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jueves, 31 de diciembre de 2015

Donna Summer - Last dance

COME ON, BABY, LET'S DANCE TONIGHT!

Este tema-disco, compuesto por Paul Jabara, fue interpretado por Donna Summer en la película "Por fin ya es viernes" (1978). El single alcanzó el nº 3 en Billboard y fue un hit internacional. Al año siguiente Last dance fue premiada con el Globo de Oro y el Oscar a la mejor canción. Con ella, a la vez que despedimos el año 2015, recordamos el 67 aniversario natal de la inolvidable Disco Queen, fallecida en mayo de 2012.

Tribute to Ben Kingsley (Snainton, Yorkshire, UK, 31-12-1943)

INTÉRPRETE IMPONENTE

El actor británico de teatro, cine y televisión Ben Kingsley cumple hoy 72 años. Tras un largo recorrido en escenarios de su país, Broadway o Australia, se convirtió en estrella de la gran pantalla al encarnar a Gandhi. Con un talento portentoso y casi cincuenta años de carrera a su espaldas, es un prestigioso intérprete ganador de un Oscar (de entre cuatro candidaturas), dos Globos de Oro y un BAFTA, entre otros premios. En 2002 fue nombrado Caballero (con el título de Sir) por la monarca británica Elizabeth II.
Nacido Krishna Bhanji, hijo de un médico keniata de origen hindú y de una actriz y modelo británica, estudió en la Universidad de Salford y en el Pendleton College, donde se involucró en actividades escénicas, debutando profesionalmente sobre las tablas a los 23 años. Incorporado a la Royal Shakespeare Company, se dedicó casi exclusivamente al teatro en los siguientes quince años, adquiriendo una amplia esperiencia. Su debut en Broadway se produjo en 1971 y un año después en el cine con un papel secundario en el thriller El miedo es la clave (1972) de Michael Tuchner.
Para su retorno a la gran pantalla habrían de transcurrir diez años, en los que se dedicó a trabajar en teatro y televisión. El papel clave en su carrera fue el del lider pacifista Mohandas Gandhi en la biografía épica Gandhi (1982) de Richard Attenborough, donde encabezó un reparto que incluía a Candice Bergen, Edward Fox, John Gielgud, Trevor Howard, John Mills y Martin Sheen, film de gran éxito por el que Kingsley fue premiado con dos Globos de Oro (nueva estrella del año y actor protagonista en drama), un BAFTA y el Oscar al mejor actor. Siguieron intervenciones en películas de menor repercusión como El riesgo de la traición (1983) de David Jones, drama según una obra de Harold Pinter, con Jeremy Irons y Patricia Hodge, Harem (1985) de Arthur Joffé, drama con Nastassja Kinski, Turtle diary (1985) de John Irvin, drama con Glenda Jackson, Maurice (1987) de James Ivory, adaptación de la novela de E.M. Forster protagonizada por James Wilby, Hugh Grant y Rupert Graves, La isla de Pascali (1988) de James Dearden, drama de intriga con Charles Dance y Helen Mirren, o Sin pistas (1988) de Thom Eberhardt, comedia paródica con Michael Caine, u otras producciones británicas y europeas.
Hollywood no contó con él hasta Bugsy (1991) de Barry Levinson, drama biográfico sobre el famoso gangster Bugsy Siegel, creador de Las Vegas, protagonizado por Warren Beatty y Annette Bening, donde Kingsley encarnó al maquivélico Meyer Lansky, interpretación por la que recibió una nominación al Oscar como mejor actor secundario. En adelante, su filmografía fue mayoritariamente americana, con incursiones en otras filmografías en una carrera de amplitud internacional. Los títulos se sucedieron: Los fisgones (1992) de Phil Alden Robinson, simbiosis entre aventura y fantasía tecnológica con reparto encabezado por Robert Redford, En busca de Bobby Fischer (1993) de Steven Zaillian, drama basado en hechos reales, con Joan Allen, Laurence Fishburne, Laura Linney, William H. Macy y Joe Mantegna, Dave, presidente por un día (1993) de Ivan Reitman, comedia con Kevin Kline y Sigourney Weaver, La lista de Schindler (1993) de Steven Spielberg, emocionante y desgarrador drama basado en hechos reales en la Polonia dominada por los nazis, donde interpretó a la perfección al eficiente gerente judío de la fábrica de Liam Neeson, La muerte y la doncella (1994) de Roman Polanski, drama psicológico sobre la tortura, con Sigourney Weaver y Stuart Wilson, Especie mortal (1995) de Roger Donaldson, film de ciencia-ficción con Michael Madsen, Alfred Molina y Forest Whitaker, Noche de reyes (1996) de Trevor Nunn, adaptación de la obra de Shakespeare, con Helena Bonham Carter, Richard E. Grant y Nigel Hawthorne, Caza al terrorista (1997) de Christian Duguay, thriller de espionaje con Aidan Quinn y Donald Sutherland, Fotografiando hadas (1997) de Nick Willing, drama sobrenatural con Toby Stephens y Emily Woof, Visto para sentencia (1999) de David Jones, drama judicial con Alec Baldwin, ¿De qué planeta vienes? (2000) de Mike Nichols, comedia de ciencia-ficción con Garry Shandling, Annette Bening, Greg Kinnear, Linda Fiorentino y John Goodman, Reglas de compromiso (2000) de William Friedkin, drama militar con Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson, o Sexy beast (2000) de Jonathan Glazer, thriller criminal con Ray Winstone y Ian McShane que le procuró su tercera candidatura al Oscar (segunda como mejor actor secundario).
En el nuevo siglo, Kingsley ha sabido mantener su estatus de prestigioso intérprete en films como El triunfo del amor (2001) de Clare Peploe, comedia de época con Mira Sorvino, Casa de arena y niebla (2003) de Vadim Perelman, contundente drama con Jennifer Connelly por el que su aclamada encarnación de un antiguo coronel condecorado del ejército iraní que se esfuerza por conseguir una vida mejor para él y su familia en los Estados Unidos fue nominada al Oscar (su cuarta candidatura al premio de la Academia y segunda en la categoría de mejor actor principal), Sospechoso Cero (2004) de E. Elias Merhige, thriller con Aaron Eckhart y Carrie-Anne Moss, El sonido del trueno (2005) de Peter Hyams, thriller de ciencia-ficción con Edward Burns y Catherine McCormack, Oliver Twist (2005) de Roman Polanski, nueva adaptación del clásico de Dickens donde interpretó a Fagin, El caso Slevin (2006) de Paul McGuigan, thriller con Josh Hartnett, Morgan Freeman y Bruce Willis, La última legión (2007) de Doug Lefler, fantasía histórica con Colin Firth, Elegy (2008) de Isabel Coixet, adaptación de una novela corta de Philip Roth, con Penélope Cruz, Transsiberian (2008) de Brad Anderson, producción española de intriga, con Woody Harrelson, Emily Mortimer, Kate Mara, Eduardo Noriega y Thomas Kretschmann, 50 hombres muertos (2008) de Kari Skogland, thriller con Jim Sturgess, Shutter Island (2010) de Martin Scorsese, thriller psicológico con Leonardo DiCaprio, Prince of Persia: Las arenas del tiempo (2010) de Mike Newell, cinta de aventuras con Jake Gyllenhaal, La invención de Hugo (2011) de Martin Scorsese, extraordinaria recreación del mundo de Georges Méliès en 3D, candidata a once Oscars y ganadora de cinco, con Jude Law, Asa Butterfield, Sacha Baron Cohen, Chloë Grace Moretz, Ray Winstone y Emily Mortimer, El dictador (2012) de Larry Charles, parodia política con Sacha Baron Cohen, Iron Man 3 (2013) de Shane Black, taquillerísimo film de superhéroes con Robert Downey Jr., Gwyneth Paltrow, Don Cheadle y Guy Pearce, El juego de Ender (2013) de Gavin Hood, aventura de ciencia-ficción con Asa Butterfield y Harrison Ford, El médico (2013) de Philipp Stölzl, producción alemana que adapta una novela de Noah Gordon ambientada en la Persia del siglo XI, con Tom Payne, Stellan Skarsgård, Olivier Martinez y Emma Rigby, Aprendiendo a conducir (2014) de Isabel Coixet, comedia romántica con Patricia Clarkson, Asylum: El experimento (2014) de Brad Anderson, thriller psicológico con Kate Beckinsale, Jim Sturgess, Brendan Gleeson y Michael Caine, Noche en el museo: El secreto del faraón (2014) de Shawn Levy, comedia familiar con Ben Stiller, Exodus: Dioses y reyes (2014) de Ridley Scott, megaproducción bíblica con Christian Bale, Eternal (2015) de Tarsem Singh, thriller de ciencia-ficción con Ryan Reynolds, o El desafío (2015) de Robert Zemeckis, drama basado en hechos reales, con Joseph Gordon-Levitt.
Kingsley ha participado asímismo en series televisivas y telefilms como "Las alegres comadres de Windsor" (1982), "Kean" (1983), "Camille" (1984), "Silas Marner" (1985), "El secreto del Sahara" (1987), "El tren de Lenin" (1988), "Wiesenthal, los asesinos entre nosotros" (1989), "José, los sueños del faraón" (1995), "Moisés" (1995), "Armados de poder" (1997), "Crimen y castigo" (1998), "Alicia en el país de las maravillas" (1999), "La historia de Anna Frank" (2001), "Mrs. Harris" (2005) o "Tutankamon" (2015).
En cuanto a su vida amorosa, Ben Kingsley estuvo casado entre los años 1966 y 1972 con Angela Morant, con quien tuvo dos hijos. Entre 1978 y 1992 lo estuvo con Alison Sutcliffe, unión que produjo otros dos hijos, y desde el año 2003 al 2005 su esposa fue Alexandra Christmann. En 2007 contrajo matrimonio con Daniela Lavender.


miércoles, 30 de diciembre de 2015

Jo Van Fleet (Oakland, California, US, 30-12-1915 / New York City, US, 10-6-1996): In memoriam

AMARGURA IMPLACABLE

La actriz estadounidense de teatro, cine y televisión Jo Van Fleet nació tal día como hoy hace 100 años. En su carrera, que abarcó más de tres décadas, destacó por su talento dramático en roles superiores a su edad real. Ganó un Oscar a la mejor actriz secundaria y un Tony teatral.
Catherine Josephine Van Fleet debutó en Broadway en 1946, donde continuó actuando con éxito hasta conseguir un premio Tony en 1954 por la obra "El viaje a Bountiful" de Horton Foote. El cineasta Elia Kazan, que la había dirigido anteriormente sobre la escena en un par de obras, la requirió para el papel con que ella se inició en el cine, la madre de James Dean en Al este del Edén (1955), adaptación de la novela de John Steinbeck, por cuya interpretación fue premiada con el Oscar a la mejor actriz secundaria. Ese mismo año también realizó meritorios trabajos en La rosa tatuada (1955) de Daniel Mann, según la obra de Tennessee Williams, con Anna Magnani, Burt Lancaster y Marisa Pavan, y Mañana lloraré (1955) de Daniel Mann, drama sobre la vida de la cantante Lillian Roth, con Susan Hayward, Richard Conte y Eddie Albert. Siguieron otros títulos como Un rey para cuatro reinas (1956) de Raoul Walsh, western con Clark Gable y Eleanor Parker, Duelo de titanes (1957) de John Sturges, western con Burt Lancaster, Kirk Douglas, Rhonda Fleming y John Ireland, Tiempos de ira (1958) de René Clément, drama con Silvana Mangano, Anthony Perkins, Alida Valli, Richard Conte e Yvonne Sanson, y Río salvaje (1960) de Elia Kazan, drama sureño con Montgomery Clift y Lee Remick donde interpretó a una anciana de 89 años (a la sazón su edad era de 44). Estancada en papeles de mujer dura y amarga, dejó el cine por siete años, trabajando en teatro y televisión hasta su vuelta en La leyenda del indomable (1967) de Stuart Rosenberg, drama carcelario donde encarnó a la madre de Paul Newman. Del resto de su escasa filmografía, compuesta de títulos menores, destaca El quimérico inquilino (1976) de Roman Polanski, thriller psicológico con Polanski, Isabelle Adjani, Melvyn Douglas y Shelley Winters.
Jo Van Fleet estuvo casada con William Bales desde 1946 hasta quedar viuda en 1990. El matrimonio tuvo un hijo. La actriz falleció a los 80 años por causas no especificadas.


Rudyard Kipling (Bombay, India Británica, 30-12-1865 / Londres, Gran Bretaña, 18-1-1936): In memoriam

EL ESCRITOR DEL IMPERIO BRITÁNICO

Tal dia como hoy hace 150 años nació el escritor británico Rudyard Kipling, laureado con el Premio Nobel de Literatura. Su obra, en la que, con claridad de estilo, exalta la libertad individual y la capacidad creativa del ser humano, se compone de novelas, poemas y relatos ambientados principalmente en la India y Birmania durante la epoca de gobierno colonial, lo que ha legado valiosas descripciones de la vida en aquella época. Su literatura gira siempre en torno a tres ejes: el patriotismo, el deber de los ingleses de llevar una vida de intensa actividad y el destino de Inglaterra, llamada a ser un gran imperio. Su insistencia en este último aspecto era sin duda un eco del pasado victorioso y perjudicó su reputación como escritor en los años posteriores a la I Guerra Mundial. Iniciado en la masonería a los veinte años en Lahore, dedicó su vida y sus escritos a profundizar en la condición del hombre y su devenir existencial.
Hijo de un oficial del ejércio británico y profesor de arte, Joseph Rudyard Kipling fue enviado a estudiar a Inglaterra cuando tan sólo tenía seis años. Permaneció durante cinco interno en un hogar social de Southsea, un lugar que terminó detestando por el maltrato físico y psicológico al que fue sometido, experiencia que describiría en su relato La oveja negra (1988). En el año 1882 regresó a la India, momento en que comenzó a trabajar como reportero para la Civil and Military Gazette de Lahore en calidad de editor y escritor de relatos, siendo transferido en 1887 al periódico The Pioneer, que dejó a comienzos de 1889. En ese tiempo publicó Cancioncillas del departamento (1886), una serie de versos satíricos sobre la vida civil y militar en los cuarteles de la India colonial, además de una colección de sus relatos escritos para la prensa recopilados en Cuentos de las colinas (1887). Su reputación literaria se consolidó con seis historias sobre la vida de los ingleses en la India, publicadas entre 1888 y 1889, que revelaban su profunda identificación con las gentes y el paisaje del país.
Posteriormente viajó por Asia y Estados Unidos, donde se casó en 1892 con Caroline Balestier y vivió durante un breve periodo en Vermont. En 1896 el matrimonio se estableció en Surrey, Inglaterra, donde permaneció (excepto en el curso de un viaje a América y de otro realizado a Sudáfrica durante la guerra anglo-boer) hasta su muerte. Tuvieron tres hijos: Josephine (1892/1899), Elsie (1896/1976) y John (1897/1915).
Kipling fue un escritor prolífico y popular y figura entre los principales autores de relatos británicos. Lo más destacable de su obra poética es quizá Baladas del cuartel (1892), que incluye poemas como "Gunga Din" o "Mandalay", y Las cinco naciones (1903). Como poeta destaca por sus versos escritos en la jerga habitual de los soldados británicos. Entre sus novelas o relatos más conocidos figuran El hombre que pudo reinar (1988), acerca de dos aventureros británicos que llegaron a ser reyes de Kafiristán, La luz que se apaga (1891), sobre un artista ciego, El libro de la selva (1894) y El segundo libro de la selva (1895), colecciones de historias de animales que para muchos constituyen lo mejor de su literatura, Capitanes intrépidos (1897), historia de marineros, Stalky & Cía. (1899), basada en sus experiencias infantiles en el United Services College, Kim de la India (1901), un relato picaresco de la vida en la India, para otros su obra maestra, Precisamente así (Historias para niños) (1902) y las delicadas leyendas, llenas de humor y lirismo sutil, reunidas en Puck (1906) y Recompensas y hadas (1910), que contiene su poema más famoso, "Si".
Tras haber rechazado en su país el Premio Nacional de Poesía (1895), la Orden de Caballero del Imperio Británico (con el título de Sir) y la Orden del Mérito, finalmente aceptó el Premio Nobel de Literatura en 1907, convirtiéndose en el primer autor inglés merecedor de este galardón.
En la Primera Guerra Mundial perdió a su único hijo varón, muerto en combate a los dieciocho años, lo que le amargó el resto de su vida. Sus últimas obras son colecciones de relatos y de textos diversos escritos con ocasión de la guerra. Rudyard Kipling falleció a los 70 años a consecuencia de una hemorragia interna en una úlcera duodenal perforada. Fue enterrado en El Rincón de los Poetas de la Abadía de Westminster. En 1937 se publicó postumamente Algo de mí mismo, libro autobiográfico inacabado.


martes, 29 de diciembre de 2015

Preludio de "La verbena de la Paloma" (Tomás Bretón)

TOMÁS BRETÓN (Salamanca, España, 29-12-1850 / Madrid, España, 2-12-1923)

Hoy se cumplen 165 años del nacimiento del músico español Tomás Bretón. Violinista, director de orquesta y compositor, influyó decisivamente en la modernización de la vida musical española. Fue director del Teatro Real y del Conservatorio de Madrid y autor de tres sinfonías y de decenas de óperas y zarzuelas, la más popular La verbena de la Paloma (1894).
Hijo de una humilde familia y huérfano de padre a los dos años, pudo, a costa de grandes sacrificios, empezar sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Eloy en su ciudad natal. Discípulo de Emilio Arrieta en el Conservatorio de Madrid, durante su juventud se ganó la vida tocando el violín en diversas orquestas y cafés. 
En 1877 estrenó con gran éxito su primera tentativa operística, Guzmán el Bueno. En la década de 1880 prosiguió su formación en Roma, Milán, Viena y París. A su regreso a España, dirigió la Orquesta de la Sociedad de Conciertos, con la que realizó una valiosa labor en la introducción del repertorio sinfónico europeo.
Como compositor, e influido por la corriente nacionalista en boga en otros países europeos, apoyó decididamente la causa de la ópera española con títulos como Los amantes de Teruel (1889), La Dolores (1894) y Don Gil de las calzas verdes (1914). Por una de esas paradojas que se dan a veces, Tomás Bretón, que durante toda su vida luchó por la creación de una ópera nacional española, hoy día es recordado por una obra que él consideraba menor, La verbena de la Paloma (1894), sainete lírico con libreto de Ricardo de la Vega, uno de los retratos musicales más acabados y llenos de vida del Madrid de finales del siglo XIX.
En 1895 estrenó la ópera La Dolores sobre un libreto de Feliu y Codina. Luego de triunfar clamorosamente en Madrid y Barcelona, esta obra fue aplaudida en Portugal, Viena, Praga y otros escenarios de Europa y América. El propio autor la dirigió en el teatro Colón de Buenos Aires en 1910. Anteriormente había dirigido algunos conciertos en el St. James Hall de Londres. Compuso además obras corales, de cámara e instrumentales. Falleció en Madrid poco antes de cumplir 73 años.

Tomás Bretón, 1913

En el video se puede contemplar una escenificacion del preludio de la zarzuela La verbena de la Paloma, en grabación efectuada de una producción de José Luis Moreno en el Teatro Calderón de Madrid en 1995.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Mina - Señora melancolía

OTRA CARA DE LAS FIESTAS

Señora melancolía es una canción que el cantautor chileno Willy Morales, afincado en Italia desde 1968, compuso para Mina y apareció incluida en el álbum Mina con bignè (1977).

Señora melancolía

Señora melancolía
conmigo tú estas de novia
de tanto que ya nos ven juntitos
como la lluvia con la tristeza
como la barca con la tormenta
como el invierno con la pobreza
me voy pensando.
Señora melancolía
de noche duermo contigo
y aún el sueño puede apartarnos
y al despertar siento ya en mi boca
el dulce amargo que dan tus besos
quiero alejarme pero no puedo
me voy soñando.
Y no te enojes si a veces
me ves alegre o me ves cantando
no es culpa mía sino del vino
que a la cabeza se me ha subido.
Sabes bien que cuando pasa
vuelvo a tu lado llena de espanto
mi risa loca se vuelve llanto
y siento dentro de mí tus ojos
que me devoran el alma entera
me voy callando.
Señora melancolía
mi alma estás consumiendo
te llevo dentro como una larva
alimentándote con mis penas
con mis dolores y mis cadenas
con la tristeza que es mi condena
me voy sangrando.
Señora melancolía
soy tuya y eres mía
te veo en cada fotografía
de amores que ya me han olvidado
dentro el baúl de viejos recuerdos
y en cada carta de amor pasado
me voy llorando.
Y no te enojes si a veces
me ves alegre o me ves cantando
no es culpa mía sino del vino
que a la cabeza se me ha subido.
Sabes bien que cuando pasa
vuelvo a tu lado llena de espanto
mi risa loca se vuelve llanto
y siento dentro de mí tus ojos
que me devoran el alma entera
me voy muriendo.

        

domingo, 27 de diciembre de 2015

Tribute to Gérard Depardieu (Chateauroux, France, 27-12-1948)

EL ACTOR MÁS POPULAR DE FRANCIA

El actor francés (nacionalizado ruso en enero de 2013) Gérard Depardieu cumple hoy 67 años. Su rostro vigoroso y su aspecto marcadamente rudo hacen de él la antítesis de una estrella con glamour, lo que no necesita a la vista de su grandísimo talento, demostrado en alrededor de 170 películas, algunas con los mejores directores de Francia. Considerado, con todo merecimiento, el mejor intérprete francés contemporáneo, ha sido premiado en los festivales de Venecia, Cannes, Montréal y Moscú, ha conseguido dos César (de entre dieciséis candidaturas), un Globo de Oro y una nominación al Oscar. En 1985 fue nombrado Caballero de la Orden Nacional del Mérito y en 1996 Caballero de la Legión de Honor.
Gérard Xavier Marcel Depardieu nació en el seno de una familia numerosa de escasos recursos económicos. A los trece años abandonó la escuela y se dedicó a la pequeña delincuencia callejera hasta que un amigo le condujo hasta la actuación teatral, estudiando en el Theatre National Populaire y representando obras teatrales en el Café de la Gare parisino. A finales de los años 60 comenzó a aparecer en cortometrajes y en películas para televisión y en 1970 debutó en el cine. Ese mismo año contrajo matrimonio con la actriz Elisabeth Guignot, con quien tendría dos hijos, Guillaume y Julie, en el futuro ambos dedicados también a la interpretación.
Tras intervenir en roles secundarios en películas como El asesino (1972) de Denys de La Patellière, Un poco de sol en el agua fría (1972) de Jacques Deray, Nathalie Granger (1972) de Marguerite Duras, Cita con la muerte alegre (1973) de Juan Luis Buñuel, El affaire Dominici (1973) de Claude Bernard-Aubert, Dos hombres en la ciudad (1973) de José Giovanni, Ruda jornada para una reina (1973) de René Allio, Los vecinos de abajo (1974) de Pierre Tchernia, o Stavisky (1974) de Alain Resnais, actuó en Los rompepelotas (1974) de Bertrand Blier, comedia dramática con Miou-Miou y Patrick Dewaere, sus antiguos compañeros en el Café de la Gare. La película obtuvo la mayor recaudación del año en Francia y propulsó la carrera de sus protagonistas.
La filmografía de Depardieu prosiguió a ritmo frenético con títulos como No tan malo como eso (1974) de Claude Goretta, drama con Marlène Jobert, Tres amigos, sus mujeres... y los otros (1974) de Claude Sautet, drama con Yves Montand, Michel Piccoli y Serge Reggiani, Siete muertes por prescripción facultativa (1975) de Jacques Rouffio, drama con Michel Piccoli, Jane Birkin, Marina Vlady y Charles Vanel por el que recibió la primera de sus dieciseis nominaciones al César, Maîtresse (1975) de Barbet Schroeder, drama con Bulle Ogier, Barocco (1976) de André Téchiné, thriller con Isabelle Adjani, Novecento (1976) de Bernardo Bertolucci, drama histórico con  Robert De Niro, Dominique Sanda, Stefania Sandrelli, Donald Sutherland y Burt Lancaster, La última mujer (1976) de Marco Ferreri, drama con Ornella Muti, que le supuso su segunda candidatura al César, Hasta el último infierno (1977) de Claude Miller, drama psicológico con Miou-Miou y tercera nominación al César, ¿Quiere ser el amante de mi mujer? (1978) de Bertrand Blier, comedia dramática con Patrick Dewaere y Carole Laure, ganadora del Oscar a la mejor película en lengua extranjera, Adiós al macho (1978) de Marco Ferreri, comedia dramática con Marcello Mastroianni, Los perros (1979) de Alain Jessua, drama con Victor Lanoux y Nicole Calfan, o Buffet frío (1979) de Bertrand Blier, comedia negra con Bernard Blier y Jean Carmet.
En los años 80 continuó apareciendo profusamente en films como Rosy el huracán (1980) de Mario Monicelli, comedia con Faith Minton, Mi tío de América (1980) de Alain Resnais, comedia dramática con Nicole García y Roger Pierre, Loulou (1980) de Maurice Pialat, drama romántico con Isabelle Huppert, El último metro (1980) de François Truffaut, drama con Catherine Deneuve y Jean Poiret, por el que ganó el César en su quinta candidatura, La cabra (1981) de Francis Veber, comedia de aventuras con Pierre Richard, La decisión de las armas (1981) de Alain Corneau, drama policiaco con Yves Montand y Catherine Deneuve, La mujer de al lado (1981) de François Truffaut, drama pasional con Fanny Ardant, El regreso de Martin Guerre (1982) de Daniel Vigne, drama de época con Nathalie Baye, Hermano mayor (1982) de Francis Girod, drama con Jean Rochefort y Jacques Villeret, Danton (1982) de Andrzej Wajda, drama histórico sobre la Revolución Francesa, su sexta nominación al César, La luna bajo el asfalto (1983) de Jean-Jacques Beineix, drama criminal con Nastassja Kinski y Victoria Abril, Los compadres (1983) de Francis Veber, comedia con Pierre Richard, septima candidatura al César, Fort Saganne (1984) de Alain Corneau, drama de aventuras con Philippe Noiret y Catherine Deneuve, su octava candidatura al César, Tartufo (1984), adaptación de la obra de Molière que Depardieu dirigió y protagonizo junto a François Périer, Orilla izquierda, orilla derecha (1984) de Philippe Labro, drama romántico con Nathalie Baye, Police (1985) de Maurice Pialat, drama policiaco con Sophie Marceau, novena nominación al César, El manantial de las colinas (1986) de Claude Berri, drama basado en una novela de Marcel Pagnol, con Yves Montand y Daniel Auteuil, Traje de etiqueta (1986) de Bertrand Blier, comedia dramática con Michel Blanc y Miou-Miou, Dos fugitivos (1986) de Francis Veber, comedia con Pierre Richard, Bajo el sol de Satán (1987) de Maurice Pialat, drama religioso segun una novela de Georges Bernanos, con Sandrine Bonnaire, film que obtuvo al Palma de Oro en el Festival de Cannes y la décima candidatura al César para Depardieu, Un extraño lugar para un encuentro (1988) de François Dupeyron, drama con Catherine Deneuve, La pasión de Camille Claudel (1988) de Bruno Nuytten, drama biográfico con Isabelle Adjani donde él interpretó al escultor Auguste Rodin, su undécima nominación al César, Demasiado bella para ti (1989) de Bertrand Blier, comedia dramática con Josiane Balasko y Carole Bouquet, su duodécima candidatura al César, o Quiero volver a casa (1989) de Alain Resnais, comedia con Adoph Green y Linda Lavin.
La década siguiente consolidó.su aposición estelar a escala internacional a partir de Cyrano de Bergerac (1990) de Jean-Paul Rappeneau, adaptación de la obra de Edmond Rostand, con Jacques Weber, Anne Brochet, Vincent Perez y Roland Bertin, por la que Depardieu logró el premio de interpretación masculina en Cannes, el César al mejor actor ý una nominación al Oscar. Convertido en la mayor estrella de Francia actuó asimismo en Uranus (1990) de Claude Berri, comedia dramática con Michel Blanc, Jean-Pierre Marielle y Philippe Noiret, Matrimonio de conveniencia (1990) de Peter Weir, comedia romántica con  Andie MacDowell por la que ganó un Globo de Oro al mejor actor, Mi padre, mi héroe (1991) de Gérard Lauzier, comedia con Marie Gillain, Todas las mañanas del mundo (1991) de Alain Corneau, magnífico drama de época con Jean-Pierre Marielle y Anne Brochet, una de sus mejores películas, 1492: La conquista del paraíso (1992) de Ridley Scott, drama histórico con Armand Assante y Sigourney Weaver, donde encarnó a Cristóbal Colón, Germinal (1993) de Claude Berri, drama basado en la novela de Émile Zola, con Miou-Miou, otro de sus mayores éxitos de taquilla, Pura formalidad (1994) de Giuseppe Tornatore, thriller psicológico con Roman Polanski, El coronel Chabert (1994) de Yves Angelo, adaptación de una novela de Balzac, con Fanny Ardant y Fabrice Luchini, por la que fue candidato al César por decimocuarta vez, Elisa (1995) de Jean Becker, drama con Vanessa Paradis, El húsar en el tejado (1995) de Jean-Paul Rappeneau, drama de época con Juliette Binoche y Olivier Martinez, El chico (1995) de Maurice Pialat, drama con Géraldine Pailhas y Antoine Pialat, Angeles guardianes (1995) de Jean-Marie Poiré, comedia de acción con Christian Clavier, Volver a vivir (1996) de Nick Cassavetes, comedia dramática con Gena Rowlands y Marisa Tomei, Bogus (1996) de Norman Jewison, drama fantástico con Whoopi Goldberg, Hamlet (1996) Kenneth Branagh, según el drama de Shakespeare, formando parte de un reparto multiestelar, El agente secreto (1997) de Christopher Hampton, adaptación de una novela de Joseph Conrad, con Bob Hoskins y Patricia Arquette, XXL (1997) de Ariel Zeitoun, comedia con Michel Boujenah, El hombre de la máscara de hierro (1998) de Randall Wallace, traslación de la novela de Alexandre Dumas, con Leonardo DiCaprio, Jeremy Irons, John Malkovich y Gabriel Byrne, Un puente entre dos ríos (1999), drama romántico con Carole Bouquet y Charles Berling que codirigió junto a Frédéric Auburtin, o Astérix y Obélix contra César (1999) de Claude Zidi, superproducción europea basada en el famoso cómic de Uderzo y Goscinny, con Christian Clavier y Roberto Benigni, que obtuvo un gran éxito de taquilla en Francia.
Su filmografía continúa engrosando títulos en los años siguientes: Los actores (2000) de Bertrand Blier, comedia de impresionante reparto donde se interpretó a sí mismo, Vatel (2000) de Roland Joffé, drama histórico con Uma Thurman y Tim Roth, Salir del armario (2001) de Francis Veber, comedia con Daniel Auteuil y Thierry Lhermitte, Competencia desleal (2001) de Ettore Scola, comedia dramática con Diego Abatantuono y Sergio Castellitto, Vidocq (2001) de Pitof, cuento de terror gótico con Guillaume Canet, Inés Sastre y André Dussollier, Astérix y Obélix: Misión Cleopatra (2002) de Alain Chabat, secuela de su éxito tres años anterior, con Christian Clavier y Monica Bellucci, que resultó el film más comercial de toda su carrera, Dina (2002) de Ole Bornedal, drama de época con Maria Bonnevie y Christopher Eccleston, Wanted (2003) de Brad Mirman, comedia criminal con Harvey Keitel y Johnny Hallyday, Bon voyage (2003) de Jean-Paul Rappeneau, mezcla de comedia e intriga en la Francia de 1940, con Isabelle Adjani,  Virginie Ledoyen e Yvan Attal, Nathalie X (2003) de Anne Fontaine, drama con Fanny Ardant y Emmanuelle Béart, ¡Que te calles! (2003) de Francis Veber, comedia con Jean Reno, San Antonio (2004) de Frédéric Auburtin, comedia policiaca con Gérard Lanvin, Asuntos pendientes (2004) de Olivier Marchal, policiaco con Daniel Auteuil, Otros tiempos (2004) de André Téchiné, drama con Catherine Deneuve, Y tan amigos (2005) de Olivier Nakache y Eric Toledano, comedia dramática con Jean-Paul Rouve, ¿Cuánto me amas? (2005) de Bertrand Blier, comedia con Monica Bellucci y Bernard Campan, Olé! (2005) de Florence Quentin, comedia con Gad Elmaleh, Las últimas vacaciones (2006) de Wayne Wang, comedia dramática con Queen Latifah, Chanson d'amour (2006) de Xavier Giannoli, comedia dramática con Cécile De France y Mathieu Amalric donde interpretaba a un cantante de salón, su decimoquinta candidatura al César, Michou d'Auber (2007) de Thomas Gilou, comedia con Nathalie Baye, La vida en rosa (2007) de Olivier Dahan, drama biográfico sobre Edith Piaf, personificada por Marion Cotillard, Disco (2008) de Fabien Onteniente, comedia sobre los años 70, con Franck Dubosc y Emmanuelle Béart, Astérix en los Juegos Olímpicos (2008) de Thomas Langmann y Frédéric Forestier, tercera entrega de la serie Astérix, con Clovis Cornillac, Babylon (2008) de Mathieu Kassovitz, distopía de ciencia-ficción protagonizada por Vin Diesel, Hello goodbye (2008) de Graham Guit, comedia con Fanny Ardant, Bellamy (2009), thriller que supuso el último film de Claude Chabrol, Coco (2009), comedia dirigida y protagonizada por Gad Elmaleh, Crónica de una mentira (2009) de Xavier Giannoli, drama basado en hechos reales, con François Cluzet y Emmanuelle Devos como protagonistas, Mammuth (2010) de Benoît Delépine y Gustave Kervern, comedia dramática con Yolande Moreau que le supuso su decimosexta nominación al César, Mis tardes con Margueritte (2010) de Jean Becker, comedia dramática con Gisèle Casadesus, Potiche, mujeres al poder (2010) de François Ozon, comedia con Catherine Deneuve y Fabrice Luchini, Astérix y Obélix: Al servicio de Su Majestad (2012) de Laurent Tirard, cuarto título de la serie Astérix, con Edouard Baer, El hombre que ríe (2012) de Jean-Pierre Améris, adaptación de la novela de Victor Hugo, con Marc-André Grondin y Emmanuelle Seigner, o Welcome to New York (2014) de Abel Ferrara, drama inspirado en el escándalo Strauss-Kahn (el presidente del FMI), con Jacqueline Bisset.
En televisión también pudo ser visto en series como "El conde de Montecristo" (1998), "Balzac" (1999), "Los miserables" (2000), "Napoleón" (2001), "Ruy Blas (2002), "Volpone" (2003), "Los reyes malditos"  (2005) o "Rasputín" (2011).
En 1996 Gérard Depardieu se divorció de Elisabeth, con quien ya había roto relaciones años cuatro años antes. En 1992 tuvo una hija con la modelo Karine Silla, a la que llamó, en homenaje a Cyrano, Roxanne. En 1997 Depardieu inició una relación con la actriz y modelo Carole Bouquet, su pareja hasta 2005. Al año siguiente tuvo un hijo con Hélène Bizot. Desde 2005 convive con la novelista Clémentine Igou. Su hijo promogénito Guillaume murió en 2008 a los 37 años. En diciembre de 2012 Depardieu fijó su residencia en la ciudad belga de Néchin para evitar al fisco francés. Esta decisión provocó cruces de declaraciones entre el actor y los dirigentes políticos de su país. A comienzos de 2013 el Presidente Puttin le concedió la ciudadanía rusa.



sábado, 26 de diciembre de 2015

Imperio Argentina - Recordar

LAS DULCES HORAS DEL AYER

Evocando el aniversario natal de Imperio Argentina, viene al caso recuperar esta canción-vals de C. Borel Clercy / J. Salado que la estrella española interpretó en la película "Su noche de bodas" (1931) de Louis Mercanton y Florián Rey.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Vintage delights (LIV)

Earl Burnett & his Orchestra, Charles King, Anita Page, Bessie Love ("The Broadway melody", 1929)

Clara Bow ("Call her savage", 1932)

Groucho Marx, Margaret Dumont, Chico Marx & Harpo Marx ("A night at the opera", 1935)

George Cukor, Greta Garbo & Robert Taylor on the set of "Camille" (1936)

Cary Grant & Katharine Hepburn ("Bringing up Baby", 1938)

Maria Montez ("Arabian nights", 1942)

Lassie & Roddy MacDowall ("Lassie come home", 1943)

Pierre Renoir & Jean-Louis Barrault ("Les enfants du paradise", 1945)

 Joan Fontaine ("Ivy", 1947)

Judy Garland performing 'Get happy' ("Summer stock", 1950)

Gene Kelly & children ("An American in Paris", 1951)

Buster Keaton & Charles Chaplin ("Limelight", 1952)

Bing Crosby & Louis Armstrong ("High society", 1956)

Audrey Hepburn ("Funny face", 1957)

Rita Hayworth, Frank Sinatra &  Kim Novak ("Pal Joey", 1957)

Jean Seberg reads the paper in bed during filming of "Bonjour, tristesse" in France, 1957

Tony Curtis, Jack Lemmon, Marilyn Monroe & orchestra girls ("Some like it hot", 1959)

Mary Badham & Gregory Peck ("To kill a mockingbird", 1962)

Federico Fellini, Marcello Mastroianni & Sophia Loren during filming of "8 e mezzo" (1963)

Alain Delon & Claudia Cardinale ("Il Gattopardo", 1963)

Veruschka & David Hemmings ("Blow up", 1966)

Burt Lancaster ("The swimmer", 1968)

Dustin Hoffman & Jon Voight ("Midnight cowboy", 1969)

Timothy Bottoms, Jeff Bridges & Cybill Shepherd ("The last picture show", 1971)

Slade - Merry Xmas everybody

GLAM-ROCK CHRISTMAS

En las Navidades de 1973 el grupo británico de glam-rock Slade alcanzó el número 1 por sexta vez en las listas de su país con Merry Xmas everybody, canción compuesta por su cantante y guitarrista Noddy Holder y el bajista Jim Lea. Con más de un millón de copias, fue el single más vendido del grupo de Birmingham y, de largo, el mayor éxito de su carrera. Desde entonces no ha dejado de reeditarse y, con el tiempo, se ha convertido en uno de los temas navideños más populares en el Reino Unido.

Merry Xmas everybody (lyrics)

Are you hanging up a stocking on your wall
It's the time that every Santa has a ball
Does he ride a red nosed reindeer
Does a ton-up on his sleigh
Do the fairies keep him sober for a day.

So here it is Merry Christmas
Everybody's having fun
Look to the future now
It's only just begun.

Are you waiting for the family to arrive
Are you sure you've got the room to spare inside
Does your granny always tell ya
That the old songs are the best
Then she's up and rock and rolling with the rest.

So here it is Merry Christmas
Everybody's having fun
Look to the future now
It's only just begun.

What will your daddy do when he sees
Your mama kissing Santa Claus
Ah ah aah

Are you hanging up a stocking on your wall
Are you hoping that the snow will start to fall
Do you ride on down the hillside
In a buggy you have made
When you land upon your head
Then you've been slayed.

So here it is Merry Christmas
Everybody's having fun
Look to the future now
It's only just begun.

So here it is Merry Christmas
Everybody's having fun
Look to the future now
It's only just begun.

So here it is Merry Christmas
Everybody's having fun
(It's Christmas!)
Look to the future now
It's only just begun.

jueves, 24 de diciembre de 2015

The mystery of "Vertigo"

HOMENAJE A BERNARD HERRMANN Y SU OBRA MAESTRA

Hoy se cumplen cuarenta años del fallecimiento del compositor estadounidense Bernard Herrmann. Autor de gran número de bandas sonoras para el cine, se le reverencia principalmente por sus colaboraciones en siete películas de Alfred Hitchcock y, de modo muy especial, por la bellísima partitura de "Vertigo". Con tal motivo, añadido a un video resumen de ese film, reproducimos aquí íntegro el interesante y documentado artículo sobre autor y obra publicado por Pedro Grimalt en su blog Los susurros del noctámbulo.

Bernard Herrmann y la banda sonora de Vértigo

Si bien en el momento de su estreno fue recibida generalmente con una gran frialdad, hoy por hoy la mayoría de críticos e historiadores cinematográficos se refieren a Vértigo (id, Alfred Hitchcock, 1958) como a una de las grandes obras del séptimo arte. Sin duda una de las películas más personales de Hitchcock, Vértigo es la fascinante, onírica y bellísima historia de un amor que va más allá de los límites impuestos por la muerte. El empeño del detective Scottie Ferguson (James Stewart) por transformar físicamente a Judy (Kim Novak) con el fin de que se parezca lo máximo posible a la fallecida Madeleine (de nuevo Novak), en un desesperado intento de revivir el gran amor de su vida, sirve a Hitchcock para llevar a cabo un impresionante poema visual sobre el deseo, el amor y la muerte. Y es que Vértigo es ante todo la historia del deseo de un hombre hacia una mujer muerta o, incluso, hacia una mujer que nunca existió.
Si Vértigo es para muchos la más hermosa película filmada por Hitchcock su banda sonora suele ser considerada también como la más perfecta colaboración entre su director y el compositor de Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960). Y es que sin lugar a dudas la partitura musical compuesta por Bernard Herrmann contribuye notablemente a crear la irrepetible atmósfera de esta obra maestra del cine; tal y como escribió Eugenio Trías en su excelente y muy recomendable libro Vértigo y pasión. Un ensayo sobre la película “Vértigo” de Alfred Hitchcock (Taurus, Madrid, 1998, pág. 42), “sorprende en este film la partitura musical de Bernard Herrmann, hasta el punto de que no se sabe muy bien si la película es una evocación de esa prodigiosa banda musical o ésta constituye el entramado fílmico y melódico que concede al film su verdadero armazón”. Si Trías nombra como referentes de Vértigo a los mitos de Tristán e Isolda, Orfeo y Eurídice o Pigmalión y Galatea, la banda sonora se suma a esta lista de citas rindiendo tributo a la música wagneriana y a la de otros compositores como Georges Bizet o Jean Sibelius. 
La película se inicia con unos justamente famosos títulos de crédito diseñados por Saul Bass: éstos se inician con imágenes del rostro de una mujer hasta que la cámara parece adentrarse en su ojo; a partir de aquí una serie de imágenes en espiral sugieren tanto el vértigo que padecerá el protagonista como el carácter circular de la historia. El Preludio compuesto por Herrmann para ilustrar esta secuencia introductoria también sugiere esa espiral gracias a la música envolvente y de estructura circular; se trata de una melodía misteriosa que sugiere la idea de cambio o transformación, algo que refuta el hecho de que solo vuelva a aparecer, muy brevemente, en otro momento de la película: el encadenado de imágenes que muestra la transformación física de Judy en Madeleine. Tras los créditos se desarrolla una persecución nocturna en los tejados de San Francisco durante la cual Scottie descubrirá su vértigo; aparece aquí un motivo musical rápido, intenso y agobiante que reaparecerá durante otra persecución de trágico desenlace: la secuencia en la que el detective trata de evitar el suicidio de Madeleine en el campanario.
Sin embargo es en relación al misterioso y seductor personaje de Madeleine donde Herrmann da rienda suelta a todo su romanticismo. La inolvidable presentación de la dama se produce cuando Scottie la ve por primera vez en el restaurante Ernie’s: un magnífico travelling de acercamiento nos la presenta de espaldas, vestida con un elegante vestido rojo. La música está aquí en perfecta comunión con las imágenes: Herrmann empieza a desarrollar lentamente el motivo para cuerda asociado a Madeleine, sonando en toda su plenitud justo en el momento en el que las miradas de la mujer y de Scottie están a punto de entrecruzarse. Este tema ha sido comparado frecuentemente con las melodías más líricas compuestas por Richard Wagner para Tristán e Isolda; sin embargo hay que recordar que la temática de Tristán es una de las referencias culturales adoptadas por la película, por lo que la referencia musical no es gratuita sino coherente con las imágenes a las que acompaña. El tema de Madeleine, que siempre aparece asociado a la mirada amorosa de Scottie sobre esta mujer, reaparece con un ritmo lento, acompañada de arpas y trombas, durante las largas y silenciosas escenas en las que el protagonista sigue a la mujer por las calles de San Francisco.
Más allá del tema de Madeleine, el compositor parte de él para crear un tema de amor que expresa la pasión que surge entre los protagonistas. Aparece con un ritmo rápido cuando se produce el primer beso entre Scottie y Madeleine en las proximidades de una playa, y de manera entrecortada, presagiando la tragedia, cuando ambos vuelven a besarse justo antes de que ella se quite la vida. Pero en donde el tema alcanza toda su plenitud es en la secuencia crucial de la película, una de las más memorables de toda la obra de Hitchcock: el momento en el que Scottie ve a Judy por fin transformada completamente en la difunta Madeleine. Se trata de una secuencia extraordinaria que Hitchcock remata con un plano circular que rodea a los dos amantes fundiéndose en un apasionado beso, momento durante el cual Scottie siente que al fin ha recuperado a su amada y se ha redimido de su pasado. De forma muy coherente es aquí cuando Herrmann desarrolla el tema romántico en todo su esplendor, si bien la coda musical de dicho tema solo aparecerá, de forma rotunda y elegíaca, en la última imagen de la película, cuando el destino haya sellado para siempre esta inquietante historia de amor.
Herrmann también compone un motivo asociado a Carlotta Valdés, mujer fallecida muchos años atrás pero cuya presencia se manifiesta constantemente en la vida de Madeleine. Dicho tema musical consiste en una habanera en ocasiones comparada con la que compuso Georges Bizet para la ópera Carmen y con el Vals triste de Jean Sibelius. La elección de la habanera está justificada por el origen hispano de Carlotta, pero además Herrmann juega con ella con diferentes ritmos según las diferentes escenas a las que acompaña: la visita a un museo en donde se encuentra el retrato de Carlotta, las secuencias desarrolladas en la misión en donde residió y el cementerio en donde está enterrada, así como las diversas referencias verbales de Madeleine hacia esta mujer. Sin embargo será durante la secuencia de la pesadilla de Scottie cuando la habanera aparecerá de forma más intensa y con el acompañamiento de unas castañuelas. Apuntar también el uso del órgano en varias escenas siempre para subrayar el carácter mortuorio del recuerdo de Carlotta y el trágico destino al que éste conlleva, destacando en ese sentido su aparición en el desenlace de la película. 
También hay que destacar la inteligencia de Hitchcock y Herrmann a la hora de escoger la música diegética del film. Ésta aparece asociada siempre al personaje de Midge (Barbara Bel Geddes), antigua novia de Scottie y que representa para él un mundo domesticado y convencional contrapuesto al ensoñador y fascinante mundo que representa Madeleine. Así, la música de Mozart y Bach que escucha Midge es la contraposición del acompañamiento musical, romántico y wagneriano, que Herrmann asocia a Madeleine. En palabras de Eugenio Trías “el contraste entre lo diurno y lo nocturno atraviesa todo el film. Scottie, a medida que va adentrándose en el laberinto de su deseo, parece encontrarse consigo en paseos noctámbulos por una ciudad jalonada de semáforos. Su novia Midge representa la quintaesencia de la vida diurna: también la música de Mozart. La consagración de la noche tiene lugar, por primera vez, bajo la advocación intimidante de la música procedente de la cantera de Tristán, en el restaurante Ernie’s” (Vértigo y pasión…, pág. 52).
El lirismo de la banda sonora y la relación que se establece entre la música y las imágenes a las que acompaña hacen de Vértigo un clásico indiscutible de la música cinematográfica, siendo en mi opinión no solo la mejor colaboración entre Hitchcock y Herrmann sino también la más inolvidable creación de su extraordinario compositor.

Bibliografía consultada:

- Alberich, Enrique: Alfred Hitchcock. El poder de la imagen. Dirigido Por SA, Barcelona, 1987.

- Cueto, Roberto: Cien bandas sonoras en la Historia del Cine. Editorial Nuer, Madrid, 1996.

- Navarro, Heriberto y Navarro, Sergio: Música de cine: historia y coleccionismo de bandas sonoras. Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2003.

- Trías, Eugenio: Vértigo y pasión. Un ensayo sobre la película “Vértigo” de Alfred Hitchcock. Taurus, Madrid, 1998.

- Truffaut, François: El cine según Hitchcock. Alianza, Madrid, 1990.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Chet Baker - Time after time

CHET BAKER (Yale, Oklahoma, US, 23-12-1929 / Amsterdam, Países Bajos, 13-5-1988): IN MEMORIAM

Hoy se cumplen 86 años del nacimiento del trompetista, vocalista y músico de jazz estadounidense Chet Baker. Su música, prototipo del estilo cool (el jazz de la costa oeste de los años 50) es sumamente accesible y casi siempre está vinculada a la balada intimista, lírica y delicada, tanto en su vertiente instrumental como vocal. La trompeta de Chet Baker suena con una suave y ensimismada languidez emocional, similar a la de su voz susurrante. De rostro atractivo y duro, de rasgos marcados, en su temprana carrera conoció pronto la gloria y el infierno de la fama, las drogas y el jazz. Con las drogas fue un amante voraz y con la misma exageración fue correspondido. Tocaba para pagar y no siempre le alcanzaba. Exigía cobrar en efectivo a cambio de renunciar a los derechos de autor. Hay quien le ha llamado 'el Rimbaud del jazz'. Antes de su trágica  muerte a los 58 años, su obra quedó inmortalizada en álbumes hipnóticos y sensuales con sugestivas portadas, hoy piezas de coleccionistas. Chet Baker ha sido uno de los mayores estilistas del jazz moderno.

Semblanza biografica procedente (con modificaciones) del blog Las herencias olvidadas:
 
Nacido en un pueblecito de Oklahoma, Chesney Henry Baker, Jr. fue un niño de una belleza física importante, casi angelical, casi femenina. Su padre era un guitarrista frustrado metido a granjero y dado al bourbon que maltrataba a su familia a menudo. Su madre adquirió un papel sobreprotector sobre el pequeño Chet, que todos los días se sentaba junto a ella para escuchar una hora de radio en el porche. El niño se aprendía de memoria las canciones, que luego tocaría con la trompeta que le compró su progenitor.  Unas malas cosechas y una precaria situación económica obligó a la  familia Baker a mudarse a California. Chet tenia once años y, al observarlo interesado por la música, su padre puso sus esperanzas en él formándolo en el conservatorio (Chet lo abandonó a los pocos meses, continuando su formación musical de manera intuitiva y autodidacta) y metiéndolo en el coro de la iglesia. Se había iniciado tocando el trombón pero pronto se dio cuenta que el verdadero destino de sus dedos era apretar los pistones de una trompeta. Aun así, la relación con su familia era difícil y Chet se enroló en el ejército con 16 años. Fue destinado a Berlín en 1946 y tocó dos años en la banda del 298 Ejército de Estados Unidos hasta que se las arregló para lograr que le incapacitasen para el servicio. En 1948 volvió a Los Angeles y allí comenzó a tocar en pequeñas formaciones donde cautivó por el lirismo y la fragilidad de su forma al acariciar una trompeta. Le costó hacerse un nombre: los olimpos del jazz estaban reservados para músicos negros de Nueva York, no para un muchacho blanco de Oklahoma, retraído y sentimental, de enormes ojos azules.
En 1952 el trompetista con el que tocaba el gran Charlie Parker enfermó y "Bird" tuvo que organizar una audición a fin de contratar a alguien para lo que le quedaba de gira por la Costa Oeste y Canadá. El joven Chet era de los primeros de la fila de casi sesenta candidatos. Cuando Parker escuchó la dulzura con la que Baker se desenvolvía con el instrumento, paró la audición y lo contrató directamente. Tras esta gira, Chet Baker ya tenia cierto nombre dentro de los círculos entendidos, y así comenzó su exitosa colaboración con el saxofonista Gerry Mulligan, Con él, iba a formar uno de los grupos de mas éxito de la época, el famoso Gerry Mulligan Pianoless Quartet, un cuarteto sin piano en el que los dos vientos (barítono y trompeta) son acompañados únicamente por un contrabajo y batería, ofreciendo un sonido totalmente nuevo y diferente a lo que se escuchaba por entonces. Con el éxito de esa fórmula alcanza la fama y comienzan las giras por Europa. Baker cruza la década de los cincuenta como uno de los mejores músicos de jazz del momento. Fue en este cuarteto donde interpretó por primera vez su maravillosa versión de “My funny Valentine”. Marca así su estilo, un soplo que es casi un murmullo íntimo, el sonido de unas notas suspendidas en el aire a punto de desvanecerse, que atrajo a gran cantidad de admiradores. Chet estaba dotado de una intuición natural para la música que muy pocos intérpretes poseen. 
Además de ser un músico brillante, Chet se disputaba con un tal James Dean, el trono de sex-symbol del momento. En ese primer tiempo lo tuvo todo: juventud, belleza, talento, dinero, fama y mujeres. Su voz acaramelada y triste, enamoró a toda una generación, y si bien hubiera podido detenerse ahí y disfrutarlo, continuó buscando lo que un artista verdadero debe buscar: el fantasma, el dios vivo y verdadero que lo aleje definitivamente de la muerte. Y esto lo hizo metiendo la heroína en la ecuación de su vida.
Dice el filosofo alemán Martín Heidegger "Quien piensa a lo grande, se equivoca a lo grande". Esta máxima es aplicable al descenso a los infiernos que Chet Baker protagonizó durante la década de los 60. Le detuvieron con veinte gramos de heroína en Italia y pasó temporadas en cárceles de Francia, Alemania, Bélgica y la misma Italia. El propio Baker reconoció años después que, en esa época, consumía diez gramos de heroína y más de cinco de cocaína al día. En 1964 es deportado a Estados Unidos desde una cárcel alemana y comienza a tocar en clubs de Nueva York, pero su estado físico es deplorable y se arrastra por los escenarios. En 1966 ocurre un episodio que marcará su futuro profesional de manera inexorable: Chet se encontraba en San Francisco y debía bastante dinero, que no podía pagar, a unos narcotraficantes. Estos le propinaron una paliza en la que Baker perdió parte importante de su dentadura, ya de por sí dañada desde antes. Para un trompetista quedarse sin dientes es como si a un guitarrista le arrancan las yemas de los dedos. Tras este incidente, Chet se reconstruye la mandíbula, trabaja por turnos en una gasolinera, retirándose completamente de la música y se dedica a autodestruirse por completo entre el olvido y la miseria.
Podría haber muerto en cualquier antro con la aguja en el brazo, pero sobrevivió y a comienzos de los 70 comienza a tratarse con metadona y a trabajar en una nueva embocadura de su trompeta. Con la inestimable ayuda de su colega Dizzie Gillispie, Baker regresó fundamentalmente con dos actuaciones: una en un importante club neoyorquino en 1973 y otra en un concierto con Gerry Mulligan en el Carnegie Hall de Nueva York en 1974. En adelante vendría su época más prolífica en grabaciones. Hacia mediados de la década, Baker regresó a Europa donde seguiría actuando de forma regular, con viajes ocasionales a Japón y regresos a Estados Unidos. Atrajo también la atención de los músicos de rock, con quienes llegó a actuar, por ejemplo con Elvis Costello en 1983.
Sus problemas para embocar la trompeta hacen que disminuya su virtuosismo con el instrumento y eso es sustituido por una manera mágica de interpretar. Chet afinaba un poco bajo el registro y llegaba a la nota arañando, dándole así a su sonido una desesperanzada melancolía. Chet parece hablar cuando toca y cuando habla o canta, parece tocar. Es lo mismo en él su voz que la voz de su trompeta. Y esa comunión de su voz con su instrumento es lo que le da esa tan buscada "originalidad" de sonido. Lo hace inigualable porque es inigualable. O sea: no se puede tocar como Chet porque habría que ser Chet. No es una cuestión técnica, es una cuestión existencial.
En los 80 Chet volvió a la droga, porque no sabía vivir de otra manera. Pudo combinar sus actuaciones con sus adicciones hasta que en 1988, después de un concierto en Amsterdam, se encontraba inyectándose altas dosis de 'speedball' (una mezcla de heroína y cocaína), junto a unas jovencitas. Debido al escándalo que organizaban fue expulsado del hotel. Cuando estaba fuera del mismo, se percató que se había olvidado la trompeta dentro de la habitación. Nublado por la droga, Chet, en vez de intentar recuperarla por los cauces normales, se puso a escalar por la fachada del hotel. Cuando iba por el segundo piso, se precipito al vacío, falleciendo al instante: se había estrellado contra un poste de metal de la acera y tenía el pómulo y el cráneo destrozados. La policía encontró su cuerpo en la calle en posición fetal durante la madrugada del 13 de mayo de 1988. Murió como había vivido. Dejó atrás tres esposas, otros tantos hijos, diversas amantes  y muchas de las más bellas grabaciones del jazz.
El camino desde el esplendor cool hasta el charco de sangre en la acera es narrado en el documental nominado al Oscar "Let's get lost" (1988), dirigido por Bruce Weber.


es narrado en el documental Let's Get Lost, dirigido por Bruce Weber en 1988

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/509117/0/chet/baker/documental/#xtor=AD-15&xts=467263
hasta el charco de sangre en la acera es narrado en el documental Let's Get Lost, dirigido por Bruce Weber en 1988

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hasta el charco de sangre en la acera es narrado en el documental Let's Get Lost, dirigido por Bruce Weber en 1988

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Time after time es un standard de jazz compuesto en 1947, con letra de Sammy Cahn y música de Jule Styne. El video corresponde a una serie de grabaciones para la televisión belga en 1964 de Chet Baker y su cuarteto.

Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, España, 23-12-1881 / San Juan, Puerto Rico, 29-5-1958): In memoriam

LA POESÍA PURA

Hoy es aniversario natal del poeta español Juan Ramón Jiménez Mantecón, premio Nobel de Literatura. Su lírica evolucionó desde las últimas derivaciones del modernismo hacia una poesía a la vez emotiva e intelectualista. Gran parte de su fama universal la debe al libro Platero y yo, donde funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre y su asno, siendo el mismo el texto literario en español traducido a más lenguas del mundo junto con "Don Quijote" de Miguel de Cervantes.

Reseña procedente de la página Biografías y Vidas:

Tras cursar el bachillerato en el colegio de los jesuitas de Puerto de Santa María (Cádiz), ingresó en la Universidad de Sevilla para estudiar Derecho, carrera que abandonó para seguir su vocación artística. Aunque inicialmente quiso ser pintor, pronto se orientó hacia la poesía, animado por la lectura de Rubén Darío y de los escritores románticos. Sus primeras colaboraciones en la revista madrileña Vida Nueva fueron acogidas con entusiasmo por los modernistas, por lo que decidió trasladarse a Madrid en 1900 y publicar ese mismo año sus dos primeros volúmenes de versos, Ninfeas y Almas de violeta, títulos que le fueron sugeridos por Ramón del Valle-Inclán y Rubén Darío.
De carácter melancólico y depresivo, la repentina muerte de su padre le causó fuertes crisis nerviosas que lo obligaron a pasar largas temporadas en sanatorios de Burdeos y Madrid. A esta época corresponden los libros Rimas (1902), Arias tristes (1903) y Jardines lejanos (1904), que configuraron una poética impregnada de musicalidad, nostalgia y amor por la naturaleza, con metros sencillos en los que predomina el octosílabo y un ritmo fluido de inspiración modernista.
Entre 1905 y 1912 el autor vivió en su pueblo natal, entregado a la lectura y admirando la vida campesina andaluza. Este acercamiento al mundo rural se tradujo en un nuevo sentimentalismo que, sin abandonar la languidez inicial, se enriqueció con impulsos apasionados y juveniles. En los escenarios crepusculares de pálidos jardines, decadentes ensueños y estancias silenciosas, aparecieron por primera vez colores brillantes e imágenes de mujeres desnudas que tiñeron los versos de erotismo.
En este período escribió varios volúmenes: Elegías (1908-1910), Olvidanzas (1909), La soledad sonora (1911), Poemas mágicos y dolientes (1911), Melancolía (1912) y Laberinto (1913), así como el libro en prosa Platero y yo (1914), tierna elegía a un borriquillo que se convirtió en uno de sus textos más célebres. De regreso a Madrid conoció a Zenobia Camprubí, española educada en Estados Unidos, con la que se casó en Nueva York en 1916. La vitalidad y las constantes atenciones de Zenobia influyeron decisivamente en el nuevo rumbo que adoptó su trayectoria poética.
Tanto en Estío (1916) como en los Sonetos espirituales (1917) se anunciaba un cambio formal que culminó en el Diario de un poeta recién casado (1917), escrito casi en su totalidad durante la travesía del Atlántico. Según declaró el autor, el constante movimiento de las olas le transmitió la obsesión por el ritmo y lo llevó a abandonar las estructuras estróficas tradicionales, y a cultivar el verso libre. Al mismo tiempo, la ornamentación modernista desapareció en favor de un lenguaje sobrio y desnudo, que huyó de la vaguedad y aspiró a la precisión absoluta.
Muestra de ello son las composiciones de Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1923) y Belleza (1923), donde eliminó todo aquello que no tendiese a la esencia poética y a la plenitud espiritual y estética. El autor intentó llevar al ámbito de la prosa las conquistas obtenidas en sus versos y escribió la serie de retratos líricos que integraron el libro Españoles de tres mundos (1942), aparecido en su mayor parte en la revista Índice.
Paralelamente, incitado por un afán de depuración máxima, sometió su obra a una permanente revisión. Fruto de esta inquietud son las colecciones de textos Unidad (1925), Obra en marcha (1928), Sucesión (1932), Presente (1933) y Hojas sueltas (1935), que incluyeron páginas susceptibles de ser reelaboradas con posterioridad.
Tras la publicación de Cántico (1935), el estallido de la Guerra Civil interrumpió la labor creadora del poeta, que fue nombrado agregado cultural en Washington. Después de vivir en Estados Unidos y Cuba se instaló en Puerto Rico, donde enseñó en la universidad y se dedicó a retocar gran parte de su obra. A esta última época pertenecen los libros La estación total (1946), Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949), en los que la búsqueda de la belleza total se plasmó a través de una visión intelectualista y metafísica, en función de la cual su poesía se transformó en un "dios deseante y deseado", con conciencia de la divinidad y con manifestación inefable de lo eterno. Juan Ramón Jiménez fue galardonado con el premio Nobel de Literatura en 1956, dos años antes de fallecer a los 76.



Yo me moriré

Yo me moriré, y la noche
triste, serena y callada,
dormirá el mundo a los rayos
de su luna solitaria.

Mi cuerpo estará amarillo,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca
preguntando por mi alma.

No sé si habrá quien solloce
cerca de mi negra caja,
o quien me dé un largo beso
entre caricias y lágrimas.

Pero habrá estrellas y flores
y suspiros y fragancias,
y amor en las avenidas
a la sombra de las ramas.

Y sonará ese piano
como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche
sollozando en la ventana.

(Arias tristes, 1903)