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martes, 15 de septiembre de 2015

Tributo a Eusebio Poncela (Madrid, España, 15-9-1947)

TALENTO INCONFORMISTA

El actor español Eusebio Poncela cumple hoy 68 años. Desde los 20 emprendió una destacada carrera en teatro, televisión y cine, que en la década de los 80 logró su momento álgido en los tres medios. Vinculado al cine de autor, cuenta a sus espaldas con una filmografía atípica, sustentada por su actitud cerebral, disciplinada pero indoblegable, su carácter hermético y su imagen incorformista.
Nacido en el madrileño barrio de Vallecas, Eusebio Poncela Aprea supo desde pequeño que quería ser actor. Su padre, un obrero, no entendió su decisión, pero, ante la convicción del adolescente, le dejó hacer. Cuando ingresó en la Escuela de Arte Dramático se sintió decepcionado por "la mediocridad reinante". Poncela llegaba, de un barrio donde los niños conocían el hachís y se tapeaban con legionarios. Su formación era la calle. Debutó en el teatro en 1967 con "Mariana Pineda" de García Lorca, actuando también en "Marat-Sade" (1968) de Peter Weiss, "Romeo y Julieta" (1970) de Shakespeare, o "Sabor a miel"  (1971) de Shelagh Delaney. Asímismo trabajó en diversos espacios dramáticos televisivos. Sus inicios en el cine se remontan a Pastel de sangre (1971), una película de episodios donde interpretó el dirigido por Emilio Martínez Lázaro. Siguieron otros títulos como La semana del asesino (1972) de Eloy de la Iglesia, La casa sin fronteras (1972) de Pedro Olea, Fuenteovejuna (1972) de Juan Guerrero Zamora, El asesino está entre los trece (1973) de Javier Aguirre, Larga noche de julio (1974) de Luis José Comerón, La muerte del escorpión (1975) de Gonzalo Herralde, In memoriam (1977) de Enrique Brasó, Operación Ogro (1979) de Gillo Pontecorvo o Arrebato (1980) de Iván Zulueta. Esta última, una cinta vanguardista destinada con el tiempo a convertirse en film de culto, le invistió con la aureola de actor marginal que le ha acompañado durante buena parte de su carrera.
A comienzos de los 80 aparece en Sus años dorados (1980) de Emilio Martínez Lázaro, Entre paréntesis (1982) de Simón Fabregas, Valentina (1982) de Antonio José Betancor y la serie televisiva Los gozos y las sombras (1982) de Rafael Moreno Alba, que le consagra popularmente. Después de protagonizar El arreglo (1983) de José Antonio Zorrilla, vuelve al teatro con "La gata sobre el tejado de zinc" (1984) de Tennessee Williams y a la televisión con la serie Las aventuras de Pepe Carvalho (1986) dirigida por Adolfo Aristarain. Sus encuentros con Pedro Almodóvar en Matador (1986), melodrama con Assumpta Serna, Antonio Banderas, Nacho Martínez, Eva Cobo, Julieta Serrano, Chus Lampreave y Carmen Maura, con Pilar Miró en Werther (1986), drama romántico que 'actualiza' la novela de Goethe, con Mercedes Sampietro y Feodor Atkine, y, de nuevo, Almodóvar en La ley del deseo (1987), suculento melodrama de temática gay con Carmen Maura y Antonio Banderas, le convierten en actor de moda y Poncela alcanza el cénit de su carrera, proseguida con su retorno al teatro en "Orquídeas a la luz de la luna" (1988) de Carlos Fuentes, junto a Marisa Paredes y Julieta Serrano, y "El hombre del destino" de Bernard Shaw, con Carmen Elías, Félix Rotaeta y Pere Ponce, y las películas El Dorado (1988) de Carlos Saura, Diario de invierno (1988) de Francisco Regueiro, Párpados (1989) de Iván Zulueta, Continental (1990) de Xavier Villaverde, El invierno en Lisboa (1991) de José Antonio Zorrilla, El rey pasmado (1991) de Imanol Uribe, El beso del sueño (1992) de Rafael Moreno Alba, El laberinto griego (1993) de Rafael Alcázar o la serie televisiva Un día volveré (1993) de Francesc Betriu, basada en la novela de Juan Marsé.
Cuando a su currículo le añadió unas dosis de heroína, la combinación fue explosiva. Poncela había entrado en una crisis de las que dejan huellas y la profesión le dió de lado. En su lucha por salir del atolladero, optó por marcharse a Argentina donde participó en Una sombra ya pronto serás (1994) de Héctor Olivera. A su vuelta, representa las obras "Los bellos durmientes" (1994) de Antonio Gala durante año y medio por toda España y "Diálogo en re mayor" (1996) de Javier Tomeo. Su retorno al cine en la coproducción hispano-argentina Martín (Hache) (1997) de Adolfo Aristarain, drama desgarrador con Juan Diego Botto, Federico Luppi y Cecilia Roth, un reparto en estado de gracia, le supone las mejores críticas de su carrera. Otros títulos de su filmografía incluyen Sagitario (2001) de Vicente Molina Foix, Intacto (2001) de Juan Carlos Fresnadillo, que le valió su única nominación al premio Goya al mejor actor, 800 balas (2002) de Alex de la Iglesia, Remake (2006) de Roger Gual, Los Borgia (2006) de Antonio Hernández, o Teresa: el cuerpo de Cristo (2007) de Ray Loriga. En los últimos años ha trabajado asiduamente en teatro y televisión.



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