Museo LoPiù

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lunes, 2 de enero de 2017

Movie shots X (1.01)

"Experience" (1921) - Nita Naldi & Richard Barthelmess

"Peacock Alley" (1922) - Mae Murray

"Bella donna" (1923) - Pola Negri

"Janice Meredith" (1924) - Marion Davies & W.C. Fields

"Bronenosets Potemkin" (1925) - A. Glauberman & Prokopenko

"For heaven's sake" (1926) - Jobyna Ralston, Harold Lloyd & Paul Weigel

 "Love" (1927) - Greta Garbo

"Our dancing daughters" (1928) - Joan Crawford

"Hallelujah!" (1929) - William E. Fountaine, Nina Mae McKinney and Daniel Haynes

"Madame Satan" (1930) - Reginald Denny & Kay Johnson

"The smiling Lieutenant" (1931) - Maurice Chevalier & Claudette Colbert

 "Three on a match" (1932) - Warren William, Joan Blondell & Bette Davis

"Duck soup" (1933) - Margaret Dumont, Groucho Marx & Zeppo Marx

"The gay divorcee" (1934) - Ginger Rogers & Fred Astaire

"The glass key" (1935) - George Raft

 "Pennies from heaven" (1936) - Bing Crosby & Edith Dellows

"Private number" (1937) - Loretta Young & Robert Taylor

"Bringing up baby" (1938) - Cary Grant, Katharine Hepburn & May Robson

"Rose of Washington Square" (1939) - Tryrone Power & Alice Faye

"The sea hawk" (1940) - Errol Flynn

"Two-faced woman" (1941) - Greta Garbo

"Mrs. Miniver" (1942) - Greer Garson & Walter Pidgeon

"Jane Eyre" (1943) - Orson Welles & Joan Fontaine

"Gaslight" (1944) - Charles Boyer & Ingrid Bergman

"Caesar and Cleopatra" (1945) - Claude Rains & Vivien Leigh

 "It's a wonderful life" (1946) - Henry Travers & James Stewart

"The ghost and Mrs. Muir" (1947) - Gene Tierney

"Easter parade" (1948) - Judy Garland & Fred Astaire (1948)

"Jour de fête" (1949) - Jacques Tati

 "Rio Grande" (1950) - John Wayne & Maureen O'Hara

"The day the earth stood still" (1951) - Michael Rennie

"David and Bathsheba" (1951) - Gregory Peck & Susan Hayward

"Young man with ideas" (1952) - Denise Darcel & Glenn Ford

"High noon" (1952) - Grace Kelly, Gary Cooper & Katy Jurado

"Stazione Termini" (1953) - Jennifer Jones & Montgomery Clift

"The Band Wagon" (1953) - Cyd Charisse & Fred Astaire

"Il Maestro di Don Giovanni" (1954) - Errol Flyhnn & Gina Lollobrigida

"Viaggio in Italia" (1954) - George Sanders & Ingrid Bergman

"The end of the affair" (1955) - Deborah Kerr

"All that heaven allows" (1955) - Jane Wyman & Rock Hudson

"The killing" (1956) - Sterling Hayden & Marie Widsor

"En effeuillant la marguerite" (1956) - Brigitte Bardot

 "Sweet smell of success" (1957) - Tony Curtis & Burt Lancaster

"Witness for the prosecution" (1957) - Tyrone Power & Marlene Dietrich

"Popiól i diament" (1958) - Zbigniew Cybulski

"Christine" (1958) - Romy Schneider & Alain Delon

"Ride lonesome" (1959 - Randolph Scott

"Rio Bravo" (1959) - John Wayne

 "Rocco e i suoi fratelli" (1960) - Renato Salvatori & Alain Delon

"Risate di gioia" (1960) - Anna Magnani & Ben Gazzara


TO BE CONTINUED ... >>


domingo, 1 de enero de 2017

Charles Bickford (Cambridge, Massachusetts, US, 1-1-1891 / Los Angeles, California, US, 9-11-1967): In memoriam

FUERZA Y CARÁCTER

Hoy es aniversario natal del actor estadounidense Charles Bickford. Procedente del teatro, con ruda apariencia y poderosa voz, comenzó su carrera cinematográfica a comienzos del sonoro en papeles protagonistas para convertirse, desde mediados los años 30, en uno de los más solicitados y prestigiosos intérpretes de carácter de Hollywood. Inteligente, testarudo, independiente y muy selectivo en sus trabajos, destacó en abundante número de películas de diversos géneros, especializándose en figuras paternales o de autoridad y aportando habitualmente una profunda humanidad a sus actuaciones. En su brillante filmografía hay más de una decena de clásicos y en ella trabajó con directores tan importantes como Cecil B. DeMille, William Wyler, Raoul Walsh, Rouben Mamoulian, Lewis Milestone, Henry Hathaway, Otto Preminger, King Vidor, Jean Renoir, Jules Dassin, Frank Capra, George Cukor, Blake Edwards o John Huston. Durante los años 40 fue candidato al Oscar al mejor actor secundario en tres ocasiones. Curiosamente, él no ganó el premio de la Academía, pero sí las protagonistas femeninas de las películas por las que fue nominado: Jennifer Jones, Loretta Young y Jane Wyman.
Quinto de siete hermanos, Charles Ambrose Bickford se críó como la 'oveja negra de la familia', fuertemente influenciado por la figura de su abuelo materno, marino con el grado de capitán. De inquieta personalidad y más interesado en la experiencia que en el estudio, en su juventud deambuló sin rumbo por varios estados de su país y trabajó en diversos oficios como leñador y marinero. Un intento de estudiar ingeniería en Massachusetts fue sustituido por su incorporación en 1911 a un espectáculo de burlesque itinerante, del que pasó a otras compañías teatrales que recorrían los Estados Unidos por aquella época. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió en el ejército como teniente ingeniero y después volvió a los escenarios, donde a lo largo de más de una década consiguió hacerse un nombre.
En 1925, mientras actuaba en Broadway junto a un debutante James Cagney, ya fue tentado por la industria cinematográfica, oportunidad que no se concretó hasta cuatro años más tarde cuando fue contratado por Metro-Goldwyn-Mayer para debutar en la pantalla en Dinamita (1929), la primera película sonora de Cecil B. DeMille, un drama junto a Conrad Nagel, Kay Johnson y Julia Faye que proporcionó buenas críticas a su actuación. Después de protagonizar Santos del infierno (1929) de William Wyler, western con Raymond Hatton y Fred Kohler, fue emparejado a Greta Garbo en la muy publicitada primera cinta sonora de ésta, Anna Christie (1930) de Clarence Brown, adaptación del drama homónimo de Eugene O'Neill que también contó en su reparto con George F. Marion y Marie Dressler, estrenándose después El demonio del mar (1930) de Wesley Ruggles, thriller con Raquel Torres, Nils Asther y George F. Marion, Flor del mal (1930) de William C. de Mille, drama con Kay Francis, Al este de Borneo (1931) de George Melford, producción de aventuras con Lupita Tovar, El prófugo (1931) de Cecil B. DeMille, costoso western con Warner Baxter, Lupe Vélez y Eleanor Broadman, Almas torturadas (1931) de John Francis Dillon, drama con Evelyn Brent y Conrad Nagel, Mercado de escándalos (1932) de Russell Mack, drama con Rose Hobart y Pat O'Brien, Fiel a una mujer (1933) de J. Walter Ruben, drama con Irene Dunne, La juventud manda (1933) de Cecil B. DeMille, drama con Richard Cromwell, Dejada en prenda (1934) de Alexander Hall, comedia dramática con Adolphe Menjou, Dorothy Dell y Shirley Temple, o Una mujer de mala fama (1934) de Charles Brabin, drama con Mady Christians y Jean Parker. En todas estas películas Bickford había desempeñado roles protagónicos y aún después tuvo alguno más, pero en el resto de su filmografía se le confiaron comunmente papeles de carácter más o menos secundarios, a los que dotó de gran fuerza e intensidad.
En los siguientes treinta años pudo ser visto sucesivamente en títulos como Bajo presión (1935) de Raoul Walsh, drama con Edmund Lowe y Victor McLaglen, Contrastes (1935) de Victor Fleming, comedia con Janet Gaynor y Henry Fonda, Mares de Java (1935) de George Melford, drama aventurero con Elizabeth Young, Leslie Fenton y Frank Albertson, El hijo del regimiento (1936) de D. Ross Lederman, comedia con Florence Rice, Buffalo Bill (1936) de Cecil B. DeMille, western con  Gary Cooper y Jean Arthur, La furia del oro negro (1937) de Rouben Mamoulian, western musical con Irene Dunne, Randolph Scott y Dorothy Lamour, El valle de los gigantes (1938) de William Keighley, film de aventuras con Wayne Morris y Claire Trevor, De ratones y hombres (1939) de Lewis Milestone, adaptación de la novela de John Steinbeck, con Burgess Meredith, Betty Field y Lon Chaney Jr., Piratas del Mar Caribe (1942) de Cecil B. De Mille, film de aventuras con John Wayne, Ray Milland y Paulette Goddard, Tarzán en Nueva York (1942) de Richard Thorpe, film de aventuras con Johnny Weissmuller y Maureen O'Sullivan, Mr. Lucky (1943) de H.C. Potter, comedia con Cary Grant y Laraine Day, La canción de Bernadette (1943) de Henry King, drama biográfico religioso con Jennifer Jones y William Eythe que obtuvo doce nominaciones al Oscar (una de ellas para Bickford como mejor actor secundario) y ganó cuatro, Alas y una plegaria (1944) de Henry Hathaway, drama bélico con Don Ameche, Dana Andrews y William Eythe, El capitán Eddie (1945) de Lloyd Bacon, drama biográfico sobre un  piloto en la Primera Guerra Mundial, con Fred MacMurray y Lynn Bari, ¿Ángel o diablo? (1945) de Otto Preminger, memorable noir con Alice Faye, Dana Andrews y Linda Darnell, Duelo al sol (1946) de King Vidor, western clásico con Jennifer Jones, Gregory Peck y Joseph Cotten, Un destino de mujer (1947) de H.C. Potter, historia de una granjera que llega a triunfar en la política, con Loretta Young, Joseph Cotten y Ethel Barrymore, donde Bickford interpretó a un mayordomo, papel por el que fue candidato al Oscar por segunda vez, Una mujer en la playa (1947) de Jean Renoir, drama psicológico con Joan Bennett y Robert Ryan, Fuerza bruta (1947) de Jules Dassin, drama carcelario con Burt Lancaster y Hume Cronyn, Cuatro caras del Oeste (1948) de Alfred E. Green, western con Joel McCrea y Frances Dee, Belinda (1948) de Jean Negulesco, drama con Jane Wyman, Lew Ayres y Agnes Moorehead que logró doce candidaturas al Oscar (entre ellas, la tercera para Bickford como mejor secundario) y sólo una estatuilla para su protagonista por su papel de sordomuda, Sublime decisión (1948) de Sam Wood, film bélico con Clark Gable, Walter Pidgeon, Van Johnson y Brian Donlevy, Roseanna McCoy (1949) de Irving Reis, drama con Farley Granger, Joan Evans y Raymond Massey, Vorágine (1950) de Otto Preminger, noir con Gene Tierney, Richard Conte y José Ferrer, Acusado de alta traición (1950) de Felix E. Feist, drama sobre la guerra fría con Paul Kelly, Bonita Granville y Richard Derr, Lo quiso la suerte (1950) de Frank Capra, comedia musical ambientada en el mundo de las carreras de caballos, con Bing Crosby, Marcado a fuego (1950) de Rudolph Maté, western con Alan Ladd y Mona Freeman, El hombre de bronce (1951) de Michael Curtiz, drama deportivo con  Burt Lancaster, Novios último modelo (1951) de Henry Koster, comedia con Clifton Webb, Anne Francis y William Lundigan, Ha nacido una estrella (1954) de George Cukor, excelente remake musical del drama de mismo título dirigido en 1937 por William A. Wellman, con Judy Garland, James Mason y Jack Carson que fue nominado al Oscar en seis categorías, El príncipe de los actores (1955) de Philip Dunne, drama biográfico con Richard Burton, Maggie McNamara y John Derek, No serás un extraño (1955) de Stanley Kramer, drama médico con Olivia de Havilland, Robert Mitchum, Frank Sinatra, Gloria Grahame y Broderick Crawford, El proceso de Billy Mitchell (1955) de Otto Preminger, drama judicial con Gary Cooper, Ralph Bellamy y Rod Steiger, El temible Mister Cory (1957) de Blake Edwards, drama sobre el juego con Tony Curtis, Martha Hyer y Kathryn Grant, Horizontes de grandeza (1958) de William Wyler, western clásico con Gregory Peck, Jean Simmons, Carroll Baker, Charlton Heston y Burl Ives, Los que no perdonan (1960) de John Huston, western con Burt Lancaster y Audrey Hepburn, Días de vino y rosas (1962) de Blake Edwards, impactante drama sobre alcoholismo con Jack Lemmon y Lee Remick, y El destino también juega (1966) de Fielder Cook, western en tono de comedia sobre partidas de poker, con Henry Fonda, Joanne Woodward y Jason Robards. Desde los años 50 también extendió su actividad a la televisión.
Charles Bickford estuvo casado por más de cincuenta años (desde 1916 hasta su muerte) con Beatrice Loring, con quien tuvo una hija y un hijo. El actor falleció de una infección sanguínea a los 76 años de edad.



Joe Orton (Leicester, UK, 1-1-1933 / London, UK, 9-8-1967): In memoriam

UN TRÁGICO DESENLACE

Hoy es aniversario natal del dramaturgo inglés Joe Orton, considerado uno de los más originales del siglo XX. De origen humilde, consiguió, después de numerosas vicisitudes, entrar a los dieciocho años en la Royal Academy of Dramatic Arts, donde conoció a Kenneth Halliwell, otro estudiante siete años mayor que acababa de heredar una considerable suma de dinero. Pronto ambos se convirtieron en amantes, compartieron apartamento y comenzaron a escribir, primero juntos y desde 1957, por separado, aunque sin conseguir publicar. Vivían del dinero de Halliwell y de subsidios de desempleo y no podían permitirse gastar más de cinco libras a la semana. Su relación era muy promiscua y sus incursiones en los urinarios londinenses en busca de sexo anónimo, frecuentes. Ya en los años 60 Orton comenzó a destacar como controvertido autor teatral, mientras su compañero quedaba rezagado y su turbulenta relación se deterioraba irremisiblemente. Desde mediados de la década, el éxito de las innovadoras, trangresoras e irreverentes obras de Orton, quien, además, tenía intención de dejar a un Halliwell cada vez más deprimido, aislado y celoso por el triunfo de su pareja, se fue fraguando un trágico desenlace a tan enfermiza relación. Finalmente, Halliwell asestó con un martillo nueve golpes mortales en la cabeza de Orton y después, abrumado por el remordimiento, se suicidó con una sobredosis de barbitúricos, falleciendo antes que su víctima, segun dictaminó la posterior autopsia. Los cadáveres fueron encontrados en el domicilio de ambos. Orton tenía 34 años.

He aquí una reseña biográfica procedente de la página del escritor español Luis Antonio de Villena:

Joe Orton y la "otra" Inglaterra.

El Reino Unido ha tenido la virtud o la potencia, en otra época, de hacer que su imagen exterior en el mundo viniera dada no sólo por el colonialismo –aparentemente impecable- sino por la difusión de la manera de vivir de sus clases altas, y de la alta cultura, generalmente asociada con ellas. Claro, tenían la lacra de un exacerbado puritanismo victoriano, que se compensó con su minimización y con el estricto respeto a la democracia. Pero cualquier lector “continental” podía pensar que los ingleses eran casi en su totalidad como Winston Churchill, Virginia Woolf, Vita Sackville-West o Agatha Christie como mínimo, y que (por consiguiente) invernaban en Egipto, visitaban la India de los marajás y viajaban en los vagones de lujo del “Orient  Express” hasta Estambul… Claro que esta idílica visión dejaba fuera a toda la gran clase media y sobre todo baja de Inglaterra, que apareció de golpe (para sus gobernantes) en la imagen de los “hooligans” o gamberros futboleros, borrachos y brutos, detestados en general por todos los países donde pisan haciendo el bestia –habrá alguna excepción- como por ejemplo España, donde han degradado no pocas localidades turísticas del Mediterráneo. Hoy sabemos de esa Inglaterra indeseable, pero cuando Joe Orton (1933-1967) nació todavía se ocultaba. Y Orton fue esencialmente un escritor renovador que venía de una clase humilde, que hizo mucho el gamberro –acaso también como forma de liberar una sexualidad gay aún reprimida en el país- y que murió trágicamente después de unos años finales de éxito y locura, que coincidieron con el “swinging London”, es decir, el de Mary Quant, la minifalda y los Beatles…
Homosexual, impudico y chico de barrio, Orton tenía talento y aparte de hacer orgías en los mingitorios públicos, se lió pronto (poco después de 1951) con un hombre algo mayor que él, ilustrado, y que al principio le ayudó a ser escritor, aunque Orton fue pronto más lejos. Joe Orton y Kenneth Halliwell vivieron juntos con modestia y aprendían, se divertían y hacían el loco juntos. A veces robaron libros de la Biblioteca Pública de su barrio y otras devolvían lo pedido, pero con los forros cambiados o imágénes salvajes u obscenas dentro. Es famoso que un libro de Sir John Betjeman, poeta laureado, fue devuelto con una nueva portada en la que figuraba un tío mediodesnudo y cubierto de tatuajes. Tal vez estas gamberradas ahora parezcan menos graves (aunque feas) pero en la Inglaterra de 1962 les costaron a la pareja seis meses de cárcel, que cumplieron. La Reina era la Reina, ahora es una ancianita tocada de bolso y sombrero… Desde 1961 Orton estaba mostrando su talento con guiones radiofónicos para la BBC, como  “De la cabeza a los pies” de 1961 que más tarde convirtió en novela, aunque esta se publicó ya póstuma diez años más tarde. Algo después –y Halliwell se iría quedando poco a poco atrás, aunque vivían juntos en un apartamento pequeño- Orton escribió una de sus obras de teatro más brillantes, “Entertaining Mr. Sloane” (en España titulada “El realquilado”) que se estrenó en 1964. El éxito llegaría lento pero seguro. Con peores modales Orton parecía el heredero dramático de Wilde.
Ya en 1965, la pareja Orton-Halliwell, en un momento de malas críticas, se fueron 80 días a Tánger (barato entonces para un británico) a gozar a calzón caído del turismo sexual, que no era nuevo en la ciudad. Joe (y Kenneth) ligaban con chicos y olvidaban sus pendencias. Pero volvieron a Londres, donde Orton había estrenado –sin éxito- la primera versión de “Loot” (El botín), truculenta y ágil, que ganó mucho al ser revisada, corregida y estrenada de nuevo (en un teatro mejor) en 1966. Ahí empieza el gran éxito de Orton y la preterición de Halliwell, mediocre comparado con su novio. Orton es llamado a fiestas, se le pide un guión para los Beatles (que sería “Up against it”) que no llegó a estrenarse, y más teatro y piezas varias. Entonces entre alcohol, nuevos desmadres en los urinarios y al parecer un novio nuevo que Kenneth ignoraba, en medio de esa vida trepidante, Orton escribe para algunos su mejor obra de teatro, “What the butler saw” (Lo que vió el mayordomo) que se estrenó póstuma en 1969. En ese tiempo y para huir del estrés y de sus desavenencias cada día mayores, Joe y Halliwell vuelven a Tánger donde el sexo con muchachos se multiplica y el antiguo novio va quedando atrás. El momento es muy bien conocido por los “Diarios” que Orton escribió entre diciembre de 1966 y agosto de 1967. Diarios sumamente explícitos en cuestiones sexuales (sobre todo en el segundo viaje a Tánger y alrededores) con multitud de muchachos marroquíes, gozosamente descritos… En español los “Diarios” los ha reeditado hace poco Cabaret Voltaire con prólogo mío.  Pero el 9 de agosto de ese útimo año, la pareja es hallada muerta en su domicilio. Halliwell, celoso y deprimido por su nulidad y el exceso de pastillas que tomaba, mata a martillazos a Orton y luego él se suicida con una sobredosis de Nembutal. Con todo enterraron juntas sus cenizas, como estaba previsto. Orton quería más vida y más diversión libre y Kenneth no lo permitió.
En 1978, John Larh publicó una biografía meticulosa de Orton, titulada con una frase suya “Prick up your ears” (Ábrete de orejas). En 1986 el mismo Larh publicó esos últimos y escandalosos “Diarios” de Orton (que sin duda encelaron al pobre Halliwell y lo llenaron de ira, al comprobar que pintaba poco) y en 1987 el director Stephen Frears, con guión del mismo Larh, hizo una notable película sobre la vida desaforada y extrema de Joe Orton. Un chico terrible, muy notable escritor (dramaturgo, sobre todo) y alguien que luchó por derrocar del todo el rancio puritanismo victoriano –en 1967, el Parlamento aprobó la ley que despenalizaba la homosexualidad- y no le importó mostrar que la creatividad inglesa, como en el mundo elisabetiano, no era sólo cosa de ricos refinados, lores o ladies. Ronald Firbank por un lado, Joe Orton en el opuesto. Ya conocemos bastante mejor Inglaterra.

 

Edward Morgan Forster (Marylebone, Middlesex, UK, 1-1-1879 / Coventry, Warwickshire, UK, 7-6-1970): In memoriam

HUMANISMO CONCILIADOR

Hoy es aniversario natal del escritor británico Edward Morgan Forster, también conocido como E. M. Forster y considerado como uno de los más importantes novelistas ingleses del siglo XX. Autor de novelas y ensayos, exploró en todas sus obras las actitudes que creaban barreras sociales entre las personas, empleando siempre un estilo caracterizado por su concisión y fluidez. En Grecia e Italia, donde pasó algunas temporadas en su juventud, descubrió la cultura y la forma de vida mediterráneas, que él consideró todo un ejemplo de espontaneidad y que convirtió, en su obra novelística, en el contrapunto constante de la sociedad victoriana, cuya rigidez y exceso de convencionalismo trató siempre de poner en evidencia, a menudo en un tono satírico e irónico. Su aversión al imperialismo y su necesidad de combatir el materialismo de la clase media a través de una mayor atención por los temas del intelecto y la imaginación, guiaron toda su escritura, lo que influyó en escritores británicos más jovenes como Christopher Isherwood u otros posteriores. Curioso, librepensador, creyente en el buen gusto y en el género humano, estuvo propuesto hasta dieciséis veces al Premio Nobel sin conseguirlo. En 1969 recibió la Orden del Mérito concedida por la Reina inglesa, aunque veinte años antes había declinado el nombramiento de Caballero.
Edward Morgan Forster fue el único hijo de un matrimonio de clase media; su padre era un arquitecto que murió de tuberculosis a los veintidós meses de su nacimiento. Junto a su madre se trasladó en 1883 a la localidad rural de Hertfordshire, donde vivió gran parte de su infancia. Entre 1897 y 1901 cursó estudios en el King's College de la Universidad de Cambridge y allí le eligieron para formar parte de Los Apóstoles, un grupo de debate en el que conoció a miembros del que sería el Grupo de Bloomsbury. Después viajó con su madre por diversos países de la Europa continental, residió algún tiempo en Italia y luego ambos se establecieron en Weybridge, Surrey, donde Forster escribiría sus seis novelas. En 1914 visitó Egipto, Alemania y la India junto al profesor G. L. Dickinson. Durante la Primera Guerra Mundial, declarado objetor de conciencia, sirvió como voluntario en la Cruz Roja Internacional y fue enviado al puerto egipcio de Alejandría. A comienzos de los años 20, durante un cierto periodo, fue secretario personal del Maharajah de Dewas (India). A su vuelta a Inglaterra se dedicó por entero a escribir y basaría la mayor parte de su producción literaria en todas sus anteriores experiencias viajeras. También dirigió por algún tiempo el Daily Herald, un periódico del partido laborista. En sus artículos abogó por la libertad individual, la reforma penal y se opuso a la censura. Durante los años 30 y 40 fue muy conocido gracias a sus intervenciones radiofónicas en la BBC.
Ya su primera novela Donde los ángeles no se aventuran (1905) puso de manifiesto un estilo sorprendentemente maduro, corroborado por El más largo viaje (1907) y Una habitación con vistas (1908). La construcción de estas tres novelas (con indudable base autobiográfica) supuso una reacción contra la forma de argumentar de las novelas victorianas. En Howard's End (1910) (conocida en español como La mansión) se combinan su mirada social con sus recuerdos de infancia en Hertfordshire. Esta novela supone la culminación de la fecunda etapa creadora de juventud de Forster y fue saludada desde el principio por la crítica como una obra maestra por la elegante precisión de su prosa y la agudeza del estudio psicológico de sus principales personajes. Indagación sobre la capacidad del ser humano para establecer relaciones armónicas con su vida interior y el medio exterior, así como reflexión en torno a la posibilidad de salvación personal en una sociedad sumida en una profunda crisis, la compleja red de relaciones que une a las hermanas Helen y Margaret Schlegel (representantes del mundo liberal de la cultura y el pensamiento) con la familia Wilcox (exponente de la industria y del dinero, del pragmatismo y de la acción) crea las condiciones para la conciliación de actitudes antagónicas y aparentemente irreconciliables. Después publicó El autobús celestial (y otras historias) (1911), una colección de seis relatos cortos.
La novela Maurice, redactada entre 1913 y 1914, pero no publicada -su temática homosexual era absolutamente tabú cuando fue escrita- hasta 1971, después de la muerte de Forster, relata la historia de amor culpable entre dos compañeros de estudios universitarios y el desarrollo que tiene a lo largo de sus vidas, que se complica después de irrumpir en la trama el personaje de un joven guardabosques. En ella indaga la posibilidad de conciliación de diferencias de clase social como faceta de una relación homoerótica. Su última novela, Pasaje a la India (1924), inspirada por sus estancias en ese país, analiza el conflicto entre culturas desde la ambigua relación personal entre una viajera inglesa y un médico indio musulmán en tiempos del gobierno británico. El momento eterno y otras historias (1928) es otra recopilación de relatos cortos, así como La vida futura (compendio de escritos entre 1903 y 1960) editada postumamente en 1972 por el temor del escritor al escándalo; el libro reúne historias fechadas en distintas épocas que giran en torno a la homosexualidad como motivo predominante de los argumentos, pero que dejan también amplio espacio a las preocupaciones y obsesiones dominantes de su autor: La necesidad de definir valores capaces de regir la existencia, la vuelta al paganismo, el contacto real con la naturaleza, la riqueza del universo hindú, la lealtad hacia los mejores impulsos humanos y el rechazo de una sociedad basada en la frialdad, la cobardía y la mentira aparecen al hilo de las peripecias de sus protagonistas.
También expresó sus pensamientos y opiniones en libros de viajes o ensayos como Alejandría, historia y guía (1922), Aspectos de la novela (1927), importante disquisición de crítica literaria basada en las lecciones que impartió ese año en la Universidad de Cambridge, Abinger Harvest (1936), Dos vítores por la democracia (1951) o La colina de Devi (1953), evocando su última estancia en la India. Asímismo escribió el libreto de la ópera Billy Budd (1951) de Benjamin Britten, basado en la novela de Melville.
Forster fue un homosexual discreto (condición conocida por su estrecho círculo de amigos, pero que no hizo pública) que se conservó soltero toda su vida. Durante largo tiempo mantuvo una relación amorosa con Bob Buckingham, un policía casado. Desde 1925 hasta la muerte de su madre a los 90 años en 1945, ambos vivieron en Abinger Hammer, Surrey, si bien entre 1930 y 1961 el escritor sostuvo sucesivamente un par de viviendas alquiladas en Londres como centro de operaciones. Miembro honorario del King's College de la Universidad de Cambridge, residió allí desde 1946 hasta su fallecimiento en Coventry por un derrame cerebral a la edad de 91 años.
Cinco de las novelas de E. M. Forster han sido llevadas al cine: Pasaje a la India (1984) por David Lean, Una habitación con vistas (1985) por James Ivory, Maurice (1987) por James Ivory, Donde los ángeles no se aventuran (1991) por Charles Sturridge y Regreso a Howard's End (1992) por James Ivory.