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domingo, 2 de julio de 2017

Dolce Concerto Ensemble - Danse des furies (Orphée et Eurydice, Gluck)

CHRISTOPH WILLIBALD GLUCK (Erasbach, Baviera, Sacro Imperio Romano Germánico, 2-7-1714 / Viena, Ibid, 15-11-1787): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal del compositor alemán Christoph Willibald Gluck, figura clave en la historia de la ópera. Aun de fama limitada hoy día, su importancia se debe a que propugnó la primera gran reforma de la ópera -la segunda correspondería a Richard Wagner un siglo después- a partir de su Orfeo ed Euridice (1762), actualmente su obra más representada. De hecho, ambos autores compartían bastantes planteamientos teóricos sobre el drama musical como queda reflejado en el manifiesto wagneriano "Oper und drama". También es evidente la influencia de Gluck sobre el joven Mozart, aunque, a diferencia de éste, sus personajes son todavía héroes mitológicos. Gluck representa la cumbre de la denominada ópera seria.
Hijo de un inspector forestal en el alto Palatinado bavarés, Christoph Willibald Gluck fue educado en un convento jesuita en Bohemia, donde aprendió a tocar el cello. Su infancia fue difícil y su adolescencia inquieta, por lo que se fugó de casa, ganándose el pan como musico ambulante. Posteriormente reconciliado con su padre, fue enviado a estudiar en Praga, donde trabajó como organista y comenzó a interesarse por la ópera. Estuvo en Viena en 1736 y durante algún tiempo se empleó como músico de cámara al servicio del príncipe Ferdinand Lobkowitz. El ambiente vienes, además de proporcionarle contactos con personajes destacados, influyó en su gusto por la ópera italiana, que motivó su deseo de trasladarse a Italia para estudiarla.
La protección del príncipe Antonio Maria Melzi, que disponía de una de las mejores orquestas de su tiempo, le permitió trasladarse en 1737 a Milán, donde completaría su formación musical. Fue alumno durante cuatro años de Giovanni Battista Sammartini, quien le enseñó el nuevo estilo instrumental italiano y todos los secretos de la ópera italiana. En el Teatro Ducal de Milán estrenaría Gluck su primera ópera: Artaserse (1941), a la que siguieron otras como Demetrio (1742) en Venecia, Demofoonte (1743) en Milán, Sofonisba (1944) en Milán, Ipermnestra (1944) en Venecia, Il re Poro (1744) en Turín, o Ippolito (1945) en Milán.
En 1745 se trasladó a Londres, donde conoció a Haendel, a quien admiraba, pero con quien no congenió. En esa ciudad estrenó La caduta dei giganti (1746) y Artamene (1746). De vuelta en su tierra, dio a conocer Le nozze d'Ercole e d'Ebe (1747), La Semiramide riconosciuta (1748) y La Contesa de'Numi (1749), en varias ciudades germanas, y Ezio (1949) en Praga. Finalmente regresó a Viena en 1750, donde contrajo matrimonio con Marianne Perguin, de dieciocho años y con una inmensa fortuna, lo que le permitiría trabajar a gusto, sin presiones económicas ni imperativos de los empresarios. El matrimonio no tuvo hijos, pero adoptaron a una sobrina, Marianna. Gluck tiene mucha fama en Europa y recibe encargos desde el extranjero, como el que llega de Nápoles y da como fruto La clemenza di Tito (1752).  
Continúa estrenando en Viena y en 1754 es nombrado maestro del teatro en la corte al servicio de la emperatriz María Teresa y profesor de música de sus hijos (entre ellos Maria Antonieta, futura reina de Francia). Gluck fue muy alabado por sus contemporáneos; el título de Real e Imperial Director de Orquesta de la Corte fue un honor que después de su muerte no se otorgó a nadie más, ni siquiera a Mozart, que habría de contentarse con el título de Real e Imperial compositor de cámara. Durante una estancia en Roma, en 1756, es nombrado caballero de la Orden de la Espuela de Oro por el Papa Benedicto XIV con motivo del éxito de su ópera Antigono en Roma. Nuevamente en la corte de Viena, tuvo la oportunidad de entrar en contacto con la ópera francesa, de la cual le atrae la solemnidad de las antiguas tragedias líricas y la sobriedad vocal. En este período experimenta con la escuela musical francesa y compone obras como L'ivrogne corrigé (1760), Le Cadi dupé (1761), y un ballet al estilo francés, Don Juan (1761).
Hasta 1762 compuso en el modo tradicional de sus contemporáneos, cultivado especialmente en Italia y marcado por una música destinada a los virtuosos del canto. A la sazón, el carácter convencional y recargado de la ópera barroca, de brillantez superficial y densa ornamentación melódica, disgustaba a Gluck, que se propuso acabar con los excesos, purificar y ennoblecer el género mediante una mayor sobriedad en las voces y liquidar la dictadura de los convencionalismos y la tiranía de los cantantes. Convertida en mero instrumento para el exhibicionismo vocal de los castrati, la ópera haría una importante transición del arte barroco al neoclásico con Gluck, quien comenzó a desarrollar un nuevo estilo mediante el cual intentó recuperar el propósito original de la ópera: expresar sentimientos y emociones transformados en palabras por medio de la música. A tal fin se valió de una total economía argumental y del texto, dejando atrás las complejas, tortuosas e inverosímiles tramas que el compòsitor detestaba de la ópera barroca y proponiendo al espectador la nobleza y simplicidad del drama clásico. Además difuminó las diferencias entre los recitativos y las arias y otorgó mayor protagonismo a la orquesta.
En contacto con el libretista italiano Ranieri de' Calzabigi, quien coincidió con sus ideas sobre el equilibrio que debía existir entre música y palabras, el primer resultado de esta reforma fue Orfeo ed Euridice (1762), que sobrepasó en grandeza, calidad dramática y espontaneidad a todas sus anteriores composiciones. Estrenada con gran éxito en Viena, destinada a convertirse en su ópera más famosa y una de las más influyentes en la ópera alemana posterior, contó con un famoso castrato italiano para interpretar el primer Orfeo. Doce años después, en 1774, Gluck adaptaría la ópera para acomodarse a los gustos del público francés, no aficionado a los castrati, cambiando el papel de Orfeo para un tenor alto, contando con un nuevo libreto de Pierre-Louis Moline y añadiendo ballets adicionales. Esta nueva versión se tituló Orphée et Eurydice. Para 1825 los castrati operísticos habían desaparecido prácticamente, y las representaciones de la versión original para castrato fueron haciéndose cada vez más raras. En momentos posteriores del siglo XIX, el papel de Orfeo sería  cantado por una contralto o un tenor casi las mismas veces; a partir del siglo XX, cantantes de diferentes tesituras, tanto hombres como mujeres, lo han interpretado.
Entre sus siguientes óperas figuran Il trionfo di Clelia (1763), Il Parnaso confuso (1765),Telemaco (1765), Alceste (1767), Le feste d'Apollo (1769) o Paride ed Elena (1770). El otoño de 1773 Gluck parte hacia París, donde tiene la protección de María Antonieta, que había sido su alumna en la corte de Austria. En el Teatro de la Ópera de París presenta Iphigénie en Aulide (1774) en presencia de la reina consorte. También estrenó el mismo año la versión francesa de Orfeo (Orphée et Eurydice). La celebridad del compositor crece en París. Publica artículos musicales, estrena la versión francesa de Alceste (1776) y después Armide (1777), Ifigenia en Tauride (1779) y Écho et Narcisse (1779). La presencia de Gluck en París, produjo un agrio debate entre sus seguidores y los defensores de la ópera italiana, los cuales se agruparon en torno Niccolò Piccinni (1728-1800) compositor napolitano recién llegado a París. La controversia envolvió a destacados intelectuales del Iluminismo francés, demostrando la importancia cultural de la reforma de Gluck. Las rivalidades entre los dos bandos se prolongaron incluso después de la partida de Gluck a Viena tras el fracaso de su última ópera y sufrir un ataque de apoplejía. Gluck vive con su esposa en Viena, donde nuevamente ocupa un cargo en la corte, negándose a trabajar en los encargos que le vienen de Italia, París y Londres. De 1781 data una de sus últimas composiciones, De Profundis. En sus últimos años de vida entabló una cierta amistad con Mozart. Un segundo ataque de apoplejía acabó con la vida de Christoph Willibald Gluck a los 73 años en Viena.
Las innovaciones de Gluck dejaron huella en el desarrollo operístico. Sus ideas influyeron en compositores como Wolfgang Amadeus Mozart, Luigi Cherubini, Ludwig van Beethoven o Richard Wagner.


Christoph Willibald Gluck painted by Joseph Duplessis

La importancia que Gluck dio a la orquesta en la ópera Orfeo et Eurydice es enorme. Prueba de ello es esta enérgica Danse des furies, que el compositor añadió a la versión francesa de 1774.

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