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domingo, 20 de octubre de 2019

Anthony Quayle (Ainsdale, UK, 7-9-1913 / London, UK, 20-10-1989): In memoriam

A LA SOMBRA DE LOS HÉROES

Hoy se cumplen treinta años de la muerte del actor y director teatral inglés Anthony Quayle. Alto, fuerte, con voz potente y resonante, mirada profunda y pómulos prominentes, fue un prestigioso intérprete de amplísima experiencia en el teatro de Shakespeare, al que consagró gran parte de su actividad profesional. Su inconvencional aspecto físico condicionó su carrera en el cine y casi siempre fue secundario como contrafigura de los protagonistas, aunque con frecuencia encarnó a personajes con autoridad. Debido a su gran destreza en teatro clásico, su presencia fue requerida en buen número de films históricos tanto en la pantalla grande como pequeña. Por su interpretación en Ana de los mil días fue candidato al Oscar al mejor actor de reparto. En 1952 fue nombrado Comendador de la Orden del Imperio Británico y en 1985 Caballero de la misma con el título de Sir.
Hijo de un abogado de Lancashire, John Anthony Quayle después de graduarse estudió en la prestigiosa Royal Academy of Dramatic Art in Londres y debutó como actor de music hall. En 1932 se unió a la compañía Old Vic, especializada en repertorio de Shakespeare. Su reputación profesional fue creciendo continuamente y en 1936 llegó a debutar en Broadway con Ruth Gordon como oponente. Ya era un actor consolidado sobre la escena cuando la II Guerra Mundial interrumpió su carrera. Quayle fue de los primeros actores en alistarse en el ejército, sirviendo en Artillería. Más adelante fue utilizado por el servicio secreto como oficial de enlace con los partisanos de Albania y  fue ayudante del gobernador de Gibraltar. Tras seis años como militar se licenció al acabar la contienda con el grado de comandante. Sus experiencias le inspiraron dos novelas bélicas que publicó en 1945 y 1947. 
En 1946 debutó como director teatral con una producción londinense de "Crimen y castigo". Entre 1948 y 1956 fue director en el Shakespeare Memorial Theatre y en la Royal Shakespeare Company, donde además interpretó, entre otros, roles como Petruchio, Falstaff, Otelo, Benedicto o Enrique VIII. Grandes divos de la escena como Laurence Olivier y John Gielgud fueron dirigidos por el. Su aclamada trayectoria interpretativa escénica (como también la cinematográfica) transcurriría a ambos lados del Atlántico, actuando en obras como "Volpone" de Ben Johnson, "Tamburlaine" de Christopher Marlowe, "Largo viaje hacia la noche" de Eugene O'Neill, "La vida de Galileo" de Bertolt Brecht, "El primogénito" de Christopher Fry, "La huella" de Anthony Shaffer o "El rey Lear" de Shakespeare.
En el cine tuvo apariciones sin acreditar en la segunda mitad de los años 30 y su debut oficial se produjo interpretando a Marcelo en Hamlet (1948) de Laurence Olivier, adaptación del drama de Shakespeare que protagonizó su director y ganó cuatro Oscars. Después apareció en Matrimonio de estado (1948) de Basil Dearden, drama histórico con Stewart Granger, Françoise Rosay, Joan Greenwood y Flora Robson. 
Quayle era consciente de que su rostro de peculiares facciones angulosas y redondeadas con pequeños ojos tristes, le vetaba el estrellato en la pantalla, por lo que empleó más a fondo su indudable talento en el teatro, su medio favorito. Su presencia en el cine no se hizo asidua hasta ¡Oh, Rosalinda! (1955) de Michael Powell y Emeric Pressburger, comedia musical que adaptaba una opereta de Johann Strauss, con Ludmilla Tchérina, Anton Walbrook, Michael Redgrave y Mel Ferrer, a la que siguieron otros roles destacados en La batalla del Río de la Plata (1956) de Michael Powell y Emeric Pressburger, film bélico con John Gregson y Peter Finch, Falso culpable (1956) de Alfred Hitchcock, drama de intriga con Henry Fonda y Vera Miles que supuso su primera incursión en una producción de Hollywood, El hombre que no quiso hablar (1958) de Herbert Wilcox, drama criminal con Anna Neagle y Zsa Zsa Gabor, Fugitivos del desierto (1958) de J. Lee Thompson, drama bélico con John Mills, Sylvia Syms y Harry Andrews, Acusación infame (1959) de Terence Young, drama con Cliff Richard y Sarah Churchill, La gran aventura de Tarzán (1959) de John Guillermin, film de acción con Gordon Scott, El reto (1960) de John Gilling, drama criminal con Jayne Mansfield y Carl Möhner, Los cañones de Navarone (1961) de J. Lee Thompson, exitoso film de hazañas bélicas con Gregory Peck, David Niven y Anthony Quinn, Motín en el Defiant (1962) de Lewis Gilbert, aventuras marinas en el siglo XVIII con Alec Guinness y Dirk Bogarde, Lawrence de Arabia (1962) de David Lean, drama épico-histórico con Peter O'Toole, Alec Guinness, Anthony Quinn, Jack Hawkins y José Ferrer ganador de siete Oscars, La caída del imperio romano (1964) de Anthony Mann, drama épico-histórico con Sophia Loren, Stephen Boyd, Alec Guinness, James Mason y Christopher Plummer, Rebelión en el Sudán (1964) de Nathan Juran, drama de aventuras en el siglo XIX que protagonizó junto a Sylvia Syms, Operación Crossbow (1965) de Michael Anderson, thriller de espionaje con Sophia Loren, George Peppard, Trevor Howard, John Mills, Richard Johnson y Tom Courtenay, Estudio de terror (1965) de James Hill, thriller con John Neville, Donald Houston y John Fraser, Las flores del diablo (1966) de Terence Young, telefilm de intriga exhibido en salas de cine, con Yul Brynner, Angie Dickinson, Omar Sharif, Marcello Mastroianni y Senta Berger, El incomprendido (1967) de Luigi Comencini, drama italiano con  Stefano Colagrande, Simone Gianozzi y John Sharp, El oro de Mackenna (1969) de J. Lee Thompson, western con Gregory Peck, Omar Sharif y Telly Savalas, Cadenas de libertad (1969) de J. Lee Thompson, film bélico con David Niven, Topol, Anna Karina y John Hurt, o Ana de los mil días (1969) de Charles Jarrott, drama histórico con Richard Burton, Geneviève Bujold e Irene Papas donde su interpretación del Cardenal Thomas Wolsey mereció sendas nominaciones al Globo de Oro y el Oscar en la categoría de mejor actor de reparto.
El resto de su filmografía incluye títulos como Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar (1972) de Woody Allen, comedia de episodios y amplio reparto encabezado por su director, Legado de un héroe (1973) de James Cellan Jones, drama histórico que adaptaba una obra de Terence Rattigan sobre el Almirante Nelson y Lady Hamilton durante las Guerras Napoleónicas, con Glenda Jackson, Peter Finch y Michael Jayston, La semilla del tamarindo (1974) de Blake Edwards, drama con Julie Andrews y Omar Sharif, Ha llegado el águila (1976) de John Sturges, thriller bélico con Michael Caine, Donald Sutherland y Robert Duvall, Holocausto 2000 (1977) de Alberto De Martino, producción italiana de terror con Kirk Douglas, Simon Ward y Agostina Belli, Asesinato por decreto (1979) de Bob Clark, thriller de época con Christopher Plummer, James Mason, David Hemmings, Susan Clark, John Gielgud, Frank Finlay, Donald Sutherland y Geneviève Bujold, La leyenda del santo bebedor (1988) de Ermanno Olmi, drama de producción italiana, con Rutger Hauer, Buster: El robo del siglo (1988) de David Green, comedia criminal con Phil Collins y Julie Walters, o Los reyes del viento (1990) de Peter Duffell, film de aventuras doeciochescas con Frank Finlay, Jenny Agutter, Nigel Hawthorne, Glenda Jackson y Richard Harris estrenado después de su muerte. En la última etapa de su carrera también participó en series televisivas como Las seis esposas de Enrique VIII (1970), El toque satánico (1973), QB VII (1974), Moisés (1974), Masada (1981), Los últimos días de Pompeya (1984) o Conspiración terrorista: El caso Bourne  (1988) y telefilms como La historia de David (1976) o 21 horas en Munich (1976).
Anthony Quayle estuvo casado con dos actrices. Su primera esposa fue Hermione Hannen, con la que contrajo matrimonio en 1934 y de la que se divorció en 1941. Con la segunda, Dorothy Hayson, se casó en 1947, tuvo dos hijas, Jenny y Rosanna, y un hijo, Christopher. Con ella convivió hasta su propia muerte a los 76 años, ocasionada por un cáncer hepático. En 1989 se publicó, de forma póstuma, su autobiografía.




sábado, 19 de octubre de 2019

Juanita Moore (Greenwood, Mississippi, US, 19-10-1914 / Los Angeles, California, US, 1-1-2014): In memoriam

LA INOLVIDABLE ANNIE JOHNSON DE "IMITACIÓN A LA VIDA"

Hoy es aniversario natal de la actriz estadounidense Juanita Moore. Se inició en el cine con papeles de figuración en una época en que los actores afroamericanos apenas contaban con oportunidades de actuar en películas de los grandes estudios y casi siempre le tocó representar a criadas, muchas veces sin acreditar. A tal respecto Moore dijo en cierta ocasión: «¿Por qué debería quejarme por hacer de criada ganando 700 dólares a la semana? De no ser así, habría ganado 7 dólares siendo criada». Ha pasado a la historia del séptimo arte por encarnar a la sufrida Annie Johnson en el fastuoso melodrama Imitación a la vida, memorable papel al que aportó grandes dosis de sensibilidad y calidez, y por el que fue nominada al Globo de Oro y al Oscar a la mejor actriz de reparto. Desde que Hattie McDaniel ganó el Oscar en 1940, en los siguientes veinte años fue la cuarta intérprete negra de cualquier sexo en lograr una nominación a los premios de la Academia. Moore también señaló: «Pienso que mi papel fue el mayor rol dramático jamás ofrecido a una actriz de mi raza y yo estuve determinada a hacerle justicia».
Siendo muy pequeña, Juanita Moore se trasladó a Los Angeles con su padres, seis hermanas y un hermano durante los primeros años de la Gran Migración Negra, época en la que millones de afroamericanos abandonaron el Sur en busca de oportunidades laborales en estados del Oeste. Cuando creció se desplazó a Nueva York y trabajó como corista en el famoso Cotton Club antes de regresar a Los Angeles y convertirse en actriz de teatro, mientras trabajaba como figurante en películas.
En el cine apareció en buen número de títulos hasta que consiguió ser acreditada en La dama de Trinidad (1952) de Vincent Sherman, noir protagonizado por Rita Hayworth y Glenn Ford, al que siguieron Los fusileros reales de Africa (1953) de Lesley Selander, film de aventuras con Louis Hayward, El único testigo (1954) de Roy Rowland, drama criminal con Barbara Stanwyck, George Sanders y Gary Merrill, Rapto (1956) de Alex Segal, drama criminal con Glenn Ford y Donna Reed, o Una rubia en la cumbre (1956) de Frank Tashlin, comedia con Tom Ewell, Jayne Mansfield y Edmond O'Brien. Estas películas se intercalaron con otras en las que Moore podía ser vista pero no se acreditó su nombre.
Su gran oportunidad llegó cuando el productor Ross Hunter de Universal Pictures la seleccionó para interpretar el papel que Louise Beavers había desempeñado en la primera adaptación a la pantalla de la novela "Imitación a la vida" de Fannie Hurst, que en 1934 había dirigido John M. Stahl y protagonizado Claudette Colbert. El remake en color Imitación a la vida (1959) fue dirigido por Douglas Sirk y contó con un magnífico reparto en el que también figuraban Lana Turner, John Gavin, Sandra Dee, Dan O'Herlihy, Susan Kohner y Robert Alda. El suntuoso melodrama recorre doce años de las vidas de una actriz teatral (Turner) y su ama de llaves interna de raza negra (Moore), dos mujeres que tienen una hija cada una de ellas pero no marido. Annie Johnson, el personaje de Moore, es una fiel sirviente que, a fin de que su empleadora pueda triunfar sobre las tablas, cuida de la casa y de las dos niñas hasta que se hacen mayores. Pero tiene graves problemas con su propia hija, mulata (de padre blanco) que tiene la piel clara y pretende hacerse pasar por blanca, lo que deriva en un creciente rechazo hacia su madre. Con gran espíritu de sacrificio Annie debe aceptar el abandono y alejamiento de su hija, lo que acaba por deteriorar su salud y provocar su propia muerte. La impresionante secuencia final de esta obra maestra de Sirk, con el espectacular funeral de Annie al que asiste su arrepentida hija poseee una carga emotiva indescriptible. Tanto Juanita Moore como Susan Kohner fueron candidatas al Globo de Oro (Kohner lo ganó) y al Oscar a la mejor actriz de reparto. El film es hoy un muy reverenciado gran clásico del género.
Empero, a Moore no volvieron a ofrecerle un papel de semejante envergadura, aunque intervino en Mi adorada salvaje (1961) de Harry Keller, comedia con Sandra Dee y John Gavin, La gata negra (1962) de Edward Dmytryk (1962), drama con Laurence Harvey, Capucine, Jane Fonda, Anne Baxter y Barbara Stanwyck, Los líos de papá (1963) de George Marshall, comedia con Jackie Gleason y Glynis Johns, Dominique (1966) de Henry Koster, drama semiautogiográfico sobre Jeanine Deckers, la monja cantante, que protagonizó Debbie Reynolds, Rosie, una señora riquísima (1967) de David Lowell Rich, comedia con Rosalind Russell y Sandra Dee, Angelitos negros (1970) de Joselito Rodríguez, drama de producción mexicana que adaptaba una novela de Fannie Hurst, con Manuel López Ochoa, Martha Rangel y Titina Romay, Los trotamundos (1971) de Paul Bogart, western cómico con James Garner, Louis Gossett Jr. y Susan Clark, Goldy el chulo (1973) de Michael Campus, drama criminal blaxploitation con Max Julien, Don Gordon y Richard Pryor, Tres golpes al día (1974) de Gordon Parks Jr., western blaxploitation con Max Julien y Vonetta McGee, Abby (1974) de William Girdler, film de terror blaxploitation con William Marshall, Terry Carter, Austin Stoker y Carol Speed, Un padre fuera de serie (1981) de David Steinberg, comedia con Burt Reynolds, El cielo puede esperar, pero la mujer de O'Hara no (1982) de William Bartman, comedia con Jodie Foster y Ed Asner, Encrucijada de pasiones (1988) de Zalman King, drama con Sherilyn Fenn, Richard Tyson, Louise Fletcher, Burl Ives y Kristy McNichol, o El chico (2000) de Jon Turteltaub, comedia familiar de fantasía con Bruce Willis. También apareció como estrella invitada en diversas series televisivas y en 1959 actuó en el West End londinense con la obra "Un lunar en el sol" y en 1965 en Broadway con "The amen corner".
Juanita Moore se casó y enviudó dos veces. Su primer marido fue el actor Ananias Berry (1943-1951); el segundo fue el conductor de autobús Charles Burris (1953-2001). La actriz falleció por causas naturales a la edad de 99 años.