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miércoles, 4 de enero de 2017

Tributo a Carlos Saura (Huesca, España, 4-1-1932)

EL CINEASTA ESPAÑOL MÁS PREMIADO

El director y guionista cinematográfico español Carlos Saura cumple hoy 85 años. A mediados de los años 60, su encuentro con el productor español Elías Querejeta fue decisivo en su carrera y juntos realizaron trece innovadoras películas que, con alegorías, símbolos y lenguaje elíptico para sortear la censura, analizan los comportamientos de la burguesía española bajo el régimen franquista, logrando repercusión en España y el extranjero. Tras la muerte del dictador, diversifica su obra, sobre todo en dramas intimistas y menos crípticos que reflejan un universo propio, y estilizados musicales sobre géneros que le interesan. Uno de los cineastas españoles de más prestigio internacional, ha recibido múltiples e importantes premios en muchos festivales. Ganador del Premio Nacional de Cinematografía (1980), la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes (1991), la  Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (1992), la Medalla de la Orden de Artes y Letras de Francia (1993) y nombrado Gran Oficial de la Orden al Mérito de la República Italiana, ha recibido dos Goyas como director y guionista (¡Ay, Carmela!), tres de sus películas han sido candidatas al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa y una de ellas (Carmen) ganó el BAFTA en categoría similar.
Hijo de un abogado y una pianista (y hermano menor del pintor Antonio Saura), Carlos Saura Atarés vivió de muy niño la Guerra Civil española, de la que conservó vívidos recuerdos. Sus padres le educaron de forma liberal en zona republicana, pero después fue enviado a su tierra natal con una abuela y tíos maternos, que eran muy religiosos. De adolescente se aficionó al cine, la música y la fotografía. Iniciado profesionalmente como fotógrafo, tras abandonar la carrera de Ingeniería Industrial, volcó sus esfuerzos en dedicarse al cine, asistiendo desde 1952 al Instituto de Investigaciones y Estudios Cinematográficos de Madrid, centro del que llegó a ser profesor (hasta 1963) después de obtener el diploma de Dirección cinematográfica.
Su cine, tan influenciado en sus inicios por el neorrealismo como, en casi toda su carrera, por Luis Buñuel, alterna la descripción realista con el surrealismo, no careciendo puntualmente de referencias simbólicas y alusiones alegóricas sociopolíticas. Desde mediados de los años 50 rodó sus primeros cortometrajes, siendo su primer largo Los golfos (1960), una historia de jóvenes delincuentes que contó con la colaboración en el guión de Mario Camus, con quien también escribió Llanto por un bandido (1964), drama biográfico con Paco Rabal (encarnando al Tempranillo), Lea Massari, Philippe Leroy y Lino Ventura.
A partir de su tercera película coincidió por primera vez con el productor Elías Querejeta, con quien rodó algunas de sus mejores obras durante las décadas de los años 60 y 70. En ella también inició la colaboración con técnicos importantes de su carrera, el fotógrafo Luis Cuadrado y el montador Pablo González del Amo. Nos referimos a La caza (1966), una de sus películas clave, brutal metáfora sobre la España de la época (con el peso del pasado y la evocación indirecta de la guerra), además de una asombrosa alegoría sobre la violencia y la animalidad, con Ismael Merlo, Alfredo Mayo, José Mª Prada y Emilio Gutiérrez Caba, ganó el Oso de Plata al mejor director en el festival de Berlín, premio que repitió por Peppermint frappé (1967), drama con Geraldine Chaplin, José Luis López Vázquez y Alfredo Mayo que supuso la primera ocasión en la que el director aragonés contó con el protagonismo de Geraldine, hija de Charles Chaplin con quien Saura mantuvo una larga relación sentimental y profesional. Siguieron Stress-es tres-tres (1968), drama con Geraldine Chaplin, Juan Luis Galiardo y Fernando Cebrián, La madriguera (1969), drama con Geraldine Chaplin y Per Oscarsson, El jardín de las delicias (1970), drama con José Luis López Vázquez, Francisco Pierrá y Luchy Soto, Ana y los lobos (1972), drama familiar con elementos simbólicos de la España de la época, con reparto encabezado por Geraldine Chaplin y Fernando Fernán Gómez, y La prima Angélica (1973), drama muy polémico en su día donde Saura continúa con su labor de seguir el rastro a las secuelas y miserias de la guerra civil española, con José Luis López Vázquez, Lina Canalejas, Fernando Delgado, Lola Cardona y María Clara Fernández. Estas películas, en su mayoría exhibidas en festivales de cine, establecieron la base de la reputación internacional de Carlos Saura como cineasta.
Con Cria cuervos (1976), su primer film estrenado tras la muerte de Franco, un drama psicológico sobre la infancia con Geraldine Chaplin, Mónica Randall y Ana Torrent, se añade otra influencia a su cine, la de Ingmar Bergman. Esta película obtuvo el Premio Especial del Jurado en Cannes y fue un notable éxito de taquilla tanto en España como fuera de ella. Después dirigió Elisa, vida mía (1977), sensible drama sobre las relaciones entre un padre y una hija, con Geraldine Chaplin y Fernando Rey, Los ojos vendados (1978), drama sobre la tortura por motivos políticos, con Geraldine Chaplin y José Luis Gómez, y Mamá cumple 100 años (1979), secuela de Ana y los lobos en un tono más de comedia fantástica y con elementos de humor negro, con Fernando Fernán Gómez, Rafaela Aparicio, Geraldine Chaplin y Amparo Muñoz, que ganó el Premio Especial de Jurado en San Sebastián. Además de resultar un notable éxito comercial, esta producción fue candidata al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. Deprisa, deprisa (1981), drama en el que Saura vuelve a interesarse por la delincuencia juvenil, con Berta Socuéllamos y José Antonio Valdelomar, ganó el Oso de Oro a la mejor película en el Festival de Berlín.
Bodas de sangre (1981), primera de su trilogía fílmica sobre el flamenco, basada en la tragedia homónima de Federico García Lorca, con Antonio Gades, Cristina Hoyos y Marisol, supone asímismo la primera de sus incursiones en el género músical, muy frecuentado por el cineasta posteriormente, pero con un marchamo muy personal, no realista y rodado estilizadamente en decorados (también fue el primer film sauriano desde La caza no producido por Querejeta). A continuación rodó Dulces horas (1982), drama sobre el recuerdo con Assumpta Serna e Iñaki Aierra, Antonieta (1982), drama biográfico sobre la escritora Antonieta Rivas Mercado, testigo de la revolución mexicana, con Isabelle Adjani y Hanna Schygulla, Carmen (1983), segunda entrega de la trilogía flamenca, un ballet basado en el personaje de Mérimée y Bizet, con Antonio Gades y Laura del Sol, que ganó el BAFTA a la mejor película extranjera y también fue candidata al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, Los zancos (1984), drama con Fernando Fernán Gómez, Francisco Rabal, Laura del Sol y Antonio Banderas, El amor brujo (1986), tercera entrega de la trilogía flamenca producida por Emiliano Piedra, ballet con música de Manuel de Falla y protagonismo de Antonio Gades y Cristina Hoyos, El Dorado (1988), la película más cara del cine español hasta la fecha, un drama histórico sobre las andanzas de Lope de Aguirre y sus expedicionarios descendiendo el Amazonas en el siglo XVI, con Omero Antonutti, Lambert Wilson, Eusebio Poncela, Gabriela Roel e Inés Sastre, fue un sonado fracaso de crítica y público, y La noche oscura (1989), drama religioso sobre la vida de San Juan de la Cruz, con Juan Diego, Julie Delpy y Fernando Guillén.
Inició la década de los 90 con otra de sus películas más exitosas, ¡Ay, Carmela! (1990), adaptación de un drama de José Sanchís Sinisterra sobre un grupo de cómicos que, durante la Guerra Civil española pasan inadvertidamente de la zona republicana a la nacional, donde caen prisioneros, con Carmen Maura, Andrés Pajares y Gabino Diego; nominada a quince premios Goya, consiguió trece, entre ellos los de mejor película, director y guión adaptado (para Saura y Rafael Azcona). Después filmó Sevillanas (1991), mediometraje musical con Rocío Jurado, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Camarón, Lola Flores y otros artistas del género, ¡Dispara! (1993),  thriller de venganzas arrebatadas con Francesca Neri y Antonio Banderas, Flamenco (1995), documental sobre el mundo de la música tradicional andaluza, con toda su liturgia, fuerza y poesía y sus grandes figuras: Paco De Lucía, Manolo Sanlúcar, Enrique Morente, Joaquín Cortés, José Menese, Lole y Manuel entre otros muchos, Taxi (1996), drama sobre la emergencia de grupos de ultraderecha en Madrid, con Ingrid Rubio y Carlos Fuentes, Pajarico (1997), drama iniciático sobre la niñez basado en un novela propia, "Pajarico solitario", publicada poco antes, con Francisco Rabal, Alejandro Martínez y Dafne Fernández, Tango (1998), musical de producción argentina con Miguel Ángel Solá, Cecilia Narova, Mía Maestro y Juan Carlos Copes muy alabado por la crítica y candidato por Argentina al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, Goya en Burdeos (1999), drama biográfico sobre los últimos tiempos del famoso pintor español, con Francisco Rabal, José Coronado, Maribel Verdú y Eulalia Ramón, que obtuvo diez nominaciones al Goya y consiguió cinco de estos premios.
Incansable trabajador, en el nuevo siglo ha incrementado sus filmografía con títulos de menor repercusión: Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001), drama con  El Gran Wyoming, Pere Arquillué, Ernesto Alterio, Adrià Collado,  interpretando respectivamente a Luis Buñuel mayor, Luis Buñuel joven, Salvador Dalí y Federico García Lorca, Salomé (2002), recreación del mito bíblico en un musical de flamenco protagonizado por Aida Gómez, Pere Arquillué, Paco Mora, Javier Toca y  Carmen Villena, El séptimo día (2004), dama rural que reconstruía la trágica matanza de Puerto Hurraco (Badajoz) acontecida catorce años antes, con Juan Diego, José Luis Gómez, José García y Victoria Abril, Iberia (2005), documental sobre el mundo del flamenco que adaptaba la suite del mismo nombre de Isaac Albéniz, con Antonio Canales, Sara Baras y Estrella Morente, Fados (2007), documental musical sobre ese género típico de Portugal, con Mariza, Camané, Carlos Do Carmo, Chico Buarque, Caetano Veloso y Lila Downs, Io, Don Giovanni (2009), producción musical italiana sobre los entresijos de la creación de la famosa ópera de Mozart, con Lorenzo Balducci y Emilia Verginelli, Flamenco, flamenco (2010), documental que supone un nuevo y estilizado desfile por el más puro y auténtico aire andaluz, una especie de 'all stars' del cante y el zapateado actual, Zonda: Folclore argentino (2015), documental musical que recorre un mundo pasado, presente y futuro de un género que marcó la juventud del multipremiado cineasta, y Jota, de Saura (2016), documental sobre la música, el canto y el baile folclórico de su tierra, Aragón. Saura es, asímismo, un excelente fotógrafo y también ha publicado otra novela, "Elisa, vida mía" (2004) trasposición literaria de su film homónimo de 1977.
Carlos Saura se casó en 1957 con Adela Medrano, con quien tuvo a sus hijos Carlos (1958) y Antonio (1960), antes de comenzar su romance con Geraldine Chaplin, con la que tuvo a su hijo Shane (1974). En 1982 contrajo matrimonio con Mercedes Pérez, quien dio a luz a sus hijos Manuel (1980), Adrián (1984) y Diego (1987). Con la actriz Eulalia Ramón, su tercera esposa desde 2006, tuvo a su hija Ana (1994).



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