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jueves, 10 de agosto de 2017

Tribute to Rhonda Fleming (Hollywood, California, US, 10-8-1923)

ESTRELLA DE CINE DE GÉNERO

La actriz estadounidense Rhonda Fleming cumple hoy 94 años. Belleza curvilínea de ojos azules, flamígera cabellera y extraordinaria fotogenia, se convirtió en estrella en los años 50, la década de su mayor esplendor, actuando de forma competente en buen número de films de género (principalmente western, noir o aventuras), la mayoría en el Technicolor de la época. Aunque su estrellato no llegó a ser de primera magnitud, su rostro resultó ideal para interpretar a mujeres dulces, simpáticas, sociables, amantes o heroínas, aunque también supo encarnar a pelirrojas sibilinas y difíciles de manejar. En su filmografía hay varios clásicos.
Nacida en el mismísimo Hollywood con el nombre de Marilyn Louis, era hija de una modelo y actriz procedente de Nueva York. Estudió y se graduó en Beverly Hills y debutó pronto en el mundo de las bambalinas representando obras en el instituto al que acudía en ese lujoso barrio de Hollywood. Su deslumbrante belleza no pasó desapercibida en la cuna de la industria cinematográfica y debutó en la pantalla intepretando a una bailarina en el western En el viejo Oklahoma (1943) de Albert S. Rogell, protagonizado por John Wayne y Martha Scott. El productor David O. Selznick la contrató para interpretar otro pequeño papel de bailarina en Desde que te fuiste (1944) de John Cromwell, drama sobre mujeres en la retaguardia bélica, con Claudette Colbert, Jennifer Jones, Joseph Cotten y Shirley Temple. Algo más extenso (y acreditado) fue su rol en Recuerda (1945) de Alfred Hitchcock, thriller psicológico con Ingrid Bergman y Gregory Peck, al que siguieron La escalera de caracol (1946) de Robert Siodmak, intriga criminal con Dorothy McGuire, George Brent y Ethel Barrymore, La calle de los conflictos (1946) de Edwin L. Marin, western con Randolph Scott, Ann Dvorak y Edgar Buchanan, Aventura en la isla (1947) de Sam Newfield, comedia de acción con Rory Calhoun y Paul Kelly, Retorno al pasado (1947) de Jacques Tourneur, excelente noir con Robert Mitchum, Jane Greer, Kirk Douglas y Richard Webb, hoy todo un gran clásico, o Un yanqui en la corte del rey Arturo (1949) de Tay Garnett, fantasía musical inspirada en la novela homónima de Mark Twain donde Rhonda interpretó algunas canciones, con Bing Crosby, William Bendix y Sir Cedric Hardwicke.
En la década de los 50 fue estrella de producciones modestas (la mayoría de ellas en Technicolor) como El águila y el halcón (1950) de Lewis R. Foster, western con John Payne y Dennis O'Keefe, Grito de terror (1951) de Robert Parrish, noir con Dick Powell, La pelirroja y el vaquero (1951) de Leslie Fenton, western con Glenn Ford y Edmond O'Brien, El último destacamento (1951) de Lewis R. Foster, western con Ronald Reagan, Garras de codicia (1951) de Lewis R. Foster, film de aventuras con John Payne y Forrest Tucker, Hong Kong (1952) de Lewis R. Foster, aventuras bélicas con Ronald Reagan, El halcón dorado (1952) de Sidney Salkow, film de aventuras con Sterling Hayden, La serpiente del Nilo (1953) de William Castle, film de aventuras históricas con William Lundigan donde interpretó a la reina Cleopatra, El triunfo de Buffalo Bill (1953) de Jerry Hopper, western con Charlton Heston, Jan Sterling y Forrest Tucker, Infierno (1953) de Roy Ward Baker, drama de supervivencia en el desierto exhibido en 3-D, con Robert Ryan y William Lundigan, Jívaro (1954) de Edward Ludwig, film de aventuras con Fernando Lamas y Brian Keith, Semíramis, esclava y reina (1954) de Carlo Ludovico Bragaglia, producción italiana ambientada en la antigua Babilonia, con Ricardo Montalban, El jugador (1955) de Allan Dwan, western con John Payne, Ronald Reagan y Coleen Gray, Ligeramente escarlata (1956) de Allan Dwan, noir con  John Payne y Arlene Dahl, El asesino anda suelto (1956) de Budd Boetticher, noir con Joseph Cotten y Wendell Corey, Mientras Nueva York duerme (1956) de Fritz Lang, noir con Dana Andrews  George Sanders, Howard Duff y Ida Lupino, Duelo de titanes (1957) de John Sturges, western clásico con Burt Lancaster y Kirk Douglas, El rifle del forastero (1957) de Roy Rowland, western con Stewart Granger, La mujer del látigo (1958) de Harmon Jones, western con Guy Madison, Después de la oscuridad (1958) de Mervyn LeRoy, drama psicológico con Jean Simmons, Dan O'Herlihy y Efrem Zimbalist Jr., Alias Jesse James (1959) de Norman Z. McLeod, western cómico con Bob Hope, o El gran circo (1959) de Joseph M. Newman, drama circense con Victor Mature, Red Buttons, Kathryn Grant, Vincent Price Peter Lorre, David Nelson y Gilbert Roland.
Su carrera inició su declive en los años 60, decenio en el que pudo ser vista en La rebelión de los esclavos (1960) de Nunzio Malasomma, peplum italiano con Lang Jeffries, El cielo coronado (1960) de Joseph Pevney, drama de acción con Dana Andrews, Efrem Zimbalist Jr., John Kerr, Anne Francis, Keenan Wynn y Troy Donahue, Jerry Calamidad (1964), comedia dirigida y protagonizada por Jerry Lewis donde realizó un cameo interpretándose a sí misma, o La esposa americana (1965) de Gian Luigi Polidoro, comedia italiana con Ugo Tognazzi y Marina Vlady. Entre sus últimos trabajos figuran Won Ton Ton, el perro que salvó a Hollywood (1976) de Michael Winner, comedia con reparto multiestelar, y El disparatado agente 86 (1980) de Clive Donner, comedia de espionaje con Don Adams y Sylvia Kristel. También fue estrella invitada en diversas series televisivas e hizo incursiones como actriz teatral y cantante. Desde su retiro se ha involucrado en muchas causas humanitarias.
Rhonda Fleming se ha casado en seis ocasiones. De sus cuatro primeros maridos se divorció, del quinto enviudó y con el sexto permanece casada desde hace catorce años. Sus cónyuges han sido Tom Lane (1940-1942), con el único que tuvo un hijo, Dr. Lewis Morrill (1952-1954), el actor Lang Jeffries (1960-1962), el productor Hall Bartlett (1966-1972), el productor Ted Mann (1977-2001) y Darol Wayne Carlson, su actual esposo desde 2003. De su hijo Kent Lane, tiene dos nietas y cuatro biznietos.

 
  

miércoles, 9 de agosto de 2017

Ramón Pérez de Ayala (Oviedo, España, 9-8-1880 / Madrid, España, 5-8-1962): In memoriam

NOVELISTA CAPITAL DEL NOVECENTISMO

Hoy es aniversario natal del escritor, poeta y periodista español Ramón Pérez de Ayala, considerado uno de los grandes novelistas en lengua castellana del primer tercio del siglo XX. Discípulo de Leopoldo Alas 'Clarín' y algo posterior a los escritores de la generación del 98, algunos de los miembros de ésta como Azorín o Valle-Inclán fueron sus mejores amigos. Del espíritu noventayochista heredó la preocupación crítica por los problemas de España; sin embargo la actitud de Ayala, liberal laicista, coincide más con los novecentistas Ortega y Gasset o el doctor Gregorio Marañón. En su obra, de gran originalidad en sus planteamientos, siempre hizo gala de un fino humor y una actitud de desafío ante el lector, bien por el hondo calado de sus referencias culturales y filosóficas o bien por su recurrente sarcasmo, que engañaba sobre sus verdaderas intenciones satíricas. Toda ella constituye un experimento literario de primer orden que, bajo su capa de humor burlón, en el fondo manifiesta un gran pesimismo y nihilismo. Su visión tragicómica alterna los momentos emotivos con la ironía, y la nota amarga con la aproximación comprensiva hacia sus personajes, escogiendo siempre cuidadosamente los vocablos.
Segundo de tres hermanos, Ramón Pérez de Ayala y Fernández del Portal era hijo de un comerciante textil medianamente acomodado. A temprana edad perdió a su madre y quedó al cuidado de un ama. Con tan sólo ocho años ingresó interno en el colegio jesuita de San Zoilo, en Carrión de los Condes, provincia de Palencia. Tras su cierre, pasó al de la Inmaculada de Gijón, de la misma orden. Sin embargo, los dos últimos años del bachillerato los cursó en el instituto de Logroño, y de allí marchó al de Oviedo. El anticlericalismo que le inspiró la educación jesuítica quedaría plasmado en su novela autobiográfica A.M.D.G. (1910), cuyo título hace alusión al lema Ad maiorem Dei gloriam, propio de la Compañía de Jesús. No obstante, como alumno obtuvo unas calificaciones excelentes durante sus años de formación jesuítica. Desde niño fue autor de poemas y todavía adolescente comenzó su andadura literaria en la prensa local. Aun sin vocación estudió Derecho en la facultad de Oviedo, donde tuvo profesores de convicciones liberales y krausistas, muy especialmente, Leopoldo Alas 'Clarín', extraordinario novelista de enorme ascendente moral y literario sobre Ramón que en su vida y en sus escritos fue un singular exponente del liberalismo laicista. En este período universitario el incipiente escritor adoptó porte y hábitos bohemios y comenzó a relacionarse con los literatos modernistas de Madrid.
Licenciado en 1901, al año siguiente El Progreso de Asturias imprimió por entregas su primera novela, Trece dioses. Fragmentos de las memorias de Florencio Flórez (1902) y en 1903 Ayala formó parte de la revista Helios de tendencia modernista. La primera entrega de su poemario fue La paz del sendero (1904), elogiado por Rubén Darío. En Madrid empezó a colaborar en El Imparcial y ABC a partir de 1904 y se vinculó a la Institución Libre de Enseñanza. Tres años después publicó bajo seudónimo la novela Tinieblas en las cumbres (1907), ambientada como otras suyas en una ciudad provinciana llamada Pilares (trasunto de Oviedo) y en la que ya están presentes las principales características de su estilo narrativo, marcado por su tendencia al realismo, su enfoque satírico y su descarnado pesimismo, en parte atenuado por el lirismo ante la naturaleza y un suave sentido del humor. Ese mismo año se fue a vivir a Londres, ciudad donde fue recibido y acogido a su llegada por el escritor Ramiro de Maeztu. Mantenido allí con la ayuda de su padre y una corresponsalía periodística del rotativo El Imparcial, el joven Pérez de Ayala gustaba de recorrer los itinerarios de Dickens o acudir al British Museum y enfrascarse largo tiempo en la biblioteca o recorrer las salas donde se custodian las antigüedades egipcias y, sobre todo, griegas. En Londres coincidió, asimismo, con el ideólogo Fernando de los Ríos y el músico y compositor Enrique Fernández Arbós. En la primavera de 1908, mientras Ramón disfrutaba de la vida londinense, le llegó una noticia trágica: el suicidio de su padre, debido a la quiebra del banco donde tenía sus depósitos. Fue este para él un trance amargo, proyectado luego en términos literarios en más de una ocasión. Volvió entonces a Madrid donde colaboró con diversos medios: El Heraldo, El Imparcial, Alma Española o El Liberal.
En los años siguientes publicó la mencionada novela A.M.D.G., que causó gran controversia al rememorar con enfoque cáustico su estancia en los jesuitas y le dió enorme notoriedad. Su protagonista, Alberto Díaz de Guzmán (alter ego del escritor), volvió a aparecer en otras dos, La pata de la raposa (1912) y Troteras y danzaderas (1913), ésta última, brillante descripción de la bohemia literaria del Madrid de comienzos de siglo. En 1911, viajando por Alemania e Italia, conoció a una norteamericana estudiante de bel canto, Mabel Rick, con la que se casó en 1913, matrimonio del que nacerían sus hijos Juan y Eduardo. Durante el viaje de novios, visitaron a Julio Romero de Torres quien pintó un retrato de Mabel fechado en ese mismo año. Establecidos ambos en Madrid, el escritor consiguió un empleo en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Durante la I Guerra Mundial fue corresponsal del diario La prensa de Buenos Aires en varios puntos de Europa y militó decididamente en favor de los aliados, como la mayor parte de los intelectuales liberales españoles.  El sendero innumerable (1916) fue su segundo libro de poemas, en el que el furor modernista  había cedido paso a una poesía mucho más sobria e intelectual, dotada a veces de una profunda carga ideológica. Con el título Novelas poemáticas de la vida española (1916), reunió tres excelentes historias cortas: Luz de domingo, La caída de los limones y Prometeo. Sus siguientes obras fueron ensayos: Hermann encadenado. Libro del espíritu y el arte italiano (1917), contra el régimen alemán, Las máscaras (1917-1919), que reúne sus críticas teatrales y Política y toros (1918), agudo análisis crítico de las realidades españolas. En 1919 vivió diez meses en Estados Unidos con una beca que le fue concedida por la Junta de Ampliación de Estudios.
A su retorno a España, reanudó sus tareas de funcionario y continuó escribiendo con tenacidad e inspiración, para publicar a comienzos de la nueva década la que habría de ser considerada unánimemente, por parte de la crítica y los lectores, como su obra maestra. Se trata de la novela titulada Belarmino y Apolonio (1921), un texto de complejo entramado argumental en el que sobresale, por encima de su riqueza de contenidos de simbolismo caricaturesco, el esfuerzo de Pérez de Ayala por renovar formalmente la narrativa tradicional española, marcando el comienzo de su etapa de plenitud estilística con el uso de una lente crítica y a la vez humorística. En ella abandona en gran medida lo autobiográfico y plantea temas humanos de alcance universal con una visión serena, comprensiva, tolerante y liberal. También apareció su tercer poemario El sendero andante (1921), como los dos anteriores hondamente intelectual y culto, asímismo concebido en torno a un centro de irradiación: la metáfora del sendero. Posteriormente aparecen Luna de miel, luna de hiel (1923) y su segunda parte, Los trabajos de Urbano y Simona (1923) recogidos luego en una sola obra con el título de Las novelas de Urbano y Simona (1923) y cuyo tema es la falta de educación erótica.
Ya consagrado entre las grandes figuras de la cultura española de su tiempo, en 1923 se distinguió por ser uno de los intelectuales -junto con Miguel de Unamuno y Manuel Azaña- que protestaron airadamente contra el golpe de estado llevado a cabo, el día 13 de septiembre, por el general Miguel Primo de Rivera, con lo que volvió a dejar patente su ideología progresista y su firme rechazo de las fuerzas reaccionarias: el conservadurismo político, la Iglesia católica, los partidarios de la monarquía títere de Alfonso XIII, etc. Sus siguientes obras fueron las recopilaciones de relatos cortos Bajo el signo de Artemisa (1924) y El ombligo del mundo (1924) y la novela Tigre Juan (1926), continuada por El curandero de su honra (1926), en las que abordó con su acostumbrado humor pesimista, el espinoso asunto del honor conyugal. La posterior implicación del escritor en la política  resultaría funesta para el novelista: ninguna otra novela salió de su pluma
La obtención del Premio Nacional de Literatura en 1927 y su nombramiento al año siguiente como miembro de la Real Academia Española (a pesar de que se negó a ingresar en ella)  fueron dos pruebas fehacientes de la importancia que había cobrado la obra del escritor ovetense en el panorama cultural español del primer tercio del siglo XX. Fruto de este relieve adquirido en la vida pública fue su progresivo abandono de la ficción literaria y su implicación directa en la política española del momento, que alcanzó su máxima expresión en 1931, cuando, a raíz del advenimiento de la Segunda República, Ramón Pérez de Ayala firmó, junto al filósofo José Ortega y Gasset y el médico y humanista Gregorio Marañón, el manifiesto "Al servicio de la República", en el que los tres aventajados intelectuales hacían constar su deseo de trabajar firmemente en pro de la consolidación del nuevo régimen político. Así las cosas, las primeras autoridades republicanas nombraron a Pérez de Ayala director del Museo del Prado, lo que compaginó con las obligaciones derivadas de su nueva condición de diputado en Cortes. En todo caso, ambos cargos suscitaron poco interés en él, al contrario que su nombramiento en 1932 como Embajador en Londres. Era muy amigo del príncipe de Gales y cumplió su misión a la perfección hasta 1936, cuando dimitió de su puesto diplomático descontento con la política radical adoptada por el Frente Popular, regresando a España poco antes del estallido de la Guerra Civil. Al iniciarse ésta, criticó duramente a Azaña y se exilió a Francia, residiendo primero en París y después en la localidad costera de Biarritz. Sus dos hijos se alistaron como voluntarios en el Ejército Nacional y Pérez de Ayala explicó y defendió su toma de posición en una carta abierta publicada el 10 de junio de 1938 en el diario londinense The Times. El exilio le condujo posteriormente en 1943 a Buenos Aires, ciudad en la que vivió cómodamente merced al sueldo de funcionario que, mantenido por las nuevas autoridades franquistas, le llegaba puntualmente a través de la Embajada. El viraje ideológico que había hecho público a comienzos de la contienda fratricida propició que nunca fuera perseguido por el nuevo régimen, que permitió incluso que realizara varias visitas a España. La amputación de la pierna del menor de sus hijos, primero, y la muerte por cáncer, después, del mayor, acentuaron su pesimismo, indolencia y melancolía, así como su abulia y apatía para escribir. Finalmente, retornó a su país natal junto a su esposa a finales de 1954, vivió en Madrid discretamente retirado de cualquier actividad pública y reanudó su actividad literaria, aunque ahora volcada hacia el campo genérico del ensayo (escribiendo para ABC unas colaboraciones), al que aportó algunos libros notables como los titulados Divagaciones literarias (1958), El país del futuro (1959) y Fábulas y ciudades (1961). Un año antes de su muerte, acaecida cuatro días antes de alcanzar los ochenta y dos años de edad, dio a la imprenta un libro de memorias titulado Apuntes y recuerdos (1961). Su cuarto poemario, El sendero ardiente, se editó postumamente en 1964.


martes, 8 de agosto de 2017

Rory Calhoun (Los Angeles, California, US, 8-8-1922 / Burbank, California, US, 28-4-1999): In memoriam

ESTRELLA DE WESTERNS DE SERIE B

Hoy es aniversario natal del actor estadounidense Rory Calhoun. Alto y apuesto, accedió al cine merced a su atractivo físico, sin preparación dramática. Rapidamente encasillado, encarnó a aventureros viriles, a cabezas locas o a villanos arrepentidos. El western fue el género en que se especializó, sobre todo en los años 50, aunque la mayoría de los films que protagonizó fueron producciones modestas.
Nacido Francis Timothy McCown, era hijo de un jugador profesional que murió cuando él sólo tenía nueve meses y después su madre se volvió a casar. A la edad de trece años robó un revolver, por lo que fue enviado a un reformatorio, del que escapó para continuar robando en joyerías. Después de robar un coche con el que incluso cruzó la frontera del estado, fue capturado y sentenciado a tres años de prisión en Springfield, Missouri, de donde salió justo antes de cumplir veintiún años. Ocasionalmente trabajó como boxeador, camionero, leñador y vaquero, hasta que un día, cabalgando por Hollywood Hills se encontró con el actor alan Ladd, cuya esposa, Sue Carol, era agente artística y le consiguió una prueba de pantalla en 20th Century Fox.
Después de aparecer sin acreditar en varios films, con el nombre de Frank McCown debutó como extra con frase en la comedia Stan y Oliver toreros (1945) de Malcolm St. Clair. El productor David O. Selznick cambió su nombre a Rory Calhoun, con el que en adelante apareció en pequeños papeles en títulos como El coloso de Boston (1945) de Frank Tuttle, drama boxístico con Linda Darnell, Barbara Britton y Greg McClure o La casa roja (1947) de Delmer Daves, thriller con Edward G. Robinson y Lon McCallister. Desempeñó su primer rol protagonista en Aventura en la isla (1947) de Sam Newfield, comedia de acción donde encabezó el reparto secundado por Rhonda Fleming y Paul Kelly, a la que siguieron Calumniaron a Mary Hagen (1947) de Peter Godfrey, drama con Ronald Reagan y Shirley Temple, Crimen en el Oeste (1949) de John Rawlins, western donde compartió créditos con su amigo Guy Madison, Billete a Tomahawk (1950) de Richard Sale, western cómico con Dan Dailey y Anne Baxter, El regreso del pionero (1950) de Richard L. Bare, western con Gordon MacRae, Julie London y Jack Holt, Escalaré la montaña más alta (1951) de Henry King, drama religioso con Susan Hayward, William Lundigan y Alexander Knox, Con una canción en mi corazón (1952) de Walter Lang, drama biográfico sobre la cantante Jane Froman, con  Susan Hayward, David Wayne y Thelma Ritter, Martín el gaucho (1952) de Jacques Tourneur, western con Gene Tierney, Látigo de plata (1953) de Harmon Jones, western con Dale Robertson y Robert Wagner, Río de pólvora (1953) de Louis King, western con Corinne Calvet y Cameron Mitchell, Cómo casarse con un millonario (1953) de Jean Negulesco, comedia con Marilyn Monroe, Betty Grable, Lauren Bacall y William Powell, o Río sin retorno (1954) de Otto Preminger, western con Robert Mitchum y Marilyn Monroe. 
Después de dejar la Fox, Calhoun continuó protagonizando buen número de westerns, en su mayor parte de bajo presupuesto y para la compañía Universal, como Amanecer en Socorro (1954) de George Sherman, con Piper Laurie, Una bala en el camino (1954) de John Farrow, con Jean Simmons, Stephen McNally y Brian Aherne, Entre el valor y el dinero (1954) de Richard Carlson, con Colleen Miller, George Nader, Walter Brennan, Nina Foch y John McIntire, El tesoro de Pancho Villa (1955) de George Sherman, con Shelley Winters y Gilbert Roland, Los corruptores de Alaska (1955) de Jesse Hibbs, con Anne Baxter y Jeff Chandler, Muerte al atardecer (1956) de Jack Arnold, con Martha Hyer y Dean Jagger, o En el límite del desierto (1956) de John Sherwood, con Yvonne De Carlo. También intervino en películas de otros géneros, como Consigna: eliminar a Dumont (1956) de Joseph M. Newman, drama criminal con Barbara Rush, o La gran jugada (1957) de Robert Stevens, drama criminal con Mary Costa y James Gregory, volviendo al western con La saga de Hemp Brown (1958) de Richard Carlson, con Beverly Garland y John Larch, o Territorio apache (1958) de Ray Nazarro, con Barbara Bates. Enre 1958 y 1960 protagonizó la serie televisiva del oeste The Texan.
Como tantos otros actores norteamericanos de la época, también Calhoun se desplazó a Europa para rodar películas, así El secreto de Montecristo (1961) de Robert S. Baker y Monty Berman, producción británica de aventuras con Patricia Bredin y John Gregson, o la italianas El coloso de Rodas (1961) de Sergio Leone, peplum con Lea Massari y Georges Marchal, y Marco Polo (1962) de Hugo Fregonese y Piero Pierotti, aventuras orientales en el siglo XIII, con Yoko Tani. De vuelta en su país protagonizó westerns de serie B como El gavilán pistolero (1963) de Edward Ludwig, con Rod Cameron, La furia de los jóvenes (1965) de Christian Nyby, con Virginia Mayo, Lon Chaney Jr. y William Bendix, El dedo en el gatillo (1965) de Sidney W. Pink, con James Philbrook y Todd Martin, Espuelas negras (1965) de R.G. Springsteen, con Linda Darnell y Scott Brady, o Rebelión apache (1965) de R.G. Springsteen, con Corinne Calvet. Cuando el género de western se agotó, Calhoun continuó su carrera en la televisión o en producciones menores como la italiana El juego de los espías (1966) de Paolo Bianchini, thriller con  Roger Hanin y Evi Marandi, la española Operación Dalila (1967) de Luis de los Arcos, comedia con Gia Scala, la estadounidense Aguilas cruzadas (1968) de Richard Conte, film bélico que coprotagonizó junto a su director, o la española La muchacha del Nilo (1969) de José María Elorrieta, film de aventuras con Nuria Torray.
El resto de su filmografía incluye La larga noche de la furia (1972), film de terror con Stuart Whitman y Janet Leigh, Won Ton Ton, el perro que salvó a Hollywood (1976) de Michael Winner, comedia con reparto multiestelar, Motel del infierno (1980) de Kevin Connor, comedia de terror con Paul Linke, Nancy Parsons, Nina Axelrod y Wolfman Jack, Angel (1984) de Robert Vincent O'Neill, thriller con Cliff Gorman, Susan Tyrrell, Dick Shawn y Donna Wilkes, Angel 2 (1985), secuela de la anterior con el mismo director, o Jim el Malo (1990) de Clyde Ware, western con James Brolin, Richard Roundtree y John Clark Gable.
Rory Calhoun tuvo dos esposas. La primera fue la cantante, bailarina y actriz española Lita Baron, matrimonio del que nacieron tres hijas y que duró de 1948 a 1970, acabando en divorcio por las continuas infidelidades de él. Con la actriz Vitina Marcus tuvo una hija en 1959. Tras divorciarse de Lita, se casó en 1971 con la periodista Sue Rhodes, con la que tuvo una quinta hija y que sería su viuda. El actor falleció a los 76 años, tras diez días de hospitalización por complicaciones de enfisema y diabetes.

 
 

lunes, 7 de agosto de 2017

José José - El triste

LA HISTORIA DE ESTE AMOR SE ESCRIBIÓ PARA LA ETERNIDAD

En el séptimo aniversario de su fallecimiento recordamos al gran compositor mexicano Roberto Cantoral con una de sus canciones más conocidas internacionalmente, El triste, que en la voz del asímismo mexicano José José, se clasificó en tercer lugar en el II Festival de la Canción Latina (predecesor del Festival OTI) celebrado en México en 1970. Esta romántica melodía fue luego objeto de multitud de versiones de otros artistas (Jaime Morey, Lucho Gatica, Chavela Vargas, Lola Flores, Plácido Domingo, Vikki Carr, Cristian Castro, Marc Anthony, Il Volo y un largo etcétera).

domingo, 6 de agosto de 2017

Robert Mitchum (Bridgeport, Connecticut, US, 6-8-1917 / Santa Barbara, California, 1-7-1997)

"BABY, I DON'T CARE!"

Tal día como hoy hace 100 años venía al mundo el actor estadounidense Robert Mitchum. Duro, bruto, juerguista, mujeriego, borracho, pendenciero, pero también actor minimalista y genial, icono fundamental de la serie negra. Con una carrera de más de cincuenta años, en su prolífica filmografía paseó su figura corpulenta, su mirada soñolienta y su actitud displicente cuando no decididamente chulesca. Trabajo con importantes directores como Wellman, Dmytryk, Minnelli, Walsh, Tourneur, Sternberg, Ray, Preminger, Hathaway, Laughton, Huston, Donen, Zinnemann, Hawks, Lean, Pollack, Kazan o Scorsese. Aunque nunca ganó un Oscar, se le recuerda como una de las grandes leyendas de la era dorada de Hollywood. Murió a los 79 años.

Informe biográfico procedente de la página El Criticón:

El pequeño Bob pronto quedó huérfano de padre, un trabajador del ferrocarril llamado James que falleció a causa de un accidente laboral cuando Mitchum solamente contaba con dos años de edad.
Su madre Ann, que estaba embarazada de su tercer hijo, se casó de nuevo con un hombre aficionado a la bebida que terminó por abandonar a su esposa y a sus hijastros poco después de contraer matrimonio. Robert Mitchum en su niñez y adolescencia era un muchacho muy independiente, solitario y bastante conflictivo, amante de la lectura y poco obediente en el colegio. Después de escapar de casa a los catorce años y vagabundear por diferentes Estados fue llevado a un tribunal de menores. La sentencia le llevó a una reclusión en un reformatorio del que Bob terminó huyendo para unirse con su madre en Nueva York.
Después de trabajar como mecánico, Mitchum dejó Connecticut para trasladarse a Long Beach, en California. Allí consiguió un empleo en la Lockheed Aircraft, al mismo tiempo iniciaba su carrera como actor junto a su hermana en un grupo de teatro llamado Players Guild. Por esa época conoció a Dorothy Spence, con quien se casó en el año 1940.
En 1943 debutó como intérprete cinematográfico en producciones de bajo presupuesto. En sus primeros films casi siempre estaba acreditado como Bob Mitchum. Tras intervenir en más de veinticinco películas, su primera impronta destacada en Hollywood se produjo al intervenir en También somos seres humanos (1945), un film dirigido por William Wellman por el que fue nominado al Oscar al mejor actor secundario. A raíz de esta nominación, Robert Mitchum se convirtió en una de las principales estrellas de Hollywood tanto por su gran talento como actor como por su magnética presencia física.
Tras aparecer aún secundario en el drama posbélico Hasta el fin del tiempo (1946) de Edward Dmytryk, con Dorothy McGuire y Guy Madison como protagonistas, estupendas películas de cine negro como Encrucijada de odios (1947) de Edward Dmytryk, Retorno al pasado (1947) de Jacques Tourneur o El gran robo (1949), dirigida por Don Siegel, y estimables westerns, como Pursued (1947) de Raoul Walsh o Blood on the moon (1948) de Robert Wise, fueron los géneros en los que más destacó Mitchum en esta primera etapa de su trayectoria artística.
La década de los 50 corroboró el estatus estelar del intérprete de Connecticut con títulos como Odio y orgullo (1951) de Robert Stevenson, junto a Ava Gardner y Melvyn Douglas, Las fronteras del crimen (1951), película de John Farrow co-protagonizada por Jane Russell y Vincent Price, Una aventurera en Macao (1952) de Josef  Von Sternberg, con Jane Russell, La trampa (1951), una gema de cine negro muy poco conocida dirigida de nuevo por Farrow, Hombres errantes (1952), una historia ambientada en el mundo del rodeo firmada por Nicholas Ray, Cara de ángel (1953), de Otto Preminger, un noir sobrecogedor co-protagonizado por Jean Simmons, La hechicera blanca (1953) de Henry Hathaway, película de aventuras junto a Susan Hayward, Río sin retorno (1954), western de Otto Preminger en el que aparecía junto a Marilyn Monroe, No serás un extraño (1955), melodrama dirigido por Stanley Kramer, La noche del cazador (1955), fascinante y única película dirigida por el gran actor Charles Laughton, Bandido (1956), notable western ambientado en México y realizado por Richard Fleischer, Sólo Dios lo sabe (1957), junto a Deborah Kerr y con dirección de John Huston o Más allá de Río Grande (1959) de Robert Parrish.
En los años 60 se le pudo ver en importantes títulos como el gran melodrama de Vincente Minnelli Con él llegó el escándalo (1960), co-protagonizado por Eleanor Parker, Tres vidas errantes (1960), un estimable film dirigido por Fred Zinnemann, con Deborah Kerr y Peter Ustinov, Página en blanco (1960), divertida comedia de Stanley Donen con un reparto extraordinario que incluía a Cary Grant, Deborah Kerr y Jean Simmons. Otras películas de interés en este periodo fueron El cabo del terror (1962) de J. Lee Thompson, la superproducción bélica El día más largo (1962), la comedia Cualquier día en cualquier esquina (1962) de Robert Wise, emparejado a Shirley MacLaine, los westerns El Dorado (1967) de Howard Hawks, junto a John Wayne o El póker de la muerte (1968) de Henry Hathaway, junto a Dean Martin, Ceremonia secreta (1968), película dirigida por Joseph Losey en la que compartió créditos con Elizabeth Taylor y Mia Farrow.
Bob continuó trabajando en la gran pantalla con bastante regularidad hasta su muerte, interviniendo en la película de David Lean La hija de Ryan (1970), dando lecciones de interpretación en El confidente (1973), un extraordinario thriller dirigido por Peter Yates, protagonizando la sensacional Yakuza (1974) de Sydney Pollack ,encarnando a Phillip Marlowe en Adios, muñeca (1975) de Dick Richards, trabajando con Elia Kazan en El último magnate (1976) junto a Robert De Niro y Tony Curtis, protagonizando Detective privado (1978), remake actualizado de la película "El sueño eterno", basada en la famosa novela de Raymond Chandler, Los amantes de María (1984) de Andrei Konchalowsky, Mr. North (1988) de Danny Huston, El cabo del miedo (1991) de Martin Scorsese, remake de su propia y antigua película El cabo del terror, o Dead man (1995) de Jim Jarmusch, el film con que se despidió del cine.
Su vida pública resultó bastante movida, ya que a pesar de no separarse nunca de Dorothy Spence, Mitchum mantuvo bastantes affaires amorosos con mujeres tan diversas como Lucille Ball, Carrol Baker, Gloria Grahame, Marilyn Monroe, Rita Hayworth o Ava Gardner. También fue involucrado en escándalos derivados de posesión y consumo de drogas. Entre 1957 y 1967 ejerció de autor y cantante, grabando discos de calypso y country.
Era un hombre muy poco vanidoso ("Mantengo la misma actitud que cuando empecé, no he cambiado nada a no ser mi ropa interior"), que nunca se tomó muy en serio su posición de gran estrella de Hollywood (decía "Las películas me aburren, especialmente las mías"), de postura indolente y mirada lánguida de pequeños ojos azules que hicieron de él, junto a su capacidad como intérprete, una de las más carismáticas personalidades del cine, personalidad que intentaron continuar en vano sus dos hijos, James y Chris Mitchum. Robert también tuvo una hija a la que llamó Trini.
Robert Mitchum falleció a causa de un cáncer de pulmón cuando estaba a punto de cumplir los 80 años.


Robert Mitchum

"Encrucijada de odios" (1947)

"Retorno al pasado" (1947)

"Hombres errantes" (1952)

"Cara de ángel" (1953)

"Río sin retorno" (1954)

"La noche del cazador" (1955)

"Sólo el cielo lo sabe" (1957)

"Tres vidas errantes" (1960)

"Página en blanco" (1960)

"El cabo del terror" (1962)

"El Dorado" (1967)

"La hija de Ryan" (1970)

"El confidente" (1973)

"Yakuza" (1975)
   

Domenico Modugno - Come stai?

DAMMI LA MANO ED IN SILENZIO PORTAMI CON TE

Desde su cuarta victoria en Sanremo 1966, transcurrieron cinco años sin que Domenico Modugno volviese a estar en una final de ese festival. En la edición de 1971, emparejado a Carmen Villani, interpretó Come stai?, composición suya con letra de Riccardo Pazzaglia que se clasificó en sexta posición. La romántica canción describe el rencuentro, acaso soñado, acaso sobrenatural, de un personaje con su amada muerta, a la que acaba pidiendo que lo lleve consigo.

Come stai?  (parole)

Come stai?
Stavo pensando proprio a te
Lo sai
Che strano proprio qui
Dove tutto finì
Incontrarci così
Quasi non mi sembra vero
Forse stò sognando
Eppure no
Sei proprio tu
Sei proprio tu
Sei proprio tu
Come stai?
Da allora dimmi
Mi hai pensato mai
Io ti ho pensata si
Io ti ho rimpianto si
Ti cercai ti cercai
Cara
Non so che dire
Fatti guardare
Non sei cambiata
Come stai?

Come stai?
Amore mio
Che gioia che mi dai
Dal giorno che finì
Un grande gelo qui
Che si scioglie così
No, non è successo niente
Questo tempo non c'è stato
Ti amo
Come prima
Forse di più
Forse di più
Come stai?
Sei bella bella bella
Più che mai
E' bello il tuo dolore
Meraviglioso amore
Che non vuole morire
Cara
Che stai facendo?
Tu stai piangendo
Fra le mie braccia
Come stai?

Da allora
E' passato tanto tempo
Ma il nostro
E' stato un'amore meraviglioso
Che abbiamo vissuto
Attimo per attimo
Profondamente
Poi la mia compagna
Mi ha fatto un grande dispetto
E' partita
E' partita per un viaggio
Dal quale non si ritorna più
Ma io l'aspetto
Perchè sono sicuro che tornerà
E quando arriverà
Io le dirò semplicemente

Come stai?
E' tanto
Che ti aspetto
E tu lo sai
Conosci il mio dolore
Meraviglioso amore
Che non vuole morire
Cara
Non dirmi niente
Dammi la mano
Ed in silenzio
Portami
Con te


Domenico Modugno - Meraviglioso

SAPORE DELLA VITA

Aun a 23 años de su fallecimiento, nunca olvidamos al gran Domenico Modugno. Meraviglioso es una canción con música del propio Modugno y letra de Riccardo Pazzaglia, al parecer inspirada en la película "¡Qué bello es vivir!" (1946) de Frank Capra. Cuenta la historia de un personaje que una noche pretende suicidarse arrojándose a un río, pero 'un angelo vestito da passante' lo aleja de allí y lo convence de no cometer tal acción. La canción, aparecida tanto en single como en álbum en 1968, no obtuvo entonces gran repercusión. Tres años después, en 1971, Modugno la volvió a grabar con un nuevo arreglo y a partir de ahí se convirtió en uno de los motivos más queridos del cantautor italiano.

Meraviglioso  (parole)

E' vero
credetemi è accaduto
di notte su di un ponte
guardavo l'acqua scura
con la dannata voglia
di fare un tuffo giù 
D'un tratto
qualcuno alle mie spalle
forse un angelo
vestito da passante
mi portò via dicendomi così
Meraviglioso
ma come non ti accorgi
di quanto il mondo sia
meraviglioso
Meraviglioso
perfino il tuo dolore
potrà apparire poi
meraviglioso
Ma guarda intorno a te
che doni ti hanno fatto
ti hanno inventato il mare
Tu dici non ho niente
Ti sembra niente il sole!
la vita!
l'amore!
Meraviglioso
il bene di una donna
che ama solo te
meraviglioso
La luce di un mattino
l'abbraccio di un amico
il viso di un bambino
meraviglioso
meraviglioso...
Ah!...

Ma guarda intorno a te
che doni ti hanno fatto
ti hanno inventato il mare
Tu dici non ho niente
Ti sembra niente il sole!
la vita!
l'amore!
meraviglioso

La notte era finita
e ti sentivo ancora
Sapore della vita
Meraviglioso
Meraviglioso
Meraviglioso
Meraviglioso


sábado, 5 de agosto de 2017

Marilyn Monroe - Heat wave ("There's no business like show business", 1954)

THE TEMPERATURE'S RISING, IT ISN'T SURPRISING

Se cumplen hoy cincuenta y cinco años del adiós de Marilyn Monroe, a quien recordamos con esta secuencia de la película "Luces de candilejas" (1954) de Walter Lang, musical con canciones de Irving Berlin. Entre otras, la por entonces emergente estrella de 20th Century Fox intepretó Heat wave, tema procedente del musical "As thousands cheer" que en 1933 estrenó Ethel Waters, la primera afroamericana en protagonizar un musical en Broadway.

Chavela Vargas - Hacia la vida

Y A PURO VALOR HE CAMBIADO MI SUERTE

Hacia la vida, canción escrita por Cuco Sánchez, encabezó el álbum del mismo titulo de Chavela Vargas editado en México en 1973. Casi parece un tema biográfico sobre la inolvidable cantante.

Chavela Vargas - Tu recuerdo y yo

AHORITA YA NO SÉ SI TENGO FE

Tu recuerdo y yo es una ranchera compuesta por José Alfredo Jiménez de la que Chavela Vargas grabó una impresionante versión incluída en su álbum Volver volver (1973).

Chavela Vargas - Un mundo raro

Y SI QUIEREN SABER DE MI PASADO

La impar Chavela Vargas nos dejó hace hoy cinco años. Como reza esta canción de José Alfredo Jiménez, contenida en el primer álbum de la artista, publicado en México en 1961, ella llegó de Un mundo raro.

Guy de Maupassant (Tourville-sur-Arques, Dieppe, France, 5-8-1850 / Paris, 6-7-1893): In memoriam

MAESTRO DEL RELATO BREVE

Hoy es aniversario natal del escritor francés Guy de Maupassant, uno de los grandes maestros del relato breve de la literatura universal. Encuadrado en el naturalismo decimonónico, su estilo es sencillo y realista, y transmite lo más sórdido y oscuro del comportamiento humano. Muy prolífico -fue autor de unos trescientos cuentos, seis novelas, seis obras de teatro, tres libros de viajes, una antología poética y numerosas crónicas periodísticas-, en sus escritos abordó tanto historias dramáticas como eróticas, fantásticas o de terror.  De vida y obra indisociables, estuvo afectado durante gran parte de su existencia por graves trastornos nerviosos. Su enajenación mental, que inspiró algunas de sus mejores páginas, acabó por llevarle a la tumba a los 42 años. Multitud de sus narraciones han sido llevadas al cine por importantes directores (Sternberg, Renoir, Lewin, Buñuel, Ophüls, etc).
Henry-René-Albert-Guy de Maupassant nació en el seno de una aristocrática familia normanda que vivía de las rentas de la herencia del padre y la dote de la madre. Él era un hombre violento y disoluto y ella una neurótica y las constantes discusiones entre ambos por causa de las aventuras galantes del cabeza de familia marcaron la infancia del futuro escritor. En 1856 nació su hermano Hervé (un muchacho indomable que moriría en un centro psiquiátrico a los 33 años, cuatro antes que su hermano mayor); Guy fue claramente el preferido de su madre, que luchó por hacer de él un hombre de éxito. El matrimonio Maupassant se separó en 1860 y sus hijos quedaron bajo la custodia materna. Guy tenía un estrecho vínculo con su progenitora debido al amor de ésta a los clásicos literarios y la pasión que le inculcó por la lectura. 
Maupassant estudió en el Liceo Napoleón, en el colegio eclesiástico de Yvetot (de donde fue expulsado al serle encontrado un poema irreverente, lo que sería el origen de su particular aversión a lo religioso) y, finalmente, en el Liceo de Rouen. Alli mantuvo una relación epistolar con Louis Bouilhet, gran amigo de Flaubert y a la sazón su primer maestro en las lides literarias. En 1867 conoció a Flaubert, quien a la muerte de Bouilhet en 1869, se convirtió en su mentor, le estimuló y aconsejó, corrigió sus primeros textos y le enseñó el arte de escribir, llegando a devenir una sustitutiva figura paterna.
Durante la Guerra franco-prusiana (1870-1871) Maupassant fue incorporado a filas y, aunque no llegó a combatir en el frente, la conflagración serviría de contexto para muchos de sus futuros relatos. Tras su regreso a la vida civil marchó a París a vivir con su padre y, después de un  fallido intento de estudiar Derecho, durante casi una década trabajó como funcionario en varios ministerios, época que describiría como rutinaria y tediosa. Con el tiempo, y gracias a la influencia de Flaubert y otros escritores, llegó a ser editor de varios periódicos a partir de 1876. De insaciable apetito sexual, en esos años llevó una vida muy licenciosa, frecuentando tanto prostitutas como damas de la alta sociedad, aunque nunca se enamoró de ninguna de su infinidad de amantes. En sus cuentos describiría ambos mundos. En su creciente ascenso social, se hizo construir una casa donde, privadamente, fueron representadas algunas de sus obras teatrales de carácter marcadamente erótico y libertino. De gran vigor físico, también se aficionó a navegar en piragua por el Sena.
Renunció a sus puestos burocráticos cuando comenzó a destacar como escritor con el relato Bola de sebo (1880), contenido en el volumen "Las veladas de Médan", especie de manifiesto del naturalismo que reunía cuentos de la pluma de varios escrritores sobre el tema de la reciente guerra. Flaubert alabó su obra y lo introdujo en el círculo de escritores de la época, como Émile Zola, Joris-Karl Huysmans, Iván Turgueniev, Edmond Goncourt y Henry James. En cualquier caso, el independiente Maupassant se negó a militar en ningun movimiento literario. Ese mismo año editó su libro de poemas, Versos. Después publicó su primer libro de relatos, La casa Tellier (1881), al que seguirían otros como Mademoiselle Fifi (1882), Cuentos de la becada (1883), Claro de luna (1883), Miss Harriet (1884), Las hermanas Rondoli (1884), Cuentos del día y de la noche (1885), Monsieur Parent (1885), Tonio (1886), El horla (1887), La mano izquierda (1889) o La belleza inútil (1990). Asímismo, en siete años publicó seis novelas: Una vida (1883), Bel Ami (1885), la más conocida, que trata sobre el arribismo social, Mont-Oriol (1887), Pedro y Juan (1888), Fuerte como la muerte (1889) y Nuestro corazón (1890), y tres libros de viajes: Al sol (1884), En el agua (1888) y La vida errante (1890).
Convertido en escritor de gran éxito, sus derechos de autor le proporcionaron cuantiosos ingresos, con los que adquirió varias mansiones (en París, en el campo y en la Costa Azul), además de su yate Bel Ami. En esos años realizó también frecuentes viajes por Inglatera, Italia y Africa. En 1883 nació su primer hijo, fruto de su relación con la judía alsaciana Joséphine Litzelmann, aguadora de uno de los muchos balnearios que solía visitar. Luego tuvo otras dos hijas con ella, pero nunca quiso reconocer a sus vástagos, si bien sentía por ellos mucho cariño y siempre se preocupó de atender sus necesidades materiales.
Maupassant sufrió la mayor parte de su vida de desequilibrios nerviosos y migrañas casi constantes que le hacían buscar alivio en el éter y la morfina, lo que potenció aún más sus problemas mentales. Aislado en una soledad obsesiva, en sus últimos años experimentó alucinaciones y fue cayendo en una paranoia grave que había desarrollado consecuentemente a la sífilis que contrajo de joven (su padre también la padeció). El desvarío, la inquietud y la melancolía precedieron a su derrumbamiento psíquico, ya patente en sus últimas obras (comparables a las de Poe) en las que el pesimismo, la angustia y el pánico habían desplazado al naturalismo. Una buena cantidad de sus cuentos reflejan la idea fija del suicidio. Agudizados sus síntomas de demencia, la noche del 1 de enero de 1892, en Cannes,  intentó por tres veces abrirse la garganta con un abrecartas metálico, tras otro intento previo de acabar con su vida disparándose con un revólver. Sus amigos lo trasladaron el 7 de enero a un centro psiquiatrico en París, donde moriría al cabo de dieciocho meses, periodo que transcurrió en una inconsciencia casi total, con frecuentes crisis violentas que obligaban a los enfermeros a ponerle una camisa de fuerza. Finalmente Maupassant falleció allí a los 42 años. Su funeral se celebró bajo un calor sofocante, que no impidió que Zola pronunciase un breve discurso en su honor.


viernes, 4 de agosto de 2017

Louis Armstrong - Moon river

RECORDANDO A SATCHMO

Si hay una versión conmovedora del famoso tema que Henry Mancini y Johnny Mercer compusieron para la película "Desayuno con diamantes" (1961) esa es la que incluyó en su álbum Hello, Dolly! de 1964 el inolvidable Satchmo, a quien hoy recordamos en su aniversario natal.

Antonio Machín - Espérame en el cielo

RECORDANDO A MACHÍN

Al cumplirse hoy cuarenta años de su fallecimiento, evocamos la memoria del gran cantante cubano Antonio Machín con uno de sus múltiples éxitos en España, Espérame en el cielo (1949), sentimental bolero compuesto por el español Luis Cáceres.

jueves, 3 de agosto de 2017

Nino Bravo - Libre

COMO EL SOL CUANDO AMANECE

De no haber fallecido tragicamente a los 28 años, el cantante español Nino Bravo cumpliría hoy 73. Le recordamos con Libre (Herrero /Armenteros), canción editada en single en octubre de 1972 y en el LP "Mi tierra" un mes después, que supuso su último nº 1 en vida en las listas de éxitos.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Massiel - Lady Veneno

YO TUVE TRES MARIDOS...

La cantante española Massiel cumple hoy 70 años. En 1975 se editó un single suyo que contenía Lady Veneno, jocoso tango compuesto por el argentino Carlos Montero al que puso una macabramente divertida  letra el español Moncho Alpuente.

martes, 1 de agosto de 2017

Frida Boccara - Venise va mourir

UN ROMAN SOUS LA MER

A los veintiún años de su fallecimiento, recordamos a Frida Boccara con Venise va mourir, su versión del tema principal de la película "Anonimo veneziano" (1970) compuesto por Stelvio Cipriani, al que Eddy Marnay, letrista recurrente de la cantante francesa, puso texto en francés.

Venise va mourir  (paroles)

Venise va mourir un jour
Venise va mourir
Je ne peux pas imaginer
Sans un soupir
Qu'un jour Venise au fond de l'eau
Verra passer tous les bateaux
Comme une épave de lumière
Un roman sous la mer
Venise a des blessures
Sur chaque pierre de chaque mur
Des sérénades à faire pleurer
Le monde entier
Venise a des colombes
Qui ont choisi ce coin du monde
Et qui un jour ne sauront plus
Où se poser, jamais, jamais
Venise va mourir un jour
Venise va mourir un jour
On voit, en plein hiver
S'ouvrir la mer
Et puis Venise disparait
C'est comme si tu me disais
Qu'un jour la terre à son réveil
Perdait son soleil
Venise m'appartient
Tous ses palais, tous ses jardins
Ses cathédrales et ses clochers
Doivent rester
Parce que Venise à trop d'amants
Qui meurent un peu en se disant
On vit d'amour et que Venise va mourir
Un jour, un jour, un jour