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lunes, 12 de octubre de 2015

Gene Vincent - Be-bop-a-lula

GENE VINCENT (Norfolk, Virginia, US, 11-2-1935 / Newhall, California, 12-10-1971): IN MEMORIAM

Hoy se cumplen 44 años de la temprana desaparición del cantante y músico estadonidense Gene Vincent. Leyenda pionera del rock and roll, fue uno de los pocos artistas blancos que podía emular la fuerza y pasión escénica de las ilustres figuras negras del rock. Su condición rebelde y apostura insurrecta, definen bien la espontánea explosión del estilo en la segunda mitad de los años 50.
Inicialmente Vincent Eugene Craddock planeó hacer carrera alistándose en la Marina, pero un accidente a los 20 años circulando en motocicleta casi le cuesta la amputación de su pierna izquierda. Tras una lenta y dolorosa recuperación en el Hospital Naval de Porsmouth, fue licenciado con una pensión vitalicia, pero le quedó una cojera de por vida y hubo de llevar una funda de acero alrededor de la pierna. Tras cambiar su nombre a Gene Vincent, probó suerte en la música y saltó instantáneamente a la fama en 1956 junto a su grupo The Blue Caps (banda llamada así porque salían a actuar con gorras de visera azules) con su primer síngle, que contenía Be-bop-a-lula, un hit en el Top10 que nunca consiguió revalidar en los charts, a pesar de continuar grabando buenas canciones como Race with the devil, Blue jean bop, Crazy legs, Lotta lovin', Dance to the bop, I got a baby, Baby blue, Yes I love you baby o The night is so lonely. Apareció actuando con sus Blue Caps en el Show de Ed Sullivan y en las películas "The girl can't help it" (1956) y "Hot rod gang" (1958), pero la ausencia de éxitos en las listas y problemas con el fisco le hicieron trasladarse al Reino Unido. A finales de 1959 se presentó en la televisión británica todo vestido de cuero negro (en eso también fue pionero), guantes y un medallón, con postura encorvada, lo que forjó su imagen mítica en subsiguientes actuaciones por el país y asímismo en sus giras por Francia, Holanda y Alemania, seguidas con delirante entusiasmo por sus fans. En 1960, su amigo el cantante Eddie Cochran, a quien había llamado para compartir gira con él, pereció en un accidente automovilístico en el que Vincent resultó gravemente herido: se rompió la clavícula, varias costillas y se dañó aún más su debilitada pierna. La recurrencia abusiva a los analgésicos y el alcohol precipitó su declive. Finalmente arrinconado por la emergente música beat, volvió a los Estados Unidos, donde intentó sin éxito proseguir su carrera en el género del folk rock y el country. Oscurecida ya su figura, mientras visitaba a su padre en California, falleció a los 36 años de una úlcera sangrante de estómago. Hoy es uno de los mitos trágicos del rock and roll y su música ha influenciado a artistas como Jeff Beck, Ian Dury, Robert Gordon, Billy Idol o Brian Setzer y Stray Cats. 

"HAMLET DE CUERO NEGRO"
por Diego A. Manrique

Juguemos otra vez con el símil cinemúsica. Si Elvis aspiraba al carisma tierno de un James Dean, Gene Vincent tenía algo del Marlon Brando de ¡Salvaje!, amenaza exterior y tormento interno. Elvis podía gustar a las chicas, mientras que Gene era patrimonio de los rockers militantes. Cara macilenta enmarcada por una cebellera rizada, cuerpo rígido, canciones sugerentes, una incoherente ferocidad: rock and roll primario e incorrupto.
Los detalles trágicos de su biografía potencian esa imagen de perdedor. Eugene Vincent Craddock vino al mundo el 11 de febrero de 1935, en Norfolk (Virginia). Esa ciudad tiene una importante base naval y allí se alistó Vincent cuando tenía 17 años. Tras largos periplos marítimos, el chico regresó a la base, donde se le encomendó el puesto de motorista. En 1955 fue embestido por un coche que le destrozó la pierna izquierda; en los largos meses de hospital, se dedicó a perfeccionar su dominio de una guitarra que había comprado en Nápoles (Italia). Al año siguiente conoció a un grupo local, los Virginians, con los que realizó la inevitable reconversión: del country al rockabilly. Nuevo nombre: Gene Vincent and The Bluecaps.
Llegaron en el momento justo. El sello Capitol, envidioso del triunfo de RCA con Elvis, quería algo similar. Y se dejaron convencer al escuchar Be-bop-a-lula, una canción febril de posesión. En la grabación, bañada en eco al estilo del sello Sun, destacaba la voz insinuante de Vincent, dominadora de los trucos (hipos, falsos tartamudeos, suspiros) del rockabilly sureño. Los Bluecaps, un cuarteto sin saxo ni piano, tenían un sonido nítido y palpitante, roto por imprevisibles solos del guitarrista (primero Cliff Gallup, luego Johnny Meeks) que creaban una tensión casi palpable. Resultó un éxito considerable y está ahora reconocida como una de las piezas emblemáticas del movimiento: John Lennon la utilizó para abrir Rock'n'roll, disco de homenaje a sus ídolos.
Luego, la pendiente. Vincent era erotismo en bruto, un tipo hosco que se metía en borracheras, peleas y orgías. Esa fama y el hecho de que la Capitol no fuera generosa con los pinchadiscos determinó que la incipiente fama del antiguo marinero se extinguiera.
No ocurrió lo mismo en Europa: allí, el productor de televisión Jack Good le diseñó una nueva imagen y una coreografía adecuada. Aferrado al micrófono, una estatua revestida de cuero esperaba el momento de entrar a cantar con cara de sufrimiento: abría la boca y se movía pesadamente, arrastrando esa pierna que nunca curó totalmente. Rock dramatizado, histeria total entre el público.
En los sesenta, vivía de apariciones ante sus fieles europeos mientras grababa material country en Estados Unidos. El Gato Salvaje de Norfolk iba perdiendo su magnetismo, convirtiéndose en un caballero regordete que apestaba a whisky, con tendencia a salir en las crónicas de tribunales por problemas legales y disputas económicas con sus ex esposas.
El demonio del alcohol le había hecho un tipo irritable e introvertido. Murió de una úlcera el 12 de octubre de 1971, en Los Ángeles. Dicen sus íntimos que tenía una cara sonriente, "ansiaba dejar de vivir". Su sino le persiguió hasta el final. Fiel a sus orígenes, quería ser arrojado al mar, pero las leyes norteamericanas exigen para esos entierros que el cadáver sea pasado antes por el crematorio, lo que siempre repugnó a Vincent. Ni siquiera se pudo cumplir su último deseo.



Gene Vincent escribió Be-bop-a-lula mientras se recuperaba en el hospital de las heridas de su accidente de motocicleta. La letra fue añadida por Donald Graves, a quien Bill "Sheriff Tex" Davis, el mánager de Vincent, compró los derechos por 50 dólares para hacerse acreditar como letrista en el disco que, editado a mediados de 1956, llegó al nº 7 en las listas de Billboard. Antes de que pasara un año ya se habían vendido más de dos millones de copias. Gene Vincent & His Blue Caps la interpretaron en la película "The girl can't help it" de Frank Tashlin, comedia satírica sobre el mundo del rock & roll protagonizada por Tom Ewell, Jayne Mansfield y Edmond O'Brien.
 

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