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martes, 20 de junio de 2017

Lillian Hellman (New Orleans, Louisiana, US, 20-6-1905 / Oak Bluffs, Massachusetts, US, 30-6-1984): In memoriam

UNA MUJER CON ATRIBUTOS

Hoy es aniversario natal de la escritora, dramaturga y guionista de cine estadounidense Lillian Hellman. Sus obras, de compleja estructura y notable desarrollo de personajes, se caracterizan por su fuerza temática y su condena del mal, tanto personal como social. En ellas se pronunció en contra de la hipocresía social de los altos estamentos norteamericanos y puso ante los ojos del espectador la degradación moral de ciertas clases sociales, envenenadas por la envidia o la ambición. Como su compañero, Dashiell Hammet, abrazó los ideales de la América progresista de los años 30. Luchadora tenaz e infatigable, denunció distintas caras de las injusticias y horrores del tiempo que le tocó vivir, fue corresponsal en la Guerra Civil Española y en  la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente en su país, expresó su rechazo por los abusos del Comité del senador McCarthy. En los años 50, perseguida por sus supuestas actividades 'antiamericanas' y, apoyada por la prensa, se convirtió en una superviviente de la caza de brujas. Los años 70 la reconocieron como un icono contestatario, sobre todos tras publicar tres volúmenes de memorias donde exhibía un estilo evocador fluído y brillante. Muy controvertida toda su vida, Hellman fue una mujer que defendió su independencia y compromiso por encima de todo.
Lillian Florence Hellman nació en el seno de una acomodada familia de origen judío. Su padre era un vendedor de zapatos que se había casado con una rica heredera, cuyos parientes y allegados le menospreciaban. En su infancia vivió el ambiente familiar de la alta burguesía sudista, pasando la mitad del tiempo en New Orleans y la otra mitad en Nueva York. En la Universidad de esta última ciudad estudió durante dos años y después hizo varios cursos en la de Columbia. El último día de 1925 se casó con el comediógrafo, guionista  y agente de prensa Arthur Kober, aunque a menudo vivieron separados (se divorciarían en 1932). En 1929 viajó por Europa y se estableció en Bonn hasta que percibió el creciente ambiente antisemita en Alemania. Un año después estaba de vuelta en su país trabajando como lectora para Metro-Goldwyn-Mayer mientras su marido ejercía de guionista en Paramount. En Hollywood frecuentó círculos políticamente radicales y conoció al novelista y ex detective Dashiell Hammett (a la sazón casado y con dos hijas), de quien se enamoró y con quien mantendría una relación sentimental intermitente -con intervalos de separación a causa del alcoholismo y promiscuidad del escritor- que se prolongó durante casi treinta años, hasta la muerte de él. Hammett contribuyó a que se afianzaran en ella inquietudes radicales y ambiciones artísticas. Tras divorciarse de Kober, la escritora en ciernes se trasladó a Nueva York.
Su primera obra teatral importante, La hora de los niños (también conocida como La calumnia), basada en hechos reales ocurridos en Escocia, contaba la historia en un internado en una pequeña localidad de provincias norteamericana de una niña malvada que, con sus mentiras, arruína la vida de dos de sus profesoras. Estrenada en Broadway a finales de 1934, su gran éxito (casi setecientas representaciones) dio a Hellman una posición relevante en la comunidad literaria de la época. El drama sería dos veces llevado al cine por William Wyler, en 1936 ("Esos tres", con guión de la propia Hellman) y en 1961 ("La calumnia"). Antes Hellman había escrito el guión de "El ángel de las tinieblas" (1936) de Sidney Franklin y después el de "Calle sin salida" (1937) de William Wyler, todos ellos para la productora de Samuel Goldwyn. En esa época se manifestó como una ardiente antifascista y en octubre de 1937 pasó varias semanas en España para apoyar a las Brigadas Internacionales que se habían unido a la resistencia contra Franco en la Guerra Civil Española, coincidiendo ahí con Ernest Hemingway y colaborando ambos con otros en el guión del documental "Tierra española (1937) de Joris Ivens. Mientras las bombas caían sobre Madrid, ella transmitía crónicas radiofónicas de la contienda a su país.
Su drama Crías de raposa (también conocida como La loba), estrenada a comienzos de 1939, formulaba una despiadada denuncia del mundo de los especuladores sudistas y las ambiciones, rivalidades y lucha sin escrúpulos de una aristocrática familia en la Alabama de 1900 (lo que no era sino trasfondo de un ajuste de cuentas con su linaje materno). Su protagonista, Regina Giddens Hubbard, fue interpretada en Broadway por Tallulah Bankhead y la obra, tras 410 funciones, anduvo de gira ampliamente por todo el país y supuso el mayor éxito crítico y comercial de su autora. Una mirada al Rhin (1941) trataba de la pasividad norteamericana ante el fascismo europeo. Ambas fueron llevadas al cine, la primera por William Wyler (en 1941, con guión de Hellman) y la segunda por Herman Shumlin  (en 1943, con guión de Dashiell Hammett), incorporando Bette Davis en los dos casos a sus protagonistas. Hellman también escribió el guión del drama bélico "La estrella del norte" (1943) de Lewis Milestone. Obras suyas posteriores fueron El viento inquieto (1944), Otra zona del bosque (1946) , Montserrat (1949) o El jardín de otoño (1951).
En 1952 fue llamada a testificar ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Declaró sobre su colaboración con movimientos izquierdistas pero se negó a denunciar a ninguno de sus amigos o conocidos, alegando "No puedo ni quiero sacrificar mi conciencia a las exigencias de la moda de este año". Su abogado y el apoyo de la prensa evitaron su encarcelamiento, como sí lo sufrieron su compañero Hammett u otros contemporáneos que se acogieron a la Quinta Enmienda. Después soportó con dignidad y entereza el varapalo económico y el ostracismo sufrido por aquellos que figuraban en las listas negras de McCarthy.
Alejada de Hollywood, sus siguientes obras fueron Candide (1956), opereta con libreto suyo y de Hugh Wheeler y música de Leonard Bernstein basada en el "Cándido" de Voltaire y Juguetes en el desván (1960), en la que de nuevo hace referencia a la vida y decadencia del Sur, esta vez en la época de la Depresión (tres años después George Roy Hill la llevaría al cine). Hellman cuidó de Dashiell Hammett en sus últimos años de vida hasta que su amigo falleció en 1961. Tras la muerte en 1967 de la escritora Dorothy Parker, amiga suya desde los años 30, ejerció de ejecutora de su testamento literario. El resurgir de las protestas estudiantiles contra la guerra de Vietnam y la administración Nixon reactivaron el antiguo radicalismo de Hellman y su lucha por los ideales democráticos y las libertades civiles. Desde los años de la posguerra hasta entonces no dejó de ser vigilada por el FBI.
Por su primer volumen de memorias, Una mujer inacabada (1969), recibió al año siguiente el Premio Nacional de las Artes y las Letras. En los primeros años 70 impartió clases de literatura en varias universidades. Otros libros continuadores de sus memorias fueron Pentimento (1973) y Tiempo de canallas (1976). Los tres reúnen una larga lista de anécdotas y retratos de personajes de su época que los convierten en importantes documentos. La película "Julia" (1977) de Fred Zinnemann, se basó en un capitulo de Pentimento y Jane Fonda encarnó a Hellman en ella.
La defunción de Lillian Hellman en el hospital de Martha's Vineyard (localidad donde poseía una residencia de verano) se debió a un fallo cardiaco a los 79 años. Tres lustros después, Kathy Bates dirigió "Dash and Lilly" (1999), telefilm donde Hammett y Hellman fueron interpretados por Sam Shepard y Judy Davis respectivamente.

 

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