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miércoles, 5 de julio de 2017

Isa Miranda (Bergamo, Italia, 5-7-1909 / Roma, Italia, 8-7-1982): In memoriam

LA SIGNORA DI TUTTI

Hoy es aniversario natal de la actriz italiana Isa Miranda. Un tanto (injustamente) olvidada hoy día, fue una bella, sensible y esforzada  intérprete de trayectoria internacional (que incluyó dos películas en Hollywood) durante casi cincuenta años. En su dilatada carrera intervino en varios clásicos del cine y ganó un premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes.
Nacida en una familia de campesinos, Ines Isabella Sampietro manifestó desde muy joven un carácter rebelde y anticonformista que la llevó a trasladarse a Milán, donde trabajó como mecanógrafa en una oficina mientras estudiaba arte dramático. Debutó en el cine en 1933 y, luego de aparecer en varias películas menores, fue elegida por el gran cineasta Max Ophüls para protagonizar el magistral melodrama La mujer de todos (1934), película que la convirtió en una estrella europea de primera magnitud. Puede decirse que en los años del fascismo ella fue la única que alcanzó tal estatus. 
Entre sus películas sucesivas figuran Pasaporte rojo (1935) de Guido Brignone, Il diario di una donna amata (1936) de Hermann Kosterlitz, Una donna tra due mondi (1936) de Goffredo Alessandrini, Escipión, el Africano (1937) de Carmine Gallone, o La mentira de Nina Petrovna (1937) de Viktor Tourjansky. El éxito de Isa Miranda en países como Francia, Alemania y Austria, además del suyo propio, propició que la actriz fuese solicitada en Hollywood, con el intento de transformarla en la réplica italiana de Marlene Dietrich. Contratada por Paramount, fue ampliamente publicitada en gran cantidad de fotografías en las que, vestida por Edith Head, se la mostraba como una irresistible femme fatale. Su film de lanzamiento allí fue Hotel Imperial (1939) de Robert Florey, drama ambientado en la I Guerra Mundial donde se la emparejó con Ray Milland. Aunque la acogida crítica para su trabajo fue óptima, la taquilla no respondió como se esperaba. Su siguiente película, Tráfico de diamantes (1940) de George Fitzmaurice, drama con George Brent, John Loder y Nigel Bruce, también resultó un éxito discreto. 
La dificultad de adaptarse al sistema de los estudios americanos y el estallido de la II Guerra Mundial la trajeron de vuelta a Italia. Su marido, el productor y director Alfredo Guarini, con quien se había casado en 1939, le propuso recomponer su carrera en el cine italiano, que prosiguió -a pesar de las trabas del régimen de Mussolini, descontento con la permanencia de la actriz en los Estados Unidos, a la sazón un país enemigo- con títulos como Senza cielo (1940), E' caduta una donna (1941) y Documento Z 3 (1942), las tres del propio Guarini, Malombra (1942) de Mario Soldati, Zazà (1944) de Renato Castellani (estas dos últimas, grandes éxitos con papeles al estilo 'Garbo'), La carne e l'anima (1945) de Vladimir Strizhevsky, con Massimo Girotti, o El error de estar vivo (1945) de Carlo Ludovico Bragaglia, con Vittorio De Sica.
A finales de 1945 sufrió un grave accidente de tráfico y su carrera se detuvo hasta que pudo recuperarse. Regresó triunfalmente a la pantalla con Demasiado tarde (1949) de René Clément (film también conocido como Los muros de Malapaga), drama de producción francesa con Jean Gabin como coprotagonista por el que Miranda recibió el premio a la mejor interpretación femenina en el Festival de Cannes y que además ganó el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. Luego intervino en otra importante cinta, La ronda (1950) de Max Ophüls, drama de historias cruzadas basado en la obra homónima de Arthur Schnitzler, con un reparto de lujo que incluía a Simone Signoret, Simone Simon, Danielle Darrieux, Odette Joyeux, Anton Walbrook, Serge Reggiani, Daniel Gélin, Fernand Gravey, Jean-Louis Barrault y Gérard Philipe. En adelante se la pudo ver en películas como Una doncella en apuros (1951) de Giorgio Pastina, Cónclave secreto (1952) de Umberto Scarpelli, en sendas intervenciones en los films de varios directores y episodios El diablo siempre pierde (1952) y Nosotras las mujeres (1953), donde apareció en los dirigidos por Eduardo De Filippo y Luigi Zampa respectivamente, Avant le déluge (1954) de André Cayatte, Rasputín (1954) de Georges Combret, Los extraviados (1955) de Francesco Maselli, Locuras de verano (1955) de David Lean, donde secundó a Katharine Hepburn y Rossano Brazzi, El tesoro de Rommel (1955) de Romolo Marcellini, o Juventud criminal (1957) de Turi Vasile, entre otras.
El resto de su filmografía contiene títulos como La corrupción (1963) de Mauro Bolognini, El tedio (1963) de Damiano Damiani, El espadachín diabólico (1964) de Bernard Borderie, El Rolls-Royce amarillo (1964) de Anthony Asquith, Un mundo nuevo (1966) de Vittorio De Sica, Carolina querida (1968) de Denys de la Patellière, Las sandalias del pescador (1968) de Michael Anderson, Roy Colt y Winchester Jack (1970) de Mario Bava, El retrato de Dorian Gray (1970) de Massimo Dallamano, Marta (1971) de José Antonio Nieves Conde, Bahía de sangre (1971) de Mario Bava, ¿Y cuando llegará Andrés? (1972) de Vittorio De Sica, Portero de noche (1974) de Liliana Cavani, o Padre putativo (1974) de Alberto Lattuada. Desde la posguerra asímismo sostuvo una exitosa carrera teatral en países como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña y también trabajó en dramáticos televisivos de la RAI.
Tras enviudar de Alfredo Guarini en 1981, se retiró, falleciendo sola poco después a los 73 años.

    

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