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lunes, 12 de enero de 2015

Luise Rainer (Düsseldorf, Alemania, 12-1-1910 / Londres, Reino Unido, 30-12-2014): In memoriam

LA PRIMERA ACTRIZ EN GANAR DOS OSCARS

Luise Rainer fue una actriz nacida en Alemania de origen judío, criada en Hamburgo y Viena y emigrada a Estados Unidos en 1935. Ganadora de dos Oscars consecutivos y con una fugaz carrera en la gran pantalla que comprende tan sólo trece películas, fue la actriz más longeva de la era dorada de Hollywood. Falleció a los 104 años, trece días antes de alcanzar un nuevo cumpleaños.
Despierta su vocación teatral, a los 16 años comenzó su aprendizaje de arte dramático con la reticencia de su padre y el aliento de su madre. En 1928 debutó profesionalmente en el teatro con una obra de Wedekind y por dos años fue contratada para actuar en otras de Schiller, Strindberg o Shakespeare, entre otros. Max Reinhardt, el poderoso director y empresario, la descubrió y la incorporó a su compañía, en la que destacó y obtuvo excelentes críticas. En 1932 rodó su primera película en el cine alemán, la comedia musical Sehnsucht 202. Hizo otras dos más y siguió con el teatro en obras de Bernard Shaw o Pirandello hasta que en 1934 llamó la atención de un cazatalentos de M-G-M, que le propuso ir a Hollywood. Con Hitler ya en el poder y dada su ascendencia judia, la actriz no se lo pensó dos veces y viajó a Los Angeles en 1935 con contrato firmado para el estudio del León. Su máximo dirigente, Louis B. Mayer, vió a Rainer como un potencial remplazo de Garbo.
En ese año se produjo su debut hollywoodense con el film Escapade (1935) de Robert Z. Leonard, comedia romántica en la que tuvo como pareja a William Powell. Este, ya una estrella consolidada, quedó tan impresionado con su actuación que vió en ella a una futura star y la recomendó para su siguiente película juntos: el musical biográfico El gran Ziegfeld (1936), una muy costosa producción también dirigida por Leonard. Mayer se opuso, pero Irving Thalberg, a la sazón el productor ejecutivo de las principales películas del Estudio, se hizo valer y apostó por ella para el papel de Anna Held, un rol bastante corto pero tan jugoso (la famosa escena del teléfono, una 'tour-de-force performance') que la condujo a ganar el Oscar al año siguiente cuando aún era practicamente una desconocida. Consciente de su posición de cenicienta en Hollywood, Rainer ni siquiera se presentó en la ceremonia de los premios (competía con Irene Dunne, Gladys George, Carole Lombard y Norma Shearer). Cuando se supo que ella era la ganadora la obligaron a comparecer para recoger su estatuilla.
En su siguiente película, el drama La buena tierra (1937) de Sidney Franklin, obtuvo el papel de O-Lan, una humilde y sumisa mujer china, de nuevo gracias a la presión de Thalberg, que insistió en superar el veto de un horrorizado Mayer que no quería ver a su nueva estrella desglamourizada. Antes de completar la filmación, Irving Thalberg murió a la edad de 37 años. La desaparición del talentoso productor, su principal valedor, fue negativamente decisiva en el destino de Luise Rainer en la Metro. Ese mismo año se casó con el prestigioso dramaturgo americano Clifford Odets, quien por un tiempo trabajó como guionista en Hollywood. Louis B. Mayer nunca perdonó a Luise su boda con un comunista. Ese año también actuó en Los candelabros del Zar (1937) de George Fitzmaurice, de nuevo junto a William Powell, y Big City (1937) de Frank Borzage, con Spencer Tracy.
Nuevamente candidata al Premio de la Academia tuvo como rivales a Irene Dunne, Greta Garbo, Janet Gaynor y Barbara Stanwyck. Para sorpresa de la mayoría, recogió su segundo Oscar en año consecutivo, algo que ningún actor o actriz había logrado nunca hasta entonces. Algunos historiadores lo consideran el más extraño caso de 'víctima del Oscar' en la mitología de los Premios de la Academia. Pues las enormes expectativas depositadas sobre Rainer no se cumplieron y los desacuerdos entre estrella y estudio fueron en aumento. Rainer quería ser una actriz, no una estrella. Rebelde e independiente, nunca se plegó a aceptar los valores de Hollywood. Por sus demandas de mejores papeles y aumento de salario fue tachada de 'difícil y temperamental'. Mientras sus películas produjesen beneficios, Mayer toleraría su 'irritabilidad', hasta que, en uno de sus altercados, el todopoderoso magnate le dijo: "¿Por qué no te sientas en mi regazo mientras discutimos tu contrato como hacen las otras chicas?" y, ante la renuencia de la actriz, añadió "Nosotros te hicimos y nosotros te destruiremos". Tras su octava película en cuatro años con M-G-M, Luise Rainer, una top-star contemporánea de Garbo, Dietrich, Hepburn, Davis o Crawford, liquidó su contrato con el Estudio y, desencantada con Hollywood, abandonó la industria del cine. Su último film exitoso había sido El gran vals (1938) de Julien Duvivier.
A continuación viajó a Europa, donde en 1939 se dedicó a socorrer a los niños españoles víctimas del exilio por la Guerra Civil. En Londres volvió al teatro ese año y en Nueva York en 1942. Entretanto, en 1940 se había divorciado de Odets. Aquel mismo año hizo el juramento de lealtad a la Constitución a fin de obtener la nacionalidad americana, aunque, en realidad, en adelante residiría en el Reino Unido y Suiza. Cinco años después de su ruptura con M-G-M, la Paramount la requirió para protagonizar el film bélico Hostages (1943) de Frank Tuttle, de escasa repercusión y, a partir de ahí, su carrera en el cine se detuvo. En 1945 se volvió a casar, esta vez con el publicista Robert Knittel, con quien tuvo a su única hija, Francesca, y al que se mantuvo unida hasta la muerte de él en 1989.
En 1947 vuelve al teatro americano en un tour veraniego y en los años 50 alterna trabajos para teatro y televisión. En los 60 su estela practicamente desaparece. Tras 54 años sin pisar un plató, acepta a sus 87 un papel secundario en una película británica, The gambler (1997), su última interpretación dramática.
Hollywood la llamó para presentar en las ceremonias de 1953 y 1983 el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. Muchos españoles la recuerdan pronunciando con los brazos abiertos el título "Volver a empezar" y entregando la estatuilla a su director José Luis Garci. En 1998 y 2003, con ocasión del 70 y 75 aniversario de los Premios de la Academia, volvió a ser invitada en su calidad de estrella ganadora (y superviviente) del Oscar. En 2010, cuando cumplió 100 años, se publicó su autobiografía "Unfinished Symphony". En ella escribió: "Por mi segunda y tercera películas en Hollywood gané el Premio de la Academia. Nada peor pudo pasarme. El Oscar no es una maldición. La verdadera maldición es que una vez ganado, todos piensan que una puede hacerlo todo". Luise Rainer falleció en Londres a causa de una neumonía.

Luise Rainer

Luise Rainer ("The great Ziegfeld", 1936)

"The great Ziegfeld" (1936)

Luise Rainer ("The good earth", 1937)

"The good earth" (1937)

Luise Rainer ("The great waltz", 1938)

"The great waltz" (1938)

Luise Rainer with her two Oscars

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