.
Hija de un clérigo y profesor de Gramática, Richmal Crompton Lamburn estudió en la Universidad de Londres para convertirse en maestra, graduándose con honores en lenguas clásicas en 1914. También tomó parte en el movimiento sufragista femenino. Cuando llevaba nueve años ejerciendo su profesión contrajo una poliomielitis que la condenó a arrastrar su pierna derecha y a valerse de un bastón durante el resto de sus días. Por ello, abandonó la docencia y comenzó a escribir. Más adelante sufrió un cáncer de pecho que requirió una mastectomía. Nunca se casó ni tuvo hijos, aunque sí sobrinos y sobrinos-nietos.
Su principal aportación literaria la constituyeron los libros sobre William Brown, personaje símbolo de la innata rebelión del espíritu infantil, con sus perpetuos calcetines caídos, su gorra de visera a rayas y sus zapatos embarrados. Le secundan sus amigos Henry, Douglas y Ginger, llamados a sí mismos Los Proscritos, y el perro Jumble, especialistas en meterse en todo tipo de líos y sembrar un hilarante caos a su alrededor. William y sus amigos viven en un pueblo de la campiña inglesa, en un ambiente burgués rural, de buenas familias, de amas de casa metidas a benefactoras de la Humanidad, de reverendos anglicanos y de meriendas vespertinas, ajenos al ambiente adulto que les rodea pero, inevitablemente, inmersos en él. De ahí sus trastadas, auténticos ataques, a veces furibundos, contra ese universo. Desterrados en un mundo de mayores, de costumbres rígidas y convencionales, la banda liderada por William, por ley de vida, tratarán de oponerse a su manera, unas veces de modo voluntario y consciente, otras de modo involuntario e inconsciente. Las diferencias generacionales son, pues, sus enemigos eternos y la principal fuente de desencuentros, equívocos y momentos jocosos de la mayoría de los relatos. Sin olvidar tampoco los enfrentamientos con los niños repipis, encarnados por Hubert Lane y compañía. Sus amigos no cuestionan su liderazgo, pero en su familia, sólo su madre parece comprender parcialmente a William; no así sus hermanos mayores Ethel y Robert, mientras que su padre se manifiesta apenas condescendiente. Aun con terrible gramática, a Wiliam le gusta escribir, así como el arte dramático, tocar la armónica, el fútbol, el críquet, los ratones blancos y los caramelos de menta envueltos en celofán.
Crompton dio comienzo a la serie con Just William (Travesuras de Guillermo), libro publicado en 1922 que, curiosamente, inició pensando más en un público adulto que en un público infantil, con la intención de ofrecer una imagen, entre afectuosa, irónica y asombrada, del candoroso e incomprensible mundo infantil visto por una afable tía soltera. Sin embargo, su simpático personaje de anarquizante ingenuidad, para el que se inspiró en su sobrino Tommy, pronto se convirtió en un favorito de la literatura infantil y se mantuvo inalterable en sus eternos once años a través de casi cinco décadas en la vida de su creadora y en los treinta y ocho títulos restantes que comprenden el total de la serie (el último publicado postumamente en 1970). La saga contiene una muy apreciable y detallada visión costumbrista de la época, sutilmente descrita con satírico humor inglés. Sólo en el Reino Unido los libros de William Brown vendieron más de doce millones de ejemplares y fueron adaptados para películas, obras teatrales y series de radio y televisión. Las deliciosas ilustraciones de Thomas Henry contibuyeron a su éxito. Traducidos a nueve idiomas, se distribuyeron por todo el mundo. En España fueron ampliamente comercializados en los años 50 por la Editorial Molino, con características tapas duras. Escritores como Fernando Savater o Javier Marías han confesado su deuda literaria con la colección.
La autora escribió también otros libros para niños y más de cuarenta meritorias novelas para adultos, pero su difusión no fue comparable a la de sus narraciones sobre William. Falleció en su casa en un suburbio londinense a los 78 años.


 

sábado, 14 de noviembre de 2015

Roberto Alagna - La Marseillaise

A LA FRANCIA HERIDA

No tengo por costumbre ocuparme de política o religión en mi blog. A diario, mis contenidos se atienen a mi personal inspiración estética o a las efemérides artísticas que me interesan. Hoy, sin embargo, apenas transcurridas veinticuatro horas de los horrendos atentados yihadistas de anoche en París, me impongo expresar brevemente una reflexión aquí inusual.
Habitualmente no practico ninguna religión y, aun respetando los credos ajenos, tiendo a desconfiar de quienes lo hacen ostentosamente, particularmente de los fanáticos de las religiones teístas, muchos de los cuales no predican con el ejemplo (ya se sabe, el conocido "a Dios rogando y con el mazo dando"). Me repugna y aterra la idea de utilizar la fé religiosa como arma arrojadiza o el nombre de cualquier deidad para justificar la violencia extrema y eliminar a quienes profesan distintos hábitos o creencias.
No soy francés, pero sí europeo y me enorgullezco de haber nacido y habitar en un país que forma parte del continente que es cuna y origen de la civilización más avanzada del mundo, cuya cultura reconozco como propia. No puedo sino rechazar visceralmente el salvajismo oscurantista y la barbarie abominable de quienes la amenazan y agreden brutalmente invocando ciegas convicciones religiosas. La trágica masacre de ayer es sólo su última y terrible prueba y toda Europa sangra en el centro de París, herida en su corazón.
Ojalá no vuelva a repetirse nunca tamaña atrocidad y las autoridades competentes encuentren el medio de evitar tan evidente riesgo adoptando las necesarias medidas preventivas a tal fin y garantizen a los ciudadanos la convivencia en paz y libertad. 
A modo de modesto pero sentido homenaje, dedico esta publicación a las víctimas inocentes de la ominosa crueldad irracional que ningún dios justo toleraría.



En un entorno casi operístico, el tenor francés Roberto Alagna interpreta de forma vibrante el himno nacional de Francia, escrito en 1792 por Rouget de Lisle.

Veronica Lake (Brooklyn, New York, US, 14-11-1922 / Burlington, Vermont, US, 7-7-1973); In memoriam

EFÍMERO SEX SYMBOL

Hoy es aniversario natal de la actriz estadounidense Veronica Lake. Estrella emblemática en el Hollywood de los años 40, fue una muy popular pin-up para los soldados americanos combatientes en la Segunda Guerra Mundial. Belleza rubia y de ojos azules, su lustrosa melena, dispuesta en el peinado 'peek-a-boo', que le ocultaba parte del rostro, causó sensación. Su aspecto fue tan masivamente imitado por las mujeres de la retaguardia, que al incrementarse los accidentes laborales en las fábricas de armamento, el gobierno americano pidió a las trabajadoras que se peinasen de un modo más seguro. La actriz también cambió su estilo y recorrió el país vendiendo bonos de guerra, pero tras la contienda su efimera fama comenzó su inexorable declive.
Nacida Constance Frances Marie Ockelman (su nombre real), a los nueve años perdió a su padre en una  trágica explosión, y su madre se volvió a casar, estableciéndose la familia en Miami, Florida, mientras la pequeña fue enviada a un colegio en Canadá del que acabó expulsada. Según su progenitora, Constance tuvo una infancia problemática y fue diagnosticada de esquizofrenia. En 1938 se mudaron a Los Angeles y allí, la joven comenzó a tomar lecciones de arte dramático y un año después debutó en el cine como extra sin acreditar, apareciendo después en pequeños papeles con el nombre de Constance Keane (el apellido de su padrastro).
Contratada por Paramount, el estudio cambió su nombre a Veronica Lake y se propuso lanzarla con un papel de reparto en el drama militar Vuelo de águilas (1941) de Mitchell Leisen, logrando a continuación su primera protagonista en Los viajes de Sullivan (1941) de Preston Sturges, brillante comedia satírica junto a Joel McCrea, que el tiempo convertiría en el film más importante de su carrera. Su siguiente título fue El cuervo (1942) de Frank Tuttle, noir con Robert Preston, Laird Cregar y Alan Ladd, actor al que sería emparejada por ser Veronica la única actriz joven del estudio de estatura inferior a él, apareciendo ambos en otras películas del mismo género como: La llave de cristal (1942) de Stuart Heisler, donde también intervenía Brian Donlevy, La dalia azul (1946) de George Marshall, que incluía a William Bendix, o Saigon (1948). Al margen de sus títulos con Ladd, la rubia estrella intervino asímismo en Me casé con una bruja (1942) de René Clair, comedia con Fredric March, Sangre en Filipinas (1943) de Mark Sandrich, estimable drama bélico con Claudette Colbert y Paulette Goddard, Detengan a esa rubia (1945) de George Marshall, comedia con Eddie Bracken, Pensión histórica (1946) de John Berry, drama con Sonny Tufts y Joan Caulfield, o La mujer de fuego (1947) de André De Toth, western con Joel McCrea. Dado el decreciente éxito de sus films, Paramount decidió en 1948 no renovar su contrato y después Lake sólo protagonizó Furia del trópico (1949), drama con Richard Widmark y Linda Darnell, y Misión peligrosa (1951) de Steve Sekely, drama de época con Zachary Scott y Arturo de Córdova.
Veronica Lake contrajo matrimonio en cuatro ocasiones. Su primer marido fue el director artístico John S. Detlie, con quien se casó en 1940; la pareja tuvo una hija en 1941 y un hijo en 1943, nacido prematuramente y fallecido una semana después, lo que precipitó el divorcio meses más tarde. En 1944 se casó con el director André De Toth, unión de la que nacieron un hijo y una hija y que finalizaría en divorcio en 1952. La actriz, que había adquirido reputación de ser problemática en los rodajes, al verse, de repente y con sólo 28 años, sin trabajo, en bancarrota, con dos matrimonios fracasados y tres hijos, hastiada de Hollywood y al borde de una crisis nerviosa, dejó a su marido y pilotó sola el avión que ella le había regalado (y para cuyo manejo había obtenido licencia en 1946) para abandonar Los Angeles y marcharse a Nueva York. Posteriormente se llevó a sus hijos con ella e intentó con poca fortuna restablecer allí su carrera en el teatro y la televisión. Hizo teatro de repertorio en Inglaterra y de vuelta en su país, se casó con el compositor Joseph A. McCarthy en 1955. Dos meses después de la boda, Lake sufrió un colapso nervioso en Detroit, donde trabajaba en una obra teatral. Tras su tercer divorcio en 1959, fue arrestada varias veces en la ciudad de Nueva York por embriaguez pública y conducta desordenada. En 1962 un reportero la encontró trabajando de camarera en un hotel de Manhattan. Cuando la noticia se extendió, algunos de sus fans le enviaron dinero para ayudarla, que ella devolvió por 'cuestión de orgullo'. El hecho, no obstante dio pie a que la antigua estrella reapareciese en algunos espectáculos televisivos o en escenarios off-Broadway. Incluso volvió al cine en dos producciones de bajo presupuesto en 1966 y 1967, fue Blanche DuBois en una producción teatral inglesa de "Un tranvía llamado deseo" en 1969, con críticas favorables, y ese mismo año publicó su autobiografía en el Reino Unido, en la que confesó que fue su madre quien la empujó a convertirse en estrella, algo que ella nunca deseó. Luego se desplazó a Ipswich, una ciudad al sudeste de Inglaterra, donde conoció al capitán Robert Carleton-Munro, su cuarto y último marido, con quien se casó en 1972 para divorciarse al año siguiente y volver a los Estados Unidos. Un año más tarde Verónica Lake falleció de hepatitis aguda, consecuencia de sus años de alcoholismo, e insuficiencia renal. Tenía 50 años.


Tony Richardson (Shipley, Yorkshire, UK, 5-6-1928 / Los Angeles, California, US, 14-11-1991): In memoriam

LÍDER DEL FREE CINEMA

Hoy se cumplen veinticuatro años del fallecimiento del director y productor británico Tony Richardson. Destacado director teatral y abanderado en sus comienzos del Free Cinema, corriente en la que realizó sus mejores aportaciones, alcanzó un éxito inusitado con Tom Jones, ganadora de Oscars a la mejor película y director, y después su carrera se mantuvo en un prolongado descenso que ni su posterior establecimiento en los Estados Unidos consiguió detener.
Nacido en una familia de clase media, Cecil Antonio Richardson estudió en la Universidad de Oxford, donde dirigió un buen número de obras teatrales clásicas, y después trabajó como productor de la BBC desde 1952 a 1955, año en que debutó como director en la televisión. Fue, junto a Lindsay Anderson, Gavin Lambert y el checo Karel Reisz uno de los fundadores de la revista de cine Séquense y entre sus principales intenciones figuraba la puesta en práctica del manifiesto inaugural del grupo, publicado en 1957. Desde 1956 dirige el Royal Court Theatre de Londres, donde dio a conocer dos obras de John Osborne (a la sazón líder de los Angry Young Men) que sacudieron el establishment teatral británico criticando la cultura de posguerra y que posteriormente trasladaría a la pantalla: "Mirando hacia atrás con ira" y "El animador" (en la que dirigió a Laurence Olivier).
En 1958 funda Woodfall Film Productions con Osborne, para llevar a la pantalla este nuevo punto de vista teatral. Entre los defensores de la nueva tendencia figuraban los críticos de las revistas Séquense y Sight and sound. Ello sería el incio del llamado Free Cinema, movimiento paralelo a la Nouvelle Vague francesa, y significó la renovación del cine de la Gran Bretaña y el principio de su evolución posterior. Las dos primeras películas fueron precisamente Mirando hacia atrás con ira (1958), con Richard Burton, Claire Bloom y Mary Ure, y El animador (1960), con Laurence Olivier y Joan Plowright, dramas realistas ambos que obtuvieron buenas críticas pero no atrajeron demasiado público. El primer éxito comercial de la compañía fue "Sábado noche, domingo mañana" (1960) de Karel Reisz. La siguiente película de Richardson fue la producción americana de Darryl F. Zanuck Réquiem por una mujer (1961), adaptación de una novela de William Faulkner, con Lee Remick, Yves Montand y Bradford Dillman. A continuación, de nuevo en su país, rodó dos obras claves del Free Cinema: Un sabor a miel (1961), según el drama de Shelagh Delaney que un año antes había dirigido en teatro, con Rita Tushingham, Dora Bryan, Robert Stephens y Murray Melvin, film que ganó cuatro premios BAFTA, y La soledad del corredor de fondo (1962), drama basado en un relato corto de Alan Sillitoe, con Michael Redgrave y Tom Courtenay, considerada la mejor obra de su realizador y un gran clásico del cine europeo. De estas películas, rodadas con contundencia pero escasos medios, pasó al éxito desmesurado de Tom Jones (1963), desenfadada comedia picaresca de aventuras basada en una novela de Henry Fielding, con Albert Finney y Susannah York, que ganó cuatro Oscars (incluyendo los de mejor película y director), además del Globo de Oro y el BAFTA a la mejor película, entre otros muchos premios. Rompedora en su época, hoy dificilmente se comprende su valoración por la Academia por encima de obras como "América, América" de Kazan o "Cleopatra" de Mankiewicz", con las que compitió aquel año. En todo caso marcó el punto álgido de su triunfo como realizador, algo a lo que nunca más llegó a aproximarse.
Mucha menor repercusión obtuvieron Los seres queridos (1965), adaptación de una satírica obra de Evelyn Waugh, con Robert Morse, Mademoiselle (1966), según una historia de Jean Genet, con Jeanne Moreau y Ettore Manni, El marinero de Gibraltar (1967), traslación a la pantalla de una novela de Marguerite Duras, con Jeanne Moreau, Ian Bannen, Vanessa Redgrave, Hugh Griffith y Orson Welles, títulos en los que ya se alejó de los presupuestos realistas del Free Cinema. La última carga (1968), costosa sátira antimilitarista que parodiaba la Guerra de Crimea de mitad del siglo XIX, con un distinguido reparto encabezado por Trevor Howard, Vanessa Redgrave y John Gielgud, resultó un sonoro fracaso y tampoco funcionaron Risa en la oscuridad (1969), adaptación de una novela de Vladimir Nabokov, con Nicol Williamson, Anna Karina y Jean-Claude Drouot, Hamlet (1969), adaptación de la obra de Shakespeare, con Nicol Williamson y Marianne Faithfull, o Ned Kelly (1970), biopic sobre el decimonónico bandido australiano incorporado por Mick Jagger.
Todos estos descalabros indujeron a Richardson a volver a la dirección teatral y, tras un lapso de tres años, continuar su carrera con títulos como Un equilibrio delicado (1973), adaptación de la obra de Edward Albee, con Katharine Hepburn, Paul Scofield, Lee Remick, Kate Reid, Joseph Cotten y Betsy Blair, de limitada difusión, Joseph Andrews (1977), llevando por segunda vez a la pantalla una novela de Henry Fielding, con Ann-Margret, Peter Firth y Michael Hordern, muy lejos de la acogida de su precedente, La frontera (1982), drama sobre inmigración protagonizado por Jack Nicholson, o El hotel New Hampshire (1984), comedia con Jodie Foster, Beau Bridges, Rob Lowe y Nastassja Kinski. Perdido el favor del público y la crítica, que le calificaba de academicista, Richardson se refugió en la televisión durante un largo periodo hasta su vuelta con Las cosas que nunca mueren (1994), drama ambientado en una base militar americana en 1962 y una de sus mejores obras, con Jessica Lange y Tommy Lee Jones, que, pese a haberse completado su rodaje en 1991, no se estrenó hasta tres años después debido a la bancarrota de su productora, Orion Pictures. Lamentablemente su director no vivió para ver el éxito de su última película, el único desde Tom Jones
El director estuvo casado entre 1962 y 1967 con la actriz Vanessa Redgrave, con quien tuvo a sus hijas, las también actrices Natasha Richardson (1963–2009) y Joely Richardson (1965). Dejó a Redgrave por Jeanne Moreau, con quien no llegó a casarse, y en 1972 tuvo una relación con Grizelda Grimond, de la que nació su hija Katharine Grimond (1973). Tony Richardson era bisexual, aunque no lo reconoció hasta que contrajo el sida, enfermedad de la que falleció a los 63 años.

 

viernes, 13 de noviembre de 2015

Robert Louis Stevenson (Edimburgo, Escocia, UK, 13-11-1850 / Vailima, Samoa, 3-12-1894): In memoriam

EL CONTADOR DE HISTORIAS

Hace hoy 165 años vino al mundo el escritor británico Robert Louis Stevenson. Popular e influyente autor de novelas, poesía y ensayos, su obra figura entre las más traducidas del mundo y sus narraciones se han convertido en clásicos universales de la literatura infantil y juvenil. Su vida aventurera definió su proceder literario, en especial sus viajes por países exóticos que culminaron en la isla de Samoa, en donde residió los últimos años de su vida hasta su temprana muerte a causa de una hemorragia cerebral a los 44 años. Cantor del coraje y la alegría, dejó una vasta obra llena de encanto, con títulos inolvidables.

Reseña biográfica procedente de la página El poder de la palabra:

Robert Louis Balfour Stevenson nació el 13 de noviembre de 1850 en Edimburgo. Hijo de un ingeniero, estudió también esta profesión y, más tarde leyes, en la universidad de su ciudad natal. Desde su niñez, sin embargo, siempre había sentido una especial inclinación hacia la literatura. Ello le influyó, más adelante, para dedicarse a las letras, y fue perfeccionando su estilo de tal modo que en pocos años se situó entre los escritores más destacados de su tiempo. Enfermo de tuberculosis, se vio obligado a viajar continuamente en busca de climas apropiados a su delicado estado de salud. Sus primeros libros son descripciones de algunos de estos viajes. Así, Viaje tierra adentro (1878) cuenta un recorrido en canoa a través de Francia y Bélgica que había realizado en 1876, y Viajes en burro por las Cevannes (1879) los avatares de un viaje a pie por las montañas del sur de Francia, en 1878. Uno de sus viajes posteriores le llevó, en un barco de emigrantes, a California (1879-1880), donde, en 1880, se casó con la divorciada estadounidense Frances Osbourne, diez años mayor que él. La popularidad de Stevenson se basó fundamentalmente en los emocionantes argumentos de sus novelas fantásticas y de aventuras. La isla del tesoro (1883), una trepidante historia acerca de la búsqueda de un tesoro enterrado, presenta el bien bajo la forma evidente de un chico, Jim, que debe descubrir por sí mismo la cara del bien y del mal entre sus bondadosos amigos, el mal aparentemente personificado en los piratas Pew y Long John Silver. En la alegoría moral en forma de historia de misterio El extraño caso del doctor Jeckyll y mister Hyde (1886), los dos extremos, el bien y el mal, se unen en una sola persona, el médico Henry Jeckyll, que descubre una sustancia química capaz de transformarlo, primero a voluntad y después incontroladamente, en el monstruo Hyde. La acción de Las aventuras de David Balfour y Weirde (1886), comienza con el robo de una herencia, la del joven David Balfour, el cual, tras ello, se une a la banda del orgulloso luchador escocés Alan Breck. Entre sus novelas de aventuras destacan La flecha negra (1888) y El señor de Ballantree (1889). La inconclusa Weir of Herminston (1896), está considerada como su obra maestra, pues los fragmentos que han llegado hasta nosotros contienen algunos de los más bellos pasajes de la prosa escocesa moderna.
Escritor versátil, Stevenson poseía talento suficiente como para abordar con maestría distintos géneros literarios. Demostró ser un gran ensayista en Virginibus puerisque (1881), Estudios familiares de hombres y libros (1882) y Memorias y retratos (1887). También fueron bien recibidos por la crítica sus libros de viajes autobiográficos, como La casa solitaria (1883), que contiene las impresiones del autor acerca de su estancia en un campamento minero en California, A través de las llanuras (1892) e Islas del sur (1896). El volumen Jardín de verso para niños (1885) contiene algunos de los mejores poemas de Stevenson. Entre los demás libros de poemas que publicó destaca De vuelta al mar (1887). Por otro lado, Narraciones maravillosas (1882) y El diablo de la botella y otros cuentos (1893) recogen sus relatos breves. También colaboró, con su hijo adoptivo, el escritor estadounidense Lloyd Osbourne, en la redacción de las novelas La caja equivocada (1889) y La resaca (1892).
Un crucero de placer por el sur del Pacífico en 1889 le llevó a las islas Samoa, donde él y su esposa permanecieron hasta 1894, en un último esfuerzo por recuperar la salud del escritor. Los nativos le llamaron Tusitala (el que cuenta historias). Allí murió a finales de ese mismo año, el 3 de diciembre, y fue enterrado en la cima de una montaña, cerca de Valima, su hogar samoano.


jueves, 12 de noviembre de 2015

Richard Quine (Detroit, Michigan, US, 12-11-1920 / Los Angeles, California, US, 10-6-1989): In memoriam

ELEGANCIA, SENTIMIENTO... E INFORTUNIO

Tal día como hoy hace 95 años nació el cineasta estadounidense Richard Quine. Actor de teatro y cine, guionista, director y productor en diferentes fases de su carrera, se distinguió especialmente por su faceta de brillante realizador, sobre todo de comedias que armonizaban sofisticada elegancia y sentimentalismo. Descubridor y perdido enamorado de Kim Novak, a quien dirigió en cuatro películas, su éxito cinematográfico se mantuvo desde la mitad de la década de los años 50 hasta mediada la siguiente, para proseguir su trayectoria en inexorable declive. Quine no pudo o no supo adaptarse al 'nuevo Hollywood'. Su suicidio no impidió que dejase varios clásicos a la posteridad.
Hijo adoptivo de una pareja de actores de vaudeville, Richard Quine se trasladó con su familia a Los Angeles a la edad de seis años, debutando como actor teatral a los once. En 1933 comenzó su carrera como actor cinematográfico, apareciendo en la pantalla en buen número de películas hasta 1950. Tras codirigir Leather gloves (1948) con William Asher, entre 1951 y 1953 dirigió siete películas de bajo presupuesto, casi todas para los estudios Columbia, entre las que destacan Marino al agua (1953), musical con Mickey Rooney, y La sirena de Bagdad (1953), comedia de aventuras con Paul Henreid y Patricia Medina. Sus primeros éxitos fueron La senda equivocada (1954), noir con Mickey Rooney y Dianne Foster, cuyo guión coescribió con Blake Edwards, y La casa número 322 (1954), noir con Fred MacMurray y Philip Carey que tuvo la virtud de suponer el lanzamiento de Kim Novak, actriz desconocida hasta entonces y destinada a ser su musa y sempiterna amada sin esperanza. Después rodó los musicales Tres amores en París (1955), con Tony Curtis y Gloria DeHaven, y Mi hermana Elena (1955), con Janet Leigh, Jack Lemmon y Betty Garrett, donde Bob Fosse ejerció de actor, bailarín y coreógrafo, y las comedias Un cadillac de oro macizo (1956), con Judy Holliday y Paul Douglas, Llenos de vida (1956), con Judy Holliday y Richard Conte, y Operación gran baile (1957), con Jack Lemmon, Ernie Kovacs, Kathryn Grant, Arthur O'Connell y Mickey Rooney. 
Me enamoré de una bruja (1958), magnífica comedia romántica con James Stewart, Kim Novak, Jack Lemmon y Ernie Kovacs, supuso el espaldarazo decisivo a su carrera como director de primera fila, continuada con La indómita y el millonario (1959), comedia con Doris Day, Jack Lemmon y Ernie Kovacs, Un extraño en mi vida (1960), suculento melodrama romántico con Kirk Douglas, Kim Novak, Ernie Kovacs y Barbara Rush, El mundo de Suzie Wong (1960), drama romántico con William Holden y Nancy Kwan, La misteriosa dama de negro (1962), estupenda comedia de intriga con Kim Novak, Jack Lemmon y Fred Astaire, Encuentro en París (1964), comedia romántica con William Holden y Audrey Hepburn, La pícara soltera (1964), ingeniosa comedia con Tony Curtis, Natalie Wood, Henry Fonda, Lauren Bacall y Mel Ferrer, y Cómo matar a la propia esposa (1965), divertida comedia negra con Jack Lemmon y Virna Lisi.
A partir de Synanon (1965), drama sobre las nefastas consecuencias de la adicción a las drogas, con Edmond O'Brien, Chuck Connors y Stella Stevens, Intriga en el gran hotel (1967), adaptación de una novela de Arthur Hailey, con Rod Taylor, Catherine Spaak, Karl Malden, Melvyn Douglas, Richard Conte, Michael Rennie, Kevin McCarthy y Merle Oberon, y ¡Oh papá, pobre papá, mamá te ha metido en el armario, y a mí me da tanta pena! (1967), comedia con Rosalind Russell, Robert Morse y Barbara Harris, su carrera cae en picado y no consigue remontar con films como Talento por amor (1969), western cómico con Richard Widmark, Topol, Geneviève Page y Cesar Romero, o El infierno del whisky (1970), drama criminal ambientado en los años de la Ley Seca, con Patrick McGoohan, Richard Widmark y Alan Alda. Refugiado en la televisión, vuelve al cine para dirigir W (1974), thriller con Twiggy, Dirk Benedict y Michael Witney, y El estrafalario prisionero de Zenda (1979), cómica adaptación de la novela de Anthony Hope, con Peter Sellers.
Quine tuvo cuatro esposas: la actriz Susan Peters (1943-1948), a la que un infortunado accidente con un rifle durante una cacería de patos dejó paralizada de cintura para abajo poco después de un año de la boda; con ella adoptó a un niño de diez meses en 1946, lo que no impidió el divorcio de la pareja dos años más tarde; Barbara Bushman (1951-1960), con quien tuvo dos hijos, matrimonio deshecho por mor de la pasión del director hacia Kim Novak, quien rechazó casarse con él; la actriz Fran Jeffries (1965-1968), de la que solicitó el divorcio por "extrema crueldad"; y Diana Balfour (1977-1989), que sería su viuda. Enfermo, deprimido y desesperado ante la falta de oportunidades profesionales, Richard Quine se suicidó de un disparo a la edad de 68 años.



Sculptures of Auguste Rodin

AUGUSTE RODIN (París, Francia, 12-11-1840 / Meudon, Francia, 17-11-1917): IN MEMORIAM

Tal día como hoy hace 175 años vino al mundo el escultor francés Auguste Rodin. Considerado uno de los escultores más importantes del siglo XIX y principios del XX, su obra marca la cima del movimiento romántico y abarca toda la gama de posibilidades plásticas, desde la espontaneidad de los movimientos hasta el patetismo heroico. Rodin evidenció la creación de la forma partiendo del caos como proceso dramático. Se le valora como el primer escultor moderno. 
Hijo de un oficial de policía, René François Auguste Rodin estudió en la Escuela de Artes Decorativas, donde se reveló como modelador y por su cuenta en el Museo del Louvre. En tres ocasiones fue rechazado para ingresar en la Escuela de Bellas Artes y hubo de trabajar para ayudar a sostener a su familia aceptando otros oficios a la vez que colaboraba con decoradores y escultores comerciales.
Se enroló en el Ejército durante la guerra Franco-prusiana, pero fue dispensado del servicio a causa de su miopía. Entre 1864 y 1872 trabajó como ornamentador y para otros escultores durante bastante tiempo, colaborando asímismo en la realización de una escultura arquitectónica para la Bolsa de Bruselas. En 1875, se trasladó a Italia, donde se sintió fascinado por el movimiento y la acción muscular en las obras de escultores del Renacimiento como Donatello y Miguel Angel. Dos años más tarde es aceptado en el Salón de París, donde presenta El vencedor (luego La edad de bronce), que afianza su nombre.
Rodin sostenía que la belleza en el arte consiste en una representación fidedigna del estado interior, y para lograr este fin a menudo distorsionaba sutilmente la anatomía. Su escultura, en bronce y mármol, se divide en dos estilos, el más característico revela una dureza deliberada en la forma y un laborioso modelado de la textura; el otro está marcado por una superficie pulida y la delicadeza de la forma. Rodin produjo algunas esculturas importantes entre 1858 y 1875, incluyendo entre ellas especialmente Hombre con la nariz rota. Sin embargo, su reconocimiento llegó en 1877 con la exhibición en el Salón parisino del desnudo masculino La era de bronce, su primera gran obra. Este trabajo levantó controversia dado su extremado realismo y provocó la acusación de que Rodin había hecho moldes de yeso a partir de modelos vivos. La exhibición en 1880 de su desnudo San Juan Bautista (1978), que resaltaba las cualidades humanas del sujeto, acrecentó su reputación. El mismo año comenzó a trabajar en Las puertas del infierno, encargo del gobierno francés, una monumental puerta de bronce esculpido para el Museo de Artes Decorativas de París. La puerta representaba principalmente escenas del Infierno, la primera parte de la Divina Comedia de Dante. En la parte superior, tres desnudos masculinos forman el grupo de Las sombras, que personifican la victoria de la muerte y, presidiendo el conjunto, en el centro del dintel, aparece sentada la figura de Dante, que acabaría evolucionando en su famoso Pensador. El denominador común de todo el abigarrado conjunto de figuras es la visión trágica de la condición humana, sus pasiones, deseos y tormentos. Aunque Rodin no completó Las puertas del infierno y el edificio para el que estaba destinada nunca llegó a construirse, creó modelos y estudios de muchos de sus componentes escultóricos, siendo todos ellos aclamados como obras independientes. Entre estos trabajos se encuentran El pensador (1882), figura masculina reflexiva que, influída de forma determinante por Miguel Angel, parece librar una batalla interior, manifiesta en la tensión de todo su cuerpo de cabeza a pies, Adán (1882), Eva (1882), Ugolino y sus hijos (1882), La eterna primavera (1884) o El beso (1886), representación de una pareja de amantes besándose en un conjunto escultórico donde premeditadamente no se marca con claridad el límite de las figuras con el fondo que las acompaña. Como obra independiente, se ha convertido en símbolo universal del deseo y la pasión. En 1889 terminó Los burgueses de Calais, monumental grupo en bronce de contenido dramatismo en el que se representan personajes históricos con gran diferenciación psicológica. Rodin también produjo numerosos retratos en los que se revelan los estados emocionales de los sujetos, entre ellos, los monumentos públicos de cuerpo entero de los escritores franceses Victor Hugo (1996) y Honoré de Balzac (1898).
En 1892 Rodin fue nombrado Oficial de la Legión de Honor, en 1903, Comandante, y en 1910 Gran Oficial de la misma. Diez años antes, en 1900, una gran exposición de su obra en el Salón de la Sociedad Nacional había consagrado la fama internacional del escultor. Sus creaciones constituyen el inicio y el final de la escultura impresionista (1), pero sobre todo marcó un principio escultórico y revolucionario que ejercería una influencia determinante en los escultores posteriores y en numerosos artistas modernos.
Desde 1883 Auguste Rodin mantuvo durante quince años una pasional y tumultuosa relación con la escultora Camille Claudel, que engendró dos hijos no reconocidos por el escultor. Finalmente, a los 76 años, tras cincuenta y tres de convivencia, se casó con Rose Beuret, quien murió dos semanas despues de la boda. Entregado a su actividad hasta el fin de sus días, Rodin falleció a los 77 años en su casa a las afueras de París a consecuencia de una gripe. En 1919 se inauguró el Museo Rodin en París.

(1) A finales del siglo XIX, el Impresionismo, que era un movimiento fundamentalmente pictórico, ejerció una profunda influencia en la escultura. Aunque no parecía la más idónea para traducir las vibraciones atmosféricas, algunos escultores introdujeron las sensaciones lumínicas a través de la renovación de las técnicas, explotando las posibilidades del material y estudiando los efectos de lo inacabado, técnica que ya había iniciado Miguel Ángel. Se proponen renovar los ideales de la escultura, alejándola de los modelos clásicos y de las inclinaciones exageradas del Naturalismo.
Clasificar a Rodin simplemente como impresionista no sería justo, ya que traspasó sus límites poniendo su arte al servicio de un programa simbolista. La escultura era un instrumento para su personal interpretación de la naturaleza. Funde la técnica impresionista, que con la rugosidad de las superficies y la multiplicación de planos, obtiene efectos de luz y de vida profunda de las figuras.


Auguste Rodin, 1898.
 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

René Clair (París, France, 11-11-1898 / Ibídem, 15-3-1981): In memoriam

PREMIER 'AUTEUR' FRANÇAIS

Hoy es aniversario natal del cineasta francés René Clair. Vanguardista e innovador en sus comienzos, a finales de la era del cine silente se le consideró uno de los grandes directores junto a Griffith, Chaplin, Pabst o Eisenstein y sus primeras películas sonoras le dieron celebridad internacional. Luego de sus cuatro films en Hollywood, sus obras, aun manteniendo su característica elegancia, se acomodaron a un mayor clasicismo y su prestigio crítico fue decreciendo. En 1953 recibió el Gran Premio del cine francés y sucesivamente fue galardonado como Gran Oficial de la Legión de Honor, Comandante de las Artes y las Letras, o con la Gran Cruz de la Orden Nacional al Mérito.
René Lucien Chomette nació y creció en el popular barrio parisino de Les Halles, cuya animación, vida nocturna y pintoresquismo, vistos a través de sus ojos de niño, dejarán en él una impronta inolvidable. Desde muy joven mostró interés por el teatro y la literatura. Durante la Primera Guerra Mundial, declarado no apto para el combate, fue conductor de ambulancias en el frente. Profundamente impresionado por los horrores bélicos, escribió dos colecciones de poemas que no fueron publicados. Finalizada la contienda trabajó como periodista para el diario de orientación izquierdista L'Intransigeant y escribió canciones para Damia, una figura del music-hall de la época, que le introdujo como actor en el mundo del cine con el nombre de René Clair. De ahí pasó a ayudante del director Jacques de Baroncelli en cuatro películas y también ejerció de crítico cinematográfico en diversas revistas.
Su primer estreno como director fue el corto silente Entreacto (1924), un encargo de Francis Picabia y Erik Satie para incorporar a su ballet Relâche. Antes había rodado París que duerme (1924), mediometraje de 35 minutos estrenado a comienzos de 1925, cuyo éxito sitúa a Clair en el contexto del cine de vanguardia de la época, cercano al dadaismo y al surrealismo, a la vez que consigue hacer popular su poesía visual. Después dirigió El fantasma del Moulin-Rouge (1925), El viaje imaginario (1926) y La presa del viento (1927), cerrando su periodo silente con la populares comedias Un sombrero de paja de Italia (1928) y Los dos tímidos (1928). René Clair, que escribió todas sus películas y se encargó del montaje hasta la llegada del cine sonoro, es uno de los primeros en aportar al cine una visión de autor. Con su mundo de fantasía, optimismo lúcido, ternura hedonista y énfasis en el sentimiento de conciencia colectiva, se propuso en sus primeras obras alegrar a la gente más sencilla con su humor sentimental, asociando sutilmente ingenuidad y refinamiento. Sus películas de entonces fueron concebidas como un homenaje al cine de los pioneros, dominado por el movimiento, el sentido del ritmo y el gusto por lo inexplorado.
Con la llegada del cine sonoro se mantuvo fiel a sus principios en sus siguiente cuatro films, en los cuales se ofrece una visión afectuosa e idealizada de vida de la clase obrera: Bajo los techos de París (1930), de gran éxito internacional, fue su título más famoso, además de El millón (1931), Viva la libertad (1931) y 14 de julio (1933). Todos ellos contribuyeron a crear en el mundo entero una imagen romántica y popular de la ciudad de París. Tras el fracaso de El último millonario (1934), sátira no exenta de fantasía del totalitarismo en general y del fascismo en particular, Clair aceptó una oferta del productor británico Alexander Korda para dirigir El fantasma va al oeste (1936), comedia fantástica con Robert Donat, Jean Parker y Eugene Pallette. En el Reino Unido dirigió también la comedia musical Break the news (1938), con Maurice Chevalier, Jack Buchanan y June Knight.
De regreso en Francia intentó rodar otra película, pero el comienzo de la Segunda Guerra Mundial se lo impidió, optando por emigrar a los Estados Unidos. Contratado por Universal Studios rodó su primera película en Hollywood, La llama de Nueva Orleans (1941), comedia romántica de época con Marlene Dietrich de protagonista que no tuvo éxito. Su siguientes films fueron las comedias fantásticas Me casé con una bruja (1942), con Fredric March y Veronica Lake, y Sucedió mañana (1944), con Dick Powell, Linda Darnell y Jack Oakie, ambas mejor aceptadas, y Diez negritos (1945) adaptación de Agatha Christie, con Walter Huston, Roland Young y Louis Hayward, que supuso su mayor éxito comercial pese a ser el menos personal de sus trabajos.
Nuevamente en París dirige El silencio es oro (1947), evocadora comedia romántica con Maurice Chevalier y François Périer, donde vuelve a mostrar el encanto de sus cintas de los primeros años 30. Más literarias o teatralizadas resultan sus siguientes películas, La belleza del diablo (1950), drama fantástico con Michel Simon y Gérard Philipe, Mujeres soñadas (1952), comedia fantástica con Gérard Philipe, Martine Carol y Gina Lollobrigida, Las maniobras del amor (1955), comedia romántica con Michèle Morgan y Gérard Philipe, y Puerta de las Lilas (1957), sombrío drama con Pierre Brasseur, Georges Brassens, Henri Vidal, Dany Carrel que fue nominado al Oscar a la mejor película en lengua extranjera.
En 1960 fue el primer director de cine nombrado miembro de la Académie Française, lo que le confirmó en su status de representante del cinéma de qualité denostado por los jóvenes de la nouvelle vague. Sus últimas películas fueron Todo el oro del mundo (1961), comedia rural protagonizada por Bourvil, y Fiestas galantes (1965), comedia histórica con Jean-Pierre Cassel. A partir de entonces se consagró a la escritura y a la puesta en escena teatral.
René Clair se casó en 1926 con la actriz Bronja Perlmutter, con quien un año después tuvo a su único hijo. El cineasta falleció a los 82 años.

 

martes, 10 de noviembre de 2015

Claude Rains (London, UK, 10-11-1889 / Laconia, New Hampshire, US, 30-5-1967): In memoriam

CLÁSICO ACTOR DE CARÁCTER

Hoy es aniversario natal del actor británico Claude Rains. Procedente del teatro, llegó al cine y mantuvo una sólida y extensa carrera como intérprete de carácter que dejó tras de sí varios clásicos. Candidato al Oscar al mejor actor secundario en cuatro ocasiones, nunca llegó a conseguir el premio de la Academia.
Hijo de un actor y criado entre bambalinas, William Claude Rains debutó en la escena a los once años e inició pronto una carrera interpretativa que tuvo que ser suspendida cuando acudió a combatir en la Primera Guerra Mundial. Durante la contienda perdió casi por completo la visión de un ojo en combate y fue licenciado con el rango de capitán. A su vuelta a Londres volvió al teatro y ocupó también plaza de profesor de interpretación en la Royal Academy of Dramatic Arts, en donde instruyó al mismísimo Laurence Olivier. Su talento escénico no pasó desapercibido en los Estados Unidos, siendo requerido a finales de los años 20 para actuar en Broadway. Ya un hombre veterano cuando Hollywood se fijó en él (tenía 44 años en su debut), Rains consiguió el papel protagonista en un magnífico clásico de la Universal, El hombre invisible (1933) de James Whale, adaptación de una novela de H.G. Wells, con Gloria Stuart. A partir de esta actuación Rains trabajó profusamente en la gran pantalla durante los años 30 y 40.
Algunos de sus títulos más importantes en lo sucesivo son El vidente (1934) de Maurice Elvey, drama de producción inglesa con Fay Wray, La última avanzada (1935) de Charles Barton, film bélico con Cary Grant y Gertrude Michael, y, tras firmar un contrato de larga duración con Warner Bros., Corazones divididos (1936) de Frank Borzage, drama histórico con Marion Davies, Dick Powell, Charlie Ruggles y Edward Everett Horton, donde Rains interpretó a Napoleón, El caballero Adverse (1936) de Mervyn LeRoy, film de aventuras con Fredric March y Olivia de Havilland, El príncipe y el mendigo (1937) de William Keighley, adaptación de la famosa novela de Mark Twain, con Errol Flynn, Ellos no olvidarán (1937) de Mervyn LeRoy, drama judicial con Gloria Dickson, Robin de los bosques (1938) de Michael Curtiz y William Keighley, clásico de aventuras medievales protagonizado por Errol Flynn y Olivia de Havilland, en donde Claude encarnó al Príncipe Juan sin Tierra, En busca del oro (1938) de Michael Curtiz, western con George Brent y Olivia de Havilland, Cuatro hijas (1938) de Michael Curtiz, drama tomántico con Priscilla Lane y John Garfield, Han hecho de mí un criminal (1939) de Busby Berkeley, thriller con John Garfield y Ann Sheridan, Juárez (1939) de William Dieterle, drama histórico con Paul Muni y Bette Davis en el que interpretaba a Napoleón III, Caballero sin espada (1939) de Frank Capra, comedia maestra con Jean Arthur y James Stewart por la que obtuvo su primera candidatura al Oscar al mejor actor secundario, El halcón del mar (1940) de Michael Curtiz, clásico de aventuras con Errol Flynn, El difunto protesta (1941) de Alexander Hall, estupenda comedia con toques fantásticos y Robert Montgomery y Evelyn Keyes de coprotagonistas, El hombre lobo (1941) de George Waggner, con Lon Chaney Jr. encarnando al licántropo, Abismo de pasión (1942) de Sam Wood, melodrama rural con Ann Sheridan, Robert Cummings, Ronald Reagan y Betty Field, Marea de luna (1942) de Archie Mayo, noir con Jean Gabin y Ida Lupino, o La extraña pasajera (1942) de Irving Rapper, drama romántico con Bette Davis y Paul Henreid.
Su actuación más recordada, a pesar de que representaba a un personaje secundario, fue en Casablanca (1942), la mítica película de Michael Curtiz en la que se narraba la conmovedora historia de amor entre Rick Blane (Humphrey Bogart) e Ilsa Lund (Ingrid Bergman). Su interpretación en ella del Capitán Louis Renault le supuso ser nominado al Oscar por segunda vez. Después apareció en El fantasma de la ópera (1943) de Arthur Lubin, adaptación de la novela de Gaston Leroux, con Nelson Eddy y Susanna Foster, Pasaje a Marsella (1944) de Michael Curtiz, drama bélico con Humphrey Bogart y Michèle Morgan, El señor Skeffington (1944) de Vincent Sherman, melodrama con Bette Davis por el que fue candidato al Oscar por tercera vez, Como te quise te quiero (1945) de William Dieterle, traslación de una obra de Pirandello, con Merle Oberon y Charles Korvin, César y Cleopatra (1945) de Gabriel Pascal, adaptación de Bernard Shaw, con Vivien Leigh y Stewart Granger, Encadenados (1946) de Alfred Hitchcock, excelente thriller de espionaje con el protagonismo de Cary Grant e Ingrid Bergman, en el que incorporaba a Alex Sebastian, el cerebro de una organización nazi en Brasil, papel que le reportó su cuarta y última nominación al Oscar, El diablo y yo (1946) de Archie Mayo, comedia fantástica con Paul Muni y Anne Baxter, Engaño (1946) de Irving Rapper, noir con Bette Davis y Paul Henreid, Sin sombra de sospecha (1947) de Michael Curtiz, noir con Joan Caulfield, Amigos apasionados (1949) de David Lean, drama romántico con Ann Tood y Trevor Howard, o Soga de arena (1949) de William Dieterle, noir con Burt Lancaster, Paul Henreid y Peter Lorre.
En las dos décadas siguientes continuó siendo un actor de carácter muy popular y pudo vérsele (además de en teatro y televisión) en títulos como La montaña trágica (1950) de Ted Tetzlaff, film de aventuras con Glenn Ford y Alida Valli, Donde habita el peligro (1950) de John Farrow, noir con Robert Mitchum y Faith Domergue, El expreso de París (1952) de Harold French, drama criminal con Marta Torén, Lisboa (1956) de Ray Milland, drama criminal con Milland y Maureen O'Hara, Esta tierra es mía (1959) de Henry King, drama con Rock Hudson, Jean Simmons, Dorothy McGuire, El mundo perdido (1960) de Irwin Allen, fantasía de aventuras con Michael Rennie y Jill St. John, Lawrence de Arabia (1962) de David Lean, drama biográfico con Peter O'Toole, A cualquier precio (1963) de Boris Sagal, drama judicial con Richard Chamberlain, o La historia más grande jamás contada (1965) de George Stevens, superproducción sobre la vida de Jesús de Nazaret interpretado por Max von Sydow al frente de un amplio reparto de estrellas donde Rains encarnó a Herodes el Grande, papel que constituyó su despedida del cine.
Nacionalizado norteamericano desde 1939, Claude Rains se casó seis veces y se divorció cinco. Sus esposas fueron Isabel Jeans (1913-1915); Marie Hemingway (1920); Beatrix Thomson (1924-1935); Frances Propper (1935-1956), madre de su única hija; Agi Jambor (1959-1960); y Rosemary Clark Schrode (1960-1964), de la que enviudó. Falleció de una hemorrragia intestinal a los 77 años.

     

lunes, 9 de noviembre de 2015

Mary Travers - Follow me

MARY TRAVERS (Louisville, Kentucky, US, 9-11-1936 / Danbury, Connecticut, US, 16-9-2009): IN MEMORIAM

De no haber fallecido de leucemia seis años atrás a los 72, la cantante estadounidense Mary Travers habría cumplido hoy 79. Voz solista del trio folk Peter, Paul & Mary entre 1961 y 1970, prosiguió después carrera en solitario grabando cinco álbumes de 1971 a 1978, para en adelante volver con sus anteriores compañeros .



Follow me, una canción escrita por John Denver, apareció en Mary (1971), el primer y más exitoso álbum en solitario de Mary Travers.

Julio Romero de Torres - Pinturas

JULIO ROMERO DE TORRES (Córdoba, España, 9-11-1874 / Ibídem, 10-5-1930): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal del pintor español Julio Romero de Torres. Abanderado de un romanticismo ciertamente trasnochado en la actualidad pero muy del gusto de su tiempo, en toda su pintura conjugó las influencias modernistas con los aires típicos de su tierra andaluza. Hizo, además, especial hincapié en los sentimientos trágicos y legendarios propios de la religiosidad y la cultura de sus paisanos, lo que explica la inmensa popularidad de que gozó tanto en vida como muchos años después de haber desaparecido. Los hogares más populares de la España rural exhibieron durante mucho tiempo reproducciones de las principales obras de Romero de Torres, casi siempre decorando las extensas páginas de unos enormes almanaques. Su recuerdo quedó vivo, además, en coplas y tonadillas folclóricas, y se hizo presente durante algún tiempo en las ilustraciones de sellos y papel moneda. En la actualidad, una buen parte de su obra  puede contemplarse en la Casa Museo que la ciudad de Córdoba ha dedicado a uno de sus artistas más universales. 
Hijo de Rafael Romero Barros, pintor y director-fundador del Museo Provincial de Bellas Artes en Córdoba, quien le inició en el sendero de la pintura desde muy temprana edad, cursó estudios en el Instituto Góngora y en 1884 se matricula en el Conservatorio de Música para estudiar solfeo. Paralelamente inicia clases de dibujo y pintura con su padre, aprendiendo de los maestros Sorolla y Fortuny,  de los que tomó la técnica impresionista y la temática costumbrista. De 1890 es su primera obra conocida y fechada, La huerta de Morales. En 1895 pinta ¡Mira qué bonita era! que presenta a la Exposición Nacional de Bellas Artes donde obtiene una Mención Honorífica y en 1897 con Conciencia tranquila opta a una beca para la Academia de España en Roma, que no consigue. En 1899 contrae matrimonio con la corbobesa Francisca Pellicer López con la que tendrá tres hijos. Ese mismo año, obtiene una plaza de auxiliar gratuito de Colorido y Composición en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Córdoba. Su integración en la vida cultural de su municipio va consolidándose en torno a la Academia de Ciencias, Nobles Artes y Bellas Letras, al Ateneo y a la Sociedad Económica de Amigos del País, y con la asistencia a las diversas tertulias literarias y artísticas que se celebraban en la ciudad.
En torno a 1900 su paleta alcanza uno de los momentos de más intenso luminismo de toda su producción. La luz y el color, junto a un detallado estudio de la figura femenina y la vegetación, serán protagonistas esenciales de pinturas como La siesta, Pereza andaluza, Patio cordobés, Jardín de Córdoba, Mujer a la puerta de un jardín o Mal de amores. En ella se pueden distinguir dos etapas bien diferenciadas, la de juventud. que se prolonga hasta 1907, y la de madurez, desde ese año hasta su fallecimiento. Durante la primera, su obra recibe las influencias de las corrientes pictóricas de finales del siglo XIX, como el realismo social, el impresionismo y el modernismo simbolista. En 1907, con la obra Nuestra Señora de Andalucía inaugura su etapa de madurez y su estilo queda practicamente definido con Musa gitana, su primera medalla en la Exposición Nacional de 1908. A este certamen también presentará Amor sagrado y amor profano. Estos y otros lienzos contienen ya los elementos estéticos que van a caracterizar su obra: el profundo simbolismo y sus argumentos alegóricos, la precisión de las formas, el dominio del dibujo, el deslizamiento de la tenue luz sobre las figuras, la supresión de la dureza del contraste, el artificio poético de los escenarios, el miniaturismo de los fondos idealizados, la morbidez de los cuerpos femeninos, las hábiles veladuras y la ondulación de los pliegues de los ropajes. De sus viajes a Roma en 1906 y 1908 absorbió influencias de la pintura renacentista italiana. 
En sus estancias en Madrid se relaciona con artistas e intelectuales y en 1910 participa en las Exposiciones Internacionales de Pintura Española que se celebran en Buenos Aires y en Santiago de Chile. Ramón del Valle Inclán pronuncia una serie de conferencias en la capital argentina en las que presenta a Julio Romero de Torres como primer pintor español. Aupado por los cánones modernistas vigentes en su tiempo, logró éxitos -no exentos de la controversia crítica que siempre acompañó al enjuiciamiento artístico de su pintura- en varias exposiciones nacionales e internacionales, como las realizadas en Barcelona (1911), Madrid (1912) y  Munich (1913). Pero lo cierto es que en su tiempo fue aclamado por pintores, escritores y contempladores de su obra, quienes celebraban la exaltación de los tópicos nacionales difundidos por la obra de Romero de Torres. Baste con recordar que las monografías de su pintura y los catálogos de sus exposiciones venían autorizados por comentarios elogiosos de autores como Jacinto Benavente, Ramón María del Valle Inclán, Gregorio Martínez Sierra o Santiago Rusiñol.
En 1914, con motivo del estallido de la Guerra Europea, firma el manifiesto de los intelectuales españoles en pro de la defensa de los valores espirituales y a favor de la causa aliada. Nombrado catedrático de Ropaje en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, en 1916 se instala definitivamente en la capital. En lo sucesivo, representó al arte español en diversas exposiciones internacionales en ciudades como París y Londres. Nocturno, La consagración de la copla, La saeta o Cante hondo son obras representativas de este periodo que nos permiten conocer la personalidad del pintor. Sus pinturas se caracterizan por la exaltación de valores tipicamente andaluces y sus tradiciones populares, como el flamenco, la copla o el toreo. Pero, sobre todo, se interesa por los prototipos humanos, siendo la mujer cordobesa la principal protagonista de sus cuadros. Se ha dicho de él que fue el pintor del alma de Andalucía. El artista cordobés pintó numerosas figuras femeninas, mujeres morenas de misteriosa y profunda mirada, envueltas en un halo ensimismado de pasión y sensualidad, en muchas ocasiones alegórico de lánguidas melancolías y perturbadores deseos ocultos. Así ocurre en Retablo del amor, Contrariedad, La niña de la jarra, Naranjas y limones, La nieta de la Trini o La chiquita piconera, su última obra acabada y la más emblemática, resumen de la concepción que el artista tenía de la pintura. Algunos de sus desnudos causaron escándalo en su época.
El Ayuntamiento de Córdoba le nombró Hijo Predilecto de la ciudad en 1922. Romero de Torres participó también de la corriente del cartel como medio de comunicación y realizó una serie de obras en las que se integra en la nueva tendencia (las etiquetas del Anís 'La Cordobesa', carteles de corridas de toros, calendarios de Explosivos Riotinto).
Durante los años 20, su estudio madriñeño fue centro de reuniones y tertulias, visitado incluso por la realeza. En 1928 pinta Viva el pelo, uno de sus lienzos más aclamados, y La Virgen de los Faroles, que es colocada en el retablo de la fachada norte de la Mezquita Catedral. Poco después comienza a sentir los primeros síntomas de una enfermedad que achaca al cansancio, dejando de pintar durante una temporada. Al no mejorar, consulta a los médicos que le diagnostican una grave dolencia hepática y pulmonar y vuelve a Córdoba para residir en la vivienda del Museo de Bellas Artes donde continuaba viviendo su familia. Los últimos homenajes y reconocimientos que recibió no impidieron el progresivo empeoramiento de su enfermedad, que le llevó a la muerte en su casa de la Plaza del Potro el 10 de mayo de 1930 cuando contaba 55 años. Su viuda e hijos donaron al pueblo de Córdoba los lienzos del artista que habían participado en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, para crear un Museo en su memoria.