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domingo, 31 de enero de 2016

Suzanne Pleshette (New York City, New York, US, 31-1-1937 / Los Angeles, California, US, 19-1-2008): In memoriam

ACTRIZ DESAPROVECHADA

Hoy es aniversario natal de la actriz estadounidense Suzanne Pleshette, fallecida hace ocho años a los 70. Intérprete sensible y de belleza serena, apareció en varios films destacados de la década de los 60. A partir del decenio siguente su carrera se oscureció y actuó sobre todo en televisión.
Nacida en Brooklyn de emigrantes judíos rusos y austro-húngaros dedicados al teatro, Suzanne Pleshette estudió interpretación en varios centros y en la universidad, debutando en Broadway en 1957. Un año después lo hizo en el cine en la película Tú, Kimi y yo (1958) de Frank Tashlin, comedia protagonizada por Jerry Lewis, y continuó actuando en teatro y televisión.
Cuatro años después prosiguió su carrera cinematográfica con Más allá del amor (1962) de Delmer Daves, melodrama romántico con Troy Donahue (de quien se enamoró durante el rodaje), Angie Dickinson y Rossano Brazzi, Soltero en apuros (1962) de Norman Jewison, comedia con Tony Curtis, Los pájaros (1963) de Alfred Hitchcock, trepidante thriller de terror con Tippi Hedren, Rod Taylor y Jessica Tandy donde desempeñó un interesante rol secundario, Una trompeta lejana (1964) de Raoul Walsh, apreciable western con Troy Donahue y Diane McBain, Una mujer espera (1964) de Delmer Daves, drama con James Franciscus y Geneviève Page, Los pasos del destino (1964) de Ralph Nelson, drama con Glenn Ford, Nancy Kwan y Rod Taylor, Vida sin freno (1965) de Walter Grauman, drama con Bradford Dillman y Ben Gazzara, Los perros de mi mujer (1966) de Norman Tokar, comedia familiar con Dean Jones, Nevada Smith (1966) de Henry Hathaway, western con Steve McQueen, Karl Malden, Brian Keith y Arthur Kennedy, La mujer sin rostro (1966) de Delbert Mann, drama con James Garner, Jean Simmons y  Angela Lansbury, Mi amigo el fantasma (1968) de Robert Stevenson, comedia fantástica con Peter Ustinov y Dean Jones, El poder (1968) de Byron Haskin, thriller de ciencia-ficción con George Hamilton, o Si hoy es martes, esto es Bélgica (1969) de Mel Stuart, comedia turística con Ian McShane.
En los años 70 su trayectoria comenzó a declinar con títulos como Esta noche vamos de guerra (1970) de Hy Averback, comedia militar con Brian Keith, Ernest Borgnine y Tony Curtis, Látigo (1971) de Burt Kennedy, western paródico con James Garner, o Un candidato muy peludo (1976) de Robert Stevenson, comedia familiar con Dean Jones, Tim Conway y Keenan Wynn. Como tantas otras estrellas de los años 60 arrinconadas por el llamado 'nuevo Hollywood', Pleshette buscó refugio en la televisión y volvió al cine sólo muy esporádicamente.
Suzanne Pleshette se casó con Troy Donahue en 1964, matrimonio que sólo duró ocho meses. Su segundo marido fue Tom Gallagher, empresario petrolero tejano con quien estuvo casada desde 1968 hasta la muerte de él en 2000. Un año después se casó con el actor Tom Poston, a quien conocía desde 1959 en sus años de Broadway, enviudando de nuevo en 2007. Diagnosticada de cáncer de pulmón, la actriz falleció de neumonía a comienzos de 2008, doce días antes de cumplir 71 años.


sábado, 30 de enero de 2016

Tributo a Elsa Martinelli (Grosseto, Italia, 30-1-1935)

UNA ITALIANA DISTINTA

La actriz italiana Elsa Martinelli cumple hoy 81 años. Bella, delgada y de rostro anguloso, opuso su presencia esbelta y elegante a la mayoría de las maggiorate al uso en su época. Tuvo una interesante trayectoria cinematográfica internacional desde mediados los años 50 hasta finales de los 60.
Nacida en una población de la Toscana, pronto se trasladó con su familia a la capital, donde comenzó carrera como modelo internacional. Debutante en el cine italiano en 1953, tras ver su fotografía en la revista Life, Kirk Douglas la eligió personalmente para acompañarle en el reparto del western Pacto de honor (1955) de André De Toth. Al año siguiente ganó el Oso de Plata a la mejor actriz en el Festival de Berlín por su actuación en Donatella (1956) de Mario Monicelli, comedia sentimental con Gabriele Ferzetti, Walter Chiari y Aldo Fabrizi.
Entre sus siguientes películas figuran La risaia (1956) de Raffaello Matarazzo, melodrama donde interpretó un papel erótico, Manuela (1957) de Guy Hamilton, producción británica con Trevor Howard y Pedro Armendáriz, Esta chica es para mí (1958) de Giuseppe Bennati, drama con Antonio Cifariello, La noche brava (1959) de Mauro Bolognini, drama con Rosanna Schiaffino, Laurent Terzieff y Jean-Claude Brialy, Los bateleros del Volga (1959) de Viktor Tourjansky, drama de época con John Derek, Dawn Adams y Charles Vanel, Et mourir de plaisir (1960) de Roger Vadim, drama de terror con Mel Ferrer y Annette Stroyberg, El capitán (1960) de André Hunebelle, producción francesa de capa y espada con Jean Marais y Bourvil, Un amore a Roma (1960) de Dino Risi, melodrama con Mylène Demongeot y Peter Baldwin, La menace (1961) de Gérard Oury, drama con Robert Hossein y Marie-José Nat, Hatari! (1962) de Howard Hawks, clásico de aventuras africanas con John Wayne y Hardy Krüger, Aventura en Roma (1962) de Melville Shavelson, comedia con Charlton Heston, El proceso (1962) de Orson Welles, drama psicológico basado en la novela de Franz Kafka, con Anthony Perkins, Jeanne Moreau, Romy Schneider y el propio Welles, Hotel Internacional (1963) de Anthony Asquith, drama con Elizabeth Taylor, Richard Burton, Louis Jourdan, Margaret Rutherford, Maggie Smith, Rod Taylor y Orson Welles, Safari en Malasia (1963) de Phil Karlson, film de aventuras con Robert Mitchum y Jack Hawkins, De l'amour (1964) de Jean Aurel, comedia basada en una novela de Stendhal, con Michel Piccoli, Jean Sorel y Anna Karina, ¡Mafia, yo te saludo! (1965) de Raoul Lévy, drama criminal con Henry Silva, Jack Klugman, Micheline Presle y Eddie Constantine, Mil millones en un billar (1965) de Nicolas Gessner, comedia de intriga con Jean Seberg y Claude Rich, La décima víctima (1965) de Elio Petri, thriller de ciencia-ficción con Marcello Mastroianni y Ursula Andress, La conquista de un imperio (1965) de Denys de La Patellière y Noël Howard, coproducción internacional de aventuras de Marco Polo, con Horst Buchholz, Akim Tamiroff, Robert Hossein, Grégoire Aslan, Omar Sharif, Orson Welles y Anthony Quinn, El oficio más viejo del mundo (1967), film de episodios y seis directores en el que Elsa apareció en el titulado "Noches romanas", dirigido por Mauro Bolognini, Siete veces mujer (1967) de Vittorio De Sica, comedia protagonizada por Shirley MacLaine, Manon 70 (1968) de Jean Aurel, actualización de la novela del Abbé Prévost, con Catherine Deneuve, Sami Frey y Jean-Claude Brialy, Candy (1968) de Christian Marquand, farsa sexual con Charles Aznavour, Marlon Brando, Richard Burton, James Coburn, John Huston, Walter Matthau, Ringo Starr y Ewa Aulin, Una historia perversa (1969) de Lucio Fulci, giallo con Jean Sorel y Marisa Mell, Los caminos prohibidos de Katmandú (1969) de André Cayatte, drama criminal con Renaud Verley y Jane Birkin, o L'amica (1969) de Alberto Lattuada, drama con Lisa Gastoni, Gabriele Ferzetti, Frank Wolff, Raymond Lovelock y Jean Sorel.
A partir de los años 70, sus apariciones en la gran pantalla fueron contadas, se dedicó más a la televisión y poco a poco se fue apartando de la profesión. En 1995 publicó su autobiografía.
Elsa Martinelli se casó en 1957 con el conde Franco Mancinelli Scotti di San Vito, con quien en 1958 tuvo a su hija Cristiana. En 1968 se casó con el fotógrafo y diseñador de muebles Willy Rizzo.



viernes, 29 de enero de 2016

El toque Lubitsch

¿CÓMO LO HIZO LUBITSCH?

En el aniversario natal del cineasta alemán Ernst Lubitsch, recordamos el delicioso y personalísimo estilo que le hizo célebre como consumado maestro de la comedia sofisticada, género en el que brilló como nadie conjugando inteligencia, elegancia, ligereza y un fino sentido del humor en buen número de títulos clásicos del mejor cine de Hollywood. En los siguientes textos y video se reflexiona sobre la marca distintiva, casi indefinible pero tangible, de este gran creador: el conocido como "toque Lubitsch":

Como decía su colega y admirador Billy Wilder, "durante veinte años todos nosotros intentamos encontrar el secreto del toque Lubitsch. De vez en cuando, con un poco de suerte, lográbamos algún que otro metro de película que brillaba momentáneamente como si fuera de Lubitsch, pero no era realmente suyo".  El toque Lubitsch era como el aroma de un buen vino que todo el mundo detecta y degusta pero que nadie acierta a explicar del todo. Estaba compuesto por un argumento elegante y sofisticado, por un refinamiento que se deslizaba a menudo hacia la ironía fina. En cada escena era tanto lo que se sugería como lo que se mostraba y, en muchas de sus películas, subyacía un erotismo tan sutil, que los censores nunca podían cortarlo, porque no se puede cortar un aroma.

(Fragmento del artículo ¿Qué era el toque Lubitsch? de la página El Cine de LoQueYoTeDiga)
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Ernst Lubitsch es uno de los mayores estilistas del cine americano. El secreto de su arte radica en el célebre "toque Lubitsch". La manera juguetona, irónica e inimitable con que satiriza las debilidades de la sociedad, especialmente el sexo, en la larga serie de comedias  frívolas "europeas" y de musicales que rodó en Hollywood.
Contaba Billy Wilder en 1979: El "toque Lubitsch" es lo más difícil de definir del mundo... es como preguntarme qué hizo que Greta Garbo fuese Greta Garbo o Marilyn Monroe, Marilyn Monroe. No fueron sus estudios, ni tampoco los años pasados por ejemplo en la Academia de Teatro Sueca, sino, por así decirlo, el llamado factor X, algo especial e indefinible, que no se puede fabricar en serie. El "toque Lubitsch" consistía simplemente en una manera muy concreta de elegancia mental: en la forma original que tenía de abordar una escena, un momento o un giro en el diálogo. Creo que su secreto consistía en que hacía participar al público, proporcionándole ciertas claves y afinadas sugerencias que le convertían en cómplice suyo... Dicho en otras palabras, no decía nunca que dos y dos son cuatro, sino que se limitaba a formular uno más tres y dejaba que el público sumase por sí mismo, lo que le proporcionaba un gran placer.
Cuando hablo con estudiantes o directores jóvenes y me preguntan por Lubitsch me limito a decir: "Miren ustedes, les voy a fijar la siguiente tarea para hacer en casa. El argumento es éste: Hay un rey, una reina y un teniente del ejército del rey. Me gustaría que describiesen dramáticamente cómo descubre el rey que el teniente se entiende con su mujer. Hay miles de variantes de esta situación, pero apuesto lo que quieran a que nunca se les ocurrirá una solución mejor que la de Lubitsch. He aquí cómo la resolvió en "La viuda alegre" (1934), película en la que creó una atmósfera de alegría e hizo reir al público como ningún otro director podría haberlo hecho:
Ernst Lubitsch es uno de los mayores estilistas del cine americano.  El secreto de su arte radica en el célebre “toque Lubitsch”.  La manera juguetona, irónica e inimitable con que satiriza las debilidades de la sociedad, especialmente el sexo, en la larga serie de comedias frívolas “europeas” y de musicales que rodó en Hollywood. - See more at: http://www.pasionporelcineclasico.com/2016/01/el-toque-lubitsch.html#.Vqs5NEB3d-J
Ernst Lubitsch es uno de los mayores estilistas del cine americano.  El secreto de su arte radica en el célebre “toque Lubitsch”.  La manera juguetona, irónica e inimitable con que satiriza las debilidades de la sociedad, especialmente el sexo, en la larga serie de comedias frívolas “europeas” y de musicales que rodó en Hollywood. - See more at: http://www.pasionporelcineclasico.com/2016/01/el-toque-lubitsch.html#.Vqs5NEB3d-J
Empieza con el rey y la reina en la cama po la mañana, justo antes de levantarse. El rey lo interpretaba George Barbier, un hombre alto y robusto, y la reina, Una Merkel. Primero se abrazaban y besaban mucho, luego el rey se vestía, le daba a su mujer un beso de despedida y salía del dormitorio. Fuera se encontraba el teniente (Maurice Chevalier) haciendo guardia y con una espada que levanta a modo de saludo cuando pasa el rey, que le devuelve el saludo y desciende sonrientemente las escaleras. Chevalier enfunda nuevamente la espada, contempla cómo se aleja el rey y entra en el dormitorio real. La puerta se cierra. Entonces el rey se detiene, dándose cuenta de que se ha olvidado la espada y el cinto. Vuelve a subir las escaleras. ¡Suspense! Entra en el dormitorio. La puerta se vuelve a cerrar. Seguimos sin ver el interior. Sale de nuevo, todavía sonriendo. Mientras camina intenta ponerse el cinto, pero le queda pequeño. Vuelve al dormitorio y esta vez entramos con él para descubrir a Chevalier escondido debajo de la cama...

(Texto procedente del blog Pasión por el cine clásico)
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A lo largo de su extensa producción estadounidense, Lubitsch se caracterizó por una inimitable elegancia en el arte de la sugerencia, rasgo de estilo definido por la crítica como "toque Lubitsch".
Mucho se ha escrito sobre el toque Lubitsch, incluyendo el libro de ese título de Herman Weinberg, que no pasa de ser una atractiva biografía acompañada de algunos documentos. El toque Lubitsch era antes que nada un estilo, un tono que impregnaba de principio a fin cada una de sus películas pero, más concretamente, podríamos definirlo como la crema de un exquisito pastel. Tal o cual deliciosa comedia de Lubitsch ofrece en determinados momentos un tipo de soluciones narrativas que por su poder sintético y sugerente, por su brillantez y perfecta adecuación a la historia son como una metáfora, como una concentración de toda una forma de hacer. Esos momentos mágicos podían ser una veces soluciones visuales y otras dialogadas, anotaciones psicológicas o elipsis prodigiosas, arranques antológicos o inesperados desenlaces, pero en cualquier caso, soluciones estrictamente cinematográficas que jamás detenían o desviaban la historia para lograr un efecto, sino todo lo contrario; la enriquecían, complementaban y hacían avanzar y, sobre todo, siempre eran de una fidelidad escrupulosa al espíritu del film en el que figuraban.
Las películas mudas de Lubitsch, realizadas primero en Alemania y más tarde en Estados Unidos, serían más que suficientes para asegurarle un lugar en el Olimpo, aunque no hubiese rodado una sola de sus películas sonoras, las más populares y por las que suele ser más apreciado hoy día. El estilo Lubitsch se forjó en los estimulantes años del mudo. Él y su coguionista de ésta época, Hans Kraly, llegaron más lejos que nadie en el sofisticado arte de contar sin palabras, y cuando el sonoro llegó, Lubitsch fue el más astuto de todos. Lejos de hundirse, como ocurrió con Griffith, Keaton, Stroheim y tantos otros, tampoco adoptó el arrogante desafío de Chaplin de ignorar el sonido. Lubitsch no solo conservó y desarrolló todo lo aprendido en los años silenciosos, sino que llevó el arte del diálogo a las más altas cuotas de sofisticación, y entendió de inmediato la importancia de los ruidos –y la del silencio– en las películas sonoras. Por si esto fuera poco, inventó el musical moderno, con las canciones formando parte de la acción en oposición al imperante estilo Melodías de Broadway.
Refiriéndose a Lubitsch, Francois Truffaut escribió que para él lo esencial era no tratar nunca un tema de forma directa y que de lo que se trataba era de no contar la historia e incluso de buscar el modo de no contarla del todo, y añadía: si nos quedamos fuera de la puerta de una habitación cuando todo ocurre dentro, si nos quedamos en el “office” cuando la acción ocurre en el salón, y en el salón cuando tiene lugar en la escalera, y en el teléfono cuando sucede en la bodega, es porque Lubitsch se ha roto la cabeza para permitir a los espectadores construir por sí mismos, con él, el guión mientras ven la película proyectada. Truffaut remataba su razonamiento diciendo: En el Gruyere Lubitsch cada agujero es genial. Maestro en el arte de divertir a los espectadores haciéndoles descubrir a ellos mismos las cosas y convirtiendo el cine en participación, Lubitsch fue acusado a veces por sus actores de prestar más atención a las puertas que a ellos, cuando en una ocasión había declarado que las puertas son tan importantes como los actores. Pero no sólo de jugar con puertas se trata, aunque la puerta es una perfecta metáfora de lo que constituía la esencia de su trabajo: adivina primero lo que está ocurriendo al otro lado y veamos después si acertaste.
Veamos un corto ejemplo: "Ninotchka" (1939). Sobre un plano de la Plaza de la Concordia en París, un título: Esta película ocurre en París en aquellos días maravillosos en los que una sirena era una morena y no una alarma… Y en los que cuando un francés apagaba la luz no era a causa de un bombardeo. No se  puede ser más sintético para exponer las diferencias entre la guerra y la paz y para explicar que la nostalgia de hoy comienza mañana por la mañana.

(Fragmentos del artículo Ernst Lubitsch: el toque mágico de la sugerencia de Juan Guillermo Ramírez en la página Literariedad).




jueves, 28 de enero de 2016

Vintage delights (LV)

 Seena Owen & Gloria Swanson ("Queen Kelly", 1929)

Florence Vidor ("Chinatown nights", 1929)

Marie Dressler & chorus ("Chasing rainbows", 1930)

"Good news" (1930)

"Gold diggers of 1933" (1933)

"Dames" (1934)

 "A midsummer night's dream" (1935)

Gary Cooper & Claudette Colbert  ("Bluebeard's eighth wife", 1938)

Laurence Olivier & Joan Fontaine ("Rebecca", 1940)

Humphrey Bogart, Claude Rains, Paul Henreid & Ingrid Bergman ("Casablanca", 1943)

Charles Chaplin ("Monsieur Verdoux", 1947)

Cary Grant & Ann Sheridan  ("I was a male war bride", 1949)

Fred Astaire ("Royal wedding", 1951)

Farley Granger & Laura Elliott ("Strangers on a train", 1951)

Eva Marie Saint & Marlon Brando ("On the waterfront", 1954)

Kirk Douglas ("Paths of glory", 1957)

Annie Girardot & Alain Delon ("Rocco e i suoi fratelli", 1960)

Jack Lemmon, Shirley MacLaine & Fred MacMurray ("The apartment" 1961)

 Jerry Lewis &  Stella Stevens ("The nutty professor", 1963)

 John Marley & Stathis Giallelis ("America America", 1963)

Dirk Bogarde & Julie Christie ("Darling", 1965)

Robert Blake & Scott Wilson ("In cold blood", 1967)

Jane Fonda ("Klute", 1971)

Paul Newman & Robert Redford ("The sting", 1973)

miércoles, 27 de enero de 2016

Jerome Kern (New York City, US, 27-1-1885 / Ibid, 11-11-1945): In memoriam

PADRE DEL MUSICAL AMERICANO

Hoy es aniversario natal del compositor estadounidense Jerome Kern. Uno de los pilares del teatro musical y la música popular americana de la primera mitad del siglo XX, compuso su obra maestra, Show Boat (1927), junto al libretista Oscar Hammerstein II, colaborando con él y otros letristas en más de 700 canciones, utilizadas en más de 100 obras de la escena y la pantalla, muchas de las cuales se han convertido en standards. Después de triunfar en escenarios de Broadway y Londres, a mediados de los años 30 centró su actividad componiendo para películas de Hollywood. Siete de sus canciones fueron candidatas al Oscar y dos lo ganaron, obteniendo una octava nominación póstuma por la banda sonora de Can't help singing (1946).
Hijo de inmigrantes judíos germánicos, Jerome David Kern creció en Manhattan, donde estudió en escuelas públicas. Al mostrar tempranas aptitudes para la música, fue enseñado a tocar el piano y el órgano por su propia madre. En 1902 comenzó a estudiar en el New York College of Music. Un año más tarde se trasladó a Heidelberg (Alemania) para estudiar con profesores particulares y en 1905 regresó a Nueva York tras hacer escala en Londres, ciudad a la que volvería en varias ocasiones. Comenzó entonces a trabajar como pianista en teatros de Broadway y, sin dejar de componer, sus canciones se incorporaron a los espectáculos de Broadway (aún operetas al estilo europeo). En 1910 se casó en Inglaterra con Eva Leale, la hija del propietario del lugar donde se hospedaba, matrimonio del que nació su hija Bety Jane en 1913.
Su primera partitura completa en Broadway fue para The red petticoat (1912), uno de los primeros westerns musicales, pero el éxito no le llegó hasta dos años después, cuando su canción They didn’t believe me se incluyó en el musical The girl from Utah (1914), una comedia de estilo eduardiano. Las canciones de Kern amalgamaron influencias europeas, como el vals y la opereta, y americanas, como el fox-trot o el ragtime. Sus composiciones se estrenaron alternativamente en Londres o en las revistas Ziegfeld Follies y el Princess Theatre de Nueva York.
Entre 1915 y 1920 Kern escribió dieciséis partituras para Broadway. Siguiendo el ejemplo de los británicos Gilbert & Sullivan o de la ópera bufa francesa, junto al libretista Guy Bolton se esforzó en integrar las canciones en las historias narradas, utilizándolas asímismo para desarrollar personajes y situaciones y hacer avanzar la acción: la comedia musical estaba naciendo. Entre sus musicales de esta época figuran Oh Boy (1917), Leave it to Jane (1917), Oh, Lady! Lady!! (1918), The night boat (1920), Sally (1920), uno de los mayores éxitos de la década, de donde salió la canción Look for the silver lining estrenada por la emergente Marilyn Miller, Stepping stones (1923) y Sitting pretty (1924). En 1925 su carrera dio un giro decisivo cuando conoció al libretista Oscar Hammerstein II, con quién tuvo una amistad de por vida y, con él como letrista, estrenó ese mismo año Sunny (1925), la primera de una serie de fructíferas colaboraciones, de la que destacó la canción Who?, asímismo interpretada por Marilyn Miller. 
Dos años más tarde, impresionado por la lectura de la novela "Show Boat" de Edna Ferber, Kern persuadió a Hammerstein para adaptar el texto y y a Ziegfeld para producir la versión escénica. La historia, con temas como el racismo, las disputas matrimoniales, el alcoholismo o el juego, resultaba inaudita en el escapista ámbito de la comedia musical al uso. Show Boat, espectáculo de más de dos horas y media de duración, supuso un punto de inflexión en la obra de Kern y Hammerstein y en el teatro musical: personajes realistas, temas controvertidos, canciones integradas en la obra de manera espectacular. Su argumento se centra en la historia del barco-teatro flotante Cotton Blossom en sus travesías por el Mississippi durante casi cuatro décadas. Escenas como la de de apertura, con estibadores negros que trabajan en el río, jamás se habían visto en Broadway, como tampoco los problemas sociales de la mezcla de razas. Canciones como Make believe, Ol’ man river, Can’t help lovin’ dat man, You are love, Why do I love you? o Bill consagraron a Kern como un gran innovador en el ritmo, en el empleo de las progresiones y síncopas del jazz. Kern rompía así con la tradición y podríamos decir que con él nacía un nuevo modelo de musical que sigue vigente hasta hoy. A pesar de las dudas iniciales, Flo Ziegfeld no escatimó en gastos para dar a la obra toda su completa grandeza épica. El 27 de diciembre de 1927, tras una pequeña gira por teatros de Washington, Pittsburgh, Cleveland y Philadelphia, se estrenó Show Boat en el Ziegfeld Theater neoyorquino. Las críticas fueron inmediatamente entusiastas y el espectáculo obtuvo un gran éxito popular, representándose durante año y medio hasta alcanzar las 572 funciones. Había nacido un gran clásico del teatro musical americano, posteriormente llevado al cine en tres ocasiones (1929 y 1936, producidas por Universal y 1951, por MGM) y que nunca ha dejado de reponerse. También se estrenó con éxito en Londres en 1928.
Poco después Kern obtenía dos éxitos más con los musicales Sweet Adeline (1929) y Music in the air (1932), con libreto de Hammerstein II, y otros dos más con el letrista Otto Harbach: The cat and the fiddle (1931) y Roberta (1933), basado en la novela Gowns by Roberta, de Alice Duer Miller. Roberta cuenta la historia de John Kent, un jugador de fútbol americano universitario, que hereda la tienda de ropa de su tía en París, por lo que se traslada a la capital francesa, donde se enamora de su dependienta, Stephanie, que resulta ser una princesa rusa. A él pertenecen canciones como Smoke gets in your eyes o Yesterdays. En 1935 la RKO llevó a cabo la versión cinematográfica del musical con el mismo título, añadiendo dos nuevas canciones: Lovely to look at y I won't dance. Dirigida por William A. Seiter, fueron sus intérpretes principales Irene Dunne, Fred Astaire, Ginger Rogers y Randolph Scott. Kern se aventuró en Hollywood y su carrera fue bastante exitosa. Además de supervisar las adaptaciones de sus musicales a la pantalla grande desde 1929 –alternado el trabajo con Broadway–, compuso la banda sonora de una decena de películas, entre ellas En alas de la danza (Swing time, 1936), dirigida por George Stevens y protagonizada por Fred Astaire y Ginger Rogers. Para Swing time compuso canciones inolvidables, como The way you look tonight (letra de Dorothy Fields), con la que ganó el Oscar a la mejor canción, y A fine romance.
En 1939 sufrió un ataque al corazón y los médicos le recomendaron que se centrara únicamente en la composición de música para películas, tarea menos estresante que la de componer para el teatro musical. Aún así, ese mismo año regresó brevemente a Broadway y estrenó Very warm for May, que sólo estuvo en cartel durante 59 representaciones a pesar de contener maravillas como All the things you are. Volvió a Hollywood y siguió con su trabajo. Kern y Hammerstein escribieron The last time I saw Paris, un homenaje a la ciudad francesa recién ocupada por los alemanes. La canción fue presentada en la película Lady be good (1941) de Norman Z. McLeod y ganó otro Oscar a la mejor canción. Otras películas para las que escribió canciones fueron Bailando nace el amor (You were never lovelier,1942), con Johnny Mercer, o Las modelos (Cover girl, 1944), con Ira Gershwin. En 1945, de nuevo en Nueva York, comenzó a trabajar en lo que iba a ser una producción de Annie get your gun, pero no pudo continuar, pues a principios de noviembre de dicho año le sobrevino una hemorragia cerebral. Su viejo amigo Oscar Hammerstein II permaneció a su lado hasta su muerte a los 60 años, todo el rato tarareando una de las canciones favoritas de Kern que habían escrito juntos: “I’ve told ev’ry little star”, de su obra Music in the air.
La vida de Jerome Kern fue ficcionalizada en la película Hasta que las nubes pasen (Till the clouds roll by, 1946) de Richard Whorf y otros directores no acreditados como Vincente Minnelli, Busby Berkeley o George Sidney, donde el actor Robert Walker le personificó.


martes, 26 de enero de 2016

José Ferrer (San Juan, Puerto Rico, 8-1-1912 / Coral Gables, Florida, US, 26-1-1992): In memoriam

EL PRIMER HISPANO GANADOR DEL OSCAR

Tal día como hoy hace veinticuatro años falleció a los 80 el actor portorriqueño José Ferrer. Artista polifacético, con una voz poderosa, hablaba con fluidez en español, inglés, francés e italiano. Fue un destacado intérprete teatral y cinematográfico, además de director y productor, participando a lo largo de su vida profesional en numerosas películas de éxito. Tres veces candidato al Oscar, lo ganó en 1951, al igual que un Globo de Oro y tres premios Tony. En 1985 recibió la Medalla Nacional de las Artes, lo que le convirtió en el primer actor en recibir este premio.
Nacido en el seno de una familia acomodada, José Vicente Ferrer de Otero y Cintrón fue enviado a estudiar a Suiza y posteriormente se graduó en literatura en la Universidad de Princeton, New Jersey, en 1933. Dos años después debutó en Broadway, desempeñando su primer protagonista en 1940. Tras interpretar a Yago (junto a Paul Robeson en el rol titular) en una producción de "Otelo" (1943), obra que estableció un récord de representaciones de Shakespeare aún no superado, consolidó su posición como primer actor en 1946 al encarnar a "Cyrano de Bergerac", drama de Edmond Rostand que dirigió Joshua Logan y por el que Ferrer compartió el Premio Tony al mejor actor con Fredric March en la primera edición de dicho galardón teatral.
En el cine debutó en Juana de Arco (1948) de Victor Fleming, drama biográfico con Ingrid Bergman por el que obtuvo una candidatura al Oscar como mejor actor secundario. Después intervino en Vorágine (1949) de Otto Preminger, noir con Gene Tierney, Richard Conte y Charles Bickford, y alcanzó el estrellato con Cyrano de Bergerac (1950) de Michael Gordon, traslación a la gran pantalla de la obra con la que había triunfado en Broadway, por la que ganó el Globo de Oro y el Oscar al mejor actor, siendo el primer intérprete hispano en conseguir este premio. Ese mismo año también protagonizó Crisis (1950) de Richard Brooks, thriller político con Cary Grant como oponente.
Su carrera prosiguió en Broadway, produciendo, dirigiendo e interpretando "The shrike" (1952), drama de Joseph Kramm ganador del Pulitzer, por el que Ferrer ganó sendos Tony como director y actor y que, con menor fortuna llevaría al cine tres años más tarde. Entre sus siguientes películas figuran Moulin Rouge (1952) de John Huston, magnífico drama biográfico donde interpretó al pintor Toulouse-Lautrec, papel por el que nuevamente fue nominado al Oscar, La bella del Pacífico (1953) de Curtis Bernhardt, adaptación musical de "Lluvia" de Somerset Maugham, que coprotagonizó junto a Rita Hayworth y Aldo Ray, Profundamente en mi corazón (1954) de Stanley Donen, musical biográfico sobre el compositor americano Sigmund Romberg, o El motín del Caine (1954) de Edward Dmytryk, drama militar con Humphrey Bogart, Van Johnson y Fred MacMurray. Seguidamente dirigió una serie de siete películas, entre las que destacan El infierno de los héroes (1955), film bélico que también protagonizó junto a Trevor Howard, Yo acuso (1958), drama sobre el famoso caso Dreyfuss, cuyo reparto encabezó junto a Anton Walbrook y Viveca Lindfors, Regreso a Peyton Place (1961), exitoso drama con Carol Lynley, Jeff Chandler, Eleanor Parker, Mary Astor y Tuesday Weld, o State fair (1962), musical con Pat Boone, Bobby Darin, Pamela Tiffin, Ann-Margret, Tom Ewell y Alice Faye. 
Su filmografía como actor incluye asímismo títulos como Lawrence de Arabia (1962) de David Lean, drama épico-histórico con Peter O'Toole, Alec Guinness, Anthony Quinn y Jack Hawkins, Nueve horas de terror (1963) de Mark Robson, drama con Horst Buchholz, Diane Baker y Robert Morley, Cyrano y D'Artagnan (1964) de Abel Gance, producción francesa de aventuras con Jean-Pierre Cassel, Sylva Koscina, Daliah Lavi, Michel Simon y Philippe Noiret, El barco de los locos (1965) de Stanley Kramer, drama con Vivien Leigh, Simone Signoret, Lee Marvin, Oskar Werner y Elizabeth Ashley, La historia más grande jamás contada (1965) de George Stevens, superproducción sobre la vida de Jesús de Nazaret que contó con un extenso reparto encabezado por Max von Sydow, Cervantes (1967) de Vincent Sherman, producción española sobre la juventud del autor de "El Quijote", con Horst Buchholz, Gina Lollobrigida, Louis Jourdan y Francisco Rabal, El viaje de los malditos (1976) de Stuart Rosenberg, drama marino con reparto multiestelar, Los archivos privados de Hoover (1977) de Larry Cohen, drama biográfico con Broderick Crawford, La centinela (1977) de Michael Winner, drma sobrenatural con Chris Sarandon y Cristina Raines, El enjambre (1978) de Irwin Allen, título de ciencia-ficción con reparto multiestelar, Fedora (1978) de Billy Wilder, drama con William Holden y Marthe Keller, La comedia sexual de una noche de verano (1982) de Woody Allen, comedia con Allen y Mia Farrow, Dune (1984) de David Lynch, film de ciencia-ficción con Kyle MacLachlan como protagonista, o Justicia salvaje (1984) de J. Lee Thompson, thriller de acción con Charles Bronson. También trabajó en radio y televisión y ocasionalmente volvió al teatro.
José Ferrer estuvo casado con la actriz Uta Hagen (1938–1948), con quien tuvo una hija; la actriz y bailarina Phyllis Hill (1948–1953); la cantante y actriz Rosemary Clooney (1953–1961), con quien tuvo cinco hijos, volviéndose a casar y divorciar en 1964 y 1967 respectivamente; su última esposa (y viuda) fue Stella Magee (1977–1992). El actor falleció de cáncer de colon a los 80 años.

 

lunes, 25 de enero de 2016

Etta James - Tell Mama

AND I'LL MAKE EVERYTHING ALL RIGHT

Uno de los más distintivos éxitos en la carrera de Etta James (nacida Jamesetta Hawkins) fue Tell Mama, canción de Clarence Carter, Marcus Daniel y Wilbur Terrell, que apareció en single en 1967 junto a "I'd rather go blind" y dió título a un álbum de 1968 de esta cantante californiana que, de no haber fallecido hace cuatro años, cumpliría hoy 78.