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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Chet Baker - Time after time

CHET BAKER (Yale, Oklahoma, US, 23-12-1929 / Amsterdam, Países Bajos, 13-5-1988): IN MEMORIAM

Hoy se cumplen 86 años del nacimiento del trompetista, vocalista y músico de jazz estadounidense Chet Baker. Su música, prototipo del estilo cool (el jazz de la costa oeste de los años 50) es sumamente accesible y casi siempre está vinculada a la balada intimista, lírica y delicada, tanto en su vertiente instrumental como vocal. La trompeta de Chet Baker suena con una suave y ensimismada languidez emocional, similar a la de su voz susurrante. De rostro atractivo y duro, de rasgos marcados, en su temprana carrera conoció pronto la gloria y el infierno de la fama, las drogas y el jazz. Con las drogas fue un amante voraz y con la misma exageración fue correspondido. Tocaba para pagar y no siempre le alcanzaba. Exigía cobrar en efectivo a cambio de renunciar a los derechos de autor. Hay quien le ha llamado 'el Rimbaud del jazz'. Antes de su trágica  muerte a los 58 años, su obra quedó inmortalizada en álbumes hipnóticos y sensuales con sugestivas portadas, hoy piezas de coleccionistas. Chet Baker ha sido uno de los mayores estilistas del jazz moderno.

Semblanza biografica procedente (con modificaciones) del blog Las herencias olvidadas:
 
Nacido en un pueblecito de Oklahoma, Chesney Henry Baker, Jr. fue un niño de una belleza física importante, casi angelical, casi femenina. Su padre era un guitarrista frustrado metido a granjero y dado al bourbon que maltrataba a su familia a menudo. Su madre adquirió un papel sobreprotector sobre el pequeño Chet, que todos los días se sentaba junto a ella para escuchar una hora de radio en el porche. El niño se aprendía de memoria las canciones, que luego tocaría con la trompeta que le compró su progenitor.  Unas malas cosechas y una precaria situación económica obligó a la  familia Baker a mudarse a California. Chet tenia once años y, al observarlo interesado por la música, su padre puso sus esperanzas en él formándolo en el conservatorio (Chet lo abandonó a los pocos meses, continuando su formación musical de manera intuitiva y autodidacta) y metiéndolo en el coro de la iglesia. Se había iniciado tocando el trombón pero pronto se dio cuenta que el verdadero destino de sus dedos era apretar los pistones de una trompeta. Aun así, la relación con su familia era difícil y Chet se enroló en el ejército con 16 años. Fue destinado a Berlín en 1946 y tocó dos años en la banda del 298 Ejército de Estados Unidos hasta que se las arregló para lograr que le incapacitasen para el servicio. En 1948 volvió a Los Angeles y allí comenzó a tocar en pequeñas formaciones donde cautivó por el lirismo y la fragilidad de su forma al acariciar una trompeta. Le costó hacerse un nombre: los olimpos del jazz estaban reservados para músicos negros de Nueva York, no para un muchacho blanco de Oklahoma, retraído y sentimental, de enormes ojos azules.
En 1952 el trompetista con el que tocaba el gran Charlie Parker enfermó y "Bird" tuvo que organizar una audición a fin de contratar a alguien para lo que le quedaba de gira por la Costa Oeste y Canadá. El joven Chet era de los primeros de la fila de casi sesenta candidatos. Cuando Parker escuchó la dulzura con la que Baker se desenvolvía con el instrumento, paró la audición y lo contrató directamente. Tras esta gira, Chet Baker ya tenia cierto nombre dentro de los círculos entendidos, y así comenzó su exitosa colaboración con el saxofonista Gerry Mulligan, Con él, iba a formar uno de los grupos de mas éxito de la época, el famoso Gerry Mulligan Pianoless Quartet, un cuarteto sin piano en el que los dos vientos (barítono y trompeta) son acompañados únicamente por un contrabajo y batería, ofreciendo un sonido totalmente nuevo y diferente a lo que se escuchaba por entonces. Con el éxito de esa fórmula alcanza la fama y comienzan las giras por Europa. Baker cruza la década de los cincuenta como uno de los mejores músicos de jazz del momento. Fue en este cuarteto donde interpretó por primera vez su maravillosa versión de “My funny Valentine”. Marca así su estilo, un soplo que es casi un murmullo íntimo, el sonido de unas notas suspendidas en el aire a punto de desvanecerse, que atrajo a gran cantidad de admiradores. Chet estaba dotado de una intuición natural para la música que muy pocos intérpretes poseen. 
Además de ser un músico brillante, Chet se disputaba con un tal James Dean, el trono de sex-symbol del momento. En ese primer tiempo lo tuvo todo: juventud, belleza, talento, dinero, fama y mujeres. Su voz acaramelada y triste, enamoró a toda una generación, y si bien hubiera podido detenerse ahí y disfrutarlo, continuó buscando lo que un artista verdadero debe buscar: el fantasma, el dios vivo y verdadero que lo aleje definitivamente de la muerte. Y esto lo hizo metiendo la heroína en la ecuación de su vida.
Dice el filosofo alemán Martín Heidegger "Quien piensa a lo grande, se equivoca a lo grande". Esta máxima es aplicable al descenso a los infiernos que Chet Baker protagonizó durante la década de los 60. Le detuvieron con veinte gramos de heroína en Italia y pasó temporadas en cárceles de Francia, Alemania, Bélgica y la misma Italia. El propio Baker reconoció años después que, en esa época, consumía diez gramos de heroína y más de cinco de cocaína al día. En 1964 es deportado a Estados Unidos desde una cárcel alemana y comienza a tocar en clubs de Nueva York, pero su estado físico es deplorable y se arrastra por los escenarios. En 1966 ocurre un episodio que marcará su futuro profesional de manera inexorable: Chet se encontraba en San Francisco y debía bastante dinero, que no podía pagar, a unos narcotraficantes. Estos le propinaron una paliza en la que Baker perdió parte importante de su dentadura, ya de por sí dañada desde antes. Para un trompetista quedarse sin dientes es como si a un guitarrista le arrancan las yemas de los dedos. Tras este incidente, Chet se reconstruye la mandíbula, trabaja por turnos en una gasolinera, retirándose completamente de la música y se dedica a autodestruirse por completo entre el olvido y la miseria.
Podría haber muerto en cualquier antro con la aguja en el brazo, pero sobrevivió y a comienzos de los 70 comienza a tratarse con metadona y a trabajar en una nueva embocadura de su trompeta. Con la inestimable ayuda de su colega Dizzie Gillispie, Baker regresó fundamentalmente con dos actuaciones: una en un importante club neoyorquino en 1973 y otra en un concierto con Gerry Mulligan en el Carnegie Hall de Nueva York en 1974. En adelante vendría su época más prolífica en grabaciones. Hacia mediados de la década, Baker regresó a Europa donde seguiría actuando de forma regular, con viajes ocasionales a Japón y regresos a Estados Unidos. Atrajo también la atención de los músicos de rock, con quienes llegó a actuar, por ejemplo con Elvis Costello en 1983.
Sus problemas para embocar la trompeta hacen que disminuya su virtuosismo con el instrumento y eso es sustituido por una manera mágica de interpretar. Chet afinaba un poco bajo el registro y llegaba a la nota arañando, dándole así a su sonido una desesperanzada melancolía. Chet parece hablar cuando toca y cuando habla o canta, parece tocar. Es lo mismo en él su voz que la voz de su trompeta. Y esa comunión de su voz con su instrumento es lo que le da esa tan buscada "originalidad" de sonido. Lo hace inigualable porque es inigualable. O sea: no se puede tocar como Chet porque habría que ser Chet. No es una cuestión técnica, es una cuestión existencial.
En los 80 Chet volvió a la droga, porque no sabía vivir de otra manera. Pudo combinar sus actuaciones con sus adicciones hasta que en 1988, después de un concierto en Amsterdam, se encontraba inyectándose altas dosis de 'speedball' (una mezcla de heroína y cocaína), junto a unas jovencitas. Debido al escándalo que organizaban fue expulsado del hotel. Cuando estaba fuera del mismo, se percató que se había olvidado la trompeta dentro de la habitación. Nublado por la droga, Chet, en vez de intentar recuperarla por los cauces normales, se puso a escalar por la fachada del hotel. Cuando iba por el segundo piso, se precipito al vacío, falleciendo al instante: se había estrellado contra un poste de metal de la acera y tenía el pómulo y el cráneo destrozados. La policía encontró su cuerpo en la calle en posición fetal durante la madrugada del 13 de mayo de 1988. Murió como había vivido. Dejó atrás tres esposas, otros tantos hijos, diversas amantes  y muchas de las más bellas grabaciones del jazz.
El camino desde el esplendor cool hasta el charco de sangre en la acera es narrado en el documental nominado al Oscar "Let's get lost" (1988), dirigido por Bruce Weber.


es narrado en el documental Let's Get Lost, dirigido por Bruce Weber en 1988

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/509117/0/chet/baker/documental/#xtor=AD-15&xts=467263
hasta el charco de sangre en la acera es narrado en el documental Let's Get Lost, dirigido por Bruce Weber en 1988

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/509117/0/chet/baker/documental/#xtor=AD-15&xts=467263
hasta el charco de sangre en la acera es narrado en el documental Let's Get Lost, dirigido por Bruce Weber en 1988

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/509117/0/chet/baker/documental/#xtor=AD-15&xts=467263
hasta el charco de sangre en la acera es narrado en el documental Let's Get Lost, dirigido por Bruce Weber en 1988

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/509117/0/chet/baker/documental/#xtor=AD-15&xts=467263

Time after time es un standard de jazz compuesto en 1947, con letra de Sammy Cahn y música de Jule Styne. El video corresponde a una serie de grabaciones para la televisión belga en 1964 de Chet Baker y su cuarteto.

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