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miércoles, 4 de marzo de 2015

John Garfield (New York, 4-3-1913 / New York, 21-5-1952): In memoriam

EL REBELDE CASTIGADO

Hoy es aniversario natal del actor estadounidense John Garfield, una de las estrellas masculinas más importantes del cine de Hollywood de la década de los 40, cuya carrera profesional y vida personal cayó en picado tras la célebre Caza de Brujas a causa de su simpatía por ideologías izquierdistas. Especializado en papeles de duro, arrogante, atormentado y rebelde miembro de la clase obrera, dejó muestras de sus talento dramático en 35 películas y se le considera un antecesor de actores del Método como Montgomery Clift, Marlon Brando y James Dean.
Descendiente de inmigrantes judíos, Jacob Julius Garfinkle (su nombre real), nació en una familia humilde, perdió a su madre cuando solamente contaba con siete años de edad, fue enviado a un internado y tuvo que pasar un tiempo en un reformatorio a causa de sus actividades delictivas infantiles. En sus reclusiones comenzó a interesarse por el boxeo y la interpretación, ganando con posterioridad una beca para estudiar en la Ouspenskaya Drama School. Tras vagabundear durante un tiempo por el territorio estadounidense decidió convertirse en actor teatral. Debutó en Broadway en 1932 auspiciado por la propia Maria Ouspenskaya. Desde 1935 estuvo casado con Roberta Seidman, con quien tuvo tres hijos: Katherine, David y Julie.
En 1938 fue contratado por la Warner, quien cambió su nombre por el de John Garfield, para intervenir en el drama romántico Cuatro hijas (1938) de Michael Curtiz. Por su debut consiguió excelentes críticas e incluso fue nominado como mejor actor secundario al Oscar. El éxito de la película fue tal que dio lugar a dos secuelas el año siguiente con los mismos protagonistas y director. A finales del decenio John intervino en otros títulos como el thriller criminal Me convirtieron en un asesino (1939) de Busby Berkeley, con Ann Sheridan, Juarez (1939), un biopic dirigido por William Dieterle y protagonizado por Paul Muni y Bette Davis en el que el actor neoyorquino encarnaba a Porfirio Díaz, o Defiendo mi vida (1939) de Lewis Seiler, drama con Priscilla Lane.
Durante la Segunda Guerra Mundial Garfield quiso alistarse en el ejército norteamericano, pero fue rechazado por problemas cardíacos. Los años 40 fue el período de esplendor para Garfield, quien protagonizó excelentes películas. Años sin días (1940) de Anatole Litvak, drama con Ann Sheridan y Pat O'Brien, El lobo de mar (1941) de Michael Curtiz, adaptación de una novela de Jack London, con Edward G. Robinson y Ida Lupino, La vida es así (1942) de Victor Fleming, adaptación de una novela de John Steinbeck, con Spencer Tracy y Hedy Lamarr, Perseguido (1943) de Richard Wallace, thriller con Maureen O'Hara, Destino Tokio (1943) de Delmer Daves, título bélico donde compartió créditos con Cary Grant, El orgullo de los marines (1945) de Delmer Daves, drama bélico con Eleanor Parker, El cartero siempre llama dos veces (1946) de Tay Garnett, noir basado en la célebre novela de James M. Cain, con Lana Turner y su película más recordada, Nadie vive para siempre (1946) de Jean Negulesco, noir con Geraldine Fitzgerald, De amor también se muere (1946) de Jean Negulesco, drama romántico con Joan Crawford, Cuerpo y alma (1947), film de boxeo dirigido por Robert Rossen y coprotagonizado por Lilli Palmer, por el que Garfield volvió a ser nominado al Oscar, ahora en la categoría de mejor actor principal, La barrera invisible (1947) de Elia Kazan, drama sobre el racismo con Gregory Peck y  Dorothy McGuire que ganó tres Oscars, El poder del mal (1948) de Abraham Polonsky, noir donde realizó otro de sus mejores trabajos, o Éramos desconocidos (1949) de John Huston, drama de aventuras con Jennifer Jones, son algunos de sus títulos imprescindibles. 
El cambio de década comenzó con buen pie para el actor neoyorquino, ya que Jean Negulesco colaboró de nuevo con él en el thriller Venganza del destino (1950) y su amigo Michael Curtiz volvió a requerirle al adaptar la novela de Ernest Hemingway “Tener y no tener”, anteriormente llevada al cine por Howard Hawks. El nuevo film se llamó Punto de ruptura (1950) y estaba coprotagonizado por Patricia Neal. Su carrera comenzó a tambalearse poco después, ya que las investigaciones llevadas a cabo desde el año 1947 por el senador McCarthy para purgar el mundo de Hollywood de todo sentimiento de apego comunista supusieron el punto y final a su trayectoria como actor y de un hombre siempre preocupado por las causas sociales. Él negó haber sido comunista al mismo tiempo que rechazaba cualquier tipo de colaboración para denunciar a otros compañeros. Su resistencia ante el comité le costó cara, pues fue incluido en las listas negras y vetado para futuros papeles, lo que le ocasionó un gran stress. Su última película estrenada fue Yo amé a un asesino (1951) de John Berry, noir con Shelley Winters. Aunque intentó rehacer su carrera en Broadway interpretando la obra Golden boy en 1952, sus problemas cardíacos se agravaron.
El 21 de mayo de 1952 John Garfield falleció a causa de una trombosis a la temprana edad de 39 años. Su funeral se convirtió en un gran acontecimiento debido a la masiva asistencia al mismo (el más concurrido desde el de Rodolfo Valentino). Su viuda Roberta Seidman había pertenecido al Partido Comunista, pero nunca se encontró evidencia de ello en el caso de Garfield.

(Reseña biográfica a partir de la página El Criticón)

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