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sábado, 19 de septiembre de 2015

Alberto Closas (Barcelona, España, 3-10-1921 / Madrid, España, 19-9-1994)

LA NATURALIDAD COMO ARMA DE SEDUCCIÓN

Hoy se cumplen veintiún años del fallecimiento del actor español Alberto Closas. De porte distinguido y voz profunda, alcanzó notable popularidad en los años 60. Compaginó el cine con los escenarios durante toda su carrera, premiada en su final con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1994).
Nacido en el seno de una familia acomodada, Alberto Closas Lluró era hijo de un abogado que llegó a ejercer de consejero de la Generalitat. Después de cursar el bachillerato en Burdeos, al iniciarse la Guerra Civil española, la familia Closas se trasladó primero a París y después a Sudamérica, en donde, después de breves estancias en varios países, acabó fijando su residencia en Buenos Aires. Tras estudiar arte dramático, Alberto emprendió su trabajo como actor en la compañía de Margarita Xirgu. Los pequeños papeles fueron dando paso a otros más extensos que consolidaron su trayectoria hasta llegar a primer actor. Este bagaje le animó a formar su propia compañía, con la que recorrería diversos países del continente.
Los directores de cine argentino de los primeros años cuarenta se fijaron muy pronto en él y le fueron confiando papeles de diversa envergadura. Closas se adaptó rápidamente al nuevo medio y confirmó su buen hacer en una serie de melodramas dirigidos, entre otros, por Mario Soficci (La pródiga, 1945; El pecado de Julia, 1946; La gata, 1947; Tierra de fuego, 1948). En La pródiga debutó como protagonista junto a Eva Duarte, y el hecho de que ésta se convirtiera, meses más tarde, en Eva Perón, determinó el secuestro de la película, que nunca fue estrenada, y un fulgurante futuro inmediato para el actor que, en compensación, contó con el apoyo del gobierno peronista y protagonizó varios filmes de éxito. Los escritores cinematográficos argentinos reconocieron su trabajo concediéndole el premio al mejor actor por su papel en Danza de fuego (1949), de Daniel Tinayre. Durante unos años continuó trabajando en títulos como El ídolo (1950) de Pierre Chenal, Vivir un instante (1951) de Tulio Demicheli, o La dama del mar (1953) de Mario Soficci.
Ya famoso, en 1954 las autoridades franquistas permitieron su regreso a España e ingresó en el cine español por la puerta grande, con Muerte de un ciclista (1955), de Juan Antonio Bardem, que coprotagonizó junto a Lucia Bosé, una película comprometida y polémica por su tema, en donde el actor interpretó a un profesor universitario sumido en un mar de dudas sociales y morales. Si bien este papel marcó un momento prometedor en su trayectoria artística, el cine español sólo le pudo ofrecer personajes que se desenvolvieron en la línea de la comedia popular, que dominó su producción a partir de esa fecha. A continuación actuó junto a Carmen Sevilla en La fierecilla domada (1956), adaptación de la obra homónima de William Shakespeare que dirigió Antonio Román. En lo sucesivo protagonizó la comedia La vida en un bloc (1956) de Luis Lucia, compartió créditos con Arturo Fernández en la intriga criminal Distrito quinto (1957) de Julio Coll, hizo pareja con Analía Gadé en Una muchachita de Valladolid (1958) de Luis César Amadori, y fue dirigido por Edgar Neville en El baile (1959), adaptación de su obra teatral, con Conchita Montes y Rafael Alonso.
En la década siguiente incrementó su popularidad con títulos como María, matrícula de Bilbao (1960) de Ladislao Vajda, Navidades en junio (1960) de Tulio Demicheli, Usted puede ser un asesino (1961) de José María Forqué y, sobre todo, La gran familia (1962), de Fernando Palacios, una película que pretendió ser espejo de una realidad social a través del retrato de una familia numerosa, en que Closas interpretó al cabeza de familia. La película marcó un hito en el cine español de la época y la participación de Amparo Soler Leal (la madre), José Isbert (el abuelo) y José Luis López Vázquez (el tío) confirmó la voluntad de entretenimiento para toda la familia. El éxito llevaría a la realización de una nueva entrega del mismo director con el título La familia y... uno más (1965). Entre ambas también apareció en El diablo también llora (1963) de José Antonio Nieves Conde, con Eleonora Rossi-Drago y Francisco Rabal, Piso de soltero (1964) de Alfonso Balcázar, con Cassen, Casi un caballero (1964) de José María Forqué, con Conchita Velasco y José Luis López Vázquez, o Muere una mujer (1964) de Mario Camus, con Mabel Karr, Gisia Paradis y Tomás Blanco. Después rodó La visita que no tocó el timbre (1965) de Mario Camus, con José Luis López Vázquez y Laura Valenzuela, Operación Plus Ultra (1966) de Pedro Lazaga, con Julia Gutiérrez Caba, José Luis López Vázquez y Manuel Alexandre, Los chicos del Preu (1967) de Pedro Lazaga, con María José Goyanes y Emilio Gutiérrez Caba, o Sangre en el ruedo (1968) de Rafael Gil, con Angel Teruel y Francisco Rabal.
A partir de los años 70 sus intervenciones cinematográficas se hicieron escasas: Experiencia prematrimonial (1972) de Pedro Masó, con Ornella Muti y Alessio Orano, Dos hombres... y, en medio, dos mujeres (1977) de Rafael Gil, con Nadiuska, La familia bien, gracias (1979) de Pedro Masó, con José Luis López Vázquez, El divorcio que viene (1980) de Pedro Masó, Últimas tardes con Teresa (1984) de Gonzalo Herralde, Esquilache (1988) de Josefina Molina, o El maestro de esgrima (1992) de Pedro Olea. Mientras su vida se movía entre Madrid y Buenos Aires, el teatro ocupó buena parte de su tiempo profesional y empresarial (en Buenos Aires gestionó el teatro Avenida) y le mantuvo en activo hasta los últimos días de su vida; también participó en diversas series de televisión.
Alberto Closas estuvo casado con Amelia Bence, María Luisa Martínez Hernández y Lía Centeno Padilla. Falleció a los 72 años de un cáncer de pulmón. Alberto Closas Jr., uno de sus cinco hijos, continuó sus pasos artísticos.


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