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sábado, 27 de mayo de 2017

Dashiell Hammett (St. Mary's County, Maryland, US, 27-5-1894 / New York City, US, 10-1-1961): In memoriam

INVENTOR DE LA NOVELA NEGRA

Hoy es aniversario natal del escritor estadounidense Dashiell Hammett, considerado el padre o inventor de la novela negra, innovador subgénero en que se adoptaba un enfoque realista y testimonial para tratar los hechos delictivos. Eran tiempos convulsos en los que estaba instaurada la Ley Seca y el poder del hampa se mostraba muy presente. En El halcón maltés, la tercera y más famosa de las cinco novelas que escribió, dio vida al duro y seco detective privado Sam Spade, su personaje más conocido. En plena Depresión americana y con un profundo pesimismo, su estilo destaca por su crudo realismo, por la franqueza con que dibuja a sus personajes, la sequedad de sus diálogos y los argumentos impactantes que describen gráficamente actos brutales y actitudes sociales hipócritas, cínicas e inmorales. Hammett no sólo gozó del reconocimiento popular, también críticos serios elogiaron su trabajo. Literariamente se le considera el autor que ennobleció la novela policiaca, demostrando que en ese género también se pueden denunciar las corrupciones de los poderes políticos y económicos. En la era McCarthy, acusado de comunista, estuvo encarcelado un cierto tiempo por 'actividades antiamericanas'. Durante treinta años fue compañero sentimental de la dramaturga y novelista Lillian Hellman, con quien estableció una compleja relación basada en la independencia y en la comunidad de intereses culturales que, con altibajos, duró hasta su muerte. En un panegírico póstumo, su fiel amiga escribió: "No pensaba bien, tal como ya sabéis, de la sociedad en que vivimos, pero, incluso cuando ella lo castigó, no se quejó y no le tenía miedo al castigo".
Nacido en el seno de una familia de campesinos, Samuel Dashiell Hammett dejó a los trece años la escuela en Baltimore, ciudad a la que se había trasladado su familia, a causa del fracaso de su padre en los negocios. Segundo de tres hijos, hubo de trabajar en diversos oficios y en diferentes lugares del país: como mensajero para los ferrocarriles de Baltimore y Ohio, mozo de estación, vendedor de periódicos, dependiente o aprendiz en una fábrica de conservas. En 1915 se incorporó a la Pinkerton's National Detective Agency de Baltimore (germen del FBI), lo que significaría el primer paso de una relación total con el mundo de la investigación y la mejor escuela para el futuro novelista -aunque él aún no lo sabía-, pues pronto conoció los perfiles más duros de la sociedad. En junio de 1918 dejó Pinkerton y se alistó en el ejército. Mientras servía en Francia durante la Primera Guerra Mundial en el cuerpo de ambulancias, contrajo la tuberculosis (que le dejaría secuelas de por vida), por lo que hubo de ser relevado y enviado de vuelta a su país a un hospital en Tacoma, Washington. Allí conoció y se enamoró de la enfermera Josephine Dolan, con quien en 1921 se casaría en San Francisco, ciudad en la que se instalaron y que ejercería notable influencia en la obra hammettiana. Del matrimonio nacerían dos hijas en 1921 y 1926, pero poco después del nacimiento de la segunda, para evitar el contagio de la enfermedad de él, las autoridades sanitarias instaron a los Hammett a vivir en hogares separados. Dashiell visitaría a su familia los fines de semana, aunque este régimen de vida y el alcoholismo del escritor pronto distanció a la pareja, si bien él continuaría manteniendo económicamente a su esposa e hijas y el divorcio no llegaría hasta 1937. Hacia 1922 había trabajado como detective privado y en publicidad, y a partir de entonces se dedicó a la escritura, mientras se dotaba de una cultura autodidacta frecuentando bibliotecas públicas.
Sus anteriores experiencias como agente en Pinkerton le sirvieron de base para sus relatos policiacos, en principio publicados en la revista The Smart Set y luego en la revista pulp Black Mask. En poco tiempo Hammett se convertiría en autor de éxito y referencia fundamental de la segunda, y ésta alcanzaría, en buena medida gracias a su firma, el mayor prestigio entre las que eran conocidas con el nombre genérico de pulp fiction por la poca calidad del papel de pulpa en el que se imprimían. Sus historias se caracterizaban por la fusión de intriga y acción, unos diálogos secos y chispeantes, la narración en primera persona, la eficacia y el cinismo del detective privado protagonista, la minuciosa descripción física de los personajes y una crítica apenas encubierta de los entresijos del poder y del dinero. Había nacido el estilo hard boiled (duro y en ebullición), del que Hammett sería la figura más representativa. Entre 1929 y 1930 el novelista estuvo implicado en una relación romántica con la escritora Nell Martin y, a partir de 1931 hasta que falleció, fue pareja de la famosa escritora y dramaturga Lillian Hellman.
A comienzos de 1929 publicó Cosecha roja, su primera novela y una de las más importantes, previamente serializada por entregas en la revista Black Mask. Su trama -un detective privado (el agente de la Continental) intenta limpiar de gangsters una pequeña ciudad en Montana- condensa ya todas las características estilísticas hammettianas: diálogos directos, acerados y cortantes, frases breves y escenas de violencia impactantes. En ella y las siguientes, Hammett rompe con la tradición del detective que resuelve los casos a través de la lógica y la deducción, como en las historias policiacas de Poe, Conan Doyle o Agatha Christie. El investigador protagonista de la novela negra suele ser un tipo solitario, cínico y desengañado de todo, que, con su personal filosofía y estricto código ético, se mueve en las tinieblas, teniendo que decidir constantemente entre el bien y el mal. En sus pesquisas para encontrar a un criminal, va descubriendo a la vez todo un entramado de podredumbre moral, conformando así un fidedigno testimonio denunciante de las miserias del alma humana.
Poco después se editaron su segunda y tercera novelas, La maldición de los Dain (1929), donde reaparece el agente de la Continental, y El halcón maltés (1930), obra clave que le daría popularidad y prestigio literario. Esta última es una narración protagonizada por Sam Spade, todo un arquetipo del detective de la novela negra y que aparecerá en otros relatos menores de Hammett, en que se mezcla su cinismo y crudeza con algo de romanticismo en la complicada búsqueda de un objeto preciado que delata la ambición y la codicia en un entorno social corrupto donde resulta difícil discernir entre los que deben ejemplarizar la ley y los dispuestos a quebrantarla. Aunque Hammett ostenta el título de creador de la novela negra, el suyo es un estilo en el que los asesinatos o los relatos criminales son secundarios frente a la visión del contexto en el que se desarrollan, casi siempre mostrado de una forma muy crítica y donde las estructuras de poder no están muy separadas de las conductas de los delincuentes.
Menos popular pero de indudable calidad, publicó después La llave de cristal (1931), centrada en la investigación, a cargo del guardaespaldas de un gangster, sobre un homicidio en el ambiente preelectoral de una ciudad norteamericana dominada por dos bandas de delincuentes rivales. Junto a la fuerza bruta, los instintos criminales y la crítica de la vida política norteamericana, Hammett consigue plasmar la compleja ambigüedad de los personajes. En El hombre delgado (1934) el atildado Nick Charles, redimido de su pasado de detective cínico, duro y violento por su matrimonio con Nora, una dama de la alta sociedad, se ve obligado a valerse de sus viejas mañas para enfrentarse a un crimen misterioso en el que confluyen varios sospechosos, indicios contradictorios y pistas falsas que conducen a un final sorprendente. El clima del relato posee una tensión electrizante, a la que contribuyen su estilo directo, conciso y desprovisto de retórica o afectación, y los diálogos ágiles y salpicados de humor e ironía.
En esos años escribió guiones radiofónicos y cinematográficos, ganó mucho dinero y lo gastó sin control. Sus descomunales borracheras, sus múltiples aventuras amorosas, sus derroches y sus enrevesadas relaciones con los estudios de Hollywood le convirtieron en uno de los personajes más conocidos y difíciles de la Meca del Cine. Posteriormente, aunque nunca dejó de escribir, Hammett no publicó más novelas, se concentró en el activismo político, militando en movimientos antifascistas, y en 1937 se afilió al Partido Comunista de los Estados Unidos. En 1942, tras el ataque japonés a Pearl Harbor, volvió al ejército: Veterano físicamente disminuido y víctima de la tuberculosis, luchó por ser admitido y pasó la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial como sargento en las Islas Aleutianas, cerca de Alaska, siendo editor de un periódico militar. Después nunca salió de los Estados Unidos. Terminada la contienda, durante la cual fue diagnosticado de enfisema pulmonar, siguió en política y fue nombrado presidente del congreso de derechos civiles de Nueva York. Con su salud muy deteriorada, por prescripción facultativa, se esforzó por abandonar el alcohol tras un episodio de delirium tremens. Su ideología izquierdista le condujo a la exigencia de comparecer en 1951 ante el Comité de Actividades Antiamericanas; allí testificó sobre sí mismo pero, tras negarse a delatar a otros compañeros, fue encarcelado durante seis meses en la penitenciaría federal de West Virginia, donde se vería obligado a limpiar retretes. "Un hombre debe mantener su palabra", dijo la noche antes de ocupar su celda. De nuevo en libertad, en 1953 volvió a ser convocado por el Comité, con el que se negó a colaborar, lo que le supuso ser incluido en listas negras. Sus libros fueron retirados de las bibliotecas y se le embargaron los derechos de autor. Enfermo crónico, desahuciado y sin recursos, vivía de prestado y de la ayuda de su fiel compañera Lillian Hellman. En sus últimos años fue incapaz de terminar ninguna de las obras que iba escribiendo. Póstumamente se publicó El gran golpe (1966), colección casi completa de todos sus relatos cortos.
Casi olvidado, Dashiell Hammett falleció a los 66 años de un cáncer de pulmón. En su haber tenía dos guerras, un valiente compromiso con la izquierda y una mala salud de hierro macerada en alcohol, pero, sobre todo, cinco novelas y dos libros de relatos con los que sentó las bases de un nuevo género. Pocos asisteron a su entierro -como veterano de dos guerras mundiales- en el Cementerio Nacional de Arlington. "Creía en el derecho del hombre a la dignidad y jamás, durante toda su vida, jugó a otro juego que al suyo propio: nunca mintió, nunca fingió, nunca se rebajó", leyó Hellmann en el funeral de 'Dash'.
Una gabardina, tabaco, alcohol, desencanto y un inquebrantable código moral, que no necesariamente coincide con el de la sociedad, son los atributos con los que Dashiell Hammett vistió al detective Sam Spade en El halcón maltés, inventando de paso la novela negra. Sus obras reflejan con toda crudeza los aspectos más oscuros y violentos de una sociedad corrupta e inmersa en una lucha sin tregua por el poder y el dinero. Crearon escuela y Raymond Chandler fue su principal continuador (éste diría de él que sacó el crimen del salón y lo puso en la calle). Muchas obras de Hammett, Chandler y otros cultivadores del género serían llevadas a la gran pantalla por prestigiosos realizadores en las décadas de 1940 y 1950, periodo áureo del llamado 'cine negro'. De todas ellas, la más conocida es "El halcón maltés" (1941) dirigida por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart, para los críticos pieza inaugural del cine negro (denominación, al igual que para la novela, debida a los franceses). La película "Julia" (1977) de Fred Zinnemann recreó la relación de Hammett con Hellman. El actor Jason Robards ganó un Oscar por su composición del escritor y Jane Fonda fue candidata a ese premio por interpretar a Lillian.

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