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domingo, 31 de agosto de 2014

Tribute to Richard Gere (Philadelphia, Pennsylvania, US, 31-8-1949)

PRETTY MAN

Richard Gere cumple hoy 65 años. El actor estadounidense comenzó su carrera en 1975 y, en pocos años, su atractiva apariencia y personalidad le convirtieron en un sex symbol. Destacable su presencia en films como Buscando al señor Goodbar (1977) de Richard Brooks, Stony, sangre caliente (1978) de Robert Mulligan, Días del cielo (1978) de Terrence Malick, Yanquis (1979) de John Schlesinger, American gigolo (1980) de Paul Schrader, Oficial y caballero (1982) de Taylor Hackford, Vivir sin aliento (1983) de Jim McBride, Cotton Club (1984) de Francis Ford Coppola, Pretty woman (1990) de Garry Marshall, Sommersby (1993) de Jon Amiel, El Dr. T y las mujeres (2000) de Robert Altman, Chicago (2002) de Rob Marshall, por la que ganó un Globo de Oro, ¿Bailamos? (2004) de Peter Chelsom o Siempre a tu lado, Hachiko (2009) de Lasse Hallström. Budista reconocido, es un persistente activista por los derechos humanos en el Tibet.














"Looking for Mr. Goodbar", with Diane Keaton

"Days of heaven"

"Yanks"

"Yanks"

"An officer and a gentleman"

"American gigolo"

"American gigolo"

"Breathless"

"Cotton Club"

"Pretty woman"

"Sommersby"

"Dr. T & the women"

"Chicago"

"Shall we dance?"

"Hachi: A dog's tale"

Fredric March (Racine, Wisconsin, US, 31-8-1897 / Los Angeles, 14-4-1975): In memoriam

GRAN ACTOR DE LA VIEJA ESCUELA

Aniversario natal hoy del prestigioso actor estadounidense Ernest Frederick McIntyre Bickel, conocido como Fredric March. De voz profunda y modulada, elegante, intenso y atractivo, no tardó en alcanzar un fulgurante estrellato que mantuvo el resto de su carrera tanto en cine como en teatro y televisión. Intérprete de primerísimo orden trabajó con directores de la categoría de Cukor, Mamoulian, Lubitsch, Leisen, La Cava, Ford, Wellman, Wyler, Wise o Frankenheimer, dejando a la posteridad más de una decena de títulos clásicos de los mejores tiempos de Hollywood. Ganó dos Oscars de entre cinco candidaturas, un Globo de Oro, la copa Volpi al mejor actor en Venecia, un Oso de Plata al mejor actor en Berlín, un David di Donatello en Italia al mejor actor extranjero y dos premios Tony de teatro en Broadway, entre otros.

Extracto biográfico procedente (con modificaciones) de la página El Criticón:

Tras estudiar Económicas se introdujo en el mundo del teatro para protagonizar con éxito varias producciones en Broadway a mediados de los años 20, actividad escénica que compaginaba con sus intervenciones como extra en pequeños papeles cinematográficos. Captado por Paramount, después de aparecer como principal protagonista en títulos como La loca orgía (1929), un film realizado por la directora Dorothy Arzner que contaba con la presencia femenina de Clara Bow, March se convirtió en una de las principales estrellas masculinas de la década de los 30. Una de sus primeras películas importantes fue The royal family of Broadway (1930) de George Cukor, título donde parodiaba a John Barrymore y por el que fue nominado al Oscar. Fredric March logró la estatuilla al año siguiente gracias a su participación en la adaptación de la novela Dr. Jekyll and Mr. Hyde de Robert L. Stevenson, El hombre y el monstruo (1931), un film dirigido por Rouben Mamoulian.
La llama eterna (1932) de Sidney Franklin, drama junto a Norma Shearer y Leslie Howard, El signo de la cruz (1932), un peplum de Cecil B. DeMille, El águila y el halcón (1933), película bélica de Stuart Walker, con Cary Grant y Carole Lombard, Una mujer para dos (1933), brillante comedia de Ernst Lubitsch basada en un libro de Noel Coward, donde compartió protagonismo con Gary Cooper y Miriam Hopkins, La muerte de vacaciones (1934), excepcional drama romántico de Mitchell Leisen , El burlador de Florencia (1934), comedia de época de Gregory La Cava, Las vírgenes de Wimpole Street (1934) de Sidney Franklin, Vivamos de nuevo (1934), adaptación de Resurrección de Tolstoi dirigida por Rouben Mamoulian, Los miserables (1935) de Richard Boleslawski, donde encarnó a Jean Valjean, según la novela de Victor Hugo, Ana Karenina (1935) de Clarence Brown, donde era el Conde Vronsky que cortejaba a Greta Garbo, El ángel de las tinieblas (1935) de Sidney Franklin, junto a Merle Oberon y Herbert Marshall, María Estuardo (1936), película histórica de John Ford con Katharine Hepburn en el papel principal, El caballero Adverse (1936) de Mervyn LeRoy, drama épico junto a Olivia de Havilland, Ha nacido una estrella (1937), película dirigida por William Wellman con Janet Gaynor de pareja, por la que volvió a ser nominado al Oscar, La reina de Nueva York (1937), sátira periodística de Wellman con el co-protagonismo de Carole Lombard, Corsarios de Florida (1938) de Cecil B. De Mille o La fugitiva de los trópicos (1938) de Tay Garnett, son algunas de las películas más sobresalientes interpretadas por March en los años 30.
Con el cambio de década su productividad fue menor debido a que repartió su trabajo entre Hollywood, Broadway y la televisión. En las tablas triunfó con obras como La piel de nuestros dientes (1943) de Thornton Wilder, Years ago (1947) de Ruth Gordon, por la que consiguió su primer premio Tony, Un enemigo del pueblo (1950) de Ibsen o Largo viaje hacia la noche (1956) de O'Neill, por la que fue premiado con un segundo Tony. A pesar de ello, durante los años 40, 50 y 60 participó en importantes títulos como Susana y Dios (1940) de George Cukor, junto a Joan Crawford, Así acaba nuestra noche (1941) de John Cromwell, con Margaret Sullavan, Con un pie en el cielo (1941) de Irving Rapper,con Martha Scott, La vida empieza hoy (1941) de Alexander Hall, con Loretta Young, Me casé con una bruja (1942) de René Clair, con Veronica Lake, Las aventuras de Mark Twain (1944) de Irving Rapper, con Alexis Smith, Los mejores años de nuestra vida (1946) de William Wyler, una extraordinaria película sobre la reinserción social y familiar de los combatientes en la 2ª Guerra Mundial, por la que consiguió su segundo Oscar, Cristobal Colón (1949) de David MacDonald, Muerte de un viajante (1951) de Laszlo Benedek, según la obra teatral de Arthur Miller, film por el que ganó un Globo de Oro y recibió su última nominación al Oscar de la Academia de Hollywood por su interpretación de Willy Loman, Los puentes de Toko-Ri (1954) de Mark Robson, La torre de los ambiciosos (1954) de Robert Wise, Horas desesperadas (1955) de William Wyler, El hombre del traje gris (1956) de Nunnally Johnson, En  mitad de la noche (1959) de Delbert Mann, La herencia del viento (1960) de Stanley Kramer, película de tema judicial con Spencer Tracy, Los secuestrados de Altona (1962) de Vittorio De Sica, basada en la obra de Jean Paul Sartre, Siete días de mayo (1964), excelente thriller político de John Frankenheimer, Un hombre (1967), western revisionista dirigido por Martin Ritt que contaba con el co-protagonismo de Paul Newman, o Tic, tic, tic (1970) de Ralph Nelson. La amplia carrera del intérprete de Wisconsin terminó con El repartidor de hielo (1973) de John Frankenheimer, basado en una obra de Eugene O'Neill, junto a Lee Marvin, Robert Ryan y Jeff Bridges.
Fredric March estuvo casado con Ellis Baker (1921-1927) y con la actriz Florence Eldridge desde 1927 hasta que murió. Con ella adoptó dos hijos, Penelope y Anthony. Murió a causa de un cáncer de próstata a los 77 años.


John Ford (Cape Elizabeth, Maine, US, 1-2-1894 / Palm Desert, California, 31-8-1973): In memoriam

JOHN FORD: CINEASTA DE LA EMOCIÓN

Hoy se cumplen 41 años de la muerte de este gigante del cine americano y mundial. Contaba 79 años. El cineasta de ascendencia irlandesa, pionero en el cine silente y célebre por sus westerns, tuvo una carrera de más de cincuenta años y 140 películas, un conjunto de extraordinaria importancia e influencia en el séptimo arte. Es el único director galardonado con cuatro Oscars (El delator, Las uvas de la ira, ¡Qué verde era mi valle!, El hombre tranquilo).
Con la simplicidad y la sobriedad expresiva como premisa, su estilo permanece como clásico entre los clásicos. Son característicos de su cine el profundo interés humano por sus personajes, el amor por los espacios abiertos y su gran talento para la composición visual, tantas veces devenida en pura poesía.

El siguiente texto procede (con algúna modificación) de la página decine21:

El hombre inquieto
(por Juan Luis Sánchez)
Director de directores, dejaba boquiabiertos a los espectadores, pero también a sus propios compañeros, los que mejor entendían lo que aportaba su cine. Elevó a categoría de arte el cine más convencional. “Era uno de esos artistas que nunca pronuncian la palabra ‘arte’, y de esos poetas que no hablan nunca de poesía”, escribía François Truffaut. Pero siempre rechazó que le trataran como a un autor. “No hago películas para hacer obras de arte. Ruedo películas para poder pagar las facturas”, dijo el hombre que se presentaba de la forma más humilde posible: “Me llamo John Ford y hago películas del oeste”. Dedicamos este perfil a los tres mejores directores de la historia del cine, según Orson Welles: John Ford, John Ford y John Ford.
John Martin Feeney (verdadero nombre del maestro) fue el decimotercer hijo de un matrimonio de emigrantes irlandeses que regentaban una taberna. Según consta en su partida de nacimiento, nació el 1 de febrero de 1894, en Cape Elizabeth, una ciudad costera de Maine. De pequeño era un mal estudiante, pero sus gafas de concha le daban un aspecto tan serio, que su padre siempre pensó que se ordenaría sacerdote. Tras la adolescencia, se convirtió en un muchacho tremendamente fuerte y ancho de espaldas, apodado ‘Toro Feeney”, por sus compañeros del equipo de fútbol. En el instituto manifestó un interés especial por las clases de Historia de los Estados Unidos, sobre todo cuando se enteró de la gran cantidad de irlandeses que lucharon en la guerra de la Independencia. En esta época empezó a desarrollar la pose de hombre rudo, con la que trataba de disimular su personalidad de artista sensible. Es decir, que en esencia el verdadero Ford era como Ethan Edwards y Sean Thornton, los protagonistas de Centauros del desierto y El hombre tranquilo.
El joven Ford encaminó sus primeros pasos profesionales hacia el mundo de la publicidad, pero pronto recaló en la Meca del cine. Cuando el director francés Jean-Luc Godard le preguntó en una entrevista qué le llevó a Hollywood, Ford respondió de forma concisa: “Un tren”. En realidad, se fue siguiendo los pasos de su hermano, Francis Ford, actor, guionista y cineasta en Universal, que le dio trabajo en sus películas, a veces como intérprete, pero también como ayudante de dirección. En 1917, escribió, protagonizó y dirigió su primer corto, el western mudo The Tornado, en cuyos títulos de crédito firmaba como Jack Ford. Causó tan buena impresión en Universal, que pronto le pusieron al frente de largometrajes, como A prueba de balas (1917), el primero de los más de 130 que llegó a rodar. Estaba protagonizado por Harry Carey, una de las estrellas del cine del oeste de la época muda. Durante los años 20, Ford fue aprendiendo el oficio, y aunque todavía partía de guiones simplones, desarrolló su particular estilo, que consistía en seleccionar el encuadre ideal y dejar hacer a los actores, a los que dirigía con una gran habilidad. Se consagró con El caballo de hierro (1924), donde narraba las dificultades que tuvieron los operarios del ferrocarril, con imágenes cercanas al documental. Por aquella época, conoció a la mujer de su vida, Mary McBryde Smith, joven de origen irlandés, que descendía de Tomás Moro, y aunque no se pudieron casar por la iglesia, pues ella era divorciada, le acompañaría hasta su muerte. El matrimonio tuvo dos hijos, ambos dedicados al cine, pues Patrick Michael se hizo productor de subproductos de serie B y Barbara montadora.
Aunque a partir de la llegada del sonoro, es difícil encontrar una película decepcionante de John Ford, y abundan las obras maestras, la época más importante, decisiva e influyente del maestro fueron los 30, donde se gestaba el cine tal y como lo conocemos. Durante la época de la Gran Depresión, el cineasta perfecciona su lenguaje fílmico en sus películas, casi siempre escritas por los guionistas Dudley Nichols y Nunnally Johnson. Destaca La patrulla perdida (1934), centrada en la presión psicológica a la que se ven sometidos los protagonistas, integrantes de una patrulla inglesa, perdidos en el desierto, donde están siendo acosados por un enemigo al que no logran ver. Igualmente interesante es El delator (1935), rodada en decorados que reconstruían la ciudad de Dublín, en la que un tipo ha denunciado a la policía al líder del grupo nacionalista irlandés del que ha sido expulsado. Su película más influyente es La diligencia (1939), que transformó para siempre no sólo el western, sino también el cine de acción. Hasta entonces, las películas del oeste eran intrascendentes espectáculos de acción, casi siempre de serie B. Pero Ford narra en el primer western psicológico los conflictos dramáticos que sufren varios personajes, tan realistas como interesantes, que por diversos motivos, coinciden en una reducida diligencia, rumbo a la ciudad de Lordsburg. Por su interpretación de Ringo Kid, el hombre que va al encuentro de los que mataron a su familia, John Wayne se convirtió en una estrella, y también en el actor fetiche de John Ford, pues el director le consideraba “el mejor actor de Hollywood” y el hombre que mejor le representaba a sí mismo en la pantalla. Fue la primera película que el director rodó en Monument Valley, en la frontera de Utah con Arizona, donde regresó en numerosas ocasiones, para otros rodajes. Allí, se hizo amigo de los navajos, a los que contrató como extras, pagándoles las tarifas establecidas por el sindicato. Los pieles rojas le consideraban miembro honorario de la tribu, pues les dio trabajo durante muchos años, y le pusieron el nombre indio Natani Nez, que significa “jefe alto”.
En esta época también rodó El joven Lincoln (1939), con Henry Fonda interpretando a Abraham Lincoln cuando era un prometedor abogado que no sabía que llegaría a ser presidente de los Estados Unidos. Las uvas de la ira (1940) es una de sus películas más valiosas, pues salió airoso de un reto impensable para cualquier director, triunfar con la adaptación de una obra maestra de John Steinbeck, peso pesado de la literatura americana. Se trata además de un atípico drama social, rodado cuando aún se notaban las consecuencias del Crack del 29, y el público prefería ver musicales, westerns o comedias distendidas para evadirse de sus propios problemas. En Hombres intrépidos (1940), basada en varias obras de teatro cortas de Eugene O'Neill, Ford también contaba los problemas de muchos personajes, en situaciones extremas, concretamente estaba protagonizada por la tripulación de un barco cargado de municiones.También se basaba en un libro de éxito, esta vez de Richard Llewellyn, el drama ¡Qué verde era mi valle! (1941), con Walter Pidgeon y Maureen O'Hara.
Aunque Ford tenía fama de tratar a los actores duramente en los rodajes, acentuando su pose de tipo duro, y convirtiéndose en un dictador, lo cierto es que mantenía una gran amistad con muchos de ellos. A diferencia de otros directores, Ford solía trabajar con los mismos actores, a los que siempre sabía darles ese personaje que les venía al pelo. A los habituales de sus películas se les llama ‘Compañía Estable de John Ford’, término normalmente usado en el teatro. Los que hayan disfrutado de más de una película de Ford, se habrán fijado en que los secundarios casi siempre son los mismos: su hermano Francis Ford, Ward Bond, Ken Curtis, Victor McLaglen, Mae Marsh, Woody Strode y alguno más, mientras que también repetía con algunos de los actores principales, como Henry Fonda, que protagonizó nueve de sus películas, y sobre todo John Wayne, presente en una veintena de films, los primeros como extra.
Las raíces irlandesas del creativo realizador explican la temática de su obra, que siempre gira en torno a la lealtad, la camaradería, la familia y sobre todo la tradición. Periodistas y autores que han escrito sobre Ford siempre han pensado que era conservador, del partido republicano, sobre todo porque sus mejores amigos, John Wayne, James Stewart y Ward Bond sí que lo eran. Sin embargo, sus familiares han declarado muchas veces que esto es completamente falso, pues se declaraba como un activista liberal. En una ocasión escuchó una conversación entre John Wayne y Victor McLaglen, que criticaban muchísimo a Roosevelt, durante una pausa de un rodaje. No dudó en increparles: “Todos vosotros habéis ganado vuestro dinero durante la era de Roosevelt”. A partir de ese momento, Wayne, que apreciaba mucho a su maestro, decidió eludir la política cuando estaba con él.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Hollywood también colaboró en la lucha contra los nazis, sobre todo produciendo propaganda bélica. Los mejores directores del momento son reclutados por el ejército, entre ellos John Ford, que alcanzó el grado de comandante, dedicándose a documentales sobre la marina, mientras el coronel Frank Capra rodaba sobre la infantería y el mayor William Wyler hacía lo propio con el ejército del aire.
Al término de la contienda, Ford siguió cosechando éxitos, como Pasión de los fuertes (1946), El fugitivo (1947), Tres padrinos (1948), pero tanto él como otros ilustres directores de su generación fueron desplazados por nuevos talentos, los miembros de la generación perdida: Elia Kazan, Billy Wilder, John Huston. Ford supo plasmar mejor que nadie en la pantalla lo que sintieron los grandes pioneros que hicieron avanzar al cine cuando fueron sustituidos por intelectuales, en películas como La legión invencible (1949) -que conforma la trilogía de la caballería, con Fort Apache (1948) y Río Grande (1950)- donde un capitán a punto de jubilarse impide el avance de los indios, gracias a su veteranía. En Centauros del desierto (1956), el curtido ex militar Ethan Edwards tiene dificultades para encajar en la sociedad de postguerra y la mujer de la que estaba enamorado prefirió casarse con su hermano, un hombre más hogareño. En El hombre que mató a Liberty Valance (1962) -para quien firma estas líneas la mayor obra maestra entre las grandes obras maestras de Ford-, Tom Doniphon, el personaje de John Wayne, es un héroe abrupto, imprescindible para pacificar la ciudad, que ha quedado desplazado por la llegada del progreso, por una sociedad que necesita hombres como Ransom (James Stewart).
Aunque John Ford nunca fue tan popular para el gran público como Alfred Hitchcock, sus películas siempre triunfaron en taquilla, por su calidad, y porque estaban protagonizadas por actores como John Wayne, que era una gran estrella. Se le recuerda sobre todo por sus westerns: Caravana de paz (1950), Misión de audaces (1959), Dos cabalgan juntos (1961), su episodio de La conquista del oeste (1962). En realidad, cultivó géneros dispares como el drama: Un crimen por hora (1958), El último hurra (1958); la comedia: La taberna del irlandés (1963); la comedia dramática: La ruta del tabaco (1941), El hombre tranquilo (1952), La salida de la luna/Relatos de Irlanda (1957); el biopic: Cuna de héroes (1955), Escrito bajo el sol (1957); el cine de aventuras: Corazones indomables (1939), Mogambo (1953); y se prodigó muchísimo en el cine bélico: el documental La batalla de Midway (1942), No eran imprescindibles (1945), El precio de la gloria (1952), Escala en Hawai (1955). Cuentan que cuando rodaba una de sus películas tuvo que ser operado de cataratas. Pero su pasión por el cine era tan grande, que se quitó la venda antes de tiempo, para retomar el rodaje antes de tiempo, desobedeciendo las advertencias del médico. Al final acabó perdiendo la visión en un ojo, lo que explica su característico parche. En cualquier caso, no está comprobada la veracidad de esta anécdota, pues el mismo John Ford disfrutaba despistando a sus biógrafos inventándose datos contradictorios sobre su vida.
Al final de su carrera, Ford estaba preocupado por algunas críticas que le habían acusado, a veces sin haber visto su obra, de racista y machista. Quizás esto explica películas como El sargento negro (1960), protagonizada por un afroamericano injustamente sometido a consejo de guerra acusado de dos asesinatos y una violación, El gran combate (1964) donde reflejó las injusticias que se cometieron con los cheyennes, maltratados y condenados a vivir en la misería en una reserva de Oklahoma, y Siete mujeres (1965), sobre un grupo de misioneras en Manchuria, durante la guerra entre China y Mongolia. El cineasta murió de cáncer de estómago el 31 de agosto de 1973, cuando el cine se transformaba por completo.

John Ford

"El caballo de hierro" (1924)

"El delator" (1935)

"La diligencia" (1939)

"Las uvas de la ira" (1940)

"¡Qué verde era mi valle!" (1941)

"No eran imprescindibles" (1945)

"Pasión de los fuertes" (1946)

"Fort Apache" (1948)

"El hombre tranquilo" (1952)



"Centauros del desierto" (1956)

"El hombre que mató a Liberty Valance" (1962)
 

sábado, 30 de agosto de 2014

Tribute to Cameron Diaz (San Diego, California, 30-8-1972)

BELLA, DIVERTIDA Y TALENTOSA
 
La actriz estadounidense Cameron Diaz cumple hoy 42 años. Es una de las estrellas más populares y taquilleras de los últimos tiempos y en sus veinte años de carrera casi todas sus películas han resultado éxitos comerciales. Quizá le falta arriesgarse a rodar alguna película en que ella soporte todo el peso de la historia por sí misma.

Perfil biográfico procedente (y retocado) de la página El Criticón:

Cameron Michelle Diaz es hija de Emilio Diaz, hijo de inmigrantes cubanos que trabajó como capataz de una empresa petrolífera, y de Billie Diaz, agente de exportación de ascendencia alemana e inglesa. Tiene una hermana mayor llamada Chimene. "Cami" (su nombre familiar) se marchó de casa en su adolescencia tras ser descubierta en Long Beach por el fotógrafo Jeff Dunas, quien le propuso trabajar como modelo publicitaria en la agencia Elite. Gracias a esta profesión pudo viajar y residir en diferentes partes del mundo, como Australia, Japón, México o París. En la época en la que Cameron trabajaba como modelo su compañero sentimental era el productor de vídeo Carlos de La Torre.Tras acudir a un casting consiguió debutar en el cine con La máscara (1994), comedia protagonizada por Jim Carrey y dirigida por Chuck Russell por la que la actriz californiana alcanzó fama internacional.
En este período de su carrera Edward Burns la dirigió en Ella es única (1996) e interpretó a la mujer del "juez" Harvey Keitel en Solamente se vive una vez (1996). Con posterioridad protagonizó éxitos de taquilla como La boda de mi mejor amigo (1997), comedia romántica de P. J. Hogan que protagonizó Julia Roberts, Algo pasa con Mary (1998) de Bobby y Peter Farrelly, o la adaptación cinematográfica de Los ángeles de Charlie (2000), film que co-protagonizó junto a Drew Barrymore y Lucy Liu, que dio lugar a un remake en 2003. Asímismo intervino en Cómo ser John Malkovich (1999) de Spike Jonze, Un domingo cualquiera (1999) de Oliver Stone o Cosas que dirías con sólo mirarla (2000) de Rodrigo García. Fue nominada al Globo de Oro como mejor actriz secundaria por Algo pasa con Mary y Cómo ser John Malkovich.
Vanilla sky (2001), película de Cameron Crowe que rehacía en inglés "Abre los ojos" de Alejandro Amenábar y Gangs of New York (2002) de Martin Scorsese le proporcionaron otras dos nominaciones al Globo de Oro. Otras películas de su filmografía son En sus zapatos (2005) de Curtis Hanson, comedia con Toni Collette y Shirley MacLaine, Vacaciones (2006) de Nancy Meyers, comedia romántica co-protagonizada por Jude Law, Kate Winslet y Jack Black, Algo pasa en Las Vegas (2008) de Tom Vaughan, junto a Ashton Kutcher, La decisión de Anne (2009) de Nick Cassavetes, drama en el que encarnaba a la mujer de Jason Patric y madre de Abigail Breslin, el thriller psicológico The box (2009) de Richard Kelly, la comedia de acción Noche y día (2010) de James Mangold, junto a Tom Cruise, The green hornet (2011) de Michel Gondry, donde era la secretaria de un superhéroe interpretado por Seth Rogen, Bad teacher (2011) de Jake Kasdan, comedia coprotagonizada por Justin Timberlake, Un plan perfecto (2012) de Michael Hoffman, comedia en la que era una texana experta en rodeo al lado de Colin Firth, El consejero (2013) de Ridley Scott, thriller con Michael Fassbender, Penélope Cruz, Javier Bardem y Brad Pitt en el reparto, No hay dos sin tres (2014), comedia de Nick Cassavetes o Sex tape (2014) de Jake Kasdan, su último film estrenado. También ha puesto voz a la princesa Fiona en las películas de animación de "Shrek".
Respecto a su vida amorosa, fue durante tres años pareja sentimental de Matt Dillon. Más tarde estuvo comprometida con el actor Jared Leto y con el actor y cantante Justin Timberlake.

 

Fred MacMurray (Kankakee, Illinois, US, 30-8-1908 / Santa Monica, California, 5-11-1991): In memoriam

ELEGANTE DISCRECIÓN

Aniversario natal de Frederick Martin MacMurray, actor estadounidense conocido como Fred MacMurray, cuya carrera cinematográfica sobrepasa las 80 películas. Atractivo y eficaz galán de comedia en sus comienzos, demostró su versatilidad como intérprete en clásicos como Recuerdo de una noche (con su director Mitchell Leisen colaboró en nueve títulos), Perdición o El apartamento (Billy Wilder supo extraer el lado oscuro del tipo encantador que Fred solía ser). Además de Leisen y Wilder, otros directores importantes en su carrera fueron: Wesley Ruggles, George Stevens, Edward Dmytryk, Richard Quine o Douglas Sirk. Tuvo como sucesivas parejas cinematográficas a Claudette Colbert, Katharine Hepburn, Carole Lombard, Sylvia Sidney, Joan Bennett, Madeleine Carroll, Barbara Stanwyck, Alice Faye, Jean Arthur, Marlene Dietrich, Rosalind Russell, Paulette Goddard, Joan Crawford, Dorothy Lamour, Anne Baxter, Ava Gardner, Alida Valli, Maureen O'Hara, Claire Trevor, Irene Dunne, Eleanor Parker, Dorothy McGuire, Kim Novak o Lauren Bacall. Aunque tuvo imagen de galán sofisticado, fue un hombre de vida discreta que nunca dió un escándalo y, sin haber ganado premios de consideración, permanece en la memoria de muchos aficionados al séptimo arte.

Semblanza biográfica (retocada) procedente de la página El Criticón:

Tras estudiar música en el Instituto de Arte de Chicago probó fortuna como saxofonista, interviniendo en una gira con una formación de jazz que le llevó a recalar en California y a interesarse por el mundo del cine. En Hollywood comenzó a trabajar de figurante abandonando su primera pasión melómana a mediados de los años 30. En 1935 firmó un contrato con la Paramount y debutó en el cine como protagonista en Lirio dorado (1935), un film de Wesley Ruggles con Claudette Colbert -una de sus habituales compañeras en la gran pantalla- y Ray Milland como compañeros principales de reparto. Su actuación fue muy celebrada, hecho que le proporcionó protagonismo en importantes proyectos (muchos de ellos comedias elegantes y románticas) como Sueños de juventud (1935), película dirigida por George Stevens con el co-protagonismo de Katharine Hepburn, Candidata a millonaria (1935), comedia de Mitchell Leisen con Carole Lombard -otra de sus usuales partenaires en la pantalla- o Concertino (1936), de nuevo con Lombard y con dirección de William K. Howard. Aunque se amoldaba bien a las comedias, su talento interpretativo le sirvió para intervenir en todo tipo de géneros, desde el drama hasta el musical pasando por el western. Así fue en films como El camino del pino solitario (1936) de Henry Hathaway, Comenzó en el trópico (1937) de Mitchell Leisen o Invitación a la felicidad (1939) de Wesley Ruggles.
Los años 40 fueron muy fructíferos para MacMurray (además de que su rostro fuese la inspiración para las facciones del Capitán Marvel, célebre personaje de cómic creado en 1940), ya que en esta década protagonizó algunas de sus mejores películas. Entre ellas Recuerdo de una noche (1940) de Mitchell Leisen y con Barbara Stanwyck como compañera de reparto, Demasiados maridos (1940) de Ruggles con Jean Arthur, Capricho de mujer (1942) de Leisen, con Marlene Dietrich, Ella y su secretario (1942) de Leisen, con Rosalind Russell, No hay tiempo para amar (1943) de Leisen, con Claudette Colbert, Perdición (1944) de Billy Wilder con Barbara Stanwyck y Edward G. Robinson, su film más importante, Bodas blancas (1944) de Leisen, con Claudette Colbert, El huevo y yo (1947), película dirigida por Chester Erskine con Claudette Colbert como co-protagonista, El milagro de las campanas (1948) de Irving Pichel, con Alida Valli y Frank Sinatra, son algunos de sus títulos más valiosos de esa década, en la que fue uno de los actores mejor pagados de Hollywood.
Los films más destacados de Fred en los años 50 son ¡Qué vida ésta! (1950) de George Marshall, con Irene Dunne, Un millonario para Christy (1951), también de Marshall, con Eleanor Parker, El motín del Caine (1954), drama naval de Edward Dmytryk con Humphrey Bogart como protagonista (y otro de los personajes no encantadores de Fred), La casa número 322 (1954) de Richard Quine, cinta de cine negro con Kim Novak, El mundo es de las mujeres (1954) de Jean Negulesco, con reparto multiestelar, Horizontes azules (1955) de Rudolph Maté, western coprotagonizado por Charlton Heston, Las lluvias de Ranchipur (1955) de Negulesco, con Lana Turner y Richard Burton o Siempre hay un mañana (1956) de Douglas Sirk, con Barbara Stanwyck. Luego su carrera se desliza hacia la serie B, hasta que Billy Wilder le rescata en uno de sus papeles más memorables: el hipócrita jefe de Jack Lemmon y adúltero amante de Shirley MacLaine en la comedia dramática El apartamento (1960), un gran éxito de público y crítica que gana cinco Oscars, incluído el de mejor película. Ese trabajo supuso un excepcional punto de arranque de los años 60, década en la que MacMurray revitalizó momentáneamente su carrera: a la par que trabajaba para la Disney, intervenía con éxito en la pequeña pantalla. En el cine protagonizó títulos como Un sabio en las nubes (1961), su continuación Un sabio en apuros (1963), ambos dirigidos por Robert Stevenson y con excelentes resultados en taquilla, o Veinte docenas de hijos (1966) y El más feliz millonario (1967), los dos de Norman Tokar, todos ellos productos de entretenimiento familiar de la Disney. Un ángel para Charlie (1973) fue su último título para esa compañía. El actor abandonó la gran pantalla tras el rodaje de El enjambre (1978) una película dirigida por Irwin Allen.
Fred MacMurray se casó dos veces. La primera con Lillian Lamont en el año 1936. La pareja adoptó dos niños: Susan y Robert. Él enviudó en 1953. Más tarde se unió a la intérprete June Haver, con quien contrajo matrimonio en 1954, prolongando su relación hasta el fallecimiento del actor. Con June volvió a adoptar hijos, en este caso las gemelas Katherine y Laurie.
MacMurray falleció a causa de una neumonía a los 83 años.


Glenn Ford (Quebec, Canada, 1-5-1916, Beverly Hills, California, 30-8-2006): In memoriam

SOBRIEDAD EFICAZ

Hoy hace ocho años que falleció Glenn Ford, actor nacido en Canadá y nacionalizado estadounidense en 1939. Tuvo una larga carrera de más de cincuenta años en la pantalla con una filmografía que supera las 75 películas en la gran pantalla, algunas de ellas clásicos de la era dorada de Hollywood. Actor sobrio y solvente, a pesar de su versatilidad, fue más conocido por interpretar a hombres corrientes en circunstancias inusuales. Se convirtió en estrella en 1946 con Gilda, legendario título que coprotagonizó junto a Rita Hayworth y su película más recordada. Ganó un Globo de Oro en 1962 por Un gangster para un milagro. En 1987 el Festival de San Sebastián le concedió el premio Donostia y en 1992 recibió la Legión de Honor francesa.

Reseña biográfica (retocada) procedente de la página El Criticón:

Una de las estrellas más importantes de la pantalla grande en las décadas de los 40, 50 y 60, nació en Canadá como Gyryllyn Samuel Newton Ford. Era hijo de un hombre de negocios de una empresa ferroviaria, que tuvo que emigrar por razones laborales a los Estados Unidos cuando Glenn Ford contaba con ocho años de edad. La familia Ford se estableció en Santa Mónica. En esta ciudad californiana el pequeño Glenn mostró desde muy temprana edad sus aptitudes escénicas, pues en el colegio y posteriormente en el instituto solía participar en las producciones teatrales que organizaban los respectivos centros académicos. Después de su adolescencia entró a formar parte de la compañía itinerante West Coast. En una de sus actuaciones fue descubierto por Tom Moore, quien le propuso efectuar una prueba para incorporarse a la Columbia. Ford fichó por el afamado estudio, aunque su primer papel fue representado para los estudios 20th Century Fox en la película Heaven with a barbed wire fence (1939), dirigida por Ricardo Cortez.
Ya instalado en Columbia, Glenn alcanzó el estrellato en las dos siguientes décadas a pesar de permanecer suspendida su carrera debido a su participación como marine en la Segunda Guerra Mundial. Así acaba nuestra noche (1941) de John Cromwell, Texas (1941) de George Marshall o El barco de la muerte (1942) de Sidney Salkow o Los desesperados (1943) hicieron conocido el rostro de Glenn, aunque su máxima popularidad la alcanzó tras su regreso de la contienda bélica cuando protagonizó al lado de Rita Hayworth la mítica película Gilda (1946) realizada por Charles Vidor.
Con Rita había aparecido previamente en la comedia dramática La dama en cuestión (1940), un film también dirigido por Charles Vidor, y repitió en tres ocasiones más: Los amores de Carmen (1948) de nuevo con dirección de Vidor, La dama de Trinidad (1952) de Vincent Sherman y La trampa del dinero (1966) de Burt Kennedy. 
En la parte final de los años 40 intervino en títulos como Una vida robada (1946) de Curtis Bernhardt, al lado de Bette Davis o El hombre de Colorado (1948) de Henry Levin. La mejor etapa profesional de Glenn Ford fueron los años 50, década en la que intervino en títulos como Drama en presidio (1950) de Henry Levin, El desertor del Alamo (1953) de Budd Boetticher, Los sobornados (1953) de Fritz Lang, Deseos humanos (1954) de Fritz Lang, Semilla de maldad (1955), drama social de Richard Brooks en el que interpretó a un profesor de instituto junto a Anne Francis, Melodía interrumpida (1955) de Curtis Bernhardt, La furia de los justos (1955) de Mark Robson, Llega un pistolero (1956) de Russell Rouse, Jubal (1956) de Delmer Daves, La casa de té de la luna de agosto (1956) de Daniel Mann, El tren de las 3:10 (1957) de nuevo con Daves, al igual que Cowboy (1958) o Furia en el valle (1958), Empezó con un beso (1959) y Un muerto recalcitrante (1959), las tres de George Marshall. Estas son películas en las que admirar la versatilidad interpretativa de este gran actor, que tanto exhibía su talento en comedias como en westerns, thrillers o dramas. Por esa época Ford se encontraba casado con la actriz, cantante y bailarina Eleanor Powell, con quien había contraído matrimonio en el año 1943 y de quien se divorció en 1959. De esta pareja nació Peter, su ünico hijo.
Durante la primera mitad de los años 60 Ford retuvo su estatus estelar participando en películas como Cimarron (1960) de Anthony Mann, Un gangster para un milagro (1961) de Frank Capra, Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1963) de Vincente Minnelli, Chantaje contra una mujer (1962) de Blake Edwards, El noviazgo del padre de Eddie (1963) de Vincente Minnelli, La furia de los cobardes (1964) de George Marshall, Querido corazón (1964) de Delbert Mann o Los desbravadores (1965) de Burt Kennedy, western humorístico con Henry Fonda. Después, su carrera en la gran pantalla entró en declive y en  los años 70 se volcó en apariciones televisivas (la serie de Sam Cade revitalizó su popularidad en 1971) y muy pocas veces retornó a la gran pantalla, siendo su aparición más popular en la adaptación cinematográfica que Richard Donner realizó del cómic homónimo Supermán (1978).
Glenn Ford estuvo casado otras tres veces con: Kathryn Hays (1966-1969), Cynthia Hayward (1977-1984) y Jeanne Baus (1993-1994). Dícese que Rita Hayworth fue su gran amor imposible. Cuando en 1987 acaeció la muerte de la actriz, Ford cayó en un estado depresivo que le afectaría el resto de su vida. Padeció del corazón en sus últimos tiempos y murió en su casa a los 90 años.


  

viernes, 29 de agosto de 2014

Dinah Washington - With a song in my heart (1961)

DINAH WASHINGTON (Tuscaloosa, Alabama, US, 29-8-1924 / Detroit, Michigan, US, 14-12-1963): IN MEMORIAM

Tal dia como hoy hace 90 años nació Ruth Lee Jones, artísticamente, Dinah Washington, cantante estadounidense de jazz, blues, torch songs o baladas pop, que abandonó este mundo a la temprana edad de 39 años, dejando tras de sí una conflictiva vida sentimental, con siete matrimonios de por medio. Dinah poseía una voz potente con un cierto tono metálico; de absoluta claridad en la dicción, su entonación era la propia de una cantante de blues. En sus letras y conciertos expresó las aspiraciones y decepciones de la comunidad negra, siempre con un cierto humor sardónico. Muy popular en los años 50, ha ejercido considerable influencia en cantantes posteriores como Aretha Franklin o Amy Winehouse.

Reseña biográfica tomada de la página Apoloybaco:

Dinah Washington, se acercó a la música profana después de haber sido pianista y corista en una iglesia baptista del South Side de Chicago, donde residía con su familia. Aún adolescente, ganó un concurso para aficionados en el "Chicago Regal Theatre", iniciando entonces un recorrido por los garitos de blues de la ciudad y diferentes locales de música negra. En 1940 actuó con Sallie Martin, una de las figuras mas representativas del sonido gospel afroamericano, y fundadora del primer grupo femenino de gospel.
En 1943, tuvo la fortuna de que la escuchara cantando en el "Garrick's bar", un club de Chicago, el director de bigband, Joe Glaser quien tras escucharla se la presentó al tambien líder de orquesta, Lionel Hampton, que no dudo en contratarla nada mas oírla. Con Hampton, Dinah Washington, estuvo hasta 1946 y fue en el seno de la formación del vibrafonista, cuando decidió cambiar de nombre artístico. Tras un fructífero periodo de madurez con la bigband de Lionel Hampton, la casa discográfica Apollo le ofreció la posibilidad de actuar y grabar en solitario. Con un repertorio cercano al rhythm and blues, y con temas escasamente originales, Dinah Washington no tardó en salir de Apollo, donde a pesar de todo, cantó unos cuantos blues memorables recogidos en el disco: "Mellow Mama" (Delmark, 1992). Aprovechó la ocasión para salir de Apollo, cuando el sello Mercury le ofreció un sustancioso contrato y la posibilidad de grabar los temas que ella quisiera. En 1959 llegó su mayor éxito popular con el celebérrimo: "What a difference a day makes", versionada posteriormente por Sarah Vaughan y Esther Philips.

A partir de los años cincuenta se ganó a pulso el apodo de "Reina del Blues", que le pusieron sus admiradores, y sus discos se colocaban uno tras otro en las lista de los más vendidos de Norteamérica. Entre 1950 y 1960, grabó para Mercury y para su filial, Emarcy lo más granado de su discografía con alguna que otra obra maestra indiscutible como el disco grabado en 1954 titulado: "Dinah Jams!" o el homenaje, sincero, emotivo y lleno de swing al maestro Fats Waller en 1957. Su personalidad, su fuerza en los escenarios y su canto, a mitad de camino entre la fuerza de Bessie Smith y  el fraseo de Billie Holiday, enganchó de tal manera  a los aficionados a su música que las ventas de sus discos no tenían frontera de estilo. Era tan conocida fuera de los ambientes jazzísticos o bluseros como fuera de ellos, y tuvo la capacidad para vender sus discos fuera de los confines raciales del mercado.

En sus últimos años, Dinah Washington, fichó por el sello Roulette, donde prolongó acertadamente su trayectoria jazzística sin apenas cambio de conceptos: orquestaciones sinuosas, repertorio variado, baladas tristes y alguna que otra concesión a las modas comerciales. Un exceso de somníferos ingeridos en estado de embriaguez acabó con su vida en Detroit, donde residía, poco antes de la Navidad de 1963.




With a song in my heart es una canción de Rodgers/Hart escrita para su musical de 1929 Spring is here. Con el devenir de los años se convirtió en un popular standard que interpretaron, entre otros muchos, Perry Como, Doris Day, Ella Fitzgerald o The Supremes (cuando Diana Ross era su líder vocal). La estupenda versión que Dinah Washington grabó de este clásico apareció en su álbum de 1961 September in the rain.

With a song in my heart (lyrics)

With a song in my heart, I behold your adorable face
Just a song at the start but it soon is a hymn to your grace
When the music swells, I'm touching your hand
It tells that you're standing near
Oh, at the sound of your voice, heaven opens its portals to me
Can I help but rejoice that a song such as ours came to be
What I always knew, I would live life through
With a song in my heart for you
.............................................................................................
.............................................................................................
.............................................................................................
.............................................................................................
Well, at the sound of your voice, heaven opens its portals to me
Can I help but rejoice that a song such as ours came to be
What I always knew, I would live life through
With a song in my heart for you

Lee Marvin (New York, 19-2-1924 / Tucson, Arizona, 29-8-1987): In memoriam

WAND'RIN' STAR

Hace 27 años, tal día como hoy falleció repentinamente el actor estadounidense de cine y televisión Lee Marvin. Se le recuerda por el tono grave de su voz, su pelo cano y su alta estatura. Tras mucho tiempo desempeñando roles secundarios, especializado en enérgicos papeles de duro o villano, destacó como protagonista a mediados de los años 60 y ganó un inesperado Oscar, un Globo de Oro y un BAFTA por el western cómico La ingenua explosiva (Cat Ballou, 1965).

Perfil biográfico tomado (con algunas modificaciones) de la página El Criticón:

Mítico duro del cine estadounidense, Lee Marvin nació en la ciudad de Nueva York el 19 de Febrero de 1924. Sus padres eran Lamont Marvin, agente de publicidad, y Courtenay Marvin, periodista de modas. A pesar de la buena posición económica de su familia, Lee se reveló como un muchacho problemático e indisciplinado que fue expulsado de todos los colegios a los que acudió. Cuando sus padres ya no veían remedio a su comportamiento rebelde le alistaron en los marines americanos, sección del ejército con la que luchó en la Segunda Guerra Mundial, resultando herido en la batalla de Saipan y declarado no apto para el servicio.
Cuando estaba trabajando como fontanero en un teatro fue requerido para suplir a un actor enfermo para un simple ensayo. Después de la sustitución, Marvin se quedó prendado de la profesión. Comenzó a estudiar con ahínco interpretación y a actuar en pequeñas representaciones teatrales. A principios de los años 50 debutó en Broadway y consiguió aparecer en la pequeña pantalla.
Su primer papel en Hollywood fue en You're in the navy now (1951), película dirigida por Henry Hathaway y protagonizada por Gary Cooper y Jane Greer. Su fuerte aspecto físico le caracterizó en papeles de rudos y crueles personajes. Las películas más importantes de los 50 en las que apareció fueron Eight iron men (1952) de Edward Dmytryk, Los sobornados (1953) de Fritz Lang, Fiebre de venganza (1953) de Raoul Walsh, Salvaje (1953) de Laslo Benedek, El motín del Caine (1954) de Dmytryk, Conspiración de silencio (1955) de John Sturges, No serás un extraño (1955) de Stanley Kramer, Sábado trágico (1955) de Richard Fleischer, Pete Kelly's blues (1955) de Jack Webb,  Tras la pista de los asesinos (1956) de Budd Boetticher, Ataque (1956) de Robert Aldrich, y El árbol de la vida (1957) de Dmytryk.
En los años 60, sin perder esa aureola de hombre duro, Lee Marvin comenzó a efectuar una traslación hacia papeles con mayor protagonismo derivado del éxito de su serie detectivesca de televisión "Mr. Squad" que estuvo interpretando desde 1957 hasta 1959.  En esa década destacó progresivamente en títulos como Los comancheros (1961) de Michael Curtiz, El hombre que mató a Liberty Valance (1962) y La taberna del irlandés (1963) de John Ford, Código del hampa (1964) de Don Siegel, La ingenua explosiva (1965) de Elliot Silverstein, El barco de los locos (1965) de Stanley Kramer, Los profesionales (1966) de Richard Brooks, Doce del patíbulo (1967) de Aldrich, A quemarropa (1967) e Infierno en el pacífico (1968) de John Boorman y La leyenda de la ciudad sin nombre (1969) de Joshua Logan. Por su actuación al lado de Jane Fonda en La ingenua explosiva logró el Oscar al mejor intérprete masculino principal. La canción "Wand'rin' star", que interpretó en el western musical La leyenda de la ciudad sin nombre, con temas de Lerner/Loewe, se convirtió en su voz en un hit internacional en 1970.
En los años 70  y 80 intervino en films como Monte Walsh (1970) de William A. Fraker, Los indeseables (1972) de Stuart Rosenberg, Carne viva (1972) de Michael Ritchie, El emperador del norte (1973) de Aldrich, The iceman cometh (1973) de John Frankenheimer, Tres forajidos y un pistolero (1974) de Richard Fleischer, El tren de los espías (1978) de Mark Robson, Uno rojo: división de choque (1980) de Samuel Fuller o Gorky Park (1983) de Michael Apted. Realizó su último trabajo en Delta force (1986) de Menahem Golan.
Marvin se casó en dos ocasiones. La primera en 1951 con Betty Ebeling, de quien se divorció a principios de 1967. La segunda con Pamela Feeley, desde 1970 hasta el día de la muerte del actor. Tuvo cuatro hijos con Betty llamados Christopher, Courtenay, Cynthia y Claudia.
Lee Marvin falleció de un ataque al corazón el 29 de agosto de 1987 en Tucson, Arizona. Tenía 63 años.


Ingrid Bergman (Estocolmo, 29-8-1915 / Londres, 29-8-1982): In memoriam

BELLEZA, INTELIGENCIA Y VITALIDAD NÓRDICA

Ingrid Bergman, nacida en Suecia y la primera actriz en obtener tres Oscars (de entre siete candidaturas), además de cuatro Globos de Oro, dos premios Emmy y un Tony teatral, es uno de los grandes mitos del séptimo arte. Desarrolló su carrera en cinco idiomas (sueco, alemán, inglés, italiano y francés). Protagonizó películas memorables en Hollywood y en Europa. Hoy se conmemora su nacimiento y muerte. Falleció el mismo día que cumplió los 67 años.

Perfil biográfico procedente de la página El Criticón:

Ingrid era hija del artista y fotógrafo sueco Justus Samuel Bergman y de Friedel Adler, mujer de nacionalidad alemana que falleció en 1918. Cuando Ingrid tenía doce años quedó huérfana al fallecer también su padre, residiendo desde ese momento junto a sus tíos. Desde pequeña e impregnada por el ambiente artístico de su progenitor, la rubia muchacha siempre soñó con convertirse en actriz. Poco después de terminar el bachillerato se matriculó en el Royal Dramatic Theater de Estocolmo para estudiar interpretación. A los diecisiete años de edad apareció en un breve papel sin acreditar en la película "Lanskamp" (1932). Después de actuar en representaciones teatrales, Ingrid retomó su carrera cinematográfica de forma más regular cuando regresó al cine con Munkbrogreven (1935). Un año más tarde protagonizó Intermezzo (1936), un film dirigido por Gustaf Molander que obtuvo un gran éxito en Suecia. Uno de los espectadores del film sería el productor David O. Selznick, quien se prendó de la belleza y talento de la muchacha sueca. Selznick quiso a toda costa llevarse a Ingrid a Hollywood para que protagonizase un remake en inglés de su exitoso film. En 1937 la actriz se casa con el dentista Petter Lindström, relación de la que nace su hija Pia Lindström al año siguiente. En 1939, y después de contabilizar una decena de películas en Suecia y una en Alemania, se traslada a los Estados Unidos. Finalmente debuta en Hollywood con Intermezzo (1939), nueva versión coprotagonizada por Leslie Howard y dirigida por Gregory Ratoff, que obtuvo un enorme éxito. La audiencia americana y mundial había encontrado una nueva estrella.
Ingrid se estableció en Hollywood con su familia y en  los primeros años de la década de los 40 protagonizó películas como Los cuatro hijos de Adán (1941), otro film dirigido por Ratoff, Alma en la sombra (1941) de W.S. Van Dyke, un título coprotagonizado por Robert Montgomery o El extraño caso del Dr. Jeckyll (1941) de Victor Fleming, junto a Spencer Tracy y Lana Turner. Estas cintas tuvieron una discreta acogida.
En el año 1942 protagonizó para la Warner junto a Humphrey Bogart un film dirigido por Michael Curtiz, Casablanca, destinado a convertirse en uno de los títulos más míticos de la historia del cine. Este trabajo supuso su asentamiento definitivo como estrella cinematográfica mundial, confirmado al año siguiente con Por quién doblan las campanas (1943), adaptación de Ernest Hemingway dirigida por Sam Wood que contaba con el protagonismo masculino de Gary Cooper. Por esta actuación Ingrid logró su primera nominación al Oscar. La estatuilla a la mejor actriz la obtuvo en su segunda candidatura, por la película Luz que agoniza (1944) de George Cukor, coprotagonizada por Charles Boyer y Joseph Cotten.
Los años 40 continuaron de forma exitosa para la intérprete sueca gracias al protagonismo en títulos como La exótica (1945) de Sam Wood, Las campanas de Santa María (1945) de Leo McCarey, Arco de triunfo (1948) de Lewis Milestone, Juana de Arco (1948) de Victor Fleming, además de Recuerda (1945), Encadenados (1946) y Atormentada (1949), tres películas dirigidas por Alfred Hitchcock. Por Las campanas de Santa María y Juana de Arco, Bergman volvió a ser candidata a los Oscar. En el rodaje de Encadenados entabló amistad con Cary Grant, en adelante uno de sus mejores amigos.
Cuando su carrera se encontraba en uno de sus momentos más álgidos, un gran escándalo amoroso casi la destroza. En la época del neorrealismo italiano brillaba con luz propia un director llamado Roberto Rossellini, cuyas películas "Roma, ciudad abierta" (1945) y "Paisà" (1946) habían levantado una gran admiración hacia su persona. Entre sus admiradores se encontraba Ingrid, quien fascinada por el cine del transalpino pidió expresamente trabajar con él. En el rodaje de Stromboli (1950), Rossellini y Bergman se enamoraron profundamente, abandonando ella a su esposo Peter Lindström y a su hija y marchándose a Italia para trabajar y casarse con Rossellini. Ingrid, que ya estaba embarazada de su hijo Robertino, contrajo matrimonio con el director italiano en México en el mes de mayo del año 1950. Este enlace fue recibido con desagrado por la opinión pública estadounidense, lo que provocó que la actriz no trabajase en Hollywood hasta 1958. Mientras tanto rodaba en Italia con Rossellini títulos como Europa 51 (1952), Nosotras, las mujeres (1953), Te querré siempre (1954), Ya no creo en el amor (1954) o Juana de Arco en la hoguera (1954). La relación con Rossellini dió como fruto otros dos hijos, las gemelas Isotta e Isabella Rossellini, nacidas en 1952.
Después de varios años apartada de los Estados Unidos, Ingrid trabajó de nuevo para una producción de Hollywood (aunque la película fue rodada en tierras británicas) al protagonizar Anastasia (1956), un título dirigido por Anatole Litvak que estaba coprotagonizado por Yul Brynner. En Francia rodó a continuación Elena y los hombres (1956), dirigida por Jean Renoir. Por su interpretación en Anastasia recibió su segundo Oscar a la mejor actriz principal. Ingrid no asistió a la ceremonia, siendo Cary Grant el encargado de recoger en su nombre la estatuilla. Mientras, la relación con Rossellini había tocado a su fin. En 1957 la historia de amor entre Rossellini y Bergman terminó en divorcio. Al año siguiente Ingrid se casó con el empresario sueco Lars Schmidt. Los años 50 terminaron con las películas Indiscreta (1958) de Stanley Donen, rodada en Londres, que le reunió con su amigo Cary Grant, y El albergue de la sexta felicidad (1958), un film dirigido por Mark Robson.
A partir de la década de los 60 Ingrid comenzó a alejarse de la gran pantalla, repartiendo su carrera entre el cine, el teatro y la televisión. Sus películas más importantes en esta década son No me digas adiós (1961) de Anatole Litvak, La visita del rencor (1964) de Bernhard Wicki, El Rolls-Royce amarillo (1964) de Anthony Asquith y Flor de cactus (1969), comedia dirigida por Gene Saks. En los primeros años 70 aparece en Secretos de una esposa (1970) de Guy Green y Asesinato en el Orient Express (1974) de Sidney Lumet, por la que Ingrid logró su tercer premio Oscar, esta vez en la categoría de mejor actriz secundaria. Un año después se divorció de Schmidt. Tras intervenir en Nina (1976) de Vincente Minnelli, en su última aparición cinematográfica coincidió por primera y única vez con su compatriota, el director Ingmar Bergman. La película era Sonata de otoño (1978), en la que interpretaba a la madre de Liv Ullman, y por la que recibió su última nominación a los premios de la Academia de Hollywood.
En 1980 publicó su autobiografía y con posterioridad, en 1982, Ingrid filmó una producción para televisión que relataba la vida de la primera ministra israelí Golda Meir, por la que la actriz sueca recibió el premio Emmy postumamente. Poco después de la finalización del rodaje, una de las mejores intérpretes de toda la historia falleció en Londres a causa de un cáncer de mama, curiosamente el mismo día y mes de su nacimiento, el 29 de agosto de 1982, día en el cual cumplía 67 años. Más tarde sus cenizas fueron arrojadas al mar sueco.

Ingrid Bergman

1st Oscar (best actress 1944)

2nd Oscar (best actress 1956)

3rd Oscar (best supporting actress 1974)