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miércoles, 28 de junio de 2017

Jean-Jacques Rousseau (Genève, Antique République de Genève, actuellement Suisse, 28-6-1712 / Ermenonville, France, 2-7-1778): In memoriam

PADRE DE LA PEDAGOGÍA MODERNA

Hoy se cumplen 305 años del nacimiento del escritor, músico y filósofo francófono suizo Jean-Jacques Rousseau. Junto con Voltaire y Montesquieu, se le sitúa entre los grandes pensadores de la Ilustración en Francia. Sin embargo, aunque compartió con los ilustrados el propósito de superar el oscurantismo de los siglos precedentes, su obra presenta puntos divergentes, como su concepto de progreso, y en general más avanzados: sus ideas políticas y sociales preludiaron la Revolución Francesa, su sensibilidad literaria se anticipó al romanticismo y, por los nuevos y fecundos conceptos que introdujo en el campo de la educación, se le considera el padre de la pedagogía moderna.
Huérfano de madre desde temprana edad, Jean-Jacques Rousseau fue criado por su tía materna y por su padre, un modesto relojero. Sin apenas haber recibido educación, trabajó como aprendiz con un notario y con un grabador, quien lo sometió a un trato tan brutal que acabó por abandonar Ginebra en 1728.
Fue entonces acogido bajo la protección de la baronesa de Warens, quien le convenció de que se convirtiese al catolicismo (su familia era calvinista). Ya como amante de la baronesa, Jean-Jacques Rousseau se instaló en la residencia de ésta en Chambéry e inició un período intenso de estudio autodidacto.
En 1742 Rousseau puso fin a una etapa que más tarde evocó como la única feliz de su vida y partió hacia París, donde presentó a la Academia de la Ciencias un nuevo sistema de notación musical ideado por él, con el que esperaba alcanzar una fama que, sin embargo, tardó en llegar. Pasó un año (1743-1744) como secretario del embajador francés en Venecia, pero un enfrentamiento con éste determinó su regreso a París, donde inició una relación con una sirvienta inculta, Thérèse Levasseur, con quien acabó por casarse civilmente en 1768 tras haber tenido con ella cinco hijos.
Rousseau trabó por entonces amistad con los ilustrados, y fue invitado a contribuir con artículos de música a la Enciclopedia de D'Alembert y Diderot; este último lo impulsó a presentarse en 1750 al concurso convocado por la Academia de Dijon, la cual otorgó el primer premio a su Discurso sobre las ciencias y las artes, que marcó el inicio de su fama.
En 1754 visitó de nuevo Ginebra y retornó al protestantismo para readquirir sus derechos como ciudadano ginebrino, entendiendo que se trataba de un puro trámite legislativo. Apareció entonces su Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, escrito también para el concurso convocado en 1755 por la Academia de Dijon. Rousseau se opuso en esta obra a la concepción ilustrada del progreso, considerando que los hombres en estado natural son por definición inocentes y felices, y que son la cultura y la civilización las que imponen la desigualdad entre ellos (en especial a partir del establecimiento de la propiedad) y acarrean la infelicidad.
En 1756 se instaló en la residencia de su amiga Madame d'Épinay en Montmorency, donde redactó algunas de sus obras más importantes. Julia o la nueva Eloísa (1761) es una novela sentimental inspirada en su pasión -no correspondida- por la cuñada de Madame d'Épinay, la cual fue motivo de disputa con esta última.
En El contrato social (1762), Rousseau intenta articular la integración de los individuos en la comunidad; las exigencias de libertad del ciudadano han de verse garantizadas a través de un contrato social ideal que estipule la entrega total de cada asociado a la comunidad, de forma que su extrema dependencia respecto de la ciudad lo libere de aquella que tiene respecto de otros ciudadanos y de su egoísmo particular. La voluntad general señala el acuerdo de las distintas voluntades particulares, por lo que en ella se expresa la racionalidad que les es común, de modo que aquella dependencia se convierte en la auténtica realización de la libertad del individuo, en cuanto ser racional.
Finalmente, Emilio o De la educación (1762) es una novela pedagógica, cuya parte religiosa le valió la condena inmediata por parte de las autoridades parisinas y su huida a Neuchâtel, donde surgieron de nuevo conflictos con las autoridades locales, de modo que, en 1766, aceptó la invitación de David Hume para refugiarse en Inglaterra, aunque al año siguiente regresó al continente convencido de que Hume tan sólo pretendía difamarlo. A partir de entonces Rousseau cambió sin cesar de residencia, acosado por una manía persecutoria que lo llevó finalmente de regreso a París en 1770, donde transcurrieron los últimos años de su vida, en los que redactó sus escritos autobiográficos.
Considerado unánimemente una de las máximas figuras de la Ilustración, Jean-Jacques Rousseau aportó obras fundamentales a la teorización del deísmo (Profesión de fe del vicario saboyano), la creación de una nueva pedagogía (Emilio), la crítica del absolutismo (Discurso sobre el origen y el fundamento de la desigualdad entre los hombres, El contrato social), la controversia sobre el sentido del progreso humano (Discurso sobre las ciencias y las artes), el auge de la novela sentimental (Julia o la nueva Eloísa) y el desarrollo del género autobiográfico (Confesiones). En suma, Rousseau abordó los grandes temas de su época y participó activamente en todos los debates intelectuales que apasionaron al siglo.
Sin embargo, al tiempo que es un hombre representativo de la ideología ilustrada (con sus presupuestos basados en la razón, la naturaleza, la tolerancia y la libertad), Rousseau anuncia algunas corrientes que se difundirán a partir de la Revolución. Así, por un lado, el pensador ginebrino puso en circulación determinadas ideas que cuestionaban el optimismo radical de las Luces: la perfección del estado de naturaleza frente a la corrupción de la sociedad comprometía la confianza en el progreso de los ilustrados; la idealización del buen salvaje se enfrentaba a la del "innoble salvaje" de los economistas que estudiaban los medios para el desarrollo material de la humanidad, y el énfasis sobre el sentimiento y la voluntad podía mermar la confianza ilustrada en el imperio de la razón. 
Por otro lado, sus propuestas políticas no sólo desbarataban las ilusiones puestas en el reformismo benevolente de los déspotas ilustrados, sino que ofrecían un modo alternativo de organización de la sociedad y lanzaban una inequívoca consigna contra el absolutismo de derecho divino al defender el principio de la soberanía nacional y la voluntad general de la comunidad de los ciudadanos.
De este modo, Rousseau se situaba en la encrucijada de la Ilustración, alimentando al mismo tiempo las corrientes subterráneas que inspiraron el prerromanticismo y las fuentes doctrinales de donde brotará pujante la Revolución. Pese a esgrimir argumentos no demasiado sólidos, su primer texto importante, el Discurso sobre las ciencias y las artes (1750), es la clave para entender su reticencia frente al optimismo racionalista que creía firmemente en el progreso de la civilización.
Rousseau se alejaba ya en esta obra del pensamiento ilustrado al atribuir escasa importancia al perfeccionamiento de las ciencias y conceder mayor valor a las facultades volitivas que a la razón. Contestando la unilateralidad de una visión del progreso ceñida al ámbito técnico y material, en detrimento del moral y cultural, denunció la incongruencia que suponía denominar progreso humano a lo que era un mero desarrollo tecnológico. Aunque se había avanzado en el dominio de la naturaleza y se había aumentado el patrimonio artístico, la civilización no había hecho al hombre más libre, más feliz o más bondadoso.
La empresa de dilucidar los efectos de la organización social sobre la naturaleza humana la acometió en el Discurso sobre el origen y el fundamento de la desigualdad entre los hombres (1755). Si en escritos anteriores ya había teorizado sobre la bondad natural del hombre y el efecto corruptor de la sociedad, ahora pasó a desarrollar la idea del buen salvaje. En un primitivo estado de naturaleza no existían entre los humanos desigualdades relevantes (sólo las derivadas de la biología) y los hombres no eran ni buenos ni malos, sino simplemente "amorales". Una serie de causas externas empujaron a los hombres a agruparse y prestarse ayuda mutua para determinadas empresas, y en el transcurso de esa asociación nacieron las pasiones que transformaron su espíritu.
Ese "estado de naturaleza" era esencialmente un concepto teórico, pero ofrecía a Rousseau la base para condenar las injusticias del mundo de su tiempo, advertir sobre la corrupción reinante y desenmascarar el desorden de la sociedad civil. Así, partiendo de un estadio asociativo primitivo e idílico, nucleado en torno a la familia y más tarde traspasado a la comunidad (a la que inspiraba la solidaridad y guiaba la costumbre y no la ley, repartiéndose el fruto de la caza), llegó a determinar el momento de la fractura: la aparición de la agricultura, la minería y, por ende, la propiedad privada y la acumulación de riquezas en manos de unos pocos.
El proceso continuaba con la aparición de la servidumbre, consistente en que los desposeídos ofrecían su trabajo a cambio de la protección de los poderosos. Los abusos propiciaron la desconfianza mutua y la necesidad de prevenir el crimen, por lo que se hizo necesaria la instauración de un gobierno y la promulgación de leyes para la protección de la propiedad privada. Si hasta aquí el esbozo de esta evolución no era nuevo (ya había sido apuntado por John Locke), la originalidad consistía en matizar que el proceso se había operado en defensa de la propiedad de los ricos; de ahí el carácter revolucionario de la hipótesis.
Claro es que Rousseau no abogaba por la abolición de la propiedad privada, a la que consideraba un hecho irreversible y por tanto inherente al estado de sociedad, sino que apuntaba hacia la mejora de la situación a través del perfeccionamiento de la organización política. En cuanto diagnosis del origen de la injusticia social y la infelicidad del hombre, el Discurso tiene en efecto su necesario complemento en otra de sus obras fundamentales, El contrato social (1762), con su propuesta de una nueva sociedad fundada sobre un pacto libremente aceptado por los individuos, de los que emana una voluntad general que se expresa en la ley y que concilia la libertad individual con un orden social justo.
Si bien no es posible contraponer una Ilustración de la razón y otra del sentimiento (pues precisamente entre los fenómenos más característicos de las Luces se encuentran la exaltación de la naturaleza, la revolución de la afectividad o el triunfo de la privacidad), no cabe duda de que el énfasis rousseauniano sobre la reivindicación del sentimiento frente a la razón pura, la idealización arcádica de la naturaleza y la indagación obstinada en el secreto reducto de la intimidad son elementos que preludian la aparición del nuevo clima espiritual del prerromanticismo.
En este sentido, Rousseau colaboró decisivamente en la difusión de una estética del sentimiento con la publicación de su novela La nueva Eloísa (1761), aunque no sea ni el único escritor de novelas sentimentales ni el único responsable de los melodramas lacrimógenos que siguieron (las denominadas pleurnicheries). La bondad del hombre en un ideal estado de naturaleza es la base de una obra destinada a inaugurar la pedagogía moderna: Emilio o De la educación (1762); por ello la labor educativa ha de llevarse a cabo al margen de la sociedad y de sus instituciones y no consiste en imponer normas o dirigir aprendizajes, sino en impulsar el desarrollo de las inclinaciones espontáneas del niño facilitando su contacto con la naturaleza, que es sabia y educativa.
Por otro lado, sus Confesiones (publicadas póstumamente en 1782 y 1789) representan, en un siglo inclinado a la autobiografía, un ejemplo excepcional de introspección personal y de exhibición extremada de la propia intimidad, en un grado que no se alcanzaría hasta el pleno romanticismo. Finalmente, no resulta extraño que la muerte le sorprendiera meditando en la soledad de los jardines a la inglesa del castillo de Ermenonville, donde le había invitado el marqués de Girardin, mientras se entregaba al ilustrado placer de la herborización, tal como había dejado descrito en Las ensoñaciones del paseante solitario, publicadas también póstumamente en 1782.
La dualidad de la figura y la obra de Rousseau no pasó desapercibida a sus coetáneos, como demuestran las palabras de Goethe: "Con Voltaire termina un mundo, con Rousseau comienza otro". Un mundo que, por un lado, conducía al romanticismo (debido al avance del irracionalismo, la exacerbación del sentimentalismo, el auge de los nacionalismos y la revalorización de las oscuras edades medievales) y, por otro, a la Revolución.

(Reseña biográfica procedente de la página Biografía y Vidas)


martes, 27 de junio de 2017

Asier Etxeandía - Luz de luna

PARA SENTIR DIVINA LA ILUSIÓN QUE ME TRAJISTE

El actor español Asier Etxeandía cumple hoy 42 años. Desde 2013 hasta no hace mucho ha representado con gran éxito por toda España el espectáculo "El intérprete", sorprendente y ecléctica mezcla de música, cabaret y actuación dramática en la que el performer bilbaíno da un repaso retrospectivo a su vida e inquietudes artísticas. Una de las canciones que ahí interpreta es Luz de luna, bolero compuesto por el mexicano Alvaro Carrillo y que popularizó internacionalmente Chavela Vargas a partir de una grabación de 1968.

lunes, 26 de junio de 2017

Chris Isaak - Dark moon

MORTALS HAVE DREAMS OF LOVE'S PERFECT SCHEMES

El cantante, músico de rock y ocasional actor estadounidense Chris Isaak cumple hoy 61 años. Diversas canciones por él grabadas han sido incluidas en películas. Dark moon lo fue en "Un mundo perfecto" (1993) de Clint Eatwood y, además de en el álbum con la banda sonora del mismo, apareció en single ese mismo año. La canción, compuesta por Ned Miller, había sido estrenada en 1957 por la cantante country Bonnie Guitar, quien obtuvo con ella el mayor hit de su carrera.

domingo, 25 de junio de 2017

Vintage delights (LXXXVIII)

Jean Harlow ("Platinum blonde", 1931)

Boris Karloff & Zita Johann ("The mummy", 1932)

John Barrymore & Carole Lombard ("Twentieth century", 1934)

Clark Gable & Jeanette MacDonald ("San Francisco", 1936)

 Leslie Howard & Wendy Hiller ("Pygmalion", 1938)

James Cagney & George Raft ("Each dawn I die", 1939)

Fred MacMurray & Barbara Stanwyck ("Remember the night", 1940)

Irene Dunne & Cary Grant ("Penny serenade", 1941)

 Joseph Cotten & Teresa Wright ("Shadow of a doubt". 1943)

 Trevor Howard & Celia Johnson ("Brief encounter", 1945)

Burt Lancaster & Ava Gardner ("The killers", 1946)

Enzo Staiola & Lamberto Maggiorani ("Ladri di biciclette", 1948)

Anne Baxter, Bette Davis, Marilyn Monroe & George Sanders ("All about Eve", 1950)

Humphrey Bogart ("The African Queen", 1951)

 Claire Bloom & Charles Chaplin ("Limelight", 1952)

Judy Garland ("A star is born", 1954)

Mel Ferrer & Audrey Hepburn ("War and peace", 1956)

Charlton Heston & Janet Leigh ("Touch of evil", 1958)

Kirk Douglas, Dorothy Malone & Carol Lynley ("The last sunset", 1961)

Debbie Reynolds ("How the west was won" (1962)

Claudia Cardinale & Alain Delon ("Il Gattopardo", 1963)

Natalie Wood ("The great race", 1965)

Catherine Deneuve ("Belle de jour", 1967)

Eleanor Bron, Jennie Linden, Alan Bates, Oliver Reed & Glenda Jackson ("Women in love", 1969)

sábado, 24 de junio de 2017

Carlos Gardel - Adiós muchachos

CONTRA EL DESTINO NADIE LA TALLA

Evocamos la memoria de Carlos Gardel en el aniversario de su trágico fallecimiento con el tango Adiós muchachos, escrito por César Felipe Vedani (letra) y Julio César Sanders (música), que, estrenado por Agustín Magaldi en 1927, fue grabado por el Zorzal Criollo en París en junio de 1928, versión que alcanzó amplia difusión mundial.

viernes, 23 de junio de 2017

Marujita Díaz - La chula tanguista (Vino tinto con sifón)

VAYA USTED AL CABARET

Allá por los llamados 'felices veinte' del siglo pasado, La Chelito, una popular artista española nacida en la Cuba colonial, estrenó un castizo cuplé de cuyo título original, La chula tanguista, no se acuerda casi nadie, porque todo el mundo lo conoce por una frase de su estribillo: "Vino tinto con sifón". Ernesto Tecglen (letra) y Juan Rica (música) fueron sus autores y La Goya, otra cupletista de la época, también la incorporó a su repertorio. Décadas después, en la película "Y después del cuplé" (1959) de Ernesto Arancibia, la canción fue recuperada por Marujita Díaz, a quien hoy recordamos en el segundo aniversario de su fallecimiento.

jueves, 22 de junio de 2017

Fred Astaire - I've got my eyes on you

FROM A TO Z

En el trigésimo aniversario de su fallecimiento recordamos a Fred Astaire con I've got my eyes on you, composición de Cole Porter que cantó y bailó en "La nueva melodía de Broadway" (1940) de Norman Taurog, su primera película en Metro-Goldwyn-Mayer, tras su salida de RKO, estudio en el que había formado pareja artística con Ginger Rogers en nueve películas. En esta ocasión fue emparejado por primera y única vez con Eleanor Powell, la mejor bailarina de Hollywood, y ambos han sido considerados los más sobresalientes bailarines de la época dorada del cine.

Judy Garland - Stormy weather (The Judy Garland Show)

CAN'T GO ON, EVERYTHING I HAD IS GONE

Judy Garland falleció tal día como hoy hace cuarenta y ocho años. Evocamos su grandeza insuperable como cantante con este fragmento del programa The Judy Garland Show, emitido por la cadena televisiva estadounidense CBS el 15 de diciembre de 1963. En él interpretó el standard Stormy weather, composición de Harold Arlen y Ted Koehler que Ethel Waters estrenó en el Cotton Club de Harlem en 1933 y después grabaron multitud de artistas hasta nuestros días. 

miércoles, 21 de junio de 2017

Orchestra Ensemble Lalo Schifrin - Tango del atardecer (Banda sonora original de "Tango" de Carlos Saura, 1998)

TRIBUTO A LALO SCHIFRIN (Buenos Aires, Argentina, 21-6-1932)

El compositor, pianista, arreglador y director de orquesta argentino Lalo Schifrin cumple hoy 85 años. Reputado músico de jazz, en su larga carrera ha escrito multitud de bandas sonoras para películas y series de televisión. Ha obtenido cuatro premios Grammy, un Emmy y seis nominaciones al Oscar.
Hijo de un violinista profesional, Boris Claudio Schifrin comenzó a recibir lecciones de piano a los seis años con Enrique Barenboim (padre de Daniel Barenboim), y luego tuvo como maestros a Andreas Karalis y a Juan Carlos Paz. Aunque fue estudiante de sociología y leyes, la música atrapó su atención y a los veinte años se matriculó en el Conservatorio de París. Por las noches comenzó su carrera profesional tocando el piano en clubs de jazz, actividad en la que en 1955 coincidió con su compatriota Astor Piazzolla, que tocaba el bandoneón. Como pianista y arreglista grabó varios discos de música latina para el sello de Eddie Barclay. A su vuelta a Argentina formó su propia orquesta y más adelante trabajó en colaboración con artistas como Dizzy Gillespie y Xavier Cugat.
En 1960 se rencontró en Nueva York con Gillespie y se integró como pianista en el quinteto de jazz de éste. Tres años después se trasladó a Hollywood, donde compondría música para series televisivas como Mision imposible, Mannix o Starsky y Hutch. Captado por el cine, escribió partituras para películas como Los felinos (1964) de René Clément, El rey del juego (1965) de Norman Jewison,  El liquidador (1965) de Jack Cardiff, Misión secreta (1966) de Philip Dunne, Matt Helm, agente muy especial (1966) de Henry Levin, La lenda del indomable (1967) de Stuart Rosenberg (la primera de sus cuatro candidaturas al Oscar a la mejor banda sonora original), La zorra (1967) de Mark Rydell (segunda candidatura al Oscar), La jungla humana (1968) de Don Siegel, Bullitt (1968) de Peter Yates, Infierno en el Pacífico (1968) de John Boorman, Mafia (1968) de Martin Ritt, Che! (1969) de Richard Fleischer, Los violentos de Kelly (1970) de Brian G. Hutton, Hombre de hoy (1970) de Stuart Rosenberg, THX 1138 (1971) de George Lucas, El seductor (1971) de Don Siegel, Harry el sucio (1971) de Don Siegel, Carne viva (1972) de Michael Ritchie, Joe Kidd (1972) de John Sturges, La ira de Dios (1972) de Ralph Nelson, La gran estafa (1973) de Don Siegel, Operación Dragón (1973) de Robert Clouse, Harry el fuerte (1973) de Ted Post, Odisea bajo el mar (1973) de Daniel Petrie, Los cuatro Mosqueteros (1974) de Richard Lester, El asalto de los hombres pájaro (1976) de Douglas Hickox, El temerario Ives (1976) de J. Lee Thompson, Ha llegado el águila (1976) de John Sturges, El viaje de los malditos (1976) de Stuart Rosenberg (tercera candidatura al Oscar), Montaña rusa (1977) de James Goldstone, Teléfono (1977) de Don Siegel, El gato que vino del espacio (1978) de Norman Tokar, Amor y balas (1979) de Stuart Rosenberg, Evasión en Atenea (1979) de George Pan Cosmatos, Terror en Amytiville (1979)  de Stuart Rosenberg (cuarta candidatura al Oscar), Brubaker (1980) de Stuart Rosenberg, El concurso (1980) de Joel Oliansky (su canción "People alone", candidata al Oscar), Aquí un amigo (1981) de Billy Wilder, El golpe II (1983) de Jeremy Paul Kagan (candidata al Oscar a la mejor banda sonora adaptada) Clave: omega (1983) de Sam Peckinpah, Impacto súbito (1983) de Clint Eastwood, El cuarto protocolo (1987) de John Mackenzie, La lista negra (1988) de Buddy Van Horn, FX2: Ilusiones mortales (1991) de Richard Franklin, El dinero es lo primero (1997) de Brett Ratner, u Hora punta (1998) de Brett Ratner. Mención aparte merece su brillante colaboración con el cineasta español Carlos Saura para su estilizado musical dramático Tango (1998). Otros films por él musicados fueron Hora punta 2 (2001) de Brett Ratner, El gran golpe (2004) de Brett Ratner, El puente de San Luis Rey (2004) de Mary McGuckian, Abominable (2006) de Ryan Schifrin, u Hora punta 3 (2007) de Brett Ratner. Asímismo ha grabado varias decenas de álbumes orquestales en los que predomina el jazz latino.
Casado con la actriz Donna Schifrin, tiene tres hijos: Ryan, William y Frances.



Este bellísimo Tango del atardecer fue una de las composiciones originales de Lalo Schifrin para la película Tango (1998) de Carlos Saura.

Gabinete Caligari - La culpa fue del cha cha cha

TRIBUTO A JAIME URRUTIA (Madrid, España, 21-6-1958)

El cantante, compositor y músico español de pop y rock Jaime Urrutia cumple hoy 59 años. Con personalídad de dandy castizo e indudable talento como músico y letrista, fue el alma del grupo Gabinete Caligari en los años 80 y, en la actualidad, desde hace quince años, prosigue su carrera como solista haciéndose acompañar de la banda Los Corsarios.
Hijo de un crítico taurino en el diario "Madrid", Jaime Urrutia Valenzuela comenzó su carrera musical en 1979 en el grupo Ejecutivos Agresivos. Eran los comienzos de la movida madrileña. Cuando el grupo se disolvió en 1981, fundó Gabinete Caligari, junto a Ferni Presas (bajista) y Edi Clavo (batería), siendo Jaime guitarra y voz solista. El nombre del trío lo tomaron de una histórica película expresionista alemana, titulada "El gabinete del doctor Caligari" (1920), y sus primeras grabaciones en 1982 se efectuaron en el recién nacido sello independiente 3 Cipreses.  La primera época de Gabinete Caligari fue de sonidos oscuros, con temas un tanto siniestros influidos por el afterpunk británico, como Golpes, Sombras negras, Olor a carne quemada, Cómo perdimos Berlín u Obediencia.
En su primer álbum Que Dios reparta suerte (1983) confluía lo siniestro con un estilo de rock más español, incluyendo canciones alusivas a la tauromaquia como la que daba título al L.P. (un pasodoble) o Sangre española, aparecida también en single junto a Me tengo que concentrar. Fue la etapa del llamado 'rock torero'. Después, en constante evolución, editaron el mini-álbum Cuatro rosas (1985), con seis canciones y sonidos más sofisticados, muy apreciado por crítica y público. Supuso el primer gran éxito comercial de la banda y el primer disco de oro conseguido por una compañía independiente en España. Con su tercer álbum, Al calor del amor en un bar (1986) vuelven al casticismo y la canción titular se hace icónica.
Lo que se llamó la movida - que ciertamente sólo siguieron minorías antes de ser fagocitada por políticos y medios de comunicación- ya había dejado de serlo y los grupos que en ella surgieron o bien desaparecieron o bien fueron absorbidos por compañías discográficas multinacionales. Así ocurrió con Gabinete Caligari, que editaron con EMI su cuarto álbum, Camino Soria (1987), con canciones como Pecados más dulces que un zapato de raso, Suite nupcial, Tocala, Uli, La sangre de tu tristeza o la propia Camino Soria, que se diría un homenaje a "Penny Lane" de Los Beatles. La crítica lo considera el mejor álbum del grupo (y muchos de todo el pop español). Ampliamente promocionado, fue su mayor éxito y de él se vendieron  más de 280.000 ejemplares. Después aparecieron los álbumes Privado (1989) -en el que destacan canciones como Sólo se vive una vez y, sobre todo, La culpa fue del cha cha- y Cien mil vueltas (1999), que marca el inicio de su decadencia. Sus últimos álbumes Gabinetíssimo (1995) y ¡Subid la música! (1998) pasan casi desapercibidos y el grupo se disuelve.
Jaime Urrutia continuó su carrera en solitario con la publicación del álbum Patente de corso (2002), del que se extrajeron sencillos como Qué barbaridad o Castillos en el aire y que incluye pequeñas incursiones en ritmos latinos y bossanova, ampliando el estilo musical que Jaime Urrutia había desarrollado hasta entonces con Gabinete Caligari. Paralelamente, Jaime Urrutia también colabora con artistas como Loquillo o Andrés Calamaro. En 2005 aparece el álbum titulado El muchacho eléctrico, con resultados más discretos. En 2007 publica En Joy, el primer disco registrado en directo en la carrera musical del artista. El álbum fue grabado en la sala Joy Eslava de Madrid e incluye grandes temas de Gabinete Caligari. Junto a Urrutia participan en la grabación artistas tales como Ariel Rot, Loquillo, Amaral, Dani Martín de El Canto del Loco, Pereza, Enrique Bunbury y Jorge Drexler. Su último álbum por el momento se titula Lo que no está escrito (2010). En 2014 publicó el libro "Canciones para enmarcar".



La culpa fue del cha cha cha, incluida en el álbum Privado (1989) de Gabinete Caligari, es una canción que alcanzó gran popularidad y de las más recordadas del grupo. En ella Jaime Urrutia introdujo divertida e ingeniosamente términos procedentes del lenguaje taurino que le era tan familiar a causa de la profesión de su padre.

martes, 20 de junio de 2017

Lillian Hellman (New Orleans, Louisiana, US, 20-6-1905 / Oak Bluffs, Massachusetts, US, 30-6-1984): In memoriam

UNA MUJER CON ATRIBUTOS

Hoy es aniversario natal de la escritora, dramaturga y guionista de cine estadounidense Lillian Hellman. Sus obras, de compleja estructura y notable desarrollo de personajes, se caracterizan por su fuerza temática y su condena del mal, tanto personal como social. En ellas se pronunció en contra de la hipocresía social de los altos estamentos norteamericanos y puso ante los ojos del espectador la degradación moral de ciertas clases sociales, envenenadas por la envidia o la ambición. Como su compañero, Dashiell Hammet, abrazó los ideales de la América progresista de los años 30. Luchadora tenaz e infatigable, denunció distintas caras de las injusticias y horrores del tiempo que le tocó vivir, fue corresponsal en la Guerra Civil Española y en  la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente en su país, expresó su rechazo por los abusos del Comité del senador McCarthy. En los años 50, perseguida por sus supuestas actividades 'antiamericanas' y, apoyada por la prensa, se convirtió en una superviviente de la caza de brujas. Los años 70 la reconocieron como un icono contestatario, sobre todos tras publicar tres volúmenes de memorias donde exhibía un estilo evocador fluído y brillante. Muy controvertida toda su vida, Hellman fue una mujer que defendió su independencia y compromiso por encima de todo.
Lillian Florence Hellman nació en el seno de una acomodada familia de origen judío. Su padre era un vendedor de zapatos que se había casado con una rica heredera, cuyos parientes y allegados le menospreciaban. En su infancia vivió el ambiente familiar de la alta burguesía sudista, pasando la mitad del tiempo en New Orleans y la otra mitad en Nueva York. En la Universidad de esta última ciudad estudió durante dos años y después hizo varios cursos en la de Columbia. El último día de 1925 se casó con el comediógrafo, guionista  y agente de prensa Arthur Kober, aunque a menudo vivieron separados (se divorciarían en 1932). En 1929 viajó por Europa y se estableció en Bonn hasta que percibió el creciente ambiente antisemita en Alemania. Un año después estaba de vuelta en su país trabajando como lectora para Metro-Goldwyn-Mayer mientras su marido ejercía de guionista en Paramount. En Hollywood frecuentó círculos políticamente radicales y conoció al novelista y ex detective Dashiell Hammett (a la sazón casado y con dos hijas), de quien se enamoró y con quien mantendría una relación sentimental intermitente -con intervalos de separación a causa del alcoholismo y promiscuidad del escritor- que se prolongó durante casi treinta años, hasta la muerte de él. Hammett contribuyó a que se afianzaran en ella inquietudes radicales y ambiciones artísticas. Tras divorciarse de Kober, la escritora en ciernes se trasladó a Nueva York.
Su primera obra teatral importante, La hora de los niños (también conocida como La calumnia), basada en hechos reales ocurridos en Escocia, contaba la historia en un internado en una pequeña localidad de provincias norteamericana de una niña malvada que, con sus mentiras, arruína la vida de dos de sus profesoras. Estrenada en Broadway a finales de 1934, su gran éxito (casi setecientas representaciones) dio a Hellman una posición relevante en la comunidad literaria de la época. El drama sería dos veces llevado al cine por William Wyler, en 1936 ("Esos tres", con guión de la propia Hellman) y en 1961 ("La calumnia"). Antes Hellman había escrito el guión de "El ángel de las tinieblas" (1936) de Sidney Franklin y después el de "Calle sin salida" (1937) de William Wyler, todos ellos para la productora de Samuel Goldwyn. En esa época se manifestó como una ardiente antifascista y en octubre de 1937 pasó varias semanas en España para apoyar a las Brigadas Internacionales que se habían unido a la resistencia contra Franco en la Guerra Civil Española, coincidiendo ahí con Ernest Hemingway y colaborando ambos con otros en el guión del documental "Tierra española (1937) de Joris Ivens. Mientras las bombas caían sobre Madrid, ella transmitía crónicas radiofónicas de la contienda a su país.
Su drama Crías de raposa (también conocida como La loba), estrenada a comienzos de 1939, formulaba una despiadada denuncia del mundo de los especuladores sudistas y las ambiciones, rivalidades y lucha sin escrúpulos de una aristocrática familia en la Alabama de 1900 (lo que no era sino trasfondo de un ajuste de cuentas con su linaje materno). Su protagonista, Regina Giddens Hubbard, fue interpretada en Broadway por Tallulah Bankhead y la obra, tras 410 funciones, anduvo de gira ampliamente por todo el país y supuso el mayor éxito crítico y comercial de su autora. Una mirada al Rhin (1941) trataba de la pasividad norteamericana ante el fascismo europeo. Ambas fueron llevadas al cine, la primera por William Wyler (en 1941, con guión de Hellman) y la segunda por Herman Shumlin  (en 1943, con guión de Dashiell Hammett), incorporando Bette Davis en los dos casos a sus protagonistas. Hellman también escribió el guión del drama bélico "La estrella del norte" (1943) de Lewis Milestone. Obras suyas posteriores fueron El viento inquieto (1944), Otra zona del bosque (1946) , Montserrat (1949) o El jardín de otoño (1951).
En 1952 fue llamada a testificar ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Declaró sobre su colaboración con movimientos izquierdistas pero se negó a denunciar a ninguno de sus amigos o conocidos, alegando "No puedo ni quiero sacrificar mi conciencia a las exigencias de la moda de este año". Su abogado y el apoyo de la prensa evitaron su encarcelamiento, como sí lo sufrieron su compañero Hammett u otros contemporáneos que se acogieron a la Quinta Enmienda. Después soportó con dignidad y entereza el varapalo económico y el ostracismo sufrido por aquellos que figuraban en las listas negras de McCarthy.
Alejada de Hollywood, sus siguientes obras fueron Candide (1956), opereta con libreto suyo y de Hugh Wheeler y música de Leonard Bernstein basada en el "Cándido" de Voltaire y Juguetes en el desván (1960), en la que de nuevo hace referencia a la vida y decadencia del Sur, esta vez en la época de la Depresión (tres años después George Roy Hill la llevaría al cine). Hellman cuidó de Dashiell Hammett en sus últimos años de vida hasta que su amigo falleció en 1961. Tras la muerte en 1967 de la escritora Dorothy Parker, amiga suya desde los años 30, ejerció de ejecutora de su testamento literario. El resurgir de las protestas estudiantiles contra la guerra de Vietnam y la administración Nixon reactivaron el antiguo radicalismo de Hellman y su lucha por los ideales democráticos y las libertades civiles. Desde los años de la posguerra hasta entonces no dejó de ser vigilada por el FBI.
Por su primer volumen de memorias, Una mujer inacabada (1969), recibió al año siguiente el Premio Nacional de las Artes y las Letras. En los primeros años 70 impartió clases de literatura en varias universidades. Otros libros continuadores de sus memorias fueron Pentimento (1973) y Tiempo de canallas (1976). Los tres reúnen una larga lista de anécdotas y retratos de personajes de su época que los convierten en importantes documentos. La película "Julia" (1977) de Fred Zinnemann, se basó en un capitulo de Pentimento y Jane Fonda encarnó a Hellman en ella.
La defunción de Lillian Hellman en el hospital de Martha's Vineyard (localidad donde poseía una residencia de verano) se debió a un fallo cardiaco a los 79 años. Tres lustros después, Kathy Bates dirigió "Dash and Lilly" (1999), telefilm donde Hammett y Hellman fueron interpretados por Sam Shepard y Judy Davis respectivamente.

 

lunes, 19 de junio de 2017

Louis Jourdan - Gigi (Gigi, 1958)

EN RAPPELANT LOUIS JOURDAN

Recordamos el aniversario natal del actor francés Louis Jourdan con este fragmento de "Gigi" (1958) de Vincente Minnelli, comedia musical producida por M-G-M que llevó a la pantalla una obra de Colette, con canciones escritas por Alan Jay Lerner y Frederick Loewe. Gigi, la que daba título a la película, fue interpretada con su propia voz (Leslie Caron fue doblada en las canciones) por un ajustado y convincente Jourdan en el papel de Gaston Lachaille, al que aportó su charme y elegancia habitual. La película consiguió los nueve Oscars a que estuvo nominada, uno de ellos a la mejor canción, ésta precisamente.

Gilda Giuliani - Senza titolo

NON SO BENE NEANCHE IO

La cantante italiana Gilda Giuliani (Termoli, 19-6-1954) cumple hoy 63 años. La recordamos con Senza titolo (Pallavicini/Ferrari/Mescoli), canción con la que en 1974 participó por segundo año consecutivo en el Festival de Sanremo, clasificándose en sexta posición.

Senza titolo  (parole)

C'è
Non so bene neanche io
sarà questa pioggia
sarà che anche dentro a un addio
c'è qualcosa di grande qualcosa che resta
C'è
Pensa un po' com'è strano
che penso che hai preso tutto
il mio orso quello di peluche
e i biglietti per il viaggio che li dimentichi quasi sempre lo sai
No non devi pensare chi a la mattina mi sveglierà
io faccio venire quella vecchietta del piano di su
la mattina va a messa e si alza presto lo sai
No non devi pensare come farò a passare le sere
io un ragazzo lo trovo si vedrai che lo trovo
E c'è
che mi ero abituata
ai tuoi occhi
così grandi
E ci vedevo i miei mille naufragi
e una spiaggia col sole che ti piaceva così tanto così tanto
Facce brune di sole stupide donne intorno a te
ridi sorrisi grandi per tutti quanti ma non per me
file di coltellate le mie nottate senza di te
C'è
Non so bene neanche io
sarà che io sono sbagliata
sarà che anche dentro a un addio
c'è qualcosa di vero qualcosa che resta
e poi c'è
che ti amo davvero
ed io non ho il coraggio di dirti
di restare con me
perché io hai capito che io che io
e poi c'è
che ti amo davvero la la la la la la...
perché io hai capito che io che io
Addio



domingo, 18 de junio de 2017

The Beatles - Yesterday

ALL MY TROUBLES SEEMED SO FAR AWAY

Paul McCartney celebra hoy su 75 cumpleaños. Reconocido como uno de los mejores compositores de canciones populares, Yesterday -melancólica balada escrita por él pero acreditada a Lennon/McCartney- es la más versionada de todas las suyas (la han grabado más de 2.200 artistas). Apareció en el álbum Help! de Los Beatles en agosto de 1965 en el Reino Unido, pero no en single. La razón era que, de los miembros del grupo de Liverpool, tan sólo McCartney intervino en la grabación con su voz y una guitarra acústica, a las que se añadió el fondo musical de un cuarteto de cuerdas. La canción, además, era diferente a cuantas hasta entonces habían publicado Los Beatles. El single apareció en septiembre de ese año en USA, fue directo al nº 1 en las listas de Billboard y Cash Box y después se convirtió en un hit mundial. Posteriormente fue editada en marzo de 1966 en un E.P. en el Reino Unido, país donde el single no se publicó hasta diez años más tarde, cuando ya era todo un clásico.

Yesterday  (lyrics)

Yesterday, all my troubles seemed so far away.
Now it looks as though they're here to stay.
Oh, I believe in yesterday.

Suddenly I'm not half the man I used to be.
There's a shadow hanging over me.
Oh, yesterday came suddenly.

Why she had to go, I don't know, she wouldn't say.
I said something wrong, now I long for yesterday.

Yesterday, love was such an easy game to play.
Now I need a place to hide away.
Oh, I believe in yesterday.

Why she had to go, I don't know, she wouldn't say.
I said something wrong, now I long for yesterday.

Yesterday, love was such an easy game to play.
Now I need a place to hide away.
Oh, I believe in yesterday.

Mm mm mm mm mm mm mm


Raffaella Carrà - Felicità tà tà

TRIBUTO A RAFFAELLA CARRÀ (Bologna, Italia, 18-6-1943)

La cantante, actriz y presentadora de televisión italiana Raffaella Carrà cumple hoy 74 años. Con sólo ocho se introdujo en el mundo del espectáculo y desde entonces ha sostenido una larga carrera, primero como actriz en los años 60 y luego como popularísima cantante, bailarina, showgirl y presentadora capaz de convocar amplísimas audiencias televisivas.
Raffaella Roberta Pelloni nació en el seno de una familia de clase media. Sus padres se separaron muy pronto y ella pasó su infancia entre un bar en Bellaria gestionado por su padre y una heladería perteneciente a su abuela materna. A los ocho años fue enviada a Roma a estudiar danza y posteriormente arte dramático. 
Su debut en el cine se produjo de niña (como Raffaella Pelloni) con un papel secundario en el melodrama Tormento del pasado (1952) de Mario Bonnard, mientras continuaba sus estudios en el Centro Sperimentale di Cinematografia, donde se diplomó en 1960. Entre 1958 y 1959 había desempeñado pequeños papeles en tres películas y luego siguió interviniendo como secundaria en títulos como La larga noche del 43 (1960) de Florestano Vancini, La furia de los bárbaros (1960) de Guido Malatesta, Maciste el invencible (1961) de Antonio Leonviola, Maciste, el coloso (1961) de Antonio Leonviola, Cinco marinos contra cien chicas (1961) de Mario Mattoli, Ulises contra Hércules (1962) de Mario Caiano, Poncio Pilatos (1962) de Gian Paolo Callegari e Irving Rapper, Julio César, el conquistador de las Galias (1962) de Tanio Boccia, Cabalgando hacia la muerte (1962) de Joaquín Romero Marchent, El terrorista (1963) de Gianfranco de Bosio, Los camaradas (1963) de Mario Monicelli, y otras en las que, desde 1962, apareció acreditada como Raffaella Carrà. Tuvo una única oportunidad de trabajar en Hollywood en El coronel Von Ryan (1965) de Mark Robson, film bélico donde compartió créditos con Frank Sinatra y Trevor Howard y luego volvió a Italia y continuó apareciendo, ahora como protagonista, en diversas producciones europeas de escaso relieve, como El aventurero de la rosa roja (1968) de Steno, Comando al infierno (1969) de José Luis Merino, drama bélico de acción con Guy Madison y Piero Lulli, Profesión: bígamo (1969) de Franz Antel, comedia con Lando Buzzanca y Teri Tordai, o Privado de amar (1970) de Yves Boisset, thriller de intriga con Bruno Cremer, Renaud Verley y Marianne Comtell.
Su carrera en el cine no prosperaba y habría de ser en la televisión donde despegase actuando como soubrette y lanzando un nuevo estilo de showgirl briosa y moderna con el cabello teñido de rubio. En los años 70 presentó tres temporadas de Canzonissima  (1970-1971; 1971-1972 y 1974-1975), y también otros programas en las televisiones de Italia, España y Suiza. En 1971 lanzó el baile Tuca tuca, cuyo single llegó al nº 4 en la clasificación discográfica italiana. Otros hits sucesivos fueron Rumore (1974), Felicità tà tà (1974), Male (1975), Forte forte forte (1976), A far l'amore comincia tu (1976), Fiesta (1977), o Tanti auguri (1977). Estas canciones discotequeras (que también grabó en español) terminaron por convertirla en un icono gay, no sólo en Italia sino también en España y Latinoamérica. En Argentina volvió al cine para protagonizar la comedia musical Barbara (1980) de Gino Landi y en décadas sucesivas se consolidó como popularísima presentadora y vedette televisiva en su país y también en España.
Raffaella Carrà, que nunca se ha casado, ha tenido relaciones sentimentales con Frank Sinatra, con el futbolista  de la Juventus Gino Stacchini, con el locutor de radio y realizador televisivo Gianni Boncompagni, y, ultimamente, con el director y coreógrafo Sergio Japino. Recientemente anunció su retirada del mundo del espectáculo.



A partir de los años 70 la presencia de Raffaella Carrà en la televisión española se hizo frecuente. El video corresponde a su interpretación, junto al ballet Zoom, de Felicità tà tà (Boncompagni/Verde/Ormi), una de sus canciones más populares, en el programa de variedades "Señoras y señores", que se mantuvo en antena entre 1974 y 1975.

sábado, 17 de junio de 2017

Tribute to Ken Loach (Nuneaton, Warwickshire, England, UK, 17-6-1936)

REBELDE CON CAUSA

El director británico Ken Loach cumple hoy 81 años. Su cine, sin estrellas, de marcado contenido crítico y social, se ocupa por lo común de los problemas de la clase obrera y manifiesta repetidamente el claro propósito de agitar la conciencia del espectador. Su obra es indisociable de su discurso político, que pone en el foco la incapacidad del sistema para garantizar el bienestar de los ciudadanos y la falta de empatía institucional con los menos afortunados o excluídos. Con cincuenta años de carrera a sus espaldas, es un cineasta independiente y comprometido donde los haya, en las antípodas de Hollywood. Si en la meca del cine las productoras apuestan por un cine evasivo y en el que no haya mucho que pensar o, a lo sumo, por historias de superación o sentimentales, que hagan llorar pero a la vez sentirse bien, Loach obliga al espectador a mirar hacia los márgenes de la sociedad y le hace corresponsable de las conflictivas situaciones mostradas. A veces acusado de falta de preocupación formal y, frecuentemente, de maniqueo, su marca distintiva es el realismo, sus protagonistas gente corriente (y generalmente malhablada), su preocupación los desfavorecidos, y su objetivo subvertir los cimientos del stablishment. Controvertidas desde sus inicios, la mayoría de sus películas, han sido aupadas en festivales cinematográficos, dos de ellas han ganado la Palma de Oro en Cannes, bastantes receptoras de premios internacionales y Loach reconocido con el Oso de Oro honorífico en el Festival de Berlín de 2014.
Después de estudiar en la King Edward VI Grammar School, Kenneth Charles Loach empezó Derecho en la Universidad de Oxford, carrera que abandonó para volcarse en el teatro, participando como actor en un grupo estudiantil de repertorio. En los años 60 trabajó habitualmente en televisión, medio en el que, como documentalista, comenzó a mostrar sus expresiones realistas y preocupaciones sociales. La visión de "Ladrón de bicicletas" (1948) de Vittorio De Sica, "Los amores de una rubia" (1965) de Milos Forman y "La batalla de Argel" (1966) de Gillo Pontecorvo hizo que se decidiera a convertirse en cineasta.
Debutó en el cine con Pobre vaca (1967), drama social sobre la vida de una joven madre, con Carol White y Terence Stamp, a la que siguieron Kes (1969), drama familiar e iniciático centrado en un adolescente (David Bradley) que padece abusos dentro y fuera de su casa y se hace experto en cetrería (hoy considerado en su país uno de los mejores films británicos de cualquier época), y Family life (1971), drama familiar y social con Sandy Ratcliff como una joven víctima de la presión de sus padres y las instituciones sanitarias. Con problemas para distribuir sus películas, Loach volvió a la televisión y tardó ocho años en rodar una nueva, Black Jack (1979), drama ambientado en el siglo XVIII. La misma tónica continuó en los años 80, década a lo largo de la cual se mantuvo más especializado en sus trabajos televisivos, estrenando en la gran pantalla El guardabosque (1980), drama con Phil Askham, Miradas y sonrisas (1981), drama social con Graham Green, Tony Pitts y Carolyn Nicholson, y La tierra de mi padre (1986), docudrama sobre un cantautor alemán interpretado por Gerulf Pannach que pasó casi inadvertido.
En los años 90 se produjo un punto de inflexión en su filmografía: Agenda oculta (1990), lúcido y sobrio thriller político sobre dos abogados norteamericanos investigadores del trato recibido por los presos del IRA en Belfast, con Frances McDormand, Brian Cox y Brad Dourif, ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes y logró amplia aclamación crítica (hoy es, probablemente, su mejor película). A partir de ella, sus siguientes obras incrementaron considerablemente el interés de los críticos y el público, básicamente en Europa: Riff-raff (1991), drama social con Robert Carlyle y Emer McCourt que ganó el Premio del Cine Europeo a la mejor película, Lloviendo piedras (1983), drama social con Bruce Jones, Julie Brown, Ricky Tomlinson, Tom Hickey y Gemma Phoenix que de nuevo logró el Premio Especial del Jurado en Cannes, Ladybird, Ladybird (1994), duro y estremecedor drama social basado en hechos reales sobre una madre soltera que sufre continuas agresiones institucionales y lucha por la custodia de sus hijos, con Crissy Rock, Vladimir Vega, Ray Winstone y Sandie Lavelle, Tierra y libertad (1995), drama histórico ambientado en la guerra civil española, con Ian Hart, Rosana Pastor, Icíar BollaínTom Gilroy y Marc Martínez premiado en Cannes por la crítica internacional, que además ganó el César a la mejor película extranjera y el Félix a la mejor película europea, La canción de Carla (1996), drama con la revolución sandinista como telón de fondo, con Robert Carlyle, Oyanka Cabezas y Scott Glenn, y Mi nombre es Joe (1998), drama social donde vuelve al ambiente obrero inglés, con Peter Mullan y Louise Goodall.
Los años siguientes añaden a su filmografía Pan y rosas (2000), drama sobre dos hermanas mexicanas emigrantes en los Estados Unidos, con Pilar Padilla, Adrien Brody y Elpidia Carrillo, La cuadrilla (2001), otro drama social sobre temas laborales, con Dean Andrews, Tom Craig, Joe Duttine, Steve Huison, Venn Tracey y Sean Glenn, Felices dieciséis (2002), drama social sobre la pérdida de inocencia de un adolescente precipitado en un camino equivocado, con Martin Compston, Annmarie Fulton y William Ruane, Sólo un beso (2004), drama sobre una profesora católica que se enamora de un musulmán y la intolerancia religiosa y cultural que les rodea, con Atta Yaqub y Eva Birthistle, y El viento que agita la cebada (2006), drama ambientado en la lucha revolucionaria en 1920 por la independencia de Irlanda, con Cillian Murphy, Liam Cunningham y Padraic Delaney que ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
A estas alturas, en general y con algunas excepciones, el consenso crítico en torno a su obra restante disminuyó en cierta medida (se le ha tildado de repetitivo). Sus últimos títulos incluyen En un mundo libre (2007), drama que aborda temas como inmigración y desempleo, con Kierston Wareing, Juliet Ellis y Leslaw Zurek, Buscando a Eric (2009), comedia dramática que mezcla fútbol y problemas sociales, con Steve Evets, Eric Cantona, John Henshaw y Stephanie Bishop, Route Irish (2010), drama sobre las consecuencias de la querra de Iraq en dos soldados británicos, con Mark Womack y Andrea Lowe, La parte de los ángeles (2012), comedia social con Paul Brannigan, Roger Allam, John Henshaw y William Ruane, El espíritu del 45 (2013), documental sobre los logros de la política laborista después de la Segunda Guerra Mundial y su desmantelamiento a partir de 1979 por los gobiernos de Margaret Thatcher y epígonos, Jimmy's hall (2014), drama político basado en hechos reales en la Irlanda de comienzos de los años 30, con Barry Ward, Simone Kirby, Jim Norton, Francis Magee, Aisling Franciosi, Andrew Scott y Brían F. O'Byrne, y Yo, Daniel Blake (2016), drama social con Dave Johns y Hayley Squires que denuncia la maraña administrativa actual de Gran Bretaña (para muchos, 'la película' de la crisis), que se ha convertido en su obra más premiada: Palma de Oro en Cannes, BAFTA a la mejor película británica, César a la mejor película extranjera y David di Donatello a la mejor película europea, entre otros reconocimientos, además de constituir su mayor éxito comercial en su país.
Desde 1962 hasta el presente permanece casado con Lesley Ashton, que le ha dado cinco hijos, el segundo de los cuales falleció en 1971 a los seis años en accidente de circulación. En 1977 Ken Loach declinó el nombramiento de Oficial de la Orden del Imperio Británico.