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sábado, 4 de julio de 2015

Stephen Boyd (Glengormley, Irlanda del Norte, 4-7-1931 - California, US, 2-6-1977): In memoriam

MESSALA

Hoy es aniversario natal del actor norirlandés Stephen Boyd, recordado fundamentalmente por su malvado personaje de Messala en el espectacular drama épico Ben-Hur. Tras una carrera cinematográfica de más de veinte años, falleció a la temprana edad de 45.

Informe biográfico a partir de la página El Criticón:

De nombre real William Millar, nació en el seno de una familia numerosa de clase baja, comandada por su padre canadiense James Alexander y su madre irlandesa Martha. Con una inclinación natural hacia el mundo de la interpretación, Stephen comenzó apareciendo en la escena teatral desde niño, ampliando sus miras profesionales a partir de los años 40 con los seriales radiofónicos. Sería gracias a este último medio cuando Boyd (apellido de soltera de su madre) se trasladó a Norteamérica, más concretamente a Canadá, país al que llegó en 1946 y en donde trabajaría en varias compañías teatrales. A comienzos de los años cincuenta se asentó en los Estados Unidos, intentado sin demasiado éxito triunfar en Hollywood.
Decepcionado regresó a tierras británicas, momento en el cual Stephen Boyd consiguió por fin debutar en la pantalla grande a mediados de los 50 en títulos como An alligator named Daisy (1955), una comedia dirigida por J. Lee Thompson y protagonizada por la explosiva Diana Dors, El hombre que nunca existió (1956) de Ronald Neame, film ambientado en la Segunda Guerra Mundial con Clifton Webb y Gloria Grahame, donde destacó la interpretación de Boyd como espía nazi, o El mar no perdona (1957) de Richard Sale, drama de supervivencia protagonizado por Tyrone Power .
En 1957 dio de nuevo el salto a los Estados Unidos, apareciendo en Una isla al sol (1957) de Robert Rossen, drama con James Mason y Joan Fontaine, tras el cual se estrenó la exitosa producción francesa Los joyeros del claro de luna (1958) de Roger Vadim, que protagonizó junto a Brigitte Bardot y en la que Boyd volvió a destacar. Después apareció en El vengador sin piedad (1958) de Henry King, western con Gregory Peck y Joan Collins, La mujer obsesionada (1959) de Henry Hathaway, drama rural con Susan Hayward, y Mujeres frente al amor (1959) de Jean Negulesco, drama romántico con Hope Lange, Joan Crawford y Louis Jourdan.
Su papel más recordado e importante llegaría con Messala en la superproducción histórica Ben-Hur (1959) de William Wyler, basada en una novela de Lew Wallace y ya llevada al cine en época silente (1925). Para el papel titular se barajaron entre otros los nombres de Burt Lancaster, Paul Newman, Marlon Brando o Rock Hudson, antes de ofrecer el protagonismo a Charlton Heston, inicialmente previsto como Messala. Una vez que Heston aceptó, Boyd se hizo con el papel de su antagonista. La película obtendría un éxito descomunal y ganó once Oscars. Boyd fue premiado con un Globo de Oro al mejor actor secundario.
El éxito obtenido con este personaje no tuvo la esperada continuación y Stephen Boyd nunca alcanzó el gran estatus estelar que el papel de Messala parecía destinarle. Quizás esto hubiese cambiado de haber protagonizado "Cleopatra" junto a Elizabeth Taylor, pero al final y cuando todo estaba firmado y a causa de los continuos retrasos y problemas en su producción, el papel de Marco Antonio fue a parar finalmente a manos de Richard Burton (para el de Julio César, el también contratado Peter Finch fue sustituido por Rex Harrison).
Boyd continuó trabajando e intervino en películas (muchas de ellas de época) durante los años 60 y 70 como La gran apuesta (1961) de Richard Fleischer, título de acción con Juliette Greco, El inspector (1962) de Philip Dunne, thriller con Dolores Hart, Jumbo (1962) de Charles Walters, comedia musical circense con Doris Day, Venus imperial (1963) de Jean Delannoy, drama histórico sobre Paulina Bonaparte, que encarnó Gina Lollobrigida, El tercer secreto (1964) de Charles Crichton, drama criminal con Jack Hawkins, Richard Attenborough y Diane Cilento, La caída del imperio romano (1964) de Anthony Mann, peplum con Sophia Loren, Alec Guinness, James Mason y Christopher Plummer, Genghis Khan (1965) de Henry Levin, film histórico de aventuras con Omar Sharif y James Mason, El Oscar (1966) de Russell Rouse, drama sobre el mundo del cine con Elke Sommer, Milton Berle y Eleanor Parker, Viaje alucinante (1966) de Richard Fleischer, film de ciencia-ficción con Raquel Welch, La Biblia (1966) de John Huston, superproducción religiosa multiestelar donde Boyd encarnó a Nemrod, monarca de Mesopotamia, Carnaval de ladrones (1967) de Russell Rouse, comedia de acción ambientada en las fiestas de San Fermín de Pamplona (España), con Yvette Mimieux y Giovanna Ralli, Shalako (1968) de Edward Dmytryk, western con Sean Connery y Brigitte Bardot, o Kill: matar (1971) de Romain Gary, thriller de acción con Jean Seberg, James Mason y Curd Jürgens.
A medida que avanzaba su carrera, la calidad de sus films disminuía, siendo protagonista de varias películas olvidables rodadas en tierras italianas y españolas como Mil millones para una rubia (1972) de Pedro Lazaga, El diablo tiene siete caras (1972) de Ovaldo Civirani o el spaghetti western Los cuatro de Fort Apache (1973) de Giuseppe Rosati.
Boyd se casó dos veces. Su primer matrimonio en 1958 con la italiana Mariella Di Sarzana sólo duró tres semanas. Con su secretaria Elizabeth Mills, a quien había conocido en 1955, se casó, tras más de veinte años de convivencia, en 1977. Meses después, mientras estaba jugando al golf en Granada Hills, California, Stephen Boyd fallecía de un ataque al corazón a los 45 años.


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